Matorral: Las cosas tienen movimiento Miércoles, 20 de Noviembre de 2024 Publicado originalmente en revista Rockaxis #244, octubre de 2023. Una conexión entre el cuerpo y el sonido es lo que propone el grupo nacional en “Acto Reflejo”, su primer disco en cerca de ocho años y que los acerca a otros horizontes musicales, otras perspectivas de aplicar un trabajo que se piensa desde el estudio, mirando también al escenario. Jean Parraguez «Sentimos que se puede llegar a otros territorios», avisaba Matorral hace un par de años. Con ‘Cada cual’ y ‘Sobre la profundidad’ como flamantes singles de la época, personificaban una de las naturalezas del conjunto: el movimiento. La tríada inicial “Voces del Rincón” (2003), “¿Conoce Ud. a Matorral? (2004) y “Resonancia en la Zona Central” (2007), se caracterizaba por la inquietud frenética de un power trío, siempre buscando límites para sus instrumentos. Los siguientes trabajos, “Remoto Control” (2013)) y “Gabriel” (2015), transformaron la pesquisa a las texturas, atmósferas y los recursos que ofrecía el trabajo en estudio. Con “Acto Reflejo”, el hoy cuarteto da una vuelta más a su estilo, acercándose a las orillas de la música negra. «Después de “Gabriel”, que es más melancólico, con las velocidades más lentas, teníamos la idea de hacer música que evocara otros estados de ánimo, otras sensaciones», comenta Felipe Cadenasso sobre las motivaciones que dieron forma a este trabajo, cuyos primeros pasos se remontan incluso a la época de “Gabriel”, apuntando a una metodología que debió ser cambiada abruptamente por la pandemia. ¿Qué tan fuerte fue el impacto de la pandemia en este proceso? Antonio Del Favero: Hubo cambios. O sea, ese periodo que provocó un cambio, cómo decirlo… inicialmente trabajamos muy como en laboratorio, con ideas primitivas, por decirlo así, que traía Felipe, y sobre eso construir en el estudio, ¿no? O sea, sin ensayos previos, sin una preparación previa de la banda. Y recuerdo con Felipe haber conversado, en temas de producción para el siguiente proyecto de Matorral, hacerlo distinto. Pasar por un proceso de ensayo y de composición grupal. Y la pandemia, obviamente coartó esa posibilidad de cuajo. Por un lado, retrasó todo, como le ha pasado a todo el mundo, y nos obligó un poco a trabajar como en “Gabriel”. De algún modo nos obligó a ese formato que igual nos gusta, nos acomoda y nos funciona bien. Tiene ventajas y desventajas, te induce a cierto camino, te guía a cierto camino que queríamos, de algún modo, evitar. No porque no nos guste, sino porque la idea de esta cosa más rítmica, más viva y más tocada la viviéramos efectivamente como banda, tocando. Tuvimos que cambiar un poco la idea en el camino. Siento que los discos son, lo hablamos mucho con Felipe, son fotos de un momento mismo. Entonces este disco es la foto de un momento que incluyó un encierro, que incluyó limitaciones en la movilidad. Hubo que recrearlo y llegar a este producto de ese modo. Gonzalo Planet: Recuerdo las primeras sesiones que tuvimos, estábamos con mascarilla en el estudio. Eran como las primeras sesiones que veníamos pensando en este formato, grabando al final por separado: las baterías por un lado, los pianos bajo y terminó siendo un disco de esa manera. En “Acto Reflejo” concentran el movimiento y lo rítmico, algo novedoso. Integran estos sonidos y capas que no están en plano principal. Son cosas que notas escuchando con audífonos, por ejemplo. ADF: Recuerdo experimentar con herramientas más como de especialidad, aunque no era un asunto tan central en lo estético. Creo que nunca estuvimos pensando tanto en algo así como hacer algo inmersivo, para nada, aunque hay elementos que quizás como que colindan con esa idea. Lo que sí estuvo muy en el centro de la idea estética del disco era el rol de lo rítmico, de la batería, percusiones y del bajo. Y creo que, si uno se pone en esa óptica, en ese foco, que los elementos armónicos quedaron en un plano que termina siendo más, por decirlo así, espacial, ubicados en un lugar que quedan en un plano. Había que ubicarlo en la mezcla, en un plano que no compita con lo rítmico, el bajo y la voz, por supuesto. Pero como tenemos ese énfasis en lo rítmico, creo que es un poco más de echar para atrás, por decirlo así, y retirar un poco más lo armónico para realizar lo otro. Entonces, poder sumar una consecuencia a eso, este efecto a veces como de que con los audífonos se note más o mejor esa idea. Felipe Cadenasso: Muchas cosas cambiaron, aparecen elementos nuevos para nosotros, más énfasis en las cosas percutivas. Este disco fue bien distinto, todo lo que ha pasado en el último tiempo ha sido tan raro que algo de eso hay en el disco, de alguna forma. Casi ocho años pasaron desde la última expresión musical de Matorral. Un largo tiempo que cada integrante tomó para algunos proyectos. Felipe Cadenasso retomó su aventura solista con “Guni”, además de formar con Antonio Del Favero una consolidada dupla de productores, siendo reconocidos incluso con el Premio Pulsar en más de una ocasión; Ítalo Arauz prestó sus servicios a colegas del calibre de Natisú, y Planet profundizó en las letras, escribiendo libros dedicados a nombres claves de la música chilena como Los Vidrios Quebrados y Sol y Lluvia, y más recientemente condujo –en su rol de periodista– la primera entrevista oficial a Los Tres, que retorna con su formato clásico. En agosto pasado compartieron escenario con Eduardo Gatti para revisitar y homenajear a los Blops y su disco “Lomocotora”, con un set eléctrico e intenso, acompañado de una reveladora conversación. «Los Blops lo grabaron poco antes del Golpe. Van a Buenos Aires y se produce el Golpe y la banda se separa. Entonces, el disco estuvo a punto de no aparecer, salió al año siguiente. Y fue bonito conmemorarlo, también ver a Gatti en otro contexto, con la guitarra eléctrica, de pie y con gente muy fanática del disco. Fue una súper bonita experiencia», recuerda Gonzalo. Retomando lo que es “Acto Reflejo”, el sentido bailable es una característica muy interesante, desde las percusiones y también el bajo. ¿De qué forma llegaron a ese terreno? FC: Hay algunas ideas del disco que son más recientes y otras más antiguas, pero cuando se empieza a resolver el disco, hay cosas que empiezan a aparecer como posibles soluciones musicales, de arreglos. Por ejemplo, ‘Sobre la profundidad’ nosotros la alcanzamos a ver en los últimos ensayos de “Gabriel”. La tocamos juntos para probar cosas nuevas. Después vino la pandemia y cuando la retomamos, le cambiamos la velocidad, era más lenta y la aceleramos. Lo otro que pasó es que también empezamos a escuchar otras músicas y cosas. Entonces como que subió esta idea de incorporar más derechamente samples. En la pandemia empecé a jugar, a recortar cosas y probarlo, pero de pronto, también desde qué otro punto de partida se puede componer. Y a veces pasan esas cosas escuchando música antigua, discos de jazz, discos de tambores. De pronto empezamos a samplear, y creo que ese cruce de pronto como que nos dio un buen pie de partida. O sea, nos dimos cuenta que funciona bien. Esta mezcla de armonías a veces “más raras”, como las de ‘Sujeto’ o ‘Cada cual’. Casi todas las canciones tienen hartos tambores y percusiones. En ‘Cada cual’ ya existía la secuencia de acordes, ya existía la canción, pero hay demos que tenían un beat como más plano. El beat es un sample de Curtis Mayfield que después lo tocó Ítalo, pero en el fondo son pruebas de ese tipo de cosas que fuimos haciendo. Por eso suena más quizás más bailable. ADF: ‘La cinta’ tiene todo un momento que dura un rato, en que algo se va, como que prepara al que escucha la canción. Y entra la voz, luego se va liberando y la canción entra a otra ruta. En ‘Cada cual’ puede pasar algo parecido, pero más cortito. En la parte de las trompetas, es como una especie de llamado. Se mete el auditor a un ambiente donde está toda esta preponderancia del bajo, de lo rítmico, y tenía como fin último conectar la música con el cuerpo de un modo mucho más directo, versus la introspección a la que apuntábamos con “Gabriel” y “Remoto Control”. Veníamos un poco de ese ánimo mucho más introspectivo. Igual hay momentos de reflexión, ‘No esperaría’ tiene un ánimo más introspectivo, pero está vestida de una cosa rítmica que lo habita todo, que lo inunda todo. GP: Estuve tocando como 10 años, desde “Remoto Control” en adelante, un bajo Hofner con cuerdas lisas. En algunas canciones usamos uñetas, en otras no, pero casi todas las canciones se graban con el bajo Fender Precision. Eso ya nos lleva a otro lado. Y ahora estoy usando un bajo que es tal vez una opción intermedia, un Hofner igual, pero no tiene cuerdas lisas. Meticuloso, Del Favero agrega que «el bajo tiene un carácter muy preponderante, muy protagonista, desde su timbre, no solo un tema de volumen sino por cómo suena». Cadenasso añade que el sonido logrado por Planet tiene «un espíritu “bailable”, medio soul». ¿Cómo lograr llevar este tratamiento del sonido al escenario? Son nuevas perspectivas, ¿de qué forma las desean mostrar? ADF: Hay un nivel como de cuidado de dónde tocar y cuándo tocar. ¿Dónde quieres mostrar tu música? Por ejemplo, con “Gabriel” nos gustaba mucho la idea de mostrarlo en teatros, un lugar donde se pudiese proyectar Imágenes porque el show incluía visuales que hacía la productora Andes Empire. Con este nuevo disco, personalmente visualizo mucho más un lugar donde se pudiese estar de pie, no tanto de butacas, pero de ahí a encontrar un lugar con una capacidad de gente adecuada a lo que es Matorral y que tenga un espacio como una cancha, se reducen altiro las opciones. De hecho, vamos a lanzar el disco en la Sala 1 del GAM, que es un teatro. Uno tiene que buscar el lugar para sacarle el mayor brillo posible y generar la mayor conexión con el público. Una vez fuimos a tocar a San Antonio, en un lugar con escenario y gente de pie. Resulta que sucedía algo distinto con la respuesta del público a la música. FC: Hay momentos que no son fáciles de tocar, no necesariamente por una cosa de virtuosismo, sino que cambia de lugar en lugar, tú vas a lugares inesperados. El trabajo grupal de Matorral es muy de hormiga, como quisquilloso en ese sentido. Todos estamos muy dispuestos a salir de nuestras zonas de confort. Hay canciones, ahora en vivo, donde no toco más instrumentos. Hay guitarras que grabamos con líneas que son justamente lo contrario de lo que a veces está asociado, más que todo con Antonio como un guitarrista más de ambiente, con más efectos. Ahora hay guitarras que grabamos así directo, sin siquiera un amplificador, la guitarra que uno tiene en la casa para maquetear. Creo que ese también es el espíritu que quedó en el disco, esta cuestión de ir cambiando de, no sé si de roles, pero probando soluciones nuevas, y que tuviese ese espíritu medio bailable o groovy, pero que sigue siendo para nosotros una experimentación. Tags #Matorral #2023 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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