Beastie Boys
Paul's Boutique
Después de que su disruptivo debut "Licensed to Ill" (1986) vendiera 5 millones de copias, los Beastie Boys enfrentaron valientemente el desafío de hacer su segundo álbum. Tras haber ganado una reputación autodestructiva con giras intensas y un estilo de vida licencioso (excesos, escándalos en hoteles, arrestos, etc.), tuvieron que esperar tres años para abordar el entonces incomprendido (pero ahora glorioso) "Paul's Boutique", con el cual una vez más desafiaron las normas y crearon una nueva revolución musical. Para entonces, Adam Horovitz ("Ad-Rock"), Mike Diamond ("Mike D") y Adam Yauch ("MCA") se desligaron de su primer productor Rick Rubin y su disquera Def Jam Records por conflictos contractuales que los limitaban para tomar decisiones artísticas y corporativas propias. Al mismo tiempo, su primer disco fue lo suficiente atractivo como para que Capitol se fijara en ellos y los fichara, lo que hizo que dejaran atrás su Nueva York natal y se instalaran en Los Angeles.
Por entonces, su fascinación por la música negra de los setenta los llevó a ponerse en contacto con el dúo de DJs Dust Brothers (Michael Simpson y John King), quienes asumieron la producción por un motivo muy particular: ellos habían estado creando complejos collages con fragmentos aleatorios de canciones. Aunque estos samples parecían no tener mucho sentido entre sí, al ensamblarse, creaban pistas tan coherentes como bailables. Estos experimentos sin duda que les voló la cabeza a los neoyorquinos y les dieron impulso para crear nuevas letras y desarrollar una propuesta más vanguardista, basada en esa multiplicidad de ritmos y muestreos reciclados. Si bien gran parte del material ya estaba hecho, los Beastie también participaron en la composición de las bases, haciendo honor a su confesa melomanía y su fascinación por todo lo que sonara groovy o pesado.
Durante una hora continua (sí, no hay pausa entre las pistas), escuchamos bases volátiles creadas a partir de generosas dosis de punk, rockabilly, metal, soul, funk, country y góspel, creando una marmaja realmente psicodélica. Si bien todo el material merece más reconocimiento del que tiene, los Dust Brothers deberían tener una medalla especial, pues crearon paisajes sonoros que trascendían a la simple base de caja de ritmos adornada con algunos samples mediante un trabajo minucioso de 'cortar y pegar' alrededor de cien canciones diferentes. Al mismo tiempo, las letras de los Beastie Boys también evolucionaron, manteniendo su irreverencia, pero volviéndose más centradas, llenando sus rimas con toneladas de referencias a la cultura pop, y un humor interno tan corrosivo como los ritmos sampleados del álbum.
Por otro lado, no es ninguna exageración decir que sería casi imposible realizar hoy un trabajo como "Paul's Boutique", especialmente por las restricciones actuales de los derechos de autor sobre los samples, lo que lo haría inviable comercialmente. Por lo tanto, es justo considerarlo un pináculo de creatividad, ya que representó la culminación del desarrollo del rap en su época y, al mismo tiempo, lo consolidó como una forma de expresión artística legítima, pues fue capaz de producir composiciones musicales complejas e innovadoras que podían rivalizar con cualquier otro género, en una época en la que todavía se le percibía como una moda pasajera. Además, fue una colosal cerrada de boca para aquellos que pensaban que eran simples one-hit wonders, incapaces de continuar con su carrera. Pero pasemos a la música. Con vibras soul febriles, la canción de apertura, 'To All The Girls', es sintomática de la imagen que se tenía de los Beastie Boys cuando rompieron todos los esquemas en 1986: blanquitos irrespetuosos, holgazanes e hipersexualizados cuyo cerebro no iba más allá del alcohol, el carrete o las chicas.
Sin embargo, todos esos prejuicios se disuelven cuando aparecen los redobles furiosos que abren 'Shake Your Rump', donde los fulminan a todos con rimas tan furiosas como elocuentes, riffs funky, percusiones latinas y tornamesas increíbles, que resuenan como un instrumento más. Mostrando una madurez creativa donde conjugan narrativa y humor, 'Johnny Ryall' habla sobre una estrella de rock and roll ficticia que está en la ruina y viviendo en la calle. Imitando un poco las narraciones que hacía Bob Dylan, el tema muestra una interesante mescolanza de funk avivada por guitarras metaleras. En 'Egg man', utilizan samples de 'Superfly' de Curtis Mayfield para crear una pieza bastante sólida, donde abordan el tema del racismo, utilizando la clásica paradoja de qué fue primero, el huevo o la gallina. En este track también hay extractos de las bandas sonoras de "Psycho" y "Jaws", siendo uno de los tantos cruces de imaginería pop presente en el álbum. 'High Plains Drifter' se construye sobre una línea de bajo tomada de 'Those Shoes' de Eagles, extendida hasta el infinito, mientras nos narran una historia bastante delirante donde se convierten en un trio de delincuentes que arrasan con todo a su paso, asaltan un banco y se escapan en un auto (robado también), escuchando a 'Suzy is a Headbanger' de los Ramones a todo volumen. Una genial vuelta de tuerca con la fantasía rapera de dinero fácil y pandillas, donde también escuchamos balazos, sirenas y gemidos femeninos.
Ahora bien, las sábanas de muestreo no solo sirven para que los Beastie Boys rimen sobre ellas, sino también para contextualizar sus mensajes. En 'The Sounds of Science', por ejemplo, completan rimas con un sample del tema 'Never Give In' del cantante de reggae británico Pato Banton: 'Rock my Adidas, never rock Filas [I do not sniff the coke, I only smoke the sinsemilla]'. Este tema es interesante porque su base está creada al 100% de riffs, baterías, bajos y ruidos ambientales del legendario "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band" de Los Beatles, lo que crea una torta funk irresistible. Sin ir más lejos, este es un cruce para destacar, pues la banda de Liverpool remeció al rock de la misma manera que los Beastie Boys al movimiento hiphop con este trabajo. Con su base minimalista, '3-Minute Rule' es básicamente una exhibición de las habilidades de escritura y rap del trío, ya que a diferencia del formato de pregunta-respuesta de los tracks anteriores, aquí tienen la oportunidad de brillar con estrofas separadas. Es una de las pocas pistas que probablemente hubiera funcionado sin la ayuda de los Dust Brothers, pues todo su potencial está en la lírica. Además, la intervención de MCA es increíble. 'Hey Ladies' es el track más accesible del material y, de hecho, fue su único sencillo. A pesar de estar repleto de samples (ni siquiera cantan en el coro, ya que está hecho con palabras de George Clinton, Kool & The Gang y Kurtis Blow), es algo único, con elementos aún más bizarros para el rap, como trompetas, cencerros, aullidos de James Brown y pudiendo utilizar el legendario riff de 'The Ballroom Blitz' de Sweet solo muestrean un grito (sí, así de específico).
En 'Looking Down The Barrel Of A Gun' hay un flashback a su primer álbum gracias a los riffs del clásico 'Mississippi Queen' de Mountain. 'What Comes Around' tiene como eje el soul fiestero de James Brown, pero también tiene guitarras sampleadas de los clásicos 'It's Hot Tonight' de Alice Cooper y 'Moby Dick' de Led Zeppelin, arreglos jazzeros y bronces. Definitivamente, no hay límites en la síntesis que estaban haciendo. 'Car Thief' tiene riffs pesados que vienen demasiado bien y a lo largo del tema hay scratches que suenan como derrapadas de auto, creando un trance atractivo. En los estribillos hay una línea con bajo distorsionado que da mucho groove y el puente a capella antes de su segunda estrofa también es genial. El siguiente track es 'Shadrash', que funciona como una especie de declaración de principios del grupo, donde asumen su papel como inadaptados sociales sin reservas y su resistencia a conformarse con un colectivo, posiblemente resintiendo las críticas que recibieron por hacer rap siendo blancos, de clase media, y por no adoptar una postura musical combativa. Curiosamente, fue gracias a este álbum que ganaron el respeto de contemporáneos como NWA o Public Enemy (su líder, Chuck D, no escatimó en decir que "Paul's Boutique" fue el disco que revitalizó el género). Sin ir más lejos, en el futuro, los Beastie Boys se convertirían en una influencia importante para referentes en esas ligas como Snoop Dogg o Eminem. De todas formas, los Beastie Boys nunca fueron realmente frívolos. Al menos desde este punto de su carrera, asumieron la transgresión y la incorrección vista desde las formalidades musicales.
En lugar de volver a bajar la cortina con un himno convencional como 'Time to Get Ill', estos chicos se la juegan con algo demasiado disruptivo, incluso para todo lo que hemos escuchado hasta ahora. En teoría, 'B-Boy Bouillabaisse' es una ópera rock (¿o rap?) con nueve mini canciones donde se encapsula la esencia de este irreverente álbum, pero en la práctica, es una épica odisea que fusiona de manera magistral una variedad de estilos, ritmos y referencias a la cultura pop. A lo largo de sus distintas secciones, encontramos ritmos funk y disco, sintetizadores, influencias dub, tornamesas y más samples. Pese a que ya conocemos la idea, no deja de sorprender cómo la música de Johnny Cash, Ramones, Led Zeppelin o Pink Floyd coexiste sin esfuerzo, creando un paisaje muy cohesivo. Además, las letras están repletas de referencias a personajes de dibujos animados como Los Picapiedras, músicos como Jerry Lee Lewis o actores de la era dorada del cine como Raymond Burr.
Destacando en esta suite musical está 'A Year and a Day', donde exponen su filosofía como conjunto, y que queda bastante solemne apañados de los coros de los Isley Brothers. La otra es 'Hello Brooklyn', un crudo relato acerca de Nueva York, haciendo énfasis en el consumismo, la violencia y el abuso de sustancias. El álbum cuando fue publicado resultó ser un desastre (aunque de todas formas obtuvo doble platino, siete millones de copias menos que su predecesor), y los medios lo encontraron denso e intrincado. Pero todo cae por su propio peso y ha envejecido increíblemente bien, pues su genialidad solo supo crecer con los años, comparable a las revoluciones que causó a nivel estético y musical el "Sgt. Pepper" de Los Beatles o "Pet Sounds" de los Beach Boys. También es el único disco del que se puede decir que revolucionó dos géneros anacrónicos, pero que tenían la misma carga de rebeldía y marginalidad, como el rock y el rap, siendo su herencia palpable en lanzamientos como "Endtroducing …" (1996) de DJ Shadow o con reconocimientos como el haber sido incluido en la lista de los 500 Mejores Álbumes de la Historia de la Rolling Stone. A más de treinta años de su estreno, - y a doce de su lamentable final por la muerte de MCA en 2012 - los Beastie Boys siguen siendo reverenciados como pioneros y autores de uno de los mejores álbumes de la historia, dentro de cualquier género existente.
Giordano Antonelli Villavicencio
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