Bagual: La vida, la muerte y el sonido ''Tratamos de ser una experiencia sonora más que un grupo que compone canciones'' Miércoles, 27 de Marzo de 2024 Los 7 años que pasaron entre “Nvlla” (2017) e “Inhvmar” (2024) fue un período turbulento para Bagual. Entre cambios de formación, revuelta social y pandemia, la nueva placa de los stoners chilenos se tomó su tiempo, pero por fin está aquí para que todos los sentidos del oyente se entreguen a una experiencia sonora tan intensa que no deja indiferente. Son las 8 de la tarde de un día de un día de verano y camino por el Barrio Italia a juntarme con el baterista Alejandro Clavijo, el bajista Julián Inostroza, el guitarrista Christian Spencer y el vocalista y segundo guitarrista Francisco Yáñez. En los oídos suena “Inhvumar” (2024), cuarto disco de Bagual que rompió 7 intensos años de silencio discográfico y que trajo muchos cambios para la banda. Las futuras preguntas surgen inmediatamente en la cabeza mientras las calles se expanden tal y como las distorsiones que escucho. Entre las cervezas y las risas, la charla se hace muy amena y, como era de esperarse, la música se roba los primeros minutos. “La primera vez que escuché a Kyuss, me voló la cabeza. ¡Ese bajo es de otro mundo!”, suelta Julián a propósito cómo se fueron metiendo más y más en el stoner. “A mí no me gustaba Down, algo me pasaba con la figura de Phil Anselmo”, agrega Francisco, “hasta que Ale me fue mostrando más de ellos y me empezaron a gustar”. Conforme avanza la noche, surgen temáticas como las ganas de salir a tocar no solo fuera de la capital, sino que retomar los contactos que tienen en Uruguay, el lanzamiento del disco en formato vinilo o la mirada a una escena que necesita más colaboración entre las bandas: “La historia es clara en eso”, añade Francisco, “todos en Seattle iban a ver a Nirvana o Soundgarden, todos en Washington iban a ver Black Flag o Bad Brains. Acá falta un piño”. Eso sí, el foco siempre es “Inhvmar” (2024). La conversación pasa por varios estados, como el mismo disco, va desde la partida de Ignacio Weiss, guitarra y voz de Torkana que participó en el anterior “Nvlla” (2017) y que abrió la puerta para que Christian Spencer, bajo y voz de IIII, tomara el puesto, recorre el exigente proceso de composición, el trabajo con Seba Puente, los músicos invitados y encalla en cómo la muerte de seres queridos fue el combustible para este nuevo set de canciones que abrochan la primera década de la banda. Bagual es una hermandad y por lo mismo han afrontado los vaivenes de la vida con la misma fuerza que demuestran en su música. Este es el testimonio de una jornada en la que fuimos parte de esta hermandad. - Pasaron 7 años entre “Nvlla” (2017) e “Inhvmar” (2024). ¿Por qué se alargó el proceso del nuevo disco? - Alejandro Clavijo: Creo que fue por varias razones, entre ellas, la pandemia, la revuelta social y algunos proyectos personales. - Francisco Yáñez: Otro de los factores que influyeron fue la partida de Ignacio Weiss, nuestro anterior guitarrista, cuando estábamos empezando a trabajar en las bases del nuevo disco. Christian Spencer llegó al poco tiempo para tomar el puesto y así pudimos continuar, todo lo que ya habíamos avanzado tuvo que trabajarse nuevamente con él. Habíamos terminado las baterías cuando llegó la pandemia y eso nos volvió a parar. - AC: Quizá antes éramos más prolíficos, pero esta vez nos tomamos más tiempo que en los discos anteriores. También fue por el contenido, está cargado de temas que nos pasaron a todos en ese momento, entonces tuvimos que digerir y procesar lo que nos pasaba para colocarlo en las letras y en la música. - ¿Cómo llevaron esos temas a la composición del disco? - FY: La composición es siempre colectiva. Quizás alguno de nosotros comienza con una intención, pero lo terminamos armando entre todos. - AC: Uno de nosotros puede llegar con un riff de guitarra o una línea de bajo y la letra va surgiendo en los siguientes ensayos. Es intuitivo. Si alguien tiene alguna idea que no le gusta a los demás, se desecha o se modifica. También sucede que uno de nosotros tiene una frase que le gustó y sigue escribiendo hasta terminar la canción. A pesar de que las letras son cortas, el proceso para llegar a ella, encontrar las palabras precisas y las oraciones ideales es muy lento. - FY: Somos cautelosos en eso, cada frase debe tener un sentido. No sé si ha sido intencional, pero, de alguna forma, todos los discos tienen algún concepto clave. - Justamente, les iba a consultar si “Inhvmar” (2024) era un disco conceptual. A veces se siente como si fuera una sola canción que pasa por distintas etapas. - AC: Creo que volvimos a hacer un relato lineal, al igual que en “Viento Sur” (2014) y su continuación “Viento Norte” (2015). “Nvlla” (2017) es diferente porque era como una pintura, cada canción era una parte de ese cuadro y no necesariamente tenía un inicio y un final. En “Inhvmar” (2024) hay un tema claro. Te comentamos antes que en el proceso de composición pasaron muchas cosas en el ámbito personal. Cuando estábamos haciendo las primeras canciones, en el tiempo del estallido, falleció mi papá. Al año siguiente falleció el papá de Julián, justo en el proceso de grabar las baterías y el bajo. - Hay discos que toman mucho tiempo y, cuando la banda por fin lo lanza, se da cuenta de que está en otra etapa. ¿Les pasó algo parecido con “Inhvmar” (2024)? - Julián Inostroza: Esto es muy personal, pero al tercer año de este período yo ya me sentía en otra cosa. En algún momento era casi una broma interna, pero dudamos de que el disco saliera. Ahora que ya tenemos el material en la mano, todos entendimos que cada disco es un proceso y este fue importante porque plasmamos todo lo que nos pasó. Cada disco es importante. Hay muchas bandas que, por ejemplo, reniegan de sus primeros álbumes y no debería ser así porque gracias a ellos llegaron a lo que son actualmente. - FY: Todas las cosas que nos pasaron las vivimos como banda y como amigos. “Nvlla” (2017) representa una época en la que queríamos reinventarnos, mientras que en “Inhvmar” (2024), hay una comprensión distinta de lo que somos. Tiene que ver con la muerte y con la vida, al mismo tiempo. Perdimos a un ser querido, pero la vida sigue. - AC: No hay nada más genuino que hablar de lo que te está pasando a la hora de componer, de sublimar nuestras emociones, sobre todo por el tipo de música que hacemos. Es lógico hablar estos temas cuando te están ocurriendo. - Hablemos un poco del cambio de integrantes, ¿cómo fue la salida de Ignacio y la llegada de Christian? - JI: Antes de que se fuera Ignacio, habíamos trabajado el riff de ‘Oubaitori’. Había otras canciones, pero no sabíamos si usarlas o desecharlas tras su partida. Al tiempo después llegó Christian. - FY: Cuando se fue Ignacio, igual queríamos buscar una nueva versión de nosotros. - AC: Ignacio aportó mucho al sonido de Bagual, le dio mucha armonía a una guitarra no tan rítmica y que, a veces, podía sonar hasta como un piano. Christian tiene una forma distinta de tocar y conversa muy bien con el estilo de Francisco. Lo que más me gusta de contar con Christian es que tiene una forma muy grata de trabajar. - JI: Christian estaba desde las sombras, ¡incluso antes de que empezáramos! (ríe). - Christian Spencer: Es verdad, en algún momento fui el mánager, manejé sus redes sociales, y muchas otras cosas que hay que hacer alrededor de una banda. - AC: Siempre ha sido parte de la familia de Bagual, solo que antes no tocaba. Además, él tiene experiencia con bandas de agro metal, por ejemplo, sus riffs te hacen mover la cabeza y el cuerpo. - CS: Claro, es que vengo de un background más metalero, especialmente cuando era adolescente. Toqué agro metal, como menciona Ale, también estuve metido en el hardcore y en el death metal. Fui el vocalista de Never Ending Hate, que se inspiraba mucho en Death y que compartió escenario con grupos como Target. De hecho, Pelayo, su baterista, estuvo en las últimas etapas de Never Ending Hate. Después de eso, me fui hacia el rock hasta que entré a IIII, que es un proyecto de post metal y post hardcore. Empecé a trabajar con ellos casi a la par que con Bagual. - Christian, ¿tuviste la posibilidad de trabajar sobre maquetas de las canciones? - CS: Sí, los chicos hicieron ese trabajo. Desde los demos, se notaba que eran canciones mucho más rítmicas, se sentía que había mucho headbanging. En un momento me cuestioné si seguía la senda de Ignacio o de Felipe Machuca, que estuvo en los primeros discos, pero finalmente, decidí que lo mejor era ir al riff y a darle peso y oscuridad a las canciones. - AC: Era lo que esperábamos, una guitarra que sumara al grupo y que nos diera potencia. - O sea, hay una química que funciona muy bien entre ustedes, no fue un cambio tan brusco... - CS: La gran diferencia entre Bagual y otras bandas, ¡es que estos son los huevones más hermanos con los que he trabajado (ríe)! Están muy unidos. Cuando yo aún no era parte de la banda formalmente, pero estaba en su círculo, me sentía super bienvenido, es una química que nace de juntarse a compartir y a escuchar discos. - JI: Bagual es así desde su génesis. Quería hacer una banda que fuera un grupo de amigos y así ha sido. De hecho, no me gusta cuando dicen que soy el “único miembro original”, es una tontera. Todos somos miembros originales. - Para los que seguimos a Bagual, quizá uno de los aspectos musicales que más sobresale en “Inhvmar” (2024) es la incorporación de algunas voces limpias. ¿Qué te llevó por ese camino, Francisco? - FY: En el proceso de búsqueda, volví a descubrir música que no escuchaba hace tiempo, además de ponerle atención a discos nuevos. En un momento, hicimos una playlist colaborativa de Spotify en la que había canciones con voces limpias de bandas como Torche o Deftones, así nació esa necesidad de explorar y desarrollar otra manera de decir las cosas. - Te lo menciono porque hay bandas que pasan de las voces guturales, o más gritadas en tu caso, a las voces limpias y se estacionan ahí en un disco completo, como le pasó a Deafheaven. ¿Existe esa inquietud en el caso de Bagual? - FY: No creo que sea nuestro caso. Bagual tiene una forma definida y tratamos de ser una experiencia sonora más que un grupo que compone canciones. Con la banda desbloqueamos fortalezas… y debilidades (ríe), como si fuera un videojuego. Eso le da forma a lo global. Tenemos “el grito del dolor”, como dice en una letra, pero también la búsqueda de la paz y la mesura, son dualidades que conviven con nosotros. - AC: Las voces suenan más melódicas, pero no necesariamente son intensas, depende de lo que diga en la letra. - FY: De hecho, en ese ejercicio de volver a bandas que no escuchaba hace tiempo, me reencontré con Cocteau Twins o Sonic Youth, hay canciones que suenan pesadas, pero la voz es limpia y logramos entender que es una herramienta que sirve para abrirse en lo musical. Todos hemos ido adquiriendo cosas para acomodarnos al sonido que queremos lograr. - Grabaron el disco con Seba Puente, ¿qué tal la experiencia? ¿Es la primera vez que trabajan con él? - FY: Es la primera vez que hacemos un disco con Seba. Hemos trabajado 2 veces con Eugenio Larraín, en el “Viento Sur” (2015) y el “Nvlla” (2017). Las baterías de “Inhvmar” (2024) se grabaron en estudio Lautaro, todo el resto se grabó en Audiocustom con Seba. Somos super exigentes con lo que queremos y él lo manejó de una gran manera. - AC: No solo fue una pieza clave para el trabajo en estudio, fue también una suerte de guía espiritual (ríe), nos dio muchos consejos. Con las maquetas, nos dimos cuenta de que el disco estaba más metalero, entonces, tenía sentido tener su oído. - CS: La oportunidad de grabar con Seba, guitarra de Nuclear, en Audiocustom se dio mientras él trabajaba en los últimos discos de Brujería, Criminal y LockUp. Fue un filtro, nos ayudó a aterrizar muchas ideas y también con el tema de la experimentación, él nos decía cuando la toma requería alguna modificación o estaba perfecta. El resultado nos dejó contentos, coincide con el sonido que estábamos buscando. - Hablemos un poco de los invitados. ¿Cómo fue la participación de Emilio Fabar en ‘Volcanes’ y de Marcela Villaroel en ‘Oubaitori’? - JI: Queríamos una parte recitada en ‘Volcanes’. Al principio, yo me estaba encargando, pero lo conversamos y dijimos: “¿por qué no le dejamos esa parte a alguien capacitado?” (ríe). Nos gusta mucho lo que Emilio hizo en ‘El sonido de los helicópteros’ de Asamblea internacional del fuego, así que le escribí para saber si quería participar y tuvo super buena disposición desde el principio. - AC: De hecho, él escribió la parte que recita en la canción. No hubo correcciones en su texto, le explicamos de qué trata la canción y la parte específica en que iba a ir su aporte. Él nos mandó el texto de vuelta y todo el grupo quedó contento, fue genial tener esa conexión. - FY: Lo bueno de esto, es que cada uno colaboró en lo suyo. Emilio escribió su parte y Marce tenía que grabar las voces y una línea melódica, pero ella le dio un toque especial. - CS: Marce aportó desde el punto de vista musical, ella es profesora de canto, es Robert Plant en un tributo a Led Zeppelin, hace coros en un tributo a Pink Floyd y tiene su banda principal que es QueenMilk. Ella agarró las líneas vocales, las reinventó a su modo y cuando tuvimos la oportunidad de ensayar con ella fue muy loco. Mientras cantaba, a nosotros nos temblaban las piernas, su voz resaltaba mucho cada vez que cantaba. Hizo un gran trabajo. - FY: Al final, cada uno aporta su esencia a este colectivo que mantiene la “Bagualidad” (ríe). - Pasan dos cosas puntualmente en esas canciones. ‘Volcanes’ sigue la línea de partes recitadas en sus otros discos, pero ‘Oubaitori’ es la primera que cuenta con un colaborador externo a la banda, ¿no? - CS: Claro, en casi todos los discos de Bagual hay una parte recitada. - JI: En la época del “Viento Sur” (2014), comenzábamos las tocatas con el discurso de Luis Dubó que sale en ese disco. En “Viento Norte” (2015), tuvimos la suerte de tener a Sergio Chotsourián de Los Natas recitando. El “Nvlla” (2017) tiene una cita de Bela Lugosi. Siempre agregamos algo. - AC: En el caso de Marcela, esta es la primera vez que un cantante externo colabora con nosotros en el estudio y fue una buena experiencia. - Eso tiene que ver con el espíritu colaborativo de ustedes, ¿no? Que la escena trabaje y se mueva en conjunto, más que sean solo grupos que se mueven de manera independiente. - FY: Nosotros escuchamos muchas bandas chilenas, no solamente Asamblea, sino que también Chances, Yajaira, Adelaida o IIII. Eso nos sirve mucho. - JI: También escuchamos a las bandas con las que hemos compartido, como Soponcio, que últimamente les está yendo muy bien. Para nosotros, la música debe ser compartida. De repente, vemos a algunas bandas que hacen las cosas por su lado y terminan encerrados. Nosotros queremos salir e invitar a otras bandas. - FY: Además, la historia es clara en eso. Todos en Seattle iban a ver a Nirvana o Soundgarden, todos en Washington iban a ver Black Flag o Bad Brains. Acá falta un piño y que las bandas vayan a ver a otras bandas nuevas para formar alianzas. - Finalmente, muchachos, tras escuchar y analizar “Inhvmar” (2024) con ustedes da la sensación de un disco colaborativo, de luces y sombras, de mucho aprendizaje y con un mensaje potente. ¿Qué sensaciones les deja a ustedes? - CS: He presenciado todos los cambios de la banda. Se nota que en este cuarto disco hay más metal, tiene sonoridades más oscuras, pero también más luminosas. - AC: Yo creo que es una resolución de todo el proceso, de lo que significa el concepto del álbum. Como que termina un proceso, pero después comienza uno nuevo. Hay una diferencia entre el sufrimiento y el dolor. Algunos filósofos dicen que, si uno se opone al dolor, ahí viene el sufrimiento. Todos sabemos que la muerte nos va a llegar y sabemos visualmente como es, más allá de las interpretaciones de lo que viene después de ese momento. Hay que aceptar que la vida tiene emociones negativas y que tendrás que experimentar esas emociones para vivir. - FY: La muerte es parte de la vida, así que uno debe entenderla de una manera que no sea dramática, que no sea “Shakespeariana”. Si la muerte es inevitable, hay que saber vivir la vida con todo, con sus dolores, con sus alegrías, con sus triunfos y sus fracasos. Siempre hay que seguir adelante. - JI: La muerte es vida. Inconscientemente, la muerte le da sentido a la vida misma. - AC: Somos testigos de nuestra propia historia. Es una pena que esto sea un tema tabú en nuestra cultura, porque en otras no lo es y hay que aprender de ellas. Esta es una invitación a conectarte con una parte de la vida que a veces es un poco incómoda, pero es necesaria. Pablo Cerda Colaboración: Kathia Méndez Fotos: Aaron Castro Tags #Bagual Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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