Yajaira: A sangre y fuego van a permanecer Celebrando tres décadas de puro rock pesado hecho en Chile Domingo, 12 de Octubre de 2025 Sábado 11 de octubre, 2025 Teatro Roma, Santiago Galería de imágenes AQUÍ Si hacer rock en Chile ya es una quijotada, ejercer el apostolado de un rock pesado con raíces firmes en el underground es toda una epopeya. Yajaira ha transitado por ese camino de piedra durante tres décadas, pisando fuerte con una discografía sin baches, perfilándose como una agrupación que ha trascendido el tiempo y el espacio, y esquivando las dificultades, las tendencias y las fluctuaciones de la industria. Podríamos seguir derramando tinta digital relatando las hazañas heroicas de este verdadero tótem de nuestra escena, pero este escrito tiene la misión de testificar lo que se ha definido como un concierto único e irrepetible en la carrera del trío, con la promesa de tocar 30 canciones en honor a sus 30 años, incluir invitados y hasta grabar el encuentro. Las señales fueron entregadas y las cruces del sabbath se levantaron en calle San Diego. Lo primero que hay que destacar es la funcionalidad del Teatro Roma, un nuevo territorio ganado para las expresiones culturales. El recinto está, literalmente, al lado del Teatro Cariola, por lo que había un alto flujo de tránsito rockero y metalero durante la jornada del 11 de octubre debido al regreso de Exodus en las instalaciones colindantes. La entrada al Teatro Roma era a través de una puerta pequeña, pero, cuando ingresabas, se abría una explanada con puestos de Algo Records, Bombtrack Distro y Magritte, marca que lanzó una sidra con pomelo en lata con el motivo de esta efeméride. A primera vista, el espacio recuerda un poco al Basel Venue de Independencia, con una estética alternativa y actual. El ritual empezó puntual a las 20 hrs con el Yajaira original, es decir, Sam Maquieira en guitarra, Miguel Ángel “Comegato” Montenegro en bajo y voces, y Sebastián “Flecha” Arce en batería, interpretando el combo ‘Horizonte’, ‘Alcohol’ y ‘Bajo presión’, con el Roma dando una muy buena primera impresión desde el comienzo. El teatro lucía hermoso con su escenario grande, su cielo alto, y su pared de piedra que servía como pantalla para proyectar imágenes, pura onda. “Llegó el día”, exclamó un contento Comegato que anunciaba una retrospectiva en la que la vorágine de la vida misma nos subiría a una montaña rusa con perspectiva histórica. Ver a Flecha tras los tambores de ‘Escucha el viento’ o ‘Indecisión’, esta última con la magistral participación de Marcelo “Chelo” Palma de Hielo Negro, hermano de ruta que disfrutó cada segundo en la tarima de San Diego, fue pura magia, un fuego negro que quemó con intencidad, y que, además, se conectó con la sección dedicada a “Epopeya” (2024), disco grabado con esta misma formación, para construir un puente entre el pasado y el presente de una manera casi poética. El ejercicio progresivo de la titular ‘Epopeya’, su contraparte punk en ‘Las Pestes’, el stoner narcótico de ‘Algo se está quemando’ y la psicodelia prístina de ‘Vuelta al Sol’, dedicada a todos los que ya no están en cuerpo presente, pero sí en espíritu, pintaron un buen cuadro con todos los colores que podemos apreciar en el último registro del tridente. Situándonos a principios del Siglo XXI, Héctor “Piri” Latapiat tomó la segunda guitarra en ‘Cae’, ‘¿A dónde vas tan rápido?’ y ‘El Ritual’, apartado dedicado en exclusiva al “Lento y Real” (2000) en el que la suma de estas seis cuerdas fueron todo un deleite para el respetable. Piri lució conectadísimo con sus tres compañeros, moviendo su Gibson Les Paul negra de lado a lado para transmitir dinamismo mientras se acoplaba en el amplificador, sincronizaba su wah wah con el de Sam o levantaba su botella de vino en señal de victoria. En los 5 minutos de descanso, la pared siguió funcionando como telón para proyectar fotos y videos de la banda, más una dedicatoria a Roberto Denegri, otra evidencia del planteamiento profesional del show. Flecha le pasó la posta a Rodrigo “Rocky” Millán y, en tanto se hacían los preparativos, Comegato llenó el espacio con un magistral solo de bajo, siempre en el espíritu de Geezer Butler, Cliff Burton o Al Cisneros, que introdujo a los tracks ‘Abre el Camino’, ‘Estados Alterados’ y ‘Fuego Negro’. El hombre del sillín en Icarus Gasoline y Dead Christine exhibió su groove apabullante, cada golpe de sus baquetas retumbaba en el pecho. La sinergia siguió rindiendo frutos en ‘Atormentándonos’, ‘Turbias Visiones’ y ‘El Fin de los Tiempos Modernos’, que recogió el periodo más contemporáneo de los locales, esa consolidación en la que su figura se forja como un modelo a seguir. ‘Descontrol’ revivió desde “La Ira de Dios” (2002) para cerrar el primer tramo del Yajaira actual, un ir y venir en el tiempo a través de un catálogo con personalidad que mantiene absoluta coherencia. Gastón Cantillana de Bombtrack Distro se unió en ‘Escombros’, ‘Antiguos Demonios’ y ‘Actos Impuros’, sumando poder desde su tribuna, con una elegante Gibson Les Paul negra que electrificó el ambiente desde el lado derecho mirando al escenario. La postal era increíble, tenías a dos generaciones unidas en un torbellino de distorsión con altos poderes destructivos, por un lado la frescura de Rocky y Gastón, por el otro, la experiencia de Sam y Comegato, todos unidos en una fuerza sobrenatural de vibraciones sabbathicas en estado puro. Piri volvió a arder en la guitarra y las piezas se movieron para mostrar a otro Yajaira, esta vez con una interacción exquisita entre el peso específico de Rocky y las cuerdas volátiles de Piri, ambos cruzando miradas cómplices en ‘Hormigas’, en especial cuando Rocky hizo unas pasadas de batería inesperadas que encajaron perfecto con el momento. ‘Dámelo’ fue el instante de conexión máxima con el respetable, que entonó la letra junto a Comegato, mientras Sam sonreía, Rocky se apasionaba cantando desde atrás y Piri entraba en un estado de concentración aguda durante el riff del coro y, luego, en un primer solo que Sam contestó con un ritmo que sacó chispas desde los amplificadores. “A fuego lento siempre se cocina mejor”, decía Comegato en una de sus intervenciones y esto cobró sentido cuando ‘La ira de Dios’ se hizo sentir con una densidad incalculable. Su ritmo espeso se fundió con la combinación de Comegato y el público, una marcha fúnebre en la que Sam intervino con su Gibson SG Custom de 1974, tan espacial como espectral, a la vez que el riff escurría lentamente como las lágrimas de una virgen que llora sangre. Las tinieblas se disiparon para recibir a ‘Muerte Astral’, lo que desató el movimiento de las primeras filas, y nos permitió salir de la oscuridad para saltar, gritar y empuñar en alto las manos, todo al ritmo de un verdadero clásico del stoner nacional que no tienen comparación ni rival. La siguiente ‘Nada fue igual’ fue un regalo absoluto para los fanáticos de siempre, un corte que no es frecuente, pero que se palpitó con pasión fervorosa de principio a fin. ‘Las Cruces’ siempre es uno de los momentos centrales de cada show de Yajaira y esta vez no podía ser de otra forma. El cuarteto desplegó potencia a raudales, es una favorita que también se canta con las cuerdas vocales a tope, y la unión entre público y banda estuvo a la altura de una instancia tan importante como esta. Con la inclusión de Gastón, pero ahora en la tercera guitarra, ‘Camino de piedra’ fue la elegida para cerrar la jornada. Tras un mal movimiento, Comegato perdió el equilibrio y cayó rotundamente, todos acudieron a ayudarlo a fin de que la canción empezara otra vez. El hombre tiene nueve vidas, así que este traspié no iba a impedir darle el broche de oro a la noche como corresponde, con un triángulo de guitarras en plena acción, un bajo que escupe lava y una batería de alturas mastodónticas. Mientras el feedback de la distorsión retumbaba en el recinto, Yajira en pleno finalizó el concierto más ambicioso de su carrera por todo lo alto, haciendo la pega como solo los grandes saben hacerlo, y con un relato redondo sumado a una puesta en escena de primer nivel. A pesar de que hacer música en Chile sea un ejercicio bastante ingrato, la constancia y el tiempo han jugado a favor del trío capitalino. Festejar su historia no es solamente un acto de justicia, no es solamente aplaudir de pie a un enclave consistente en términos discográficos y discursivos, es asistir a un ritual épico porque Comegato, Sam y los distintos colaboradores tras las seis cuerdas o las baquetas ayudan a mantener los galardones de unos pioneros del sonido sabbathico en Latinoamérica. Claro, quizá Los Natas llegaron más lejos que nadie desde la hermana Argentina, pero nuestros cultores del sonido lento y real vienen desde un poco antes y siguen ampliando sus hitos, están en el aquí y ahora. ¡Felices 30, Yajaira! Los adictos al sonido sabbathico, los de los ojos sin expresión, sabemos que a sangre y fuego van a permanecer. Pablo Cerda Fotos: Hernán Urtubia Tags #Yajaira #Samuel Maquieira #Miguel Comegato Montenegro Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Chile Noticias Shows de Desierto Drive y Pxndx Vive tendrán presencia chilena Martes, 28 de Abril de 2026 Chile Discos Undercroft Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Paranoia anuncia su regreso a Argentina Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Hermanos Ilabaca continúan adelantando su segundo disco Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias ''Monstrosity Pop'': Saken confirma su nuevo álbum tras una década Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Ventrial presentará ''Destinos'' en vivo Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Discos teodioteodio Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Shows Asia Menor y Columpios Al Suelo: Cerrando una etapa Domingo, 26 de Abril de 2026