Cualmarcelo: ''Necesitaba poder mirarme un poquito más como individuo'' El músico temuquense habla de su debut en solitario Lunes, 27 de Julio de 2026 El paso de formato de banda a carrera solista suele ser un tránsito lleno de incertidumbres, pero para Marcelo Aguayo (bajo el seudónimo de Cualmarcelo), necesitó una necesidad vital de introspección. Tras el cierre de su etapa con Cuáles i Quiénes, el músico oriundo de Temuco decidió mirar hacia adentro, explorando sus primeros recuerdos y pérdidas para dar forma a "Calendarios", su álbum debut en solitario. Un disco que funciona como un profundo ejercicio de memoria y sanación, y que lo llevará a presentarse en sociedad este jueves 30 de julio en la emblemática Sala Bunster del centro cultural Matucana 100, en una fecha compartida con Inundaremos. De cara a este hito capitalino, Cualmarcelo profundiza sobre la génesis de un álbum marcado por el duelo, la vulnerabilidad acústica y la experimentación sonora. En conversación con nuestro medio, el cantautor revela los detalles de una obra donde el dolor y la esperanza se equilibran para dejar un testimonio transparente, repasando la colaboración del productor Antonio Caballero, la historia detrás de la carátula y el desafío de trasladar la melancolía del sur al vértigo de Santiago. - El disco es muy conceptual. Para empezar, ¿cómo nace la decisión de titularlo "Calendarios"? - Mira, en realidad fue un proceso de búsqueda bien… no tan largo, pero fueron unos dos meses en que pensé bastante sobre cómo darle sentido al disco, al menos en términos de rotularlo como un álbum. Primero, la idea era que fuera un EP, después se extendió a un LP corto, y me gustó entenderlo como un circulito, como un calendario, por el mismo hecho de que se pudiera cerrar en sí mismo. De que pudiera hablar de cosas bien profundas en las cuales estamos todos un poco ceñidos, medio condicionados también. Y también, principalmente, yo creo que lo que le da más sentido, al menos para mí, es que nos puede ayudar a ordenar las memorias y el tiempo finalmente de nuestras vidas. - Pasaste de la dinámica de banda con Cuáles i Quiénes a un trabajo solista mucho más acústico y nostálgico. A la hora de entrar a grabar, ¿qué fue lo más desafiante de construir este sonido íntimo sin que las canciones perdieran peso? - Yo creo que el desafío mayor fue trabajar codo a codo con un productor, es la primera vez que lo hacía. Las veces en que trabajamos con la banda, siempre fue nosotros produciendo con ayuda de algún ingeniero amigo… pero las decisiones las tomábamos entre los cuatro o entre el Maxi (miembro de la banda) y yo. Pero esta vez yo creo que lo más desafiante fue tomar de la mano al Toño, que es el productor del disco… y poder dejarme guiar también por su mano. Fue súper bonito, porque al final nos hicimos amigos, nos acercamos muy fácilmente y tuvimos un fiato natural. Entonces, más que un desafío, finalmente fue una gran dicha poder contar con su apoyo. Yo le presenté las maquetas que grabé anteriormente con Emmanuel Irarrázabal… y esas maquetas estaban en guitarra y voz, tenían algunos teclados y algunas texturas que yo quería darle como una fidelidad muy íntima. Tenía unas goteras, unas respiraciones, unas pisadas, y mi intención era que el Toño pudiera interpretarlo un poco y llevarlo a una producción un poco más contundente. [...] Yo igual lo vi como un salto hacia una etapa un poco más madura donde en realidad necesitaba yo también poder mirarme un poquito más como individuo… profesionalizar un poco el asunto de la producción. - El álbum arranca con un relato poético y termina con una reflexión en la canción 'Mishima'. En una época dominada por los singles y el consumo rápido, ¿qué tan difícil es defender un disco conceptual que exige escucharse desde la primera pista hasta la última? - Me hace harto sentido que esto sea difícil. Por lo mismo, la decisión de hacerlo corto. En realidad también no queríamos que fuera difícil de escuchar. Entonces, ya dándole esas cuotas de entrada y salida que son relatos, y que no sean digamos algo tan común y corriente, decidimos que el disco al final fuera de media hora, un poquito menos incluso, para que pudiera digerirse. [...] Y ha sido muy gratificante porque en realidad se me ha hecho cómodo, me ha permitido también jugar bastante, sentirme como un personaje también, que al final soy yo mismo, pero también estoy atravesando mi propia imaginación, mis propios recuerdos y mi propio imaginario como un hombre del sur, como un provinciano también que vive en Santiago. Y como una persona al final del siglo XXI que ha tenido su pérdida, que vive en un mundo digital pero que también conoció lo que eran las cartas o recuerdos que no están asociados digamos a nuestra era más moderna. Finalmente esta complejidad quizás conceptual le da también sentido para mí muy personalmente, y por lo tanto me permite disfrutarlo mucho más. - En canciones como 'Artefactos' o en la introducción se expone mucha vulnerabilidad. Al momento de grabar las voces, ¿hubo algún tema en particular que te costara interpretar por su carga emocional? - Creo que el que más me costó, sobre todo en términos de lograr la toma perfecta por decir así, el que más repetí, fue una canción que se llama 'Palabra Muda'. Es una canción bien cortita, que tiene una letra bastante escueta, pero que para mí significó un desafío también de memoria, de poder hacer con la voz, con la vocación también, transmitir una sensación que yo consideraba más pura o más espiritual. Porque igual aquí yo no escondo el asunto de la espiritualidad digamos, lo estoy planteando como algo súper desnudo y súper claro, como una ambición también que tengo sobre las prioridades en mi vida. El reencuentro con eso en esta canción es muy directo, entonces hablo sobre ciertos sentidos que se me presentan: el tacto, o el recuerdo de una mirada, o el recuerdo de una sensación. Y esa canción yo creo que fue muy emotiva, sobre todo en el momento en el que pusimos REC a la pista, y eso además me dejó un recuerdo muy lindo del momento de grabarla. - En contraste está 'Sofía', que es una canción optimista y un momento de mucha luz en el disco ¿Qué es más difícil? ¿Componer desde el amor o desde el corazón roto? - Yo creo que no se me hace difícil ninguna de las dos a esta altura. He probado bastantes fórmulas para poder sentirme cómodo, poder hablar desde un amor también más virtuoso o desde lo que es un poco más doloroso. Pero por ejemplo 'Sofía', para contar un poco cómo fue, fue hecha en dos tardes de enero del mismo año donde empecé a grabar el disco, y fue con mi pareja ahí mismo un poco mirando la escena donde yo cantaba, y con el bloc de notas ahí mismo. Fue algo súper espontáneo que quedó grabado en una notita de voz y que después yo se la mostré al Toño, y quise que esa canción de hecho fuera la primera que produjéramos porque era la más fresquita, la más nueva y también la que iba a empujar un poco en un ánimo un poquito más bonito y más fresco que las canciones más dolorosas. Me parece que tengo que explorar las dos cosas, por eso mismo también creo que se balancea, se equilibra un poco el discurso del disco. - El disco tiene un giro sorpresivo en 'Interjección', donde dejas la guitarra de lado y entran los loops y la electrónica. ¿Cómo manejaste esa transición desde la música de raíz hacia secuencias más caóticas sin perder identidad? - Yo creo que fue un cruce que me costó un poco asumir, porque si bien lo defendí… esa pista sobre todo, la programación de batería la hizo el Emmanuel, y él dejó eso ahí, mientras que el bajo y todo partió de una idea de que yo tenía ganas de explorar un trance o algo así medio house que quería que fuera medio nocturno, y tratar de que fuera algo justamente como que quebrara el discurso del disco. y lo hizo, porque en ese momento estaba escuchando harto como a Aphex Twin o a la misma Charli XCX, como que de un pop bien mainstream me llegó la idea de que quería que algo así sonara entre medio. Hay un juego de muñequeos en mi mismo por romper mis propios esquemas y lograr lo que soy, que a veces no es tan coherente, pueda sonar coherente por el solo hecho de presentarse como transparente. Finalmente tuvo su lugar porque también el Toño logró descifrar la intención que yo tenía, que era justamente quebrar un disco que venía desde algo más de raíz, más acústico y explorar digamos lo que puede ser hoy día llamado más experimental o que esté marcado por los loops o por lo electrónico. Es un descanso medio a contrasentido, como que en vez de que todo el disco se arriba y de repente una canción baja, esto es al revés. - El concepto de nostalgia cruza todo tu trabajo, incluyendo la portada. ¿Qué nos puedes contar sobre esa imagen? - La portada es una foto que data del ‘95, yo tenía tres años. Es en Temuco, en la Población Lavanderos donde viví mis primeros seis años de vida, y fue el primer lugar donde mis papás arrendaban ahí cuando se fueron a vivir a Temuco. Es una foto que yo siempre recordé y encontré finalmente cuando buscaba la idea para la portada. Encontré esa foto que soy yo con un amigo que yo recuerdo mucho de mi infancia que se llama Felipe, y él quedó inmortalizado en esa foto porque lamentablemente también él tuvo una muy corta vida y lo perdí muy jovencito. Eso también significaba para mí una especie de pérdida anticipada, de duelo y de infancia también que yo no alcancé a procesar, que no alcancé a entender, pero en realidad quedó también muy marcado a fuego en mi memoria de niño. En las fotos también él vive para mí, entonces quise rendir un poco un homenaje también a esa primera pérdida y a mi infancia, a lo tierno y a lo sagrado que es tener una memoria sobre lo que uno considera un hogar o un lugar de refugio. Le encargué a Iván Olivares, que es un amigo que yo me hice porque yo hago clases de música y él es papá de una estudiante mía. Le pasé yo esta fotografía y él hizo una serie de siete pinturas que, a todo esto, se va a exponer también ese día en Matucana 100. - Pasando justamente a la presentación de este 30 de julio en la Sala Bunster de Matucana 100, ¿qué tan complejo fue desarmar esta obra tan íntima para adaptarla a una banda completa y a un formato multidisciplinario? - Fue un viaje, fue muy bonito poder empezar a pensarlo, fue igual un poco estresante al principio sobre todo para ver la forma en ordenar las canciones. Quedé ahora ya con un show que monté por primera vez en Temuco en junio, ahí pude armarlo con una banda de amigos… se sumó Diego Seguel que es de Asia Menor, se subió el Nico Molina que es un gran amigo contrabajista fotógrafo, tuve también la gracia de contar con el Felipe Contreras que también era de la banda Cuáles i Quiénes. Y en el arco máximo de todo está el Toño, que él también es mi compañía más sólida y el que también produjo, entonces entiende muy bien lo que yo quiero y me ha ayudado también a tirar algunos samples, a poder lograr la esencia que el disco logra en estudio. - Ya estrenaste "Calendarios" en Temuco. ¿Cómo sientes que cambia la energía al traer esa melancolía del sur para enfrentarla a un recinto más industrial y al ritmo de Santiago? - Sí es verdad, lo pensé harto al principio. Mi ideal era presentarlo en la Chile, en la radio de la Chile, la Sala Master, porque me gustaba como esa intimidad que da ese lugar, pero finalmente Patricio Bunster fue el lugar que se presentó como la oportunidad también que me dieron de tomar la fecha ahí. Se lo agradezco mucho al Rodrigo Herbage del sello Fisura que también me ayudó en eso. Y fue porque también creo que ese espacio al ser un espacio que está hecho también para la danza y para presentaciones escénicas que tienen más que ver con el teatro, creo que va a funcionar muy muy bien por la cantidad de recursos de iluminación que tiene, y por ser un espacio también emblemático para las artes en la capital. Así que creo que va a calzar muy bien con la propuesta que tengo. - Considerando que comparten fecha con Inundaremos, ¿hay planes de interactuar en vivo y cruzar músicos durante la jornada? - Mira, la verdad es que la idea era que sí, pero con esto que me pasó (problemas de salud) no he tenido tantas facilidades para poder sumarme a algunos ensayos. Vamos a ver si alcanzo, pero hay algunas cosas que tenemos ganas de hacer. Lo que sí es un hecho es que compartimos equipo técnico, así que eso también nos ha unido. Él (Juanito) Lema nos va a hacer sonido a ambas bandas, y compartimos iluminación también. Vamos a ver si logro concretar la subida para poder ver si podemos hacer algún calce, pero bueno, si no va a quedar pendiente. Yo los admiro harto, el disco que hicieron ahora también me sorprendió y por eso también los invité porque creo que se pegaron un salto cuático respecto a lo que está pasando en la escena chilena. Está muy bien armado, está muy bien producido y además tiene un discurso que creo que se está solidificando cada vez más… así que feliz de contar con su presencia en la apertura. Nicolás Ramirez Rioseco Cualmarcelo presentará "Calendarios" este jueves 30 de julio en la Sala Bunster de Matucana 100. Banda invitada: Inundaremos. Entradas disponibles en Ticketplus. Tags #Cualmarcelo Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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