Virtuoso encuentro entre tres relevantes y respetados actores del rock alternativo estadounidense que, en sus respectivas trayectorias, han dejado huella, no solo por sus obras, sino que también por sus idiosincráticas maneras de entender sus instrumentos.
Desde principios de la década 90 en la banda noise Harry Pussy, Bill Orcutt ha sido una fuerza imparable como un guitarrista acústico y eléctrico innovador y en extremo expresivo de la música experimental y más allá, no solo con sus discos como solista y múltiples colaboraciones, sino que también con sus ensambles de guitarras inspirados en la obra de Glenn Branca. Las dimensiones musicales de Orcutt son numerosas, pero solo digamos que, en su trabajo, se fusionan de forma sui generis influencias del blues, el punk y la libre improvisación.
Steve Shelley no necesita una gran presentación, pues su rol como baterista de todos los discos de Sonic Youth por tres décadas, lo convierten en un referente indiscutible de la música independiente desde que la banda surgió en la escena no wave a principios de los 80. Finalmente, el bajista Ethan Miller y su particular manera de enfrentar las cuatro cuerdas, ha sido parte de bandas importantes de la psicodelia norteamericana como Comets on Fire y Howlin Rain.
El disco, grabado en vivo en la sala de conciertos Zebulon de Los Ángeles, USA, el 13 de abril de 2024, se caracteriza por su intensidad instrumental dominada por la guitarra de Orcutt, quien va desplegando su variado lenguaje musical a través de solos, riffs y melodías con ese sonido ruidoso, al borde de la saturación. Lo secundan el robusto bajo de Miller, que destaca por sus acordes y sus dinámicas líneas de bajo; y la batería de Shelley, siempre ejecutada con sabiduría. Cuando es necesario lleva el ritmo de manera funcional, pero cuando es el momento de aportar a la potencia del trío, lo hace con vehemencia y naturalidad.
Piezas de la energía de ‘A Star Is Born’ y ‘An L.A. Funeral’, sirven de precisa introducción al sonido de la banda, mientras que ‘Unsafe at Any Speed’ muestra la típica estética de Orcutt como instrumentista, quien va generando esas líneas sincopadas, en conversación constante con sus dos compañeros. En las dos extensas piezas que cierran el álbum ‘Four-door Charger’ y ‘A Long Island Weeding’, el impulso improvisatorio de jam band de la tríada se manifiesta en su máxima expresión, nuevamente con Orcutt y ese sonido punzante en sus solos y en sus acordes que llenan el espacio, subiendo y bajando en excitación en todo momento. En suma, un disco de una vitalidad y poder sin igual, que exhibe la libertad creativa y el brío exploratorio de estos tres veteranos del rock estadounidense.