Peter Frampton
Frampton Comes Alive!
Pese al éxito que Peter Frampton tuvo con The Herd y Humble Pie, no logró remontarlo cuando decidió comenzar su carrera solista a inicios de los 70. Tuvo que esperar hasta "Frampton" (1975), para llegar a las grandes masas con sencillos como 'Show Me the Way' y 'Baby, I Love Your Way', que fueron himnos estivales. Era cuestión de tiempo para que su sello lo enviara de gira por las principales arenas de Estados Unidos para producir un álbum en vivo que perpetuara ese éxito.
Hasta ese momento, los discos en vivo eran vistos como una forma de mantener comercialmente a un artista mientras trabajaba en material nuevo. Sin embargo, el éxito de The Who o Kiss en ese formato provocó que muchos ejecutivos se dieron cuenta de que estos registros no solo funcionaban comercialmente, sino que también posicionaban a los artistas. Dicho y hecho, "Comes Alive!" alcanzó ocho discos de platino y estuvo diez semanas consecutivas en el número uno, siendo el disco más vendido durante 1976. Además, todos los sencillos terminaron en el tope de las listas. Por estadística, al menos un rockero tenía una copia del LP. Ahora, ¿por qué sucedió esto? Para partir, el material es muy destacable a nivel técnico, pues se grabó en un estudio móvil de 16 pistas que capturó todo de manera directa. Si los instrumentos suenan sospechosamente nítidos es porque invirtieron en usar los mismos micrófonos y cintas ‘Dolby A’ que tenían los estudios convencionales. Las grabaciones posteriores en estudio se hicieron básicamente para compensar fallos técnicos, como los acoples de amplificación, y no para reforzar el sonido. Al mismo tiempo, se hizo un trabajo muy minucioso en encontrar las canciones que realmente sonaran bien. Para ello, se tomó la decisión de grabar todos los conciertos del recorrido. Así, al menos un 75% del disco es un show hecho en el Winterland Ballroom de San Francisco, y el resto está repartido entre el Long Island Arena y el Audiorio Plattsbourgh de Nueva York.
Y todos esos esfuerzos funcionan musicalmente porque el compromiso por parte de Frampton y su banda de darlo todo es total desde el primer tema, manteniéndose así durante setenta minutos, sin caer nunca. Los tipos son virtuosos y no hay ninguna duda de ello. Por otro lado, Frampton es todo un showman y el público siempre responde sus consultas con fuertes ovaciones. El tracklist también resulta porque son “sandías caladas” que resumen casi todo su material solista hasta la fecha. Un error muy común en los discos en vivo es que las canciones suenan más sosas que las originales. Aquí eso no ocurre, pues el vértigo del escenario mejora con creces los solos de '(I'll Give You) Money', 'It´s A Plain Shaim' y 'I Wanna Go To The Sun', mientras que 'Show Me the Way' tiene una impronta más rockera que la original.
Con respecto a las deficiencias, se encuentra el uso de talkbox. Es novedoso, pero los solos sonarían mejor en estado crudo. Además, este es un álbum casi exclusivo para adolescentes que recién abren sus ojos al género o quienes buscan rock más cercano a la parranda que a la profundidad. La sequía comercial de sus primeros años hizo que Frampton se dejara llevar por lo insulso y olvidable. Así, la mayoría de las canciones son predecibles y funcionan porque, si lo escuchas por primera vez, en algunas partes dirás: ''oh, que buen tema, pero le añadiría un solo de guitarra'' y ¡zas!, se cumple. En ningún caso esto le resta mérito, pues eso también habla de un buen ojo en la composición, aunque suene contradictorio. Pero tambien es una lástima, pues da la sensación que el talento de Frampton, al menos aquí, está mal aprovechado.
Ahora bien, este disco la verdad tiene más rayas para la suma que faltas. Si "Comes Alive!" fue importante entonces y ahora es un hito digno de análisis se debe a que fue el primero en demostrar que los discos grabados en vivo funcionan, siempre que estos tengan la interpretación y producción adecuada. De hecho, cuando lo escuchamos tenemos una experiencia de inmersión rockera total que pocos registros logran, haciéndonos sentir como si estuviéramos en el estadio, escuchando todo y sin perdernos de ningún detalle, mientras Frampton nos interpela gritando ''Do You Feel Like I Do?''.
En entrevistas recientes él ha mencionado lo incómodo que se sentía siendo un rockstar en los setenta, al estar demasiado presionado por los sellos. Con el sucesor ''I'm In You'' (1977) vendió millones de copias, pero la crítica se ensañó con él. Su imagen cayó inexorablemente por una serie de discos regulares y un pésimo trabajo de marketing. Recuperó el rumbo recién en 1987, cuando salió de gira con David Bowie. Tras ello, siguió grabando y girando solo o como invitado de Ringo Starr y Bill Wymann. Se redimió con propiedad en ''Fingerprints'' (2006), con el que ganó un Grammy. Sus trabajos actuales continúan siendo potentes y bien recibidos tanto por la crítica como el público.
Giordano Antonelli Villavicencio
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