Sistemas Inestables: Esto es nuestra protesta Entrevista con el trío nacional Lunes, 03 de Febrero de 2025 Publicado originalmente en revista Rockaxis #253, julio de 2024. El trío chileno se viene sacudiendo de un 2024 intenso: una visita a Treefort Fest y una inesperada, pero provechosa gira por Seattle, la que coronaron con una sesión para KEXP donde no dejaron indiferente a nadie. «Descubrimos que éramos más que una banda. Estamos entregando una experiencia completa y no solamente vernos tocar en vivo», apuntan. Matías Muñoz Fotos: Marco Avilez Desde que debutaron en 2017, Sistemas Inestables buscó posicionar una idea situada a la vanguardia de la vanguardia. Y es que el trío, que en su momento se fraguó de las cenizas de longevos proyectos como Jovenabuelo y al alero del sello LeRockPsicophonique, debutó con una atípica propuesta que comenzó a calar de a poco hasta el nacimiento de “O” (2018), su primer disco, que les ha permitido presentarlo en Sudamérica, Europa y Estados Unidos en festivales como Primavera Sound y Treefort Fest, telonear a Black Midi por su paso en Chile y próximamente girar en México junto a Austin TV. Desde su centro de operaciones y estudio en la casa que alberga a los proyectos de LeRock, Javier Hechenleitner, José Tomás Molina y Santiago Corvalán, reflexionan sobre qué ha significado estar al límite de la vanguardia sin sentirse avant-garde. Hoy, la banda se encuentra a sí misma como un colectivo y saborean el éxito que a veces es esquivo. «Tuvimos que cambiar nuestro esquema de trabajo, salir de la sala de ensayo y planificar cosas a futuro y pensar en la banda como un proyecto, más que pasarlo bien entre amigos. Era mucho más que una simple banda. Ese fue el momento en el que nos dimos cuenta de que la cosa se consolidó», reflexionan. ¿En qué momento creen que empezaron a sentirse realmente como banda? Javier Hechenleitner: Creo que siempre ha sido una constante evolución… Sistemas partió siendo una banda que proponía algo distinto, entonces empezamos a abrir muchas puertas en un inicio y, sin ir más allá, en poquito tiempo empezamos a viajar. Fuimos a Argentina y Colombia en el primer año, después fuimos a Dunk Fest, giramos por Europa, entonces fue súper explosivo el desarrollo de los primeros años. Siempre sentí que estuve en una banda que fue evolucionando y tuvo un alcance súper explosivo desde un inicio. Y claro, probablemente ahora la cuestión está mucho más definida y desarrollada, ya entendemos mejor dónde estamos parados. José Tomás Molina: Al menos para mí sí hay un punto de inflexión, desde que Javier se fue a vivir al sur e integramos a Santi en el proyecto. En ese momento pasó a ser más allá de una simple banda, pasó a ser un proyecto, y entendimos que tenía un funcionamiento donde cada uno tenía un rol y una labor. Cuando entendimos que el proyecto tenía su propio funcionamiento (eso fue alrededor de la pandemia), empezamos a tratarlo como algo más que solo una banda, y empezamos a buscar metodologías de trabajo distintas, que tenían que ver también con homologarlo a nuestra forma de vida, porque ninguno se dedica a esto o vive de esto. ¿Se replantearon seguir con la banda cuando vivieron esos cambios o creían demasiado en el proyecto? JH: En ningún momento, por lo menos para mí, se me pasó por la cabeza dejar Sistemas. Es algo en que igual creímos harto, le tengo toda la fe también por lo que venía sucediendo, o sea, en menos de dos años estuvimos en Europa, teníamos invitaciones para el 2020, pero llegó la pandemia, entonces todos esos cambios generaron aún más fuerza y como una energía mucho más compactada y controlada, en donde explotamos en ciertos momentos del año para hacer cuestiones y después cada uno vuelve a lo suyo y se refugia un tiempo. Santiago Corvalán: Me resuena mucho lo que dice José Tomás en cuanto a lo del sentido del proyecto. Es potente en un sentido como de la seriedad también de que transmuta un poco la idea de ser parte de esta banda, de las cosas por hacer. Pasar de una lógica más interina a estar inmerso en el carácter relacional con estos muchachos y la música, ahí también para mí es clave el golpe histórico que vivimos en el estallido social y la pandemia, para mí le dio un nuevo significado a Sistemas Inestables. Incluso recuerdo una frase muy categórica de Javier que fue muy sorprendente: «Sistemas Inestables es mi protesta», y eso fue muy significativo para mí, que además no era parte de una banda desde hace más de 15 años. Entonces, la conjunción de las cosas y el ánimo de querer levantar no solo música, sino una forma, un equipo y una comunidad de mensaje o lenguaje, hizo que adquiriera un nuevo sentido, y esa complicidad hace que una banda se convierta en banda. ¿Todos coinciden en que la banda es su protesta? JTM: Totalmente. SC: Todos quienes nos conocen nos ven como personas muy tranquilas, pero en el escenario todo muta y todo eso es un montón de energía explosiva y una emoción muy candente, muy expresiva, muy que puede llevarte a una lágrima o a la ira. Es un momento de catarsis y, en ese sentido, también es una protesta emocional… Y todos hacemos usufructo de ese espacio. Sin embargo, son una banda no tradicional, pero igual logran conectar de esa manera emocional con su público. JTM: La idea, o lo que se intenta, es siempre conectar con alguien… La música es un medio de comunicación en el fondo, y sea o no protesta lo que estás diciendo, tú quieres comunicar esa protesta, desde tocar de espaldas hacia el público, desde tener que pelear con la mayoría de los festivales porque quieres llevar la batería hacia adelante… todo viene desde no necesariamente de un sentido de protesta, que lo tiene, pero que tiene que ver con el por qué tenemos que hacer las cosa así como lo hace todo el resto. JH: No nos sirve eso… JTM: No, necesitamos algo que nos sirva para poder comunicar este sentido de protesta y, si podemos conectar con los oyentes, el objetivo se cumple. SC: Y súmale todo lo industrial. Hay también experiencia previa, una lógica y entendimiento de la industria musical, tenemos una visión y opinión al respecto, y lo que se ve en el escenario es súper honesto… se entendió que tenía que ser así porque es la única forma que para nosotros tiene sentido hacerlo. Por más de cuatro años, la banda ha presentado en vivo “O”, su único larga duración, reversionándolo hasta las nuevas composiciones de “Homines”, su último EP. Durante toda esa evolución musical, lo que no ha mutado ha sido su interesante propuesta en vivo. El trío se arma en plan y roles definidos, donde Molina pasa del Pianet y la guitarra –de espaldas al público– a la batería, compartiendo y enfrentando el bombo y los platos con Hechenleitner. Postura atípica para algunos y una pesadilla para los técnicos. ¿Les ha pasado enfrentar algún tipo de prejuicio por ser una banda al margen en ese sentido? Por sus características técnicas, en festivales… JH: Sí, por ejemplo, en Primavera Sound fue tema. Semanas conversando con la jefatura técnica… no podemos tocar con la batería atrás, no puede estar en una tarima… Entonces, si ya un escenario te dice que todo tiene que estar estructurado y preestablecido, eso te dice de inmediato cómo tiene que sonar una banda, por eso hay muchas bandas que son todas iguales o la copia de la copia. Entonces, ese fue el ejercicio que hicimos, qué instrumentos teníamos, qué podíamos hacer y ahí hubo definiciones. Pero claro, si hay un festival preestablecido, experimentar o entrar en una creatividad distinta no es posible. ¿Ustedes creen que eso perjudica que bandas experimentales puedan tener cabida, más allá de limitaciones de popularidad, sino que técnicas? JTM: Totalmente. Las cuestiones técnicas son necesarias para llevar a cabo el proyecto, entonces si existe una traba a nuevas formas de poder llevar una banda y eso es poco acogido, más difícil será que una banda pueda prosperar o durar, y eso nos pasó en uno de los festivales más grandes del mundo, porque nuestra propuesta no apuntaba a la convencionalidad. Entonces, imagínate para una banda totalmente independiente donde todo sale de su bolsillo y su esfuerzo. SC: Otra gran característica de nosotros es que también tenemos una visión de producción y experiencia, entonces también entendemos que si bien, por ejemplo, los procesos de estandarización en términos de producción son súper ideales, son súper eficientes. No tenemos que olvidar que estamos trabajando con proyectos artísticos, entonces cuando nos enfrentamos a un Primavera Sound, es súper chocante con ese fenómeno de estandarización sabiendo que entendemos súper bien cómo se resuelve y nos dispusimos a resolverlo, porque estamos cuidando que se generen estos procesos creativos porque creemos que sostienen el valor del nicho de música que estamos explorando. ¿Es muy difícil ser una banda experimental en propuesta? ¿Cómo habla una banda instrumental? SC: Creo que ahora quizá volvemos al punto de inflexión, porque se abrió una veta nueva de comunes acuerdos en términos de esa fijación de lenguaje y de opinión. Como decía Javier, “O” responde a un ejercicio de ensayo y experimentación puertas adentro, y lo nuevo se vio naturalmente intervenido por los aconteceres de un mundo que de pronto se cayó a pedazos… JH: Yo entendí la música en relación con la ciudad, el entorno que tienes o las amistades, y eso lo ordenamos conceptualmente, ciudad, humano, naturaleza, conceptos que estamos trabajando actualmente y sentimos esa necesidad de conceptualización. Para Sistemas Inestables, al final esa expresividad y esa necesidad de conceptualizar todo se refleja en un trabajo integral que no solo involucra a quienes crean los sonidos. Su propuesta visual a cargo de luces y animaciones que reaccionan a la interpretación es parte de un trabajo constante de Marco Avilez (Ciudad de Tar), pieza fundamental del proyecto. En ese sentido, la banda entiende que la expresión es transversal y así han desbloqueado nuevas formas de componer. «Tiene que ver con un lenguaje instrumental. Mientras más acotado tengas tu espectro de creación, como el formato nuestro, mientras más acotados sean tus límites creativos más fluye», reflexionan. Relajados sobre el sofá del estudio, el grupo se ve fresco, totalmente cómplice y cómodo. Hoy, miran con orgullo cómo el reconocimiento general y de sus pares tras su paso por KEXP y otras latitudes los posiciona como un proyecto “del mundo”. Y es que la música, aunque sea experimental, es un lenguaje universal, «Como trío, nos estamos sabiendo mirar entre nosotros mismos de una mejor manera y es nuestra forma de vernos», resaltan. En breve, la banda expandirá su mensaje por primera vez en México, acompañando a Austin TV, legendaria banda de post-rock, en uno de sus shows de aniversario, mientras ya piensan en su segundo largo, consolidar su idea, potenciar la cooperación y desbloquear otras latitudes. Tags #Sistemas Inestables Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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