Jon Lord: En remolinos

El vital aporte del tecladista al sonido único de Deep Purple

Teclado pionero, compositor y miembro fundador de Deep Purple, Jon Lord dijo alguna vez que "estamos haciendo algo tan válido como cualquier cosa que haya hecho Beethoven."

Mucho más que ser un reconocido músico de raigambre clásica que proveyó de credibilidad tonal a la música de la "gente del pueblo", el impacto de Jon Lord en el rock fue inspirar a otros tecladistas a construir sus tonos y progresiones en niveles que quebraron esquemas y diseñaron un nuevo combo sonoro para el rock clásico, el eminentemente setentero. Porque su forma de tocar no era solamente un ornamento de clase, aún así y todo exótico, era una parte indeleble de la esencia de Deep Purple. La brillante inteligencia con la que abordó el concepto de interacción en una joya rockera como ‘Highway Star’ (apertura explosiva de “Machine Head”) abrió las puertas a una visión aumentada de Purple y del estilo heavy que cultivaban, algo que al tiempo estaban explorando bandas como Yes, Emerson, Lake and Palmer y otras del género derechamente progresivo. Una conexión vital entre la herencia clásica y el rock 'n' roll fue la prueba de que Jon Lord era un rockero de tiempo completo desde el día uno de la banda, espontáneo, auténtico y dedicado a llevar la música y la cultura occidental a un nuevo nivel.

Nacido como Jonathan Douglas Lord, en Leicester en 1941, comenzó a estudiar piano clásico a la edad de cinco años. Ya veinteañero, era un músico de sesión en el Londres de 1964 tocando incluso los teclados para estándares de sus compatriotas The Kinks. En 1968, fundó Deep Purple junto al guitarrista Ritchie Blackmore, banda que en sus primeras etapas le permitió inyectar su influencia clásica en ambiciosos proyectos como el “Concerto for Group and Orchestra”.

Más allá de este mentado “Concierto para Grupo y Orquesta”, que fue hecho muy a pesar del propio Blackmore, quien lo consideró un excesivo ejercicio de megalomanía de Lord, nuestro hombre insistió en desarrollar sus motivos más clasicistas fuera de Purple, con un híbrido llamado “Gemini Suite” en 1972 y luego con “Sarabande” en 1975 y “Pictures from Within” en 1997. Fueron los únicos desvíos y permisos que se dio Lord en más de 45 años de carrera, porque no cabe duda de que el músico será siempre recordado por ser un pionero en el mundo del hard rock, la contraparte intelectual para lo visceral, la elaboración muy pensada que complementa el instinto urgente y primal del heavy, el músico clásico que nunca miró en menos al rock. Lo hizo más grande. Un fenómeno multifacético y fascinante cargado de un alcance y profundidad que se escucha hasta el día de hoy.

Después del primero de muchos cambios en la "alineación púrpura", el grupo evolucionó desde el blues y la música más experimental para convertirse en uno de los pilares de la primera oleada de la música heavy metal británica, grabando álbumes como el subvalorado homónimo Deep Purple, el glorioso y redondo “Machine Head”, el urgente “In Rock” y el definitorio “Made in Japan”. A la altura de 1973, Deep Purple eran estrellas internacionales, cabalgando al frente de una armada que también incluyó a Led Zeppelin y Black Sabbath. Lord tuvo mucho que ver con esto.



El sonido Lord

Jon Lord, en complicidad con el bajista Roger Glover, mantenía la pulsación de la base rítmica de Deep Purple con su mano izquierda, al punto de hacerla sonar con el peso de un panzer y tocaba al mismo tiempo solos muy elaborados con su derecha, evidentes en indiscutibles clásicos como ‘Child in Time’ y en la -tal vez- más emblemática canción de la década de los setenta: ‘Smoke on the Water’. Más tarde, los registros del Deep Purple MK III con David Coverdale y el bajista Glenn Hughes, llevarían los estándares del metal a otras alturas, reinventando el sonido Purple con una dosis de heavy funk que solo hizo a John algo más interesante por la versatilidad que siempre demostró.

El sonido de Lord, su marca registrada, viene de combinar el órgano Hammond con el gabinete de parlantes Leslie, un amplificador de rotación que produce un tono distintivo, como si el sonido se desenvolviera en remolinos. El Leslie luego fue pasado a través de una torre de Marshalls para crear un sonido más saturado que le permitió pararse de igual a igual con la guitarra de Blackmore.

Cuando Jon Lord se lanzaba en sus leads de teclado en las primeras etapas de Deep Purple, era obvio detectar su sensibilidad de músico clásico entrenado, no obstante -superando prejuicios estilísticos- comprometido con ser parte de la emergencia de un nuevo género en el rock, algo a medio camino entre el heavy, lo progresivo y lo sinfónico. Sus lúcidos y eruditos solos de teclado casi siempre le hicieron un favor al rock 'n' roll con honrosas excepciones -debe ser dicho- tales como ‘Anyone's Daughter’.



Tras el telón púrpura

Cuando Deep Purple se desbandó por primera vez, lo siguiente para Jon Lord fue su participación en la versión original de Whitesnake. Sin embargo, adelantándose a la futura tendencia de las mega-reuniones, los británicos recayeron en 1984 con el sólido “Perfect Strangers”. La banda tuvo que sufrir más de la cuenta durante los ochenta, cuando Ritchie Blackmore los abandonaba de nuevo al inaugurar la década de los noventa. Jon Lord, siempre tratando de mantener el rumbo de una agrupación que junto al baterista Ian Paice le era propia, duró lo que pudo hasta que se retiró oficialmente de la banda hace casi una década. Su sustituto vino a ser nada menos que Don Airey, quien continúa de gira con Deep Purple hoy, cargando con el mote de ser el reemplazante del único e irrepetible original.

El retiro no fue terminante, Lord tuvo más tiempo para la composición fuera de los cánones del rock, aunque no por ello fue tan productivo, nuestro héroe estaba claramente decaído por una enfermedad que probaría ser terminal. Existe un registro de 2010, junto a la Royal Liverpool Philarmonic Orquestra bautizado “To Notice Such Things” en la memoria de su amigo Sir John Mortimer, el ingenioso autor y creador de “Rumpole of the Bailey”, mientras que dentro de lo más previsible por su experticia un nuevo concierto de "Organo Hammond y Orquesta" estaba programado para llevarse a cabo, como también unirse al cantante de Iron Maiden, Bruce Dickinson, para un homenaje de Purple Concerto for Group and Orchestra.

Que Jon Lord haya construido su reputación de organista en una banda de rock es algo cercano a una hazaña, considerando que esto aconteció a mediados de los sesenta, cuando Gran Bretaña estaba demasiado concentrada en guitarristas que establecían los parámetros de lo que sería el heavy rock en definitiva. Los teclados, en particular el órgano Hammond, fueron una jugada extraordinaria de Lord, le añadieron textura al rock más allá de la rigidez cuasi militar del formato. Y cambió el mundo tal como lo conocíamos. Como una nota lo consignó en su página oficial, "Jon Lord ha pasado de la oscuridad a la luz".

Andrés Panes






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