Upa: La belleza de la aventura El recorrido musical del nuevo libro de Mario Planet Martes, 21 de Octubre de 2025 “Hay historias bonitas. El primer álbum lo grabé con una guitarra Epiphone que es como serie B. Hernán no nos decía eso en ese momento, nos tiró para arriba siempre, era súper motivante y estaba alucinado, fan total, y más encima ahora me lo dijo, me dijo que para él había sido un orgullo esos discos y que consideraba que éramos uno de los mejores grupos que él había trabajado en su existencia, pero lo grabé con una guitarra Epiphone, que me costó no sé cuánto, 50 lucas en la Casa Amarilla”. Las palabras son de Mario Planet, guitarrista y compositor histórico de Upa!, uno de los nombres ícono del rock chileno de los 80. Desde su residencia en París, el músico aborda los entretelones que le llevaron a escribir “Upa! quiere decir…”, su flamante incursión en la literatura. Editado recientemente -con gran éxito en la reciente edición de Primavera del Libro- por Santiago Ander, la obra emerge como faro de historia de la banda. Lejos de ser una cronología, es un viaje por sus discos, con especial mención a sus dos primeros títulos, el homónimo de 1986 y “Que nos Devuelvan la Emoción” (1988), imprescindibles en el cancionero de aquella década. En sus páginas, Planet ofrece una mirada personal a todo el proceso creativo del conjunto, cómo surgieron composiciones como ‘Ella Llora’, ‘Quizás 2000’, ‘Fotonovelas’ o ‘Cuando Vuelvas’, que han traspasado generaciones, a 40 años de editadas. También los mitos y vivencias, las inspiraciones y experiencias. Además, participa Hernán Rojas -productor de su debut- y otro Upa! histórico: Sebastián Piga. Con miras a su lanzamiento oficial, el próximo jueves 6 de noviembre en CityLab del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), conversamos con el músico. - ¿Cómo se fue formando la idea de escribir este libro? - Hace algunos años me decía que con mi viejo (el periodista Mario Planet) no había hablado muchos detalles de su carrera, de su existencia. Tú sabes, mi papá era periodista y yo sabía más de él por cosas más oficiales que de su parte. Me decía que me hubiera encantado que me hubiera contado un poco su historia, porque es interesante, porque es de una época. Entonces ahí pensé “Quizás voy a escribir algún texto a mi hijo para dejarle algo”. Y empecé por un lado y por otro lado, leyendo los textos, como despegando los textos de las canciones, caí en cuenta que teníamos una producción literaria que no era para nada banal. Yo lo sabía en el sentido de que siempre me preocupé de escribir bien, los textos siempre fueron súper importantes. Pero lo tomé como una cosa global y con la distancia, me dije “es interesante analizar qué es lo que estábamos diciendo, qué estábamos viviendo”. Y ahora, con la distancia que tengo ahora, física pero también temporal, estaba como en otra perspectiva, me di cuenta de otras cosas y pensé “están saliendo otras cuestiones a flote. Me gustaría finalmente ordenar todo esto y contar una historia, no del grupo Upa!". No es una biografía, sino que es la historia de la creación de ciertos álbumes. Evidentemente cuento una historia, porque contextualizo, pero la idea de este libro no es hacer una biografía del grupo, justamente se llama “Upa! quiere decir…”, haciendo un poco un juego de palabras con la historia. Qué queríamos decir con ‘Sueldos’, ‘Cuando Vuelvas’, ‘Quizás 2000’, con todas esas canciones. Hay canciones donde uno pasa rápido de los textos, pero hay otras que me di cuenta que había bastante sustancia, porque tenía que ver con el momento en que estábamos viviendo. - ¿Sabían en ese entonces o estaban concientes de esa sustancia al momento de componer? - ¿Sabes qué? Algo que nosotros dijimos, no sé si yo o alguien del grupo, que había que tocar bien, cantar inteligente y tener un buen sonido. Entonces cantar inteligente era pararnos y trabajar los textos, en el sentido de que están escritos de manera consciente, y sí, al mismo tiempo teníamos, no me gusta mucho esa palabra, pero para hacerla corta, teníamos una cierta ideología, una cierta visión de la vida, que tenía que ver con una posición filosófica, política. El filtro para esas cosas que vienen solas es tu carácter, es tu compromiso con la sociedad. Entonces, sí queríamos hacer algo que dijera algo. Ahora me doy cuenta de cómo estábamos finalmente vinculando y llevando una crónica de una vivencia un poco más colectiva que sólo la vivencia del grupo. Con la distancia me doy cuenta que sí, estábamos contando una pintura o estamos hablando de una pintura o de una película colectiva, todos juntos, no estábamos en el puro trip personal e individual. - Por aquellos años, ¿tenían alguna especie de censurador propio? No conciente, pero sí pensar “qué pasa si decimos esto o aquello”... - Era el Chile de la dictadura. Personalmente, yo había ya tomado todos los riesgos posibles y necesarios en ese sentido. O sea, cuando yo empecé a cantar comprometido con mi entorno, fue en la universidad. Antes de Upa! yo guitarreaba en las peñas y en los actos universitarios, que eran realmente actos de resistencia. Entonces, en un momento cantaba canciones de otros, lo cual era relativamente peligroso. O sea, cuando tú cantabas canciones de Silvio Rodríguez o de Víctor Jara en el 83, 84, era un riesgo que ya se conocía. Entonces, no encontraba de gran utilidad, entre comillas, llamar las cosas por su nombre, o decir cosas que iban a atacar a la censura, o que me iban a dejar, como dice la canción, que me iban a dejar quedar mal con alguien. En el libro hablo un poco de un camino, no tan solo político, sino que espiritual que yo seguí. Y en un momento determinado me di cuenta que las cosas que permanecen y que hablan de nuestra problemática humana, no son necesariamente las cosas que van a la contingencia. Claro, ‘La Carta’ de Violeta Parra es una hermosa canción, es preciosa, y cada vez que la escuchas es emocionante. Habla de una cosa bien concreta, de un momento bien preciso. En cambio, ‘Gracias a la Vida’, tú la escuchas en el 1966 o el 2050, y va a tocar una fibra, te va a transmitir algo. Entonces, más que evitar la censura o no, yo me di cuenta que en un momento la censura no era operativa ni iba a operar, porque lo que yo tenía ganas de escribir eran cosas que iban más bien al corazón de la problemática. Y eso no es la contingencia. Además, la contingencia estaba en manos de mucha gente muy capaz. Nosotros veníamos de otro ángulo. - El título del libro, "UPA quiere decir...", se puede atisbar como un relato histórico. ¿Cómo fue el proceso de escritura? - Lo primero que empecé a hacer fue tratar álbum por álbum. El contexto en que nació o fue escrito, el contexto en que fue grabado, qué es lo que estaba pasando con nosotros en esa época, en el mundo, en Chile, cómo lo hicimos después, qué pasó después. Entonces lo que me guió fue la construcción de los tres primeros discos. Eso fue lo primordial. Una vez que entré en eso, evidentemente, había cosas que yo no podía dejar de lado. No podía comenzar a hablar del primer álbum si no hablaba un poco de cómo el grupo nació, porque está íntimamente ligado. Luego, en el segundo, lo que creamos ahí y el contexto en que se hizo, no podíamos dejar de hablar de otras cosas. Justo ahí veníamos llegando del Festival de Viña, habíamos tocado con Sumo, en el medio fuimos a tocar a Montevideo, hicimos una gira con los Enanitos Verdes, todo eso contextualizó. Se puede decir que son los núcleos, el cuesco de cada capítulo, es el álbum. Alrededor de eso, yo cuento un poco el contexto, la historia, incluso hay datos técnicos. El equipamiento que usamos, por eso yo llamé a Hernán Rojas para que participara en el libro, porque él tenía una mirada de producción que yo no iba a tener, que yo no me iba a acordar. Qué tipo de cable, qué tipo de efecto, y salieron cosas súper choras. - También participa un Upa! histórico… - Ítalo (Franzani), que fue el productor del libro, me dijo “¿por qué no invitas a un Upa!?”. Y ahí mismo ocurrió, porque en el grupo éramos todos amigos, pero había uno que era más amigo mío, Sebastián (Piga). Empezamos con él guitarreando a los 15 años, entonces era como lógico que él pudiera aportar una parte como parte del grupo, Hernán una parte de la producción, y yo con mi volón intelectual o espiritual o lo que tú quieras, tratando de explicarle, contarle a la gente que va a leer, la historia y la aventura de estos álbumes. - ¿Leíste algunos libros o tuviste algunos libros como de cabecera cuando empezaste a escribir? Que sirviera de inspiración a la historia que querías contar o a la forma en que lo querías escribir. - No un libro de cabecera, pero si tomé en cuenta muchos libros que yo había leído. Por ejemplo hay un libro inmenso sobre los Sparks. No tiene ni una huevada sobre la vida privada de los Sparks, nada, sólo los discos, que son como chorrocientos. Son súper libres. Otro libro de un artista que yo admiro mucho de música celta, Alan Stivell, la misma cosa. Ahí se acerca más a lo que yo hice, porque cuenta un poco la historia de su vida. Entonces más que un libro de cabecera, empecé a asimilar, digerir y a poner en obra las cosas que me han parecido interesantes de otros libros que yo había leído. Por ejemplo, hay un libro sobre Sumo que escribió Roberto Pettinato que es hermoso, porque no tiene respeto por la cronología, le importa un bledo, lo que le importa es contar imágenes. Yo también en un momento empecé así, como a contar imágenes, historias, sin preocuparme. Después Sebita me decía “Oye Mario, el año de esto por favor, el año de esto otro”. Yo ni me acordaba. - Una vez que terminaste de escribir, ¿cuál es tu percepción de aquellos años y también cuál es el lugar de Upa en el panorama musical chileno? - Creo que nosotros perpetuamos un poco la tradición y el oficio del compositor chileno. Chile es un país de poetas, como dicen, hay cantautores y artistas, compositores que son magníficos. Yo creo que lo bueno es que nosotros llevamos al pop un poco esta cosa más artesanal, más como preocupada de la canción. Creo que un aporte es haber sintetizado una preocupación por las cosas más profundas del alma, es lo que el grupo Agua, los Viento del Sur y Los Jaivas hacían, que es una cuestión que no se puede dejar de lado, esa dimensión del ser humano, pero también con un contenido social y urbano del momento. Creo que si aportamos algo, aportamos canciones bien hechas, que han permanecido. Éramos un grupo además muy preocupado de tocar bien, que hubiera un buen sonido, una especie de, yo diría respeto por el público, pero de cariño por la gente, de darles lo mejor en términos del sonido, de la calidad musical, de la preocupación de los arreglos. Éramos un grupo que tocaba muy bien, y yo me acuerdo que éramos considerados entre quizás los grupos que mejor sonaban en la época. Eso es importante. Al final de todo, la sensación que me quedó es la belleza de esa aventura. Con esos tres compadres viví cosas que no se pueden inventar. - ¿Están los muchachos de Upa+ al tanto de este libro? - Ellos saben que hay un libro, pero ¿sabes qué? me metí tanto en escribirlo y en terminarlo que no le conté a nadie, ni se me ocurrió llamarlo. En un momento dijimos “Chuta, oye, habrá que contarles”. Hoy día estuve conversando con Octavio por teléfono y con Sebastián, por ahora. Pablo me imagino que debe saber lo mismo que sabe Octavio. Jean Parraguez Tags #Upa #Upa quiere decir #Mario Planet #Santiago Ander #Upa! Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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