Primavera Amor: Un reencuentro con las canciones que marcaron una época La música chilena volvió a cantar a coro en Monticello Sábado, 26 de Septiembre de 2026 Viernes 25 de septiembre, 2026 Gran Arena Monticello Las canciones tienen esa extraña capacidad de devolvernos a lugares que creíamos olvidados. Basta con que suenen los primeros acordes para que aparezcan recuerdos, personas, lugares y momentos que parecían guardados en algún rincón de la memoria. Esa conexión fue precisamente la que atravesó la segunda edición de Primavera Amor, encuentro que reunió en el Gran Arena Monticello a tres nombres fundamentales de la música chilena de las últimas décadas: Claudio Valenzuela, Saiko y De Saloon. Una noche que apeló directamente a la nostalgia, pero que terminó demostrando que estas canciones siguen teniendo vida propia mucho más allá del recuerdo. El concepto de Primavera Amor nace justamente desde esa necesidad de reencontrarse con una parte de la música chilena que marcó a distintas generaciones. No se trata únicamente de recuperar nombres conocidos o de poner sobre un mismo escenario a artistas con una historia importante detrás, sino de comprobar qué ocurre cuando esas canciones vuelven a encontrarse con el público varios años después. Y la respuesta en Monticello fue bastante clara: siguen funcionando. De hecho, una de las mejores características de la jornada fue que nunca se sintió como un ejercicio de nostalgia forzada. Las canciones estaban ahí, los músicos también y, sobre todo, había una audiencia dispuesta a cantarlas. Claudio Valenzuela fue el encargado de abrir la jornada y desde el comienzo quedó establecido el tono que tendría la noche. Su presentación transitó entre su actual etapa solista y ese repertorio que inevitablemente forma parte de la memoria de quienes siguieron su trayectoria junto a Lucybell. 'Sálvame la Vida', 'Tu Sangre' y 'Cuando Respiro en tu Boca' fueron algunos de los momentos que provocaron las respuestas más inmediatas, mientras que 'Abrazar un Volcán' y 'Al fin' permitieron mostrar que Valenzuela no vive únicamente de revisar su pasado. Y ahí estuvo uno de los puntos interesantes de su participación. En lugar de plantear una presentación construida exclusivamente alrededor de la nostalgia, Valenzuela consiguió conectar distintas etapas de su carrera, con una interpretación que se sintió cómoda y cercana. El público reconocía las canciones, las acompañaba y, al mismo tiempo, encontraba espacio para escuchar su material más reciente. Fue un comienzo efectivo y bien ejecutado, que dejó la pista preparada para lo que vendría después. Saiko tomó el escenario y la respuesta aumentó rápidamente. Con Denisse Malebrán al frente, la banda se movió por un repertorio que forma parte importante de la historia del pop y rock chileno de las últimas décadas. 'Happy Hour', 'Lo Que Mereces', 'Cuando Miro en tus Ojos' y 'Limito con el Sol' fueron algunas de las canciones que hicieron que el recinto se transformara nuevamente en un gran coro. Lo interesante es que no se trató simplemente de gente recordando canciones que alguna vez escuchó: buena parte del público las cantaba completas, demostrando que ese repertorio todavía está instalado en la memoria. Malebrán también tiene la experiencia suficiente para entender cómo manejar ese vínculo con la audiencia. Saiko sonó sólido y la presentación tuvo ese equilibrio entre canciones que inevitablemente remiten a otra época y una banda que sigue funcionando como una propuesta vigente. En ese contexto apareció otro de los momentos especiales de la noche, cuando Piero Duhart se sumó para interpretar 'Frente a Frente'. El cruce aportó una cuota adicional de complicidad y reforzó la idea de Primavera Amor como un encuentro entre distintas historias de nuestra música. Pero todavía quedaba una sorpresa. Gonzalo Yáñez apareció de manera inesperada para interpretar de forma acústica 'Volvemos a Caer'. Sin una gran producción detrás ni necesidad de construir un momento artificialmente espectacular, la canción fue suficiente para que el público hiciera el resto. Las voces comenzaron a multiplicarse hasta convertir el recinto en un coro, en uno de esos instantes que funcionan precisamente porque no parecen planificados para convertirse en una postal. Fue un momento sencillo, pero muy efectivo, y quizás justamente por eso terminó siendo uno de los recuerdos más simpáticos de la jornada. El cierre quedó en manos de De Saloon, una banda que conoce perfectamente ese territorio donde la nostalgia y el presente pueden convivir sin problemas. Con Ricardo Barrenechea y compañía sobre el escenario, el público ya estaba completamente dispuesto a cantar. 'Nuestra Señal' abrió paso a una seguidilla de canciones reconocibles, entre ellas 'Te Mueres', 'Déjalo' y 'Me Vuelves a Herir', que terminaron de convertir el recinto en una celebración colectiva. La participación de Denisse Malebrán en 'Te Mueres' fue otro de los cruces que ayudaron a darle personalidad propia a la jornada. Más que una simple invitación, funcionó como una extensión natural del espíritu del encuentro: músicos de distintas bandas, épocas y recorridos compartiendo canciones que forman parte de una misma memoria musical. Y cuando el público responde de esa manera, queda claro que el valor de estos repertorios no depende únicamente del año en que fueron publicados. Eso fue, finalmente, lo que hizo que Primavera Amor funcionara tan bien en Monticello. Todas las bandas sonaron bien, hubo buenos momentos musicales y, sobre todo, existió una conexión permanente con una audiencia que llegó dispuesta a cantar. El festival no necesitó grandes artificios para sostener su propuesta porque tenía algo bastante más efectivo: canciones que la gente conoce y quiere volver a escuchar en vivo. También es interesante observar cómo este tipo de encuentros pueden funcionar en un escenario musical chileno donde muchas de las bandas que marcaron los 90 y los 2000 continúan activas, reinventándose o revisitando sus propios repertorios. La nostalgia puede ser una puerta de entrada, pero no necesariamente tiene que convertirse en el destino final. Cuando una canción sigue generando una reacción inmediata tantos años después, deja de pertenecer exclusivamente a una época y vuelve a instalarse en el presente. Primavera Amor terminó siendo justamente eso: una noche para recordar, pero también para comprobar que todavía queda mucho por cantar. Claudio Valenzuela, Saiko y De Saloon ofrecieron presentaciones sólidas y entretenidas, mientras que los cruces con Gonzalo Yáñez y Denisse Malebrán aportaron espontaneidad a una jornada que tuvo en el público a uno de sus principales protagonistas. Porque, más allá de las luces, los escenarios y los nombres del cartel, fueron esas voces acompañando cada canción las que terminaron demostrando que algunas partes de nuestra historia musical todavía están muy lejos de quedar atrás. Matías Arteaga S. Fotos: Andie Borie Tags #Primavera Amor #De Saloon #Saiko #Claudio Valenzuela #Gonzalo Yáñez Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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