Bowie también lo pasó mal

Reveses y pellejerías extraídos del libro "On Bowie" de Rob Sheffield

1.

El despertar artístico de David Jones llegó a temprana edad, en casa, donde Terry, su medio hermano diez años mayor, le enseñó acerca de la generación beat y el jazz. El saxo fue su primer instrumento, del que tomó lecciones con un futuro colaborador de los Beatles, Ronnie Ross (al que años después invitaría a solear en 'Walk on the Wild Side' de Lou Reed). Debutó como parte de la escena mod en bandas que pasaron sin pena ni gloria. Amante del vestuario desde el día uno, resentía la falta de éxito y sus consecuencias económicas. La rivalidad que mantuvo con Marc Bolan no comenzó por motivos musicales, sino porque el líder de T. Rex le dijo que sus zapatos eran feos. Se conocieron mientras pelaban el ajo como músicos emergentes, pintando una casa para hacer dinero extra.

Pese a conseguir una aparición en TV a los diecinueve años, y a cierta figuración que obtuvo como vocero autoproclamado de los músicos melenudos (liderando la Sociedad para la Prevención de la Crueldad Contra Hombres de Pelo Largo), no había caso con hacer despegar su carrera musical. El público lo ignoraba. Para colmo, el ascenso del cantante Davy Jones de The Monkees, prácticamente su homónimo, lo forzó a cambiar de nombre teniendo ya años de carrera. La ninguneada más dolorosa de esa época se la propinó Bolan, al contratarlo para telonear a T. Rex, pero no en calidad de músico, sino de mimo.

2.

Conoció por fin el éxito con 'Space Oddity', una canción sobre un astronauta lanzada en plena fiebre espacial durante el verano del primer alunizaje. Por lo mismo, muchos consideraron que sólo era un oportunista con un pintoresco artefacto entre manos, nada más que un candidato a one hit wonder. Un importante número de radios se negó a programarlo: preferían esperar que el Apollo 11 regresara sano y salvo antes que poner al aire la desventura del Sargento Tom, perdido en el infinito durante una misión.

A pesar de los obstáculos, fue la mejor forma de presentarlo en sociedad. 'Space Oddity' le anunció al mundo su fijación con el espacio, patente desde 'Starman' hasta 'Life on Mars?', pasando por 'Moonage Daydream', 'The Stars (Are Out Tonight)', 'Born in a UFO' y 'Hallo Spaceboy', entre otros temas. También significó el debut de una de sus más apasionantes invenciones: el personaje del Sargento Tom, posteriormente aludido de diversas formas a lo largo de su discografía. Lo mencionó con cargo y nombre en la letra de 'Ashes to Ashes' y, al final de sus días, en el video de 'Blackstar' cerró el ciclo mostrando su calavera. De todos sus aportes a la cultura pop, el desaparecido astronauta fue uno de los más importantes, retomado incluso por otros artistas en modo fanfiction.

Nada mal para una canción escrita luego de ver "2001: Odisea del espacio" fumando marihuana, un placer que conoció gracias a un amigo sesionista de brillante futuro en el bajo, un tal John Paul Jones. Eso sí, una vez terminada la vida útil del single, la irrelevancia volvió a ser su compañera. Pasarían varios años antes de volver a los primeros planos.



3.

Con la salida de 'Fame' se inició, al mismo tiempo, su explosión de popularidad en Norteamérica y el declive de su salud mental. La canción, fruto de una alianza con John Lennon, lo llevó al número uno estadounidense por primera vez, transformándolo en la clase de celebridad que aparece en la prensa de farándula negando romances con actrices de Hollywood. Encender la tele en esa época significaba encontrárselo en todos lados, desde el programa de variedades de Cher hasta el especial navideño de Bing Crosby.

Sin embargo, la mayor parte del tiempo que pasó frente a las cámaras andaba evidentemente fuera de sus cabales. Da una mezcla de lástima y risa verlo en The Dick Cavett Show o en Soul Train hablando incoherencias de cocainómano, delgado de forma preocupante, sorbiéndose la nariz, tratando de hacer playback sin saberse las letras. Terminó recluso en su mansión, hecho una caricatura del rockstar. Deliraba: adquirió la costumbre de embotellar su orina y guardarla en el refrigerador para prevenir males de ojo. Tocó fondo cuando la prensa confundió el intento de llamar la atención mediante chistes sobre nazis, dictadores y fascismo, típicos del humor cultivado por los ingleses de su generación (por algo Lennon quería a Hitler en la portada de "Sgt. Pepper's"), con una auténtica militancia ultraderechista.

4.

En 1983, prácticamente nadie interpretó como una pérdida de integridad que se pasara al lado normal de las cosas y empezara a hacer pop. Dada su costumbre de cambiar de disco a disco, el guiño a los new romantics parecía otra más de sus etapas, una movida lógica tomando en cuenta que los grupos jóvenes a los que citaba eran todos fanáticos y/o imitadores suyos. Aun así, el tiempo se encargó de que "Let's Dance", un rotundo éxito comercial, fuese considerada una obra polémica dentro de su canon.

Mejor planteado: fue nuestro propio héroe quien se encargó de sabotear lo que había conseguido. Al año después de cautivar a millones, sacó un disco hecho a la rápida, "Tonight", en el que buscaba repetir la fórmula ganadora, pero sin sustancia. En ese tiempo ni siquiera se molestaba en supervisar a los músicos en el estudio, inaugurando un período negro que llegaría a su peor momento en "Never Let Me Down".

Justo cuando tenía un ejército de nuevos oyentes prestándole atención, y cuando cada artista exitoso parecía citarlo de alguna forma, Bowie echó las cosas a perder con sus lanzamientos más débiles. Luego vendría Tin Machine, el insulto final para algunos, pero, sin ánimo de ser apologistas, quizás el primer paso para salir del aturdimiento y reactivarse creativamente en los noventa con "Outside" y "Earthling".

Andrés Panes





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