Pánico: Fiesta sónica para espíritus indomables Treinta años sin obedecer a nadie Sábado, 10 de Mayo de 2025 Viernes 9 de mayo, 2025 Blondie, Santiago Galería de imágenes AQUÍ Treinta años pueden parecer un largo camino para cualquier banda. Pero para Pánico, significan más que solo décadas acumuladas: representan una historia escrita a contracorriente, un manifiesto de disidencia artística y cultural que ha sabido desafiar todas las etiquetas, modas y convenciones. El pasado viernes 9 de mayo, en la icónica discoteque Blondie —un espacio simbólico tanto para la historia del grupo como para la escena alternativa local—, la banda celebró su trigésimo aniversario con un show titulado Pervervisión, una experiencia envolvente que fue mucho más que un repaso nostálgico: fue un acto de comunión, una declaración estética y política, un reencuentro con su comunidad de inadaptados sonoros. Fundados en 1994 entre París y Santiago, en pleno tránsito cultural postdictadura, Pánico surgió como una anomalía dentro del panorama del rock chileno noventero, que en aquel entonces se debatía entre la melancolía pop y los ecos del grunge. En cambio, ellos apostaron por lo inestable, lo sucio, lo bailable. Post-punk, garage psicodélico, electrónica, noise, performance y cumbia delirante: todo entró en la licuadora de un colectivo que, desde sus inicios, entendió la música como un dispositivo de transformación. Influenciados por Sonic Youth, The Make-Up, ESG o Liquid Liquid, pero con un sello absolutamente propio, Pánico logró construir un lenguaje en el que lo irreverente y lo celebratorio convivían sin contradicción. Ese espíritu volvió a materializarse con furia y precisión en el escenario de Blondie. Desde el arranque con 'Las cosas van más lento', la atmósfera se cargó de electricidad. No fue un simple “viaje al pasado”, sino una reafirmación del presente. El público —una mezcla de rostros veteranos que crecieron con "Pornostar" o "Rayo al ojo", junto a nuevas generaciones que descubrieron la banda en vinilos reeditados o pistas digitales— se entregó por completo a un ritual donde se mezclaron pogo, baile y trance. El setlist, extenso y feroz, fue un mapa sonoro de tres décadas de desobediencia musical. 'Rosita quiere ser una pornostar' y 'Anfetaminado' encendieron a una audiencia hambrienta de los clásicos más crudos. 'No me digas que no si quieres decirme que sí', 'Demasiada confusión' y 'Línea directa' confirmaron que el filo de sus letras sigue intacto, retratando la ansiedad urbana, la alienación cotidiana y la necesidad urgente de moverse, de gritar, de liberarse. Pero no todo fue guitarras afiladas: también hubo espacio para la etapa más electrónica y mutante del grupo. 'Telephone Dilemma', 'Bright Lights' y 'Guadalupe' revelaron la versatilidad de una banda que nunca tuvo miedo de mutar, de abrazar el dance-punk, el electroclash o los ritmos tropicales, sin perder ni una pizca de identidad. Blondie, con su arquitectura retrofuturista y su vibra nocturna, fue el marco ideal para convertir la velada en una rave psicodélica, donde los cuerpos se fundieron entre beats, luces estroboscópicas y distorsión. Sobre el escenario, Edi Pistolas y Carolina Tres Estrellas —fundadores y ejes creativos del proyecto— compartieron escena con la formación actual: Tatán Cavernícola en batería, Memoria Radial en guitarras y Juanito Zapatillas en guitarra y percusiones. La química fue evidente. Lejos de sonar como una banda en plan conmemorativo, Pánico se mostró más vivo que nunca, con una ejecución precisa, potente y desafiante. 'Fútbol' fue una descarga física de intensidad tribal, mientras que 'Acción y velocidad' funcionó como manifiesto sónico de urgencia vital. Entre las más celebradas también estuvieron 'Hoy no voy al colegio', 'Chicas y chicos Pánico' y la inclasificable 'El karate es una cosa del espíritu', verdaderos himnos de una contracultura que no necesita permisos para existir. El clímax emocional llegó con 'Transpíralo', ese himno sudoroso que transformó a Blondie en un caldero extático de pogo y catarsis. Finalmente, 'Reverberation Mambo' —ese híbrido tropical, caótico y glorioso— sirvió como cierre perfecto para una noche donde todo se desbordó, pero nada se salió de control. Celebrar tres décadas no es fácil, y menos para un proyecto como Pánico, que nunca se alineó con la industria, que prefirió siempre el riesgo antes que la comodidad. Desde la autogestión de sus inicios, hasta su irrupción en sellos europeos como Tigersushi o sus performances al borde del delirio, lo suyo ha sido construir un legado imposible de domesticar. No es solo que hayan sobrevivido: es que, en el proceso, han demostrado que resistir también puede ser bailar, gritar, experimentar. Esa noche en Blondie, más que un concierto, fue entrar por unas horas al universo distorsionado, colorido y radical de Pánico. Y salir de ahí —como siempre— fue lo más difícil. Matias Arteaga S. Fotos: Juan Maralla Tags #Panico #Edi Pistolas #Carolina 3 Estrellas #Pánico Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Chile Noticias Shows de Desierto Drive y Pxndx Vive tendrán presencia chilena Martes, 28 de Abril de 2026 Chile Discos Undercroft Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Paranoia anuncia su regreso a Argentina Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Hermanos Ilabaca continúan adelantando su segundo disco Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias ''Monstrosity Pop'': Saken confirma su nuevo álbum tras una década Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Ventrial presentará ''Destinos'' en vivo Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Discos teodioteodio Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Shows Asia Menor y Columpios Al Suelo: Cerrando una etapa Domingo, 26 de Abril de 2026