Cannibal Corpse
Tomb of the Mutilated
1992. Metal Blade
1991 y 1992 deben haber sido los dos años más prolíficos en la cronología histórica del death metal mundial. Bandas como Morbid Angel, Death, Deicide, Carcass, Obituary, Dismember, Gorefest, Entombed y tantas otras, entregaban por esas fechas sus trabajos más recordados y apreciados en la actualidad. La base de fans del movimiento era numerosa y ávida del fenómeno, a diferencia de hoy donde son realmente pocos los fanáticos con un auténtico compromiso hacia la escena.
Es en ese prodigioso escenario cuando el quinteto neoyorquino Cannibal Corpse alimentaría aún más el pasmo y la rabia de los grupos censores y conservadores con la aparición de este "Tomb Of The Mutilated", su tercera placa -posterior a los también notables "Eaten Back To Life" (1990) y "Butchered At Birth" (1991)-. Es ésta la obra en la que la banda exacerbaría hasta el extremo su propuesta, basada en el "carnacismo" y brutalidad de sus corcheas y textos, amén de un fuerte trabajo de arte visual expresado en la "maravillosa" portada de Vincent Locke, en la que podemos apreciar la extasiada culminación de un necrofílico ritual de profanación.
Yendo al plano puramente sonoro, es tremendamente remarcable el espectacular trabajo realizado por el eterno malvado Scott Burns en la mesa de mezclas. le da a cada instrumento un plano y espacio sonoro, percibiéndose cada guitarra y el bajo con absoluta nitidez; el sonido logrado por la batería es agresivísimo, y el resultado logrado con la voz de Chris Barnes es sencillamente estremecedor. En otras palabras, es en este disco donde puede encontrarse al Barnes más salvaje, en su mayor escala brutal, haciendo escuela para otros tantos tipos que quisieron llevar esa sensación de necrosis extrema hacia el micrófono.
Respecto a los temas que configuran esta obra, se suceden uno tras otro clásicos del repertorio de la banda como “Hammer Smashed Face”, “I Cum Blood”, “Addicted To Vaginal Skin”, “Split Wide Open”, “Necropedophile”, “The Cryptic Stench”, “Entrails Ripped From A Virgin’s Cunt”, “Post Mortal Ejaculation” y “Beyond The Cemetery”. Temas que internan al oyente en historias retorcidas, llenas de imaginería gore y necrofilia deliciosa, mientras la banda con su técnica musical va enmarcando esta carnicería dándole un peso específico y un poder que es realmente difícil de superar.
Y finalmente, como dato freak podríamos decir que este fue el último disco de la formación original de Cannibal Corpse, puesto que después de su gira correspondiente el guitarrista Bob Rusay fue forzado a abandonar la banda por su nivel técnico, siendo reemplazado por el ex Solstice y Malevolent Creation, Rob Barrett. Con Barrett grabarían los exitosos ‘The Bleeding’ (1994) y ‘Vile’ (1996). Pero esa es otra historia, y el objetivo de este artículo es dirimir el disco por el cual se recordará a los Cannibal en los años venideros. Ese álbum, sin dudas, es ‘Tomb Of The Mutilated’, y si no lo has escuchado, humildemente te obligo a que lo hagas.
Pedro Ogrodnik C.
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