Paracaidistas: De la adolescencia a la adultez Miércoles, 02 de Octubre de 2024 Publicado originalmente en revista Rockaxis 231, septiembre de 2022. Se catalogan como una banda de pop ruidoso, para corazones rabiosos. Llevan más de cinco años siendo uno de los grupos más activos de la escena indie nacional, con una personalidad que plasman dentro y fuera del estudio. Paracaidistas ha sabido ganarse un lugar en la fanaticada con un sonido que matiza la armonía del indie pop, la intensidad del punk y la distorsión del shoegaze. Un cóctel concentrado de pura juventud, frenesí y melancolía, pero el tiempo no pasa en vano, y así lo demuestran en la evolución de sus discos. Andrés Fuentealba Ad portas de lanzar su segundo LP, “El Encanto del Fuego”, podemos anunciar –a modo de spoiler– que los chicos de Paracaidistas ya no siguen siendo aquellos jóvenes de sus inicios, en los tiempos de su primer EP homónimo en 2015. La esencia está, pero los problemas que aquejan a todo adulto de 30 años no eximen al quinteto santiaguino y así se plasma en este nuevo álbum producido bajo el alero del sello independiente Disco Intrépido. Hoy, con Joaquín Saavedra en guitarra y voz, Mari Llovet en voz y bajo, Rafael Yáñez en guitarra, Vicente Muñoz en teclado y Vicente Verdugo en batería, Paracaidistas se conforman para enfrentar los problemas de hacer carrera en una industria no muy grande, sumado a las complejidades que generó haber sobrevivido a la pandemia y de haber sabido mantenerse estables pese a los cambios de formación. Esto –y más– nos revela Joaquín, líder del grupo, en esta conversación en la que recorrimos pasado, presente y futuro, desde sus orígenes hasta su reciente gira por México, un tercer álbum en camino para el 2024 y el lanzamiento de dos EPs en paralelo. ¿Cómo nace el proyecto de Paracaidistas? Bueno, con la Mari pololeábamos, y si bien ya había estado en otras bandas (una de post-hardcore y otra de electropop), solo tocaba y no componía. Cuando terminaron estos proyectos, le dije a la Mari sin ningún tipo de aspiración: «tengo en mente un par de canciones, consigamos un baterista y hagamos algo entre nosotros». Nunca creímos que iba a dar para más que subir los temas a internet. Aparte yo era el único que sabía tocar, la Mari recién estaba agarrando su primer bajo y el amigo que incluí en aquella época ni siquiera sabía tocar batería. Hay videos de cuando partimos en que la Mari toca, y cuando comienza a cantar deja de tocar porque aún no dominaba bien el instrumento. Entonces partimos con eso, teníamos ocho canciones cuando empezamos a publicar por SoundCloud y la recepción fue positiva. Obviamente era súper poca gente la que nos comentaba, pero ya que alguien desconocido nos dijera que le gustaba nuestra música era una sensación muy reconfortante, considerando además que grabábamos sin ningún tipo de conocimiento. En esta misma etapa empezamos a conocer otras bandas nacionales con las que mantenemos amistad hasta la actualidad. ¿Y de dónde sale el nombre? Nace porque estudiaba Literatura y estaba muy enganchado con Vicente Huidobro y la figura de los “paracaidistas” de Altazor, que son personas que tienen su propia moral para escapar y evadirse de la sociedad. Paracaidista significa alguien que cae y en su recorrido va dejando todo el peso que conlleva vivir en esa sociedad. Después cachamos que casi todo el mundo lo asoció por el concepto coloquial de ese tipo de gente que llega a los carretes sin invitación y se toma todo, pero filo, el nombre llamaba la atención. De hecho, al inicio habíamos planteado otro nombre que era El Juguete Rabioso, pero después cachamos que había una banda española llamada así. Ya que mencionas esta escena musical que se dio en el 2016, ¿qué crees que es lo que más los ha destacado del resto? Todas estas bandas más populares y que son súper amigas nuestras tenían un rollo más orientado a Mac DeMarco y Animal Colective. Todas me encantan, pero nosotros veníamos de un legado más de los noventas, de todo este frenesí e intensidad juvenil de tocar rápido y tener guitarras bien estridentes. Creo que teníamos una actitud más punk o grunge, los demás estaban con inquietudes mucho más experimentales, música más personal y romántica. Nosotros igual veníamos de otro mundo, de ir harto a Bar 1, a conciertos de punk. Con suerte sabíamos lo que significaba el reverb, lo que era tener pedales. Cuando conocimos a todas las bandas que hasta hoy son nuestras amigas, notamos que íbamos por otro lado. Igual nos encanta el rollo capture tracks gringo y todo eso, pero en esos tiempos no cachábamos mucho. Desde sus inicios hasta ahora, ¿qué creen que es lo que más ha cambiado en ustedes? Han pasado muchas cosas, piensa que el disco “El Encanto del Fuego” que vamos a sacar ahora lo empezamos a grabar hace más de dos años, pero la pandemia arruinó todo. Entonces me pasa que lo escucho y siento que son canciones que compuse hace mucho tiempo. Y ahora vamos a empezar a grabar un tercer disco y me siento más representado con ese. Creo que este segundo disco marca una evolución importante en cuanto a lo sonoro y en cuanto a las letras. Si bien solo han salido tres canciones, cuando aparezcan las 11 que conforman el disco la gente se dará cuenta que hay inquietudes musicales distintas, ya no es un sonido tan simple y punk. Hay más juego con las métricas, con las sonoridades de las guitarras. ¿Esos cambios también se notan al tocar en vivo? Las presentaciones en vivo son mucho mejor que cuando empezamos, obviamente por el mejor dominio de los instrumentos y de la logística en sí. Ahora poseemos una mejor calidad de pedales, intento cachar que la calidad de las guitarras siempre sean las mejores, que suene bien con la guitarra del Rafa y con el bajo. Estamos mucho más enfocados en que suene bien, a diferencia de antes que era como que sonara fuerte y listo. Enfatizando en la evolución de su sonido, ¿qué es lo más distintivo de su próximo disco a comparación de sus anteriores trabajos? Creo que la mezcla de este disco es mucho mejor que la de los anteriores. Está todo mucho más definido, los instrumentos brillan mucho más debido a su calidad. Además que le bajamos la cuota de distorsión a las guitarras, sonando menos estridentes y más limpias. Con respecto a las letras, que es un pilar importante de esta producción, hablan mucho del paso a la adultez, de dejar de ser adolescente, algo que nos ha pegado fuerte a esta edad porque siempre nos hemos sentido muy niños. Al menos yo siempre pienso «¿cómo cresta ha pasado tan rápido el tiempo si hace nada estaba en el colegio o la universidad?», cuando en realidad pasó hace rato. Las letras hablan mucho de eso; el paso de la adolescencia a la adultez y cómo te afecta para bien y para mal. Entonces ahí notamos un cambio importante con respecto al “Bruxar” (2017), que es muchísimo más adolescente, una rara mezcla entre felicidad y odio; esas sensaciones de sentirse bien y querer hacerlo todo, y a la vez el vacío existencial de qué cresta hago con mi vida. Con respecto al segundo disco, ¿hay fecha de lanzamiento? El segundo disco sale en noviembre, mientras que el tercero saldría en 2024. El plan es grabarlo este año, no entero, pero al menos una parte, y el próximo terminar de grabarlo y mezclarlo. En cuanto a mí, el próximo año saco un EP de mi proyecto solista Joaquín Tristeza, llamado “Canciones para Terminar una Relación”, y con la Mari vamos a sacar un EP de nuestro proyecto conjunto Michelle & Sebastián, llamado “Más Allá del Twee y el Punk”, así que se vienen cositas. ¿De qué trata este tercer disco que mencionas? Siempre lo he pensado como una trilogía, si “Bruxar” fue el sentir la adolescencia y “El Encanto del Fuego” el empezar a salir de ella, este tercer disco sería el fin de esas etapas. En ese disco ya somos unos viejos y lo tenemos asumido. Tampoco quiero decir viejos ya que ni siquiera tenemos 40 años, pero se entiende, creo. Estamos trabajando en aquellas cosas que forjamos cuando éramos chicos. Acá tampoco quiero decir trabajo formal, con un horario de ocho horas, todos somos freelance. La mayoría nos dedicamos a cosas que nos gustan, pero estamos en un momento de la vida mucho más complejo, en que vivimos solos, hay que pagar cuentas, mayores responsabilidades. El disco habla de eso, de estar en la adultez o pre-adultez y pelear contra eso. Además, como todos trabajamos en cosas relacionadas al arte, tampoco es que se gana mucha plata (ríe), solo lo justo para vivir. Lo bueno es que nadie aún tiene hijos, porque ahí la cosa se pone más complicada, pero si pudiera resumirlo, es que estamos todos sobreviviendo, haciendo lo que nos gusta. Nadie quiso sacar una carrera de ingeniería y meterse a ganar plata. ¿Qué tanto les afectó la pandemia? Hay mucho que hablar de eso, porque en un inicio el disco se quedó estancado y no pudimos hacer nada. El proyecto habrá quedado en stand by alrededor de un año, obviamente ahí creció mucho la ansiedad, se supone que íbamos a estrenarlo en 2020, entonces fue muy heavy en ese sentido. Por otro lado, la Mari en ese tiempo trabajaba en Cornershop y yo salía a vender libros en bicicleta, entonces igual salíamos a pesar de que todo el mundo estuviese en cuarentena. Por ende, seguimos trabajando y lanzamos el EP “El Amor en Tiempos de Pandemia”, un trabajo muy lo-fi, pero que le fue muy bien dentro de sus posibilidades. Por ese lado fue muy bacán, porque nos dimos cuenta que igual podíamos grabar algo que sonara bien, no increíble, pero bien. Entonces ahora, por ejemplo, estamos grabando muchas más cosas en la casa, en verdad como que nosotros siempre hemos hecho muchas canciones, pero nos demoramos demasiado tiempo en producirlas, y creo que gracias a esa experiencia en la pandemia hemos agarrado ritmo y podemos producir mucho más. Ahora podemos sacar mayor cantidad de canciones y eso nos deja bastante felices. Eso con respecto a las dinámicas internas. ¿Y respecto a las externas, las escenas y los circuitos interrumpidos? Algo que nos ha llamado la atención es cómo la pandemia perjudicó enormemente a la escena, muchas bandas murieron y muchos recintos musicales dejaron de existir. Pasó algo “bueno”, que la gente valoró el hecho de ver música en vivo y ahora está dispuesta a pagar más por una entrada, lo que nos viene bien a todos para seguir creciendo. Igual, ha sido muy complejo, haciendo una retrospectiva, nosotros llevábamos cinco años cuando empezó la pandemia, y ahora llevamos siete. Entonces ocurrió como esto que pasa en las películas de Marvel, cuando Thanos chasqueó los dedos y se perdieron dos años. A casi todas las bandas les pasó eso, piensa que antes de la pandemia nosotros estábamos como pasando de moda y venía otra generación, pero producto del receso, esta nueva generación también se quedó pegada, la industria en general quedó estancada dos años, y todos los que eran nuevos dejaron de serlo sin tener la oportunidad de tocar mucho en vivo. Ha sido raro, pero repito, igual hay cosas positivas. En los últimos shows hemos visto mucha gente nueva que nos conoció por internet y eso es producto de la pandemia. Hay una nueva generación muy motivada que está haciendo mucha música y que quiere hacer que esto crezca. ¿Qué es lo que crees que falta para reactivar la escena? ¿Es posible que pueda volver ese boom de indie rock que se dio en 2015-16? Con respecto a eso, hubo bastante difusión de prensa, por lo que el número reducido de público que había aumentó rápidamente. Eso a nosotros nos tenía maravillados, de repente iban 100 o 200 personas, que en esos tiempos era increíble para todos. Ahora, en un concierto bien planeado con bandas amigas a los lados, va más gente por lo que podemos decir que la escena ha crecido y sigue en eso, pero el problema es que la pandemia mató a los medios de comunicación y ahora hay muy pocos cubriendo. Los pocos medios que quedan vivos, en general siempre están en el mainstream, más tirado para el trap, Lollapalooza, etc. Y está bien, están en todo su derecho, pero ahí se nota que no tienen gustos propios, que son parte de una industria mayor y que no están ni ahí con lo que no salga en la radio y no esté de moda. No están con el indie, ni con el punk, ni con el rap, ni con la música alternativa, etc. En ese sentido y haciendo un resumen, la gente está y más que antes, pero falta difusión y faltan lugares. ¿Identificas algún local donde estén pasando cosas hoy? He visto una nueva generación que se reúne en Manduca, me parece que está bueno, están saliendo muchas bandas de ahí. En este local siempre hacen hartas cosas, pero siempre es como acústico y el lugar igual es chico, entonces no es como para hacer eventos muy grandes. Este tipo de lugares falta, muchos de los que había murieron y sin lugares es difícil para todos. De verdad siento que hay mucha más gente escuchando esta música, sobre todo los más chicos, jóvenes que quieren salir, tienen ganas de ir a tocatas, pero repito, falta difusión y locales. ¿Crees que debería haber más ayuda del Estado para levantar la música chilena? Si bien hay una intención, creo que no hay un apoyo real para generar espacios de cultura. Se contentaron con esta ley de incorporar el 20 % de música nacional en las radios, pero en el fondo salen las mismas bandas de siempre: Chancho en Piedra, Los Bunkers, etc. No se han preocupado de otras cosas, como generar más patentes para locales, o más espacios donde se pueda hacer arte. Si hablamos de locales, serían los que están en Bellavista y no hay mucho más, por ahí hay uno que otro, pero son muy de nicho, no hay como barrios con locales para tocar. En Argentina, cada comuna tiene su barrio con locales. Creo que no hay un real apoyo estatal y nunca lo ha habido, no ven que la cultura está también en los conciertos underground. En Chile, la cultura es algo mal mirado, algo de vagos intentando llamar la atención. Aun así, tengo fe en que este gobierno, se ve un poco más de preocupación en estos temas. Habrá que ver qué pasa en estos cuatro años. Este año tuvieron la oportunidad de tocar con la banda de punk española Carolina Durante, además de realizar una gira por México en junio. ¿Qué me puedes comentar acerca de estas experiencias? Lo de Carolina Durante estuvo increíble, soy muy fan de ellos y de la música española. Me parece que se aprecia bastante en nuestra música. Se dió la oportunidad de tocar con ellos cuando vinieron y la verdad fue increíble, tienen la misma tradición de bandas que me gustan de más chico, como Los Nikis o Juanita y los Feos. En cuanto a lo de México, fue hermoso, es de lo más bacán que nos ha pasado como banda. Claramente fue una gira más de proyección, la gente en general no nos conocía, pero dejamos una gran impresión. Conocimos a muchas personas, mucha gente de allá nos sigue escribiendo, conocimos a muchas bandas y también gente que nos conocía de antes y estaban muy emocionados de vernos. Nos dejó muy felices, fue una gran gira y esperamos volver el próximo año. Tags #Paracaidistas #2022 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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