Road to Primavera Sound: con el pie derecho Pixies, Jack White, Cat Power y Niños del Cerro brillaron en el Movistar Arena Lunes, 17 de Octubre de 2022 Domingo 16 de octubre, 2022 Movistar Arena Revisa la galería de imágenes AQUÍ. El camino a Primavera Sound se inició entre incertidumbres y expectativas. Incertidumbres, pues la marca estrenaba presencia en Chile y su concepto y desarrollo eran un misterio para los fanáticos de la música. También, porque el cambio de locación desde la Ciudad Empresarial al Movistar Arena (una muy acertada decisión), sembró dudas sobre la convalidación de entradas y las ubicaciones de los asistentes. Una prueba que, en esta primera versión, el festival pasó sin problemas. Expectativas, porque frente a la oferta de conciertos y festivales post pandemia, que una marca tan reconocida y con sello propio aterrice en el país, abre posibilidades para ver a grupos que difícilmente visitan esta parte del mundo. Y si bien, ninguno de los cuatro nombres acarrea a un publico capaz de llenar un Movistar Arena por sí solos, en conjunto, representaban un cartel sólido que mostraba caras clásicas -y no tanto- del rock independiente. ¿Qué tenían en común estos cuatro nombres? Todos con discos lanzados este año, tres de los cuales, durante este mes. Lo que se agradece con mayúscula. Niños del Cerro: Me vuelvo a quemar 16:00. Qué injusto es que Niños del Cerro todavía sea algo así como “el secreto mejor guardado del indie chileno”. Con una carrera de cerca de una década y dos de los discos claves para entender el rock chileno de la década anterior (Nonato Coo -2015- y Lance -2018-), la banda del sector sur oriente de Santiago abrió el camino a Primavera Santiago con un repertorio basado casi íntegramente en su más reciente disco, Suave pendiente. Un logro que es efecto de su trabajo constante, como obreros de la música independiente, tocando y grabando sin detenerse y siempre dejando una vara más alta que la anterior. Notablemente nerviosos y sin hablar entre las canciones, el show inició algo tímido, con ‘Bristol’ y ‘Tentempié’, de notable protagonismo de las guitarras y sus efectos de flyers, chorus y deelay de inspiración noise. Franz Mesko al saxofón incorporó colores densos que permitieron soltar las guitarras hacia mediados del show, dejándolas con aun mayor libertad. ‘Flores, labios y dedos’, en la segunda mitad de la presentación, mostró al grupo ya en forma, con un Simón Campusano inspirado, a veces desgarrado y otras más melódico y un publico que reaccionó coreando aquella suerte de clásico del indie chileno contemporáneo. Para el final, ‘Sísifo’ y ‘Mamire’, cerraron una presentación correcta y que dejó a más de un conquistado. Cat Power: Liturgia en Santiago 19:15: Una relación estrecha tiene Chan Marshall con Chile. Desde que era un fenómeno indie subterráneo, devenida en mito aun antes de presentarse en el país. La euforia desatada en ese primer Lollapalooza el año 2011, con personas quedándose fuera de la cúpula del Parque O’Higgins, fue la primera muestra de una relación directa y fiel que la cantautora tendría con el público chileno. Recientemente -y luego de otras presentaciones en solitario en el país-, su admiración por Violeta Parra se hizo pública, acaparando la atención de este lado del mundo. Sus recientes discos de covers con versiones de canciones clásicas de los años 60, hizo pensar a varios que, tal vez, podría agregar alguna canción de la matriarca de la música chilena. No ocurrió. Pero no importa. No fue impedimento para esperar con ansias a la originaria de Atlanta. Una obertura hermosa con ‘Say’ y ‘Great expectation’, de sus alabados discos Moon Pix de 1998 y Myra Lee de 1996. En un tono tenue -escénica y musicalmente-, el show de Cat Power se erigió como una pausa íntima con tintes litúrgicos, que tiñó de rojo el Movistar Arena. Sobrio, elegante y emocionante. Le siguieron las canciones que son el leit motiv de su gira “Covers”, con ‘(I can’t get no) Satisfaction’ de los Rolling Stones, ‘Bad religion’ de Frank Ocean y ‘White mustang’ de Lana Del Rey. Para el final, algunos clásicos de su discografía como ‘Manhatan’, ‘Metal hearts’ y un majestuoso cierre con su clásico ‘The greatest’. Jack White: Sucio y desprolijo 20:45: Lo de Jack White fue sencillamente apabullante. Incluso desde antes de comenzar, cuando ‘The black angel’s death song’ de The Velvet Underground se mezcla con ‘Kicks out de jam’ de MC5 por los parlantes, a la vez que se apagaban las luces y Jack White encendía (casi literalmente) su guitarra. Como acabo de escribir: todo ese vértigo casi al mismo tiempo. En menos de dos minutos Jack White tenía a medio publico sordo, pero feliz. Con dos discos lanzados este año (muy distintos entre sí), White mostró un show distinto a sus anteriores presentados en Chile. Es que su versatilidad es marca personal. Algunos recordarán sus actuaciones con un formato más blusero y controlado, pero quienes estuvieron presentes en este show, tal vez, lo recordarán como una aplanadora con algunos de los decibeles más altos que hayan escuchado. ‘Taking me back’ abrió el fuego, en su versión original del disco Fear of the down y no en su reconvertida versión de country de Entering heaven alive. Pegada a esta, ‘Fear of the dawn’ y un clásico de The White Stripes, ‘Black Math’, que trajo la emoción y nostalgia al coliseo. En esta triada solo habían pasado 10 minutos y los asistentes estaban en su bolsillo y con espasmos. ‘We’re going to be friends’ de The White Stripes y ‘If I die tomorrow’ trajeron el primer set acústico del show, para dar paso al doblete ‘Icky thump’/‘Lazaretto’, con una banda de solo tres acompañantes que rebosaron rocanrol. Obviamente no podía faltar ‘Seven nation army’, para algunos, el último clásico de la era del rock. El Movistar, dirigido por un Jack White que parece un comandante salido de un viaje lisérgico en el sur del Mississippi de los años 40, manejó el público a su antojo. Pixies: Los clásicos no mueren 22:30: Pixies es una de las bandas más queridas y transversales en tanto a público de música independiente (o alternativa) se trata. Una banda de héroes y heroínas, que asumen su posición como uno de los nombres más influyentes de la década de los 90 y, sin los cuales, la historia que hoy contamos sería distinta. Por esta razón su lugar al cierre del festival estaba más que merecida. Y si bien era complejo tocar después del espectáculo que dio Jack White, el arsenal de clásicos que compone el grupo de Boston fue capaz de sostener a un Movistar que, para el momento del show, presentó su momento más lleno. ‘Gouge away’ abrió el set, seguida de ‘Bone machine’. Clásicos instantáneos y obligados en cualquier colección de rock alternativo a través del tiempo, ya sea en cassette mezclado, cd pirata, mp3 o lista de reproducción de Spotify. Temprano Doolitle, el intransable disco de 1989, demostró ser la columna vertebral del concierto, con ‘Debaser’ pegada de ‘Crackity Jones’. Los clásicos siguieron con ‘Hey’, que provocó uno de los primeros grandes karaokes del concierto, ‘Monkeys gone to heaven’ y una ‘Here comes your man’ que levantó las almas del Movistar. Durante esa interpretación, más que un concierto parecía una fiesta. También hubo sorpresas, como ‘Head on’, cover de The Jesus and Mary Chain, donde Black Francis reventó su garganta. Joey Santiago también fue un espectáculo, sobre todo en su manejo con los efectos de guitarra y los pasajes acústicos. Paz Lenchantin, en cambio, hace mucho que ya no es la reemplazante de Kim Deal. La bajista tiene su lugar ganado y eso se demuestra en su posición dentro del grupo, siendo soporte constante del pulso de las canciones, pero también bajo el escenario, con un amor que los fans han sabido declararle. Solo una canción perteneció a su reciente disco, Doggerel. ‘There’s a moon on’ cumplió en medio de un set cargado de hits, donde no pudo faltar ‘Where is my mind?’ como parte del cierre del concierto, que se acabó definitivamente ‘Winterlong’ de Neil Young. Tal vez, hubiese sido bueno incorporar más canciones de la última publicación de la banda. Siempre se agradece cuando los grupos muestras confianza en sus recientes discos. Pero suponemos que es cosa de gustos. Road to Primavera fue el aperitivo de un festival esperado durante años y una de las marcas más reconocidas y prestigiosas en el mundo de la música en vivo. Como primera prueba, logró salir airoso. Si bien existían dudas sobre el formato y la capacidad de convocatoria del show en tiempos de crisis económica, inflación y oferta altamente competitiva -según cifras oficiales, se congregaron 8 mil asistentes-, el resultado artístico y la experiencia caminaron sin mucho tropiezo y con momentos efectivos para calentar los motores de sus jornadas centrales dentro de unas semanas. A sacar en cuenta, tal vez el horario jugó en contra de algunos espectadores que reclamaron por lo tarde de iniciadas las presentaciones. También, considerar para una siguiente versión siempre el Movistar como primera opción. Dato positivo: el profesionalismo y respeto por los tiempos que tienen estas producciones, que siempre será motivo para que, los productores y el público nacional, continúen aprendiendo. Ojalá Primavera Sound continúe esta senda y nos sorprenda aun más en las próximas semanas. Cristofer Rodríguez Fotos: Aarón Castro - David James Swanson (Jack White) Tags #Primavera Sound Santiago #Road to Primavera Sound #Niños del Cerro #Cat Power #Jack White #Pixies Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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