Miguel Tapia: Escucha el latido, sintoniza el sonido Conversación en profundidad con el baterista de Los Prisioneros Lunes, 09 de Junio de 2025 Publicado originalmente en revista Rockaxis #258, diciembre de 2024. El músico recuerda sus inicios, habla de la canción que más le complicó para dar con el beat adecuado y confiesa dónde ve el espíritu de su banda. «Después de este disco, empezaron a aparecer muchas bandas que creyeron que se podía hacer este tipo de música en Chile», sentencia. Bastián Fernández Hipnótico, frenético y a un par de decibeles de escapar de los parlantes para cobrar vida. El inicio del primer álbum de Los Prisioneros con la homónima ‘La voz de los ‘80’ es una declaración de principios directa y sin rodeos: «seremos fuerza, seremos cambio». Parte de la contundencia del mensaje está en el beat de la batería, que entrega un sentido de urgencia y frenesí desde el primer segundo. Un ritmo lleno de furia, potencia y de golpes secos al centro de la caja que invitan a bailar, pero también a soltar ese ímpetu adolescente y primitivo de querer cambiar todo. Romper para empezar de nuevo. A estas alturas no es secreto ni nada nuevo decir que lo que hicieron los sanmiguelinos cambió para siempre la historia del rock nacional, y que a 40 años de su publicación sigue sonando contundente, crudo y vigoroso. Un rock de barrio y de clase trabajadora. De sueños, miedos e irreverencia. Miguel Tapia, en medio de una gira, se tomó una pausa para reflexionar sobre el álbum que cambió su vida y la de miles de personas más. Explica que su plan original nunca estuvo en las baquetas, pero que llegó a ellas por azar y descarte. Era el instrumento que quedaba por usar. Sus amigos, Jorge y Claudio, ya habían tomado las cuerdas, así que alguien tendría que hacerse cargo de los tambores. La primera canción que se aprendió fue ‘Touch and go’ de The Cars. Dice que le resultó fácil, casi por instinto. Tal como explica Bono, vocalista de U2, en sus memorias: los bateristas no se hacen, nacen. San Miguel, comuna de clase media y barrios obreros, fue clave para el desarrollo de Los Prisioneros. Miguel recuerda que creció en una población contraria a la dictadura, por lo que varias veces fue testigo de la represión militar, vio como sus vecinos eran detenidos injustamente y se enteró de cómo esas personas que veía a diario cuando cruzaba la calle ya no estarían nunca más. «Sin duda, en San Miguel, existía un semillero cultural, pero en los ochenta estaba dormido. No había apoyo de ningún tipo. Creo que desde hace 20 años la historia cambió un poco y se comenzaron a ver los artistas de la comuna», explica sobre el contexto cultural en el que se desarrolló. Una de las cosas que recuerda de ese tiempo, es lo duro que era ser músico. «Todo cuesta arriba. Sin dinero, sin pitutos en radio o televisión, totalmente marginados», indica. Pero en medio de ese contexto, bandas como UB40, The Clash, The Special, The Smiths y Duran Duran le abrieron la cabeza y fueron la llama para que, a pesar de lo distante que se pudiera ver todo, apostara junto a sus dos amigos y compañeros de colegio por la música. Hoy, a sus 60 años, dice que ser un prisionero es de dulce y agraz. Tuvo momentos épicos, decepciones, pero haciendo la suma y resta ha sido una experiencia totalmente extraordinaria. Después de todo, es un verdadero sudamerican rocker. Sobre los días de “La Voz de los ’80”, comenta que fueron entretenidos, de mucha ilusión y energía. Sintiendo, tal vez por primera vez, que estaban comenzando a tomar una dirección definitiva para poder concretar sus anhelos. «Fue una gran emoción sentir que cumplíamos nuestro primer sueño, el de tener nuestro primer disco de principio a fin», indica sobre lo que sintió la primera vez que escuchó el álbum completo. Cuando formaron Los Prisioneros, ¿pensabas que se seguiría hablando y escribiendo de ustedes a 40 años de su primer disco? Sí, siempre tuve la certeza de que íbamos a marcar a una generación y pondríamos nuestro sello en la escena musical chilena y latinoamericana. Es que siempre quise ser músico, tuve esa convicción desde muy niño. ¿Qué piensas del álbum mirando ahora el paso del tiempo? Es un disco que tiene mucho carácter, mucha personalidad. No recuerdo haber escuchado otro disco así de una banda chilena. Logramos un sonido muy propio, producto del poco manejo que teníamos de los instrumentos. Eso le dio una impronta única a este disco. Todo eso mezclado con la actitud desafiante y arrogante que teníamos en el escenario, y sumado a las letras, hizo de este álbum un disco muy potente. Para ti, ¿este es un álbum de protesta o de rebelión adolescente? Es un álbum contestatario, pero también es un disco de una protesta muy personal porque nos sentíamos fuera del sistema. Éramos distintos a los jóvenes de nuestra propia generación. Nos cuestionamos todo, los estereotipos, las marcas, las rutinas. Nuestra parada era muy personal, pero finalmente muchos se sintieron identificados. Una de las cosas que llama la atención al escuchar el álbum es la capacidad de adaptarse a otros géneros musicales. ¿Cómo llegaste a aprender reggae, new wave y rock? Siempre fui muy curioso musicalmente. Además, venía con una tremenda carga musical de mi familia, en la que se escuchaba desde Los Beatles hasta Los Fronterizos o Cuncumén, por lo que nunca me encasille en un género. Me gustaba mucho el sonido reggae de UB40, me encantaba la versatilidad de The Clash, quienes se paseaban por el punk, el ska y también el reggae. Escuchaba también The Specials, Soft Cell, A Flock of Seagulls, The Smiths y el rock clásico de Los Beatles y The Strangler. Igualmente seguía bandas electrónicas como New Order y Yazoo, ambas con sonidos que me gustaban mucho. Es por eso que fue muy fácil subirme al carro de estas tendencias. Con Los Prisioneros nos gustaba mezclar y pasearnos por muchos ritmos, eso era algo muy especial que teníamos como banda. ¿Qué recuerdos tienes sobre la grabación del disco? Recuerdo que el estudio de Pancho Straub era un espacio pequeño, oscuro. Se me viene la imagen de Carlos, Pancho y Jorge en la sala de control mientras yo grababa la voz de ‘Quién mató a Marilyn’. Recuerdo también la sorpresa del sonido, de ir escuchando el ensamble de cada instrumento, sonando armónicamente. Se me viene a la memoria también que al final de cada grabación, nos íbamos caminando desde el estudio hasta el paradero de la micro para ir de regreso a casa. Caminábamos con la alegría que significaba estar cumpliendo un sueño, que era grabar nuestro primer disco. ¿Qué canción fue la que más te costó encontrar el sonido? ‘Nunca quedas mal con nadie’ es una canción compleja por los cambios de ritmo que tiene y los break que tuve que hacer para remarcar los cambios. ¿Hay alguna canción que te tenga más contento con la batería? ¿Hay una que te dejó con la sensación de poder hacer algo mejor? ‘Brigada de negro’ es una canción con la que quedé muy satisfecho con el resultado final. Quizás ‘Latinoamérica…’ es un tema en el que siento más débil mi interpretación. Es difícil encontrar otro álbum chileno en el que casi todas las canciones estén en la memoria colectiva, ¿qué te pasa con eso? ¿Eres consciente de lo que ha significado este álbum en la historia de la música chilena? Sí, soy consciente de que antes de “La Voz de los ‘80” la música chilena era una y después fue otra, y eso es porque después de este disco empezaron a aparecer muchas bandas que creyeron que se podía hacer este tipo de música en Chile. Eso les dio la confianza a muchos músicos de la época a atreverse a desarrollar propuestas distintas. ¿Encuentras el espíritu de Los Prisioneros en otros proyectos musicales chilenos? Sí, el álbum “Aerolíneas” de Makiza es un material que está muy en la línea de “La Voz de los ‘80”, tanto en la energía como en la composición. ¿Qué recuerdas de Carlos Fonseca en ese momento de “La Voz de los ‘80”? Carlos fue vital en nuestro despegue como agrupación, porque vino a organizar y materializar aspectos que nosotros como músicos no manejamos. Él fue la primera persona que, sin ser parte de la banda, estuvo totalmente convencido y entusiasmado con lo que nosotros estábamos haciendo. Creyó en nuestro concepto y en nuestro sonido. Sin ser amigo cercano en ese momento, le gustó desde la primera canción hasta la última. Fue por así decirlo nuestro “primer fan”, y era un honor porque era una persona que conocía mucho de música. Una vida de ritmos Al mirar atrás, Tapia dice que desde que empezó en la música tuvo apoyo. Su familia lo acompañó y apoyó en el difícil y desconocido trabajo de las melodías. En su camino, no tuvo el clásico inconveniente por los ruidos. «Afortunadamente nunca tuvimos problemas con los vecinos. Además, nunca fui bullicioso con la batería. Siempre toqué lo justo, sobre todo en los ensayos. En vivo era distinto, tenía libertad de poner toda mi energía», indica. Explica que ahora, ve la batería de otra forma, porque ha cedido las baquetas a su hijo Amaru, quien lo acompaña en la banda que formó para mostrar las canciones de Los Prisioneros por toda Latinoamérica. «Lo gracioso es que él tampoco es baterista, es un guitarrista nato, pero es muy talentoso, al igual que yo, se ha ido encantando con el instrumento. Finalmente, las historias se repiten», comenta sobre las similitudes que tiene su camino con el de su hijo en la música. Sobre si su forma de tocar marcó un camino para la siguiente generación de bateristas, señala que no. Para él, sería algo pretencioso de decir, pero sí reconoce que tiene un estilo particular, lo que quizás a mucha gente le gusta y sigue su manera de expresarse de arriba de los tambores. ¿Qué significa la batería para ti? Tiene un significado importante porque marcó una de las historias más importantes de mi vida. Con la batería recorrí el exitoso camino de Los Prisioneros, marcamos una generación y seguimos marcando a jóvenes y niños transversalmente. Además, recorrí toda Sudamérica, Norteamérica y grandes ciudades del mundo en mi rol de baterista de una de las bandas más importantes de Chile, compartiendo un discurso rupturista que se hizo parte del imaginario latinoamericano. Es un instrumento muy importante en mi historia musical. Tags #Miguel Tapia #Los Prisioneros #2024 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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