Nicole: ''Sigo con la misma emoción de hacer canciones que conecten'' Artista nacional habla sobre su próximo Movistar Arena Martes, 13 de Mayo de 2025 A pocas semanas de su esperado concierto en el Movistar Arena, Nicole se encuentra en pleno proceso de preparación para lo que será uno de los hitos más importantes de su carrera. El próximo 10 de julio, la cantante nacional celebrará tres décadas de "Esperando Nada", el álbum que marcó un antes y un después en el pop chileno de los años noventa. Este espectáculo —con una cuidada propuesta audiovisual y una banda en vivo— será el cierre de su gira Dame Luz Tour 30 Años y reunirá lo mejor de su repertorio junto a la interpretación íntegra del disco que la catapultó a una nueva etapa artística. En medio de los ensayos, producción y recuerdos que se activan con este regreso al origen, nos reunimos con Nicole para conversar sobre el significado de este momento, la conexión emocional con sus fans de distintas generaciones, su colaboración con Ana Torroja, y el presente de una artista que sigue creando con la misma pasión del comienzo. - ¿Qué emociones te recorren al pensar que cerrarás la gira de los 30 años de "Esperando Nada" con un show tan grande como el del Movistar Arena? - La emoción comenzó desde el momento en que empecé a preparar este concierto. Volver atrás a ese disco, a sus sonoridades, a su producción… Ha sido muy movilizador. Desde el inicio estuve trabajando con mi partner, Ivo Yopo, un gran músico y amigo, quien me ha acompañado en todos los arreglos en vivo. Juntos comenzamos a investigar los teclados que se usaron en la grabación original, contactando al productor del disco, Tito Dávila. - ¿Tuviste contacto con Tito durante este proceso? - Sí, constantemente. Le preguntábamos, por ejemplo, qué teclado había usado en 'Extraño Ser', y él, incluso viendo un partido de fútbol, me respondía que lo iba a revisar. Aunque hayan pasado 30 años, aún recuerda muchos de esos detalles, y me ayudó a replicar esos sonidos originales. Logramos rehacer los arreglos de una manera muy fiel y nostálgica. - ¿Por qué era importante para ti conservar esos sonidos? - Porque eso lleva directamente a la emoción. Lo que más me conmovía en los conciertos del año pasado era ver la expresión en los rostros del público: cantaban con los ojos cerrados, con una entrega total. Muchos me decían después que el concierto les había dado energía para retomar cosas que habían dejado pendientes, que les conectaba con un momento feliz de sus vidas. - ¿Y qué te provoca como artista escuchar eso del público? - Es muy gratificante. A través de estas canciones uno puede entregar una chispa de fe, de magia, de volver a creer en uno mismo. La música tiene ese poder: nos conecta con lugares genuinos de felicidad, incluso en medio de vidas complejas. Esa conexión es profunda, tanto para ellos como para mí. Me reafirma que esto no es una etapa pasajera. A 30 años del disco, sigo sintiendo lo mismo por la música. - ¿Ese vínculo con la música siempre fue claro para ti? - Tuve la suerte de descubrir mi pasión desde joven. No todo el mundo lo logra. Yo recibí el apoyo de mi familia, pero también fui muy insistente. Desde pequeña estuve muy expuesta a la música, trabajando de manera profesional desde los 12 años. Pero fue a los 15 cuando pedí hacer una pausa para reflexionar si realmente quería dedicarme a esto. - ¿Cómo viviste ese proceso de decisión? - Fue un momento importante. De los 15 a los 17 años me dediqué a estudiar música, a componer. Ingresé a Projazz, donde me dejaron entrar antes de la edad regular. Ahí grabé los demos de "Esperando Nada", y aunque al principio un sello me rechazó —porque buscaban una "Lucerito chilena"—, finalmente BMG creyó en mis canciones. - ¿Tuviste mentores importantes en ese momento? - Sí, Oscar Sayavedra, quien fue el director de BMG, me apoyó mucho. Tenía una colección enorme de discos, y me invitaba a escucharlos en su casa. Gracias a eso descubrí bandas como Abuelos de la Nada, Nacha Pop y artistas como Antonio Vega, que me influenciaron profundamente. Su forma de componer, tan sutil y honesta, me marcó. - ¿Cómo influyeron esas influencias en tu primer álbum? - Fueron clave. Antonio Vega, por ejemplo, fue revelador para mí. Su forma de decir cosas tan profundas sin ser obvio me hizo pensar "esto es lo que quiero expresar". Así, entre mis propias composiciones y canciones que descubrí en ese proceso, nació "Esperando Nada". Fue el inicio de todo, y el punto donde decidí que sí, me dedicaría a esto de forma profesional. - ¿Qué recuerdos guardas de esa primera etapa como artista? - Muchos. Hace poco, Farid, el guitarrista que me acompañó en esos años, me envió material de archivo que tenía guardado. Tocamos en muchísimos lugares, viajamos en buses, aviones, hicimos shows grandes y pequeños. Fue una época intensa y formativa. Ver ese material ahora, incluso con mi mamá acompañándome en cada viaje, fue muy emotivo. - ¿Te ha impresionado el impacto que generaste en otras personas en ese entonces? - Sí. A lo largo de estos años, en cada concierto, hay alguien que me recuerda algún momento: que mi música los acompañó en una pérdida, en un matrimonio, o incluso que decidieron dedicarse a la música después de verme. Eso es un regalo enorme. - Sabemos que esta será la última vez que tocarás el disco completo. ¿Por qué tomaste esa decisión? - Tocar discos enteros no es fácil cuando ya tienes otros álbumes que también quieres compartir. No sé si será la última vez de forma definitiva, pero sí por un buen tiempo. Tal vez lo retome en alguna celebración futura, pero ahora me parece una forma muy especial de cerrar este ciclo. - En los shows que hiciste en teatro, trabajaste con una propuesta visual muy cuidada. Ahora en el Movistar Arena, ¿cómo ha sido desarrollar la parte audiovisual y musical del concierto? ¿Cuánto de ti hay en ese aspecto más estético del show? - Siempre me ha gustado involucrarme en lo visual. De hecho, es un área que me habría encantado estudiar, como cine, guión o fotografía. No lo hice porque me metí de lleno en el mundo de la música y todo lo que eso implica: estudiar instrumentos, técnica vocal, presentaciones, grabaciones. Pero a lo largo de los años, he podido explorar ese lado creativo a través de mis videoclips, del trabajo con visuales y con personas muy talentosas con las que he aprendido muchísimo. Para mí siempre ha sido importante que haya un enfoque, un concepto claro. En eso estamos ahora, trabajando para que el show tenga una narrativa visual que acompañe y potencie cada momento. Estoy muy involucrada, no solo en lo musical, sino también en la iluminación, que es un aspecto que me encanta y en el que vengo trabajando hace tiempo con Bastián, un iluminador seco. Logramos un estilo que buscábamos hace rato, con mucho contraluz, que genera una atmósfera muy especial. Lo que hicimos en los teatros fue solo con iluminación, sin visuales, y eso nos permitió profundizar en la sincronización, en la musicalidad de las luces. Me encanta cuando hay momentos de apagón total y comienza un bombo o una base… ese tipo de detalles me emocionan. Creo que la iluminación le da la atmósfera perfecta a una canción. Me involucro mucho porque me gusta y siento que es clave para generar una experiencia inmersiva en el público, donde luces y visuales estén completamente conectadas con la música. - En abril lanzaste una nueva versión de 'Desierto Florido' junto a Ana Torroja, algo que sorprendió y emocionó a muchos. ¿Cómo nació esta colaboración y cómo fue el proceso para llevarla a cabo? - Con Ana nos conocemos desde el 2001 o 2002, cuando yo estaba grabando "Viaje Infinito" en Nueva York. El productor de ese disco, Andrés Levin, también había trabajado con ella y me la presentó. Probablemente ella no recuerde ese momento, pero yo sí, porque estaba muy emocionada. Canté muchas canciones de Mecano en el colegio, y con mi mamá compartíamos mucho esa música, así que también hay un vínculo emocional muy fuerte con su repertorio. Recuerdo que mi mamá, que nació un 7 de septiembre, siempre decía que esa canción la habían compuesto para ella. Luego, en 2016, volvimos a coincidir como coaches en The Voice. Grabábamos durante horas sentadas al lado, y no parábamos de hablar: de escenarios, de músicos, de canciones, de nuestros hijos, del equilibrio entre ser artista y tener familia. Ahí conectamos profundamente y desde entonces no hemos dejado de estar en contacto. Cuando lancé el disco "Claroscuro", ella me escribió para decirme lo mucho que le gustaban las canciones, pero me mencionó especialmente 'Desierto Florido'. Me dijo que cada vez que la escuchaba, algo le pasaba. Yo le propuse cantarla juntas, y ella aceptó de inmediato. En ese tiempo yo estaba viajando a México para componer y tocar con mi banda en ciudades como Puebla, Pachuca, Guadalajara y Aguascalientes. Aprovechamos esa instancia para grabar el video allá. Ana ya había grabado su parte vocal con calma, a su ritmo, y cuando estuvo lista, le propuse vernos y grabar el video juntas. Podríamos haberlo hecho a distancia, pero queríamos reencontrarnos. Nos juntamos en los estudios Noviembre, que son muy bonitos, y fue muy emocionante vernos otra vez. Hay algo muy genuino entre nosotras, cada vez que estamos juntas nos emocionamos, nos abrazamos. Es una colaboración muy sincera, basada en la admiración mutua. Cuando me mandó su grabación, yo la escuché con audífonos y lloré. No podía creer que una canción mía la estuviera cantando Ana. Siempre he admirado su forma de interpretar, su voz frágil y poderosa a la vez, tan honesta, eso me toca profundamente. He estudiado mucho canto, me gusta investigar sobre la voz y siempre llego a la misma conclusión: lo más importante no es la técnica perfecta, sino la interpretación. Ana transmite exactamente lo que siente, y eso emociona directamente. Esa honestidad es lo que más valoro de una cantante, y ella lo tiene. - Una de las cosas que siempre ha destacado en tu trayectoria es que estás muy acompañada por tu familia. ¿Cómo influye esta red de afectos en tu trabajo? - Influye muchísimo. La red de afectos es esencial. A veces no todos tienen ese apoyo desde la familia biológica, pero muchas veces uno va formando su propia familia en el camino. Hay personas que llegan a ser más familia que la propia, y eso también es muy valioso. En mi caso, lo que recibí desde mi familia intento replicarlo hoy con mi pareja, Sergio, y con nuestros hijos, queremos que ellos descubran cuál es su pasión, su talento, y que trabajen por ello. También buscamos enseñarles el valor del esfuerzo, del oficio, de conectarse sinceramente con lo que hacen. He tenido la oportunidad de expandir esa red de afectos más allá del círculo familiar. Un ejemplo muy bonito fue el coro que me acompañó en el Teatro Municipal. Llevo tres años trabajando con ese grupo: personas mayores, abuelos, nietos, hermanos, vecinos que no se conocían antes, y que ahora son una comunidad unida a través de la música. Eso ha sido muy conmovedor. Creo que la música y la red de afectos están profundamente conectadas. Desde niña he tenido la suerte de recibir tanto aprendizaje como afecto desde mi entorno familiar, y también desde la música. Eso me ha dado un bienestar emocional muy valioso. La vida tiene altos y bajos, pero cuando cuentas con una base sólida —una red de afectos, amor propio, y la sensación de que estás haciendo algo que te apasiona—, todo es distinto. Es un equilibrio que ojalá todos pudieran tener. Por eso, proyectos como el coro también han sido reveladores para mí, porque me han permitido entregar algo de lo que yo misma recibí. - Después del Movistar Arena, ¿cuál es tu próximo sueño o meta, ya sea en la música o en la vida? - Conquistar el mundo… como Pinky y Cerebro. (ríe) Más allá de la broma, lo que más deseo es seguir creando. De hecho, justo antes de esta entrevista estaba escuchando una idea que estoy trabajando. Trato de encontrar esos momentos entre medio del día a día: dejar a los niños, ir al supermercado, hacer la producción del show, encargar las visuales… como cualquier persona que anda en mil cosas. Componer requiere tiempo, calma y también aceptar que a veces no se logra nada concreto. Pero cuando aparece una canción, es muy satisfactorio, y ansío esos momentos. También estamos viendo si el proyecto del coro sigue este año, lo cual me encantaría, porque ha sido una experiencia muy enriquecedora. Además, tengo muchas ganas de seguir viajando y conociendo músicos de otras partes. Esos son desafíos personales y profesionales que se entrelazan. Siempre estoy buscando nuevas formas de nutrirme, de crear, de colaborar. Y eso es algo que me mantiene en movimiento y con mucha ilusión hacia el futuro. Matias Arteaga S. Nicole se presentará el próximo jueves 10 de julio en el Movistar Arena. Entradas disponibles en Puntoticket. Tags #Nicole #Esperando Nada Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Chile Noticias Shows de Desierto Drive y Pxndx Vive tendrán presencia chilena Martes, 28 de Abril de 2026 Chile Discos Undercroft Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Paranoia anuncia su regreso a Argentina Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Hermanos Ilabaca continúan adelantando su segundo disco Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias ''Monstrosity Pop'': Saken confirma su nuevo álbum tras una década Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Ventrial presentará ''Destinos'' en vivo Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Discos teodioteodio Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Shows Asia Menor y Columpios Al Suelo: Cerrando una etapa Domingo, 26 de Abril de 2026