Faith No More: A 20 años de "The Real Thing"
El arribo de lo real
Hace exactamente 20 años, una prometedora agrupación de San Francisco publicaba su tercer LP, titulado “The Real Thing”. En el mismo, estrenaban vocalista, un tal Mike Patton, proveniente de su propio combo emergente, Mr. Bungle. 6 meses después, el segundo single del disco, ‘Epic’, los pondría en el mapa musical de todo el planeta. Era enero del año siguiente, y la nueva década quedaba marcada para siempre por una de las bandas más influyentes de la última parte del siglo: Faith No More.
Al comenzar a hablar de “influencias”, de cómo una agrupación logró trascender por años y sus sonoridades empezaron a filtrarse en los catálogos de decenas (o incluso centenares) de músicos posteriores, no pocas veces se cae en un error. Al menos a mí me pasa. El medir cuán influyente fue un artista mediante lo buenos que fueron sus sucesores.
Black Sabbath, por ejemplo, tiene miles de continuadores. Cómo no aplaudirlos por guiar los caminos de Metallica, por citar el ejemplo más obvio. Pero así también habría que condenarlos por influir en la existencia de tanto grupo metalero detestable, aborrecible, que ronda el número circense. Es ahí, cuando hay que hablar de “lo malos que fueron sus sucesores”, que este terreno de las “influencias” se pone pantanoso.
Entre tanto fan de Black Sabbath, a mediados de los ochentas apareció otra propuesta más, llamada Faith No More. Que con un estilo propio e indescriptible, se hicieron de un tímido nombre, gracias al single ‘We Care a Lot’. Veintitantos años después, la sombra de FNM se sigue extendiendo por todo el ancho del universo del rock, justamente gracias al pretexto de ser inspiradores.
Y es ahí donde las aguas se dividen. Porque a ojos de los oídos más tradicionales y sensitivos, prácticamente todos los posteriores imitadores de la inigualable fórmula FNM son una auténtica mierda. Para otros, esos nombres son los estandartes del rock (ya no tan) moderno, de eso que alguna vez fue llamado “nü metal”, y que de acuerdo a los primeros, también era una mierda.
Pero independiente de la fertilidad de los años venideros, hay algo en que estos 2 grupos, y cualquier otro que quiera agregárseles, coinciden: en que Faith No More era una banda como ninguna otra. Sin mucho ruido, en 1998, el quinteto separó sus caminos. Lo milagros existen, y a pesar de las eternas negativas, FNM está hoy de regreso, con un saco de presentaciones agendazas en Europa, llenando de ilusiones al resto de fanáticos que los esperan en el resto del mundo.
Esta reencarnación no puede llegar en un año más simbólico. El 20 de junio del presente, celebraremos las 2 décadas del primer disco de Faith No More junto a su más aclamado vocalista, uno de los héroes de la actual generación sub-35, el deschavetado Mike Patton. “The Real Thing”, o “el disco que tiene ‘Epic’” para alguno, sigue siendo hasta el día de hoy un manual de cómo la preservación de la creatividad sigue siendo uno de los mayores valores agregados con que el rock pueda contar.
La lista de argumentos a favor de “The Real Thing” puede llevarnos días de lectura. Partiendo por Mike Patton. Porque no falta el “alternativo” que ningunea su figura, sin tener muchos argumentos en el porqué. Pero dejémonos de cosas. FNM es lo que es gracias a su voz, y a su carisma.
Su sola presencia, convirtió los shows de FNM es noches de culto. Y la rápida convertibilidad de su garganta, era lo que le faltaba en especial a Billy Gould y Roddy Bottum para llevar al grupo a la dimensión que querían. De acuerdo al mismo Billy, “el asunto con “The Real Thing” es que fue un punto de inflexión en varios aspectos. No sólo por la entrada de Mike (Patton), sino que fue el momento en que decidimos que no queríamos repetirnos de fórmula, que queríamos que cada álbum fuese diferente al otro”.

Esta bizarra convivencia entre lo vehemente y lo desequilibrado, junto con la preocupación melódica e instrumental, completaron un sonido al que nadie se acercó. “Seguramente el sonido de la banda cambió. La gran diferencia es mi voz. Si la música es más comercial, no lo sé”, sentenciaba Patton en pleno auge de ‘Epic’, el single más grande de la carrera de FNM. En ninguna época podríamos considerar lo que ellos hacían como comercial. Aunque en las entrañas del conjunto hayan pensado distinto.
Todo esto, producto del masivo éxito de ‘Epic’. La canción que durante todos los noventas, una generación completa intentó imitar. Gould mide hoy las consecuencias de su himno, acusando que “constantemente, hasta “Album of the Year”, nos fueron pidiendo del sello que tuviésemos otro ‘Epic’. Y después de todo, me parece que lo que hicimos eran canciones pop, con la dificultad de que tenían que ser canciones pop que nos gustasen a nosotros. No escribimos canciones para la radio. Pero creo que no tiene nada de malo escribir canciones pop, por así decirlo”.
Repasando el catálogo del quinteto, es cierto, no nos encontramos con ningún álbum parecido a otro. Y si necesitáramos describir “The Real Thing”, uno de los primeros términos que sale a flote es “frescura”. El estar en pleno proceso de aprendizaje, el conocerse con un nuevo y vital integrante, el haber caído con el disco justo en el momento en que la globalidad rockera lo necesitaba.
Para Patton, “The Real Thing”, más que un trabajo 100% a conciencia, fue una muestra de entusiasmo. Al poco tiempo de aparecido el LP en las disquerías de todos lados, declaraba que “antes de FNM, yo hacía música más experimental, un poco más rara. Y esto era algo más directo, más tradicional. Por lo que tuve que entrenarme. Estaba muy entusiasmado, con el hecho de ir de gira, y yo nunca había estado en gira. Así es que para mí, me preocupé durante 2 semanas de encerrarme en mi habitación, hacer las letras, y salir de gira”. La música “un poco más rara” sigue siendo el link de entrada al Mike Patton ajeno a Faith No More.
Pero no olvidemos contextualizar la aparición de esta placa. En 1989, no había llegado del grunge, el rock seguía dominado por el glam, y no había una salida muy clara. Y la historia no miente: todos los nombres que por algún lado, por muy lejano que este sea, puedan asociarse a la nueva mirada ofrecida por FNM, vieron el éxito a la cola de “The Real Thing”. Los Chili Peppers, por ejemplo. Rage Against the Machine, ni hablar, recién estaban en pañales.
Bastante tiempo estuvo el disco dando vueltas, paseándose de mano en mano. 2 años de promoción (con parada en el Festival de Viña incluida) no afectaron las energías del grupo, que en 1992 volverían con el notable “Angel Dust”. Un ritmo de trabajo que refleja cuánto interés se acumuló con el correr de los días.
“Cuando sacas un álbum, hay un periodo de tiempo que tienes que promocionarlo. Y después te detienes, porque por un ciclo natural, pasados unos meses, ya nadie lo sigue comprando. Pero en este caso, cada vez que sacamos un video, más y más gente se interesaba en nosotros, por lo que tuvimos que seguir tocando. Porque el disco es nuevo para todos aquellos que lo compran recién, entonces tienes que comenzar todo el proceso de nuevo. Y es algo que duró 2 años”.
Jim Martin:
“En el estudio, cuando apareció ‘Epic’, todos trabajaron en torno a ella, contribuyeron con sus partes para darle forma. Pero yo nunca entendí muy bien qué mierda podía hacer con mi guitarra para aportarle algo. Así es que dejé que los otros trabajaran, la tocaran varias veces, y yo sólo fui jammeando en torno a eso. Hasta que llegamos a lo que todos escuchan en la grabación”.
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