Las 3 Marías: Salón de emociones

Desde su infancia, los hermanos Esteban (33) y Diego Cabezas (25) fueron expuestos a una plétora de música por su papá, que tenía la costumbre semanal de arrendar cedés y grabarlos en cassette. Luego compartirían su pasión por At the Drive-In, el grupo que motivó a Diego a aprender a tocar guitarra mientras Esteban empezaba a sentir la comezón de volverse frontman. Obviamente acabaron haciendo música juntos, bajo el nombre de Las 3 Marías, con un tercero a bordo, Raúl Guzmán. Según la info que entregan en su página de Facebook, son "un no power trío con mucho power". Uno de los melómanos fundamentales del medio local, Jaime Baeza de Perdidos en el espacio, bautizó como "folk violento" la propuesta del trío en el que Esteban asume la voz principal y las percusiones, Diego se encarga de la guitarra acústica y las segundas voces, una tarea que Raúl también conjuga con su guitarra eléctrica. Jaime Baeza, por cierto, no es el único personaje mitológico del underground santiaguino que les presta ropa. Su debut, "Deja de matar tu karma" fue producido por Marcelo Peña (Miopec), ex Tobías Alcayota, y cuenta con la colaboración de Claudio Fernández de Supersordo, con el que hicieron una performance el 2014 disponible en YouTube.

Esteban es un personaje imponente. Casi dos metros de humanidad, efusivo al hablar con la misma voz estruendosa, de catacumba, que su tío Carlos Cabezas patentó en los ochenta. De estatura más común, Diego habla bastante menos, aunque cada una de sus intervenciones sugiere un carácter distinto, acaso más templado y reflexivo. Dicen que se complementan y que el resto sufre las consecuencias: «Con Raúl peleamos siempre porque él siente que es uno contra nosotros dos, me imagino que es difícil convivir con eso de repente», confiesa Diego. Para Esteban, los problemas son algo natural: «Está de moda ser un ser de luz, y es raro porque están quedando más cagadas que nunca, siguen pasando cosas que van taladrando para abajo. Las 3 Marías es sentarse a sufrir juntos y darle. Todas las personas tienen rollos entre ellas, eso le entrega un background poderoso al arte que hacemos, cachai». Las discrepancias asomaron incluso durante esta conversación, a raíz de un comentario de Diego acerca de que el disco debut del grupo es un álbum difícil que «te quita un poco de alma». Esteban, en cambio, dice que escucha "Deja de matar tu karma" en todos lados.

Cercanos a los Cabezas bromean con que, en los conciertos de Las 3 Marías, no hay que ponerse cerca de Esteban para no quedar salpicados con su saliva y su sudor, o evitar un aletazo de sus kilométricos brazos. «Tengo respuestas muy rápidas a las emociones, voy vomitando emociones, puedo estar triste, contento, eufórico, callado, soy muy volátil». Un show de la banda es una experiencia que implica ver a los hermanos con traje de cuero o vestidos folclóricos. Hay tan poco empacho que Esteban incluso puede romper en llanto en medio de una canción, si es que no está reventándose la guitarra o agrediendo el bombo. «Yo lo único que quiero es estar gritando adelante, disparar, disparar, disparar. No quiero tocar instrumentos, pero Diego me obliga porque nunca hemos podido encontrar un batero». Carentes de bajo y batería, Las 3 Marías se consideran a sí mismos «imposibles de cuadrar, fue un fracaso cuando tratamos de usar un metrónomo grabando el disco. A veces nos da rabia ser tan emocionales y no más matemáticos, más técnicos. De repente pasamos por sequías terribles en las que no somos capaces de nada. Es un constante desorden hormonal».

Como vienen de lo audiovisual, ninguno de los dos se siente un músico. "Deja de matar tu karma" es un disco que responde a sus deformaciones profesionales. En palabras de Esteban: «En el cine está el director, que es el que dice dónde van los actores, el que dice dónde van las cámaras. Y está el director de fotografía, que es el que dice "prendamos esta luz para que tenga este contraste o para que se vea de tal forma", "pongamos humito aquí". Yo soy director y el Diego es director de fotografía. Eso se traduce en Las 3 Marías en que yo voy dirigiendo la orquesta, veo que la guitarra parta ahí, el bombo parta allá, que entre la voz aquí, entonces se acaba el bombo acá. Soy el que ve cuándo entra y cuando salen los personajes, qué canción viene antes, cuándo sube y cuándo baja la emoción. Diego pinta todo con acordes, me dice "si quieres que esto sea más triste, mira, estos son los cinco acordes tristes que puedo darte". En ese sentido, todo lo vamos gesticulando porque ninguno de los dos es músico. Diego sabe tocar guitarra, pero a mí simplemente me gusta cantar y emocionarme». Aunque apuestan por lo sensorial, lo que hacen responde a una estructura e incluso contiene una crítica a la música contemporánea:  «Me revienta el orto la forma en que se hacen canciones hoy en día, son como comerciales. Yo siento que tienen que tener partes, plot points, argumentos, conclusión. Tienen que ser parte de una obra, no un peo al aire».

Andrés Panes

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