Ismael ha muerto, larga vida a Oddó Lunes, 15 de Julio de 2013 (Publicado originalmente en revista #Rockaxis125, julio de 2013) Con una sonoridad mucho más cercana a la actualidad pop del país, el ex bajista de Alamedas e integrante de la banda de Francisca Valenzuela asume un nuevo desafío al concretar “Démonos el tiempo”, su nuevo trabajo: el liberarse de todos los prejuicios y dejar que, de una vez por todas, sea la música la protagonista más allá de las etiquetas. ¿Hay algo más rockero que eso? Si al comienzo, Oddó se manejó bajo códigos musicales conocidos, moviéndose siempre en el espectro del rock-pop que ha practicado desde sus inicios como bajista de Alamedas, en su segunda entrega en solitario ya no aparecen ni los prejuicios ni la auto-censura. Con los sencillos ‘Un poco más’ y ‘Démonos el tiempo’, este último con la participación de Cecilia Amenábar, el bajista apuesta por un lenguaje mucho más universal. Esto, de acuerdo a Oddó, tiene que ver con una suerte de visión temporal, en la que el artista va reconociendo a su obra desde el pasado. “Cuando yo estaba partiendo a tocar el “Déjame dormir”, todo este proceso inicial de solista, ya estaba escuchando otras cosas, me estaba juntando con otra gente y no sé, vamos a lanzar el “Démonos el tiempo” y yo ya tengo un tercer disco armado y cuando lo llegue a lanzar, ya también va a ser también mi pasado”. Ese quiebre con la temporalidad de la obra es lo caracteriza el discurso del nuevo registro de Oddó. “Es algo muy loco y que a veces me da una sensación rara porque estamos hablando de mi pasado, cachai. Si me preguntas cuál es mi referencia, va ser el tiempo de ahora y quizás no serán tan extremas”, dice el músico en relación a lo que influye su actual devenir. Sin embargo, el “Démonos el tiempo” sí es un disco extremo, en relación al cambio de sonido que presenta. “Viéndolo también de lejos, el personaje principal de este cambio es el Nicolás Arancibia, que es el Lego. Lo conocí en la escuela, me lo topé cuando él tocaba con la Javiera Mena, ni siquiera con Astro, y él me ofreció participar de su banda Moustache”. La presencia de Lego es clave para comprender el cambio desde un sonido ligado a la tradición de Alamedas –en la forma– a uno que flirtea mucho más con el pop, sin tapujos. “Él había escuchado el disco en un momento –recuerda Oddó– y le había gustado, entonces ahí nos empezamos a encontrar directamente y bueno, empezamos a ir a conciertos y después me empezó a meter a Astro, me empezó a mostrar música”, dice el bajista. Con Lego, ¿pierdes un poco el prejuicio que existe en los círculos más rockeros, de reconocer influencias pop para la realización del “Démonos el tiempo”? “No es que haya cambiado mi vida en forma radical. A Justin Timberlake lo encontraba bueno, pero lo que he aprendido como músico igual es como eso, a perder un poco esa estupidez de estos círculos que se arman estéticos medio ridículos y que lo único que hacen es reprimirte”. Aún con estas grandes diferencias, Oddó plantea de forma inconsciente la formación de un trio de trabajo para la realización de sus registros. Si con “Déjame dormir” se alió con Carlo Colussi y Claudio Fierro, esta nueva sociedad junto a Lego Moustache también presenta un tercer integrante: Ignacio Soto. Su presencia en esta nueva sociedad fue, de una forma sutil, determinante para que el bajista decantara por la creación de su segundo largaduración. “Nos empezamos a unir como bien en familia”, explica el músico. “Llegó el punto en que me puse a hacer canciones”, dice el bajista. “Como que me hizo el clic de nuevo de ‘quiero hacer un disco’, empecé a hacer canciones y dije ‘¿con quién voy a trabajar?’ y ¿a quién tenía?, a Lego y a Nacho y esto hace que esta sonoridad y estética crezcan aún más, porque obviamente los dos son expertos en eso: Nacho con una sonoridad más moderna que estilística y Lego, un poco más como en lo tecno que es lo que he aprendido muchísimo con él”, asegura Oddó. Sale Ismael, entra Oddó. Hubo otro hecho que también provocó este giro en el lenguaje musical de Oddó: su propio crecimiento como artista. Y es que era cada vez más lejana su visión respecto a su primer capítulo en solitario, que su propio autor terminó por hastiarse de todo eso. “Hay canciones que me gustan, sí, mis respetos, esta es mi vida y todo bien, pero necesitaba ‘huevear’”, explica el bajista. La sensación de creciente disconformidad fue reemplazada, para “Démonos el tiempo”, con el aprendizaje de todos los involucrados para manejarse en códigos distintos en los que usualmente se manejan. “El Leo nunca había producido un disco –recuerda Oddó–, yo había hecho un disco, pero súper bien resguardado”, comenta. Asimismo, también Ignacio Soto participó en esta dinámica grupal. “Nacho igual (ha aprendido) con lo de las mezclas, ha progresado muchísimo y todos nos hemos dado del tiempo para eso y eso ha sido lo bonito. Ha sido un disco bastante difícil en donde hemos aprendido mucho, pero no había otra opción”, asegura Oddó. Independiente del aporte de Lego Moustache y de Nacho Soto, ¿te costó mucho tomar la decisión de “lanzarte a la piscina” con este nuevo sonido que estás trabajando? “Es que es un sonido que igual se trabajó. El álbum pasado era como pura guitarra acústica en plan de “cantémoslas debajo de la fogata”, pero en este disco agarré el bajo y me puse a hacer riffs de bajo y a hacer guitarras chicas. Ese fue el punto de partida”. A partir de ahí, Oddó fue desarrollando esta nueva idea musical, aunque siempre con revisiones y depurando un discurso a partir de lo que el mismo compositor estaba dispuesto a presentar en sus nuevo trabajo. “Fue un disco muy discutido hasta el final y en situaciones bastante complejas, pero son cosas que nos hicieron aprender bastante a todos”, asegura Oddó. Una suerte de escuela en sí mismo. “Totalmente. Yo creo que para los tres fue heavy por lo mismo y además porque se hicieron cosas muy buenas como ver cantar a la Ceci, a la Lilly Saumet, de Bomba Estéreo, son cosas que a la primera… cuando pasaron dos meses, dije “chucha, está la Cecilia Amenábar cantando una canción mía””. La colaboración de ambas artistas viene a confirmar una tendencia dentro de los músicos chilenos: cada vez están más abiertos a aunar esfuerzos con nombres alejados, ya sea de forma geográfica o estilística, para potenciar sus canciones. En el caso de Oddó, la participación de ambas sólo fue para potenciar ‘Démonos el tiempo’, en el caso de Amenábar, y ‘Podría matarte’, por parte de Saumet. “Me pasa que a veces, cuando las minas son cantantes, o los que no tocan rock, como que tienen un perfil o cantan de un modo en que no pasa nada, a mí parecer, entonces es bacán porque creo que es justo lo que necesitaba, cachai”, dice el bajista al respecto. Felipe Kraljevich Tags #Oddó Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Chile Noticias Shows de Desierto Drive y Pxndx Vive tendrán presencia chilena Martes, 28 de Abril de 2026 Chile Discos Undercroft Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Paranoia anuncia su regreso a Argentina Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Hermanos Ilabaca continúan adelantando su segundo disco Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias ''Monstrosity Pop'': Saken confirma su nuevo álbum tras una década Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Ventrial presentará ''Destinos'' en vivo Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Discos teodioteodio Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Shows Asia Menor y Columpios Al Suelo: Cerrando una etapa Domingo, 26 de Abril de 2026