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Faith No More: Es tan genial, es tan moderno

Los 30 años de "The Real Thing"

Faith No More: Es tan genial, es tan moderno

El 20 de junio de 1989, Faith No More lanzó el álbum que los puso en el mapa europeo y –por un momento– estadounidense, donde nunca encajaron por completo. “The Real Thing” también fue el disco que los trajo al conservador Festival de Viña del Mar, donde se rieron de todo y de todos en el amanecer de la transición democrática. De todo eso conversamos con Billy Gould, bajista, cerebro y alma de una de las bandas más queridas por los chilenos.

Si bien Faith No More siempre ha sido una banda extraña, esa idea pasó más desapercibida durante los 90 gracias a que ellos ayudaron a definir las pautas estéticas de la época. Pero en los 80, el glam metal dominaba el mundo y movimientos de la resistencia como el postpunk y la new wave tenían bosquejos nítidamente definidos, por lo que Faith No More estaba completamente fuera de lugar. En ese entonces, ser raros estuvo lejos de jugarles a favor, y al no encajar en ningún perfil, eran un grupo muy difícil de vender.

Slash, el sello del grupo hasta su quiebre en 1998, buscaba opciones para meter en el mainstream a un grupo en el que siempre tuvo fe, pero que no estuvo nada fácil. Luego del excelente “Introduce Yourself” (1987), cuando las acciones del grupo comenzaban a subir tímidamente, la banda decide expulsar a Chuck Mosley, después de meses de mal clima entre el resto de los integrantes y el vocalista. Y entendamos algo: cualquier persona más o menos familiarizada con Faith No More sabe que las buenas relaciones nunca, ni en sus mejores momentos, fueron algo que caracterizara a los californianos, por lo que el asunto era realmente complicado. Todo esto hizo que el proceso de ascenso del grupo fuera más lento de lo que pudo haber sido, como sugiere el mismo Billy Gould, bajista y mentor de la banda: «No fue algo rápido. Ocupamos alrededor de un año escribiendo la música de ese disco, y habíamos despedido a nuestro vocalista Chuck, así que nos tomó como un año hallar a otro cantante. Luego encontramos a Mike, y cuando lanzamos “The Real Thing”, estuvimos girando por 18 meses, al principio en muchos lugares pequeños, pero luego tuvimos la suerte de abrir los shows de Metallica, aunque no logramos conectar con su audiencia en ese tiempo. Entonces, desde que el disco salió hasta que pegó, pasó un año y medio».

No obstante, el revisionismo ofrece un relato más auspicioso, no tanto desde la cantidad de tickets o álbumes vendidos, pero sí desde el impacto cultural y musical. «Nirvana podrá haber aniquilado al hair metal y al rock mainstream de ese entonces con “Nevermind”, pero Faith No More ya les había inflingido heridas mortales con “The Real Thing”», señala Adrian Harte en la biografía del grupo. Billy Gould, no sin cierta cautela y humildad, apoya la idea haciendo hincapié en el componente estético y en la forma en que el grupo se relacionaba con sus fans, que los alejaba del estereotipo del rockstar que contribuyeron a derribar: «A ver, las bandas más grandes que existían en el tiempo que hicimos “The Real Thing” eran Whitesnake o Poison. Esas eran las bandas grandes, y si les echas un vistazo, nosotros no éramos eso, no éramos ese tipo de banda. Nosotros ni siquiera nos bañábamos muy a menudo, no lavábamos nuestra ropa muy seguido. Creo que no a mucha gente le gustaba eso, no respetábamos esa tradición del rock. Nuestra forma de comunicarnos con la audiencia era molestándolos o burlándonos, y ellos ni siquiera podían entender por qué molestábamos a nuestra audiencia, y muchas veces la gente se enojaba. Era la forma en que nos comunicábamos, y a mí me gustaba mucho hacerlo así, ese era nuestro sentido del humor. Definitivamente veníamos de un lugar diferente».

“¡Estúpido macho imbécil!”: la llegada de Patton

La banda hizo público el despido de Chuck Mosley el 1 de julio de 1988. A partir de ahí, intentaron persuadir al primer vocalista que tuvo el grupo, Joe “Pop-O-Pie” Callahan, probaron –casi con éxito– al amigo del amigo del repartidor de pizzas de Chuck (no es broma), e incluso, se sondeó seriamente el nombre de Chris Cornell dos meses antes del lanzamiento del LP debut de Soundgarden, “Ultramega OK”. Como nada de eso sirvió, Jim Martin y Mike Bordin sugirieron llamar, no del todo convencidos, al vocalista de Mr. Bungle, un grupo local que les había dejado un par de demos en años anteriores. Por su lado, el joven Mike Patton tampoco se moría de ganas por ir.

Contra todo lo que podamos pensar hoy en día, gracias a la importancia cardinal que adquirió años más tarde en la banda, sus logros individuales, y su culto incondicional en Chile, el ingreso de Patton a Faith No More fue difícil y ampliamente resistido por los fans. Simplemente, al principio no daba con el perfil marginal y mordaz del grupo. «Él era muy joven y bien inocente, y claro, era diferente a nosotros», nos cuenta Gould. En sus primeras tocatas con la banda durante 1988, Patton recibía notas del tipo “Estúpido, sexista, macho imbécil. ¿Qué mierda estás haciendo? Bájate del escenario. ¿Dónde está Chuck?”. Esos meses de puesta a punto en escenarios pequeños le permitiría a la banda cohesionarse de gran forma. Ya con el tiempo, Patton entendería el ethos del grupo, alejado del canon machista y hedonista de los rockstar de la época, más cómodo con la ironía y una capacidad notable de reírse de los clichés del rock y de sacar las cosas de contexto. Nosotros tendríamos el privilegio de ver esta total sintonía en las históricas presentaciones del Festival de Viña del Mar de 1991. «Él tenía eso de forma natural (la ironía). Cuando fuimos a Chile, llevábamos un año y medio en gira, así que nos sentíamos muy cercanos, pasamos mucho tiempo juntos. Ya éramos una banda», señala Gould al respecto.

Faith No More: Es tan genial, es tan moderno

It’s so groovy, it’s outta sight: el sonido del disco

Todos los álbumes de Faith No More son diferentes, pero el cambio entre el sonido de su segundo y tercer disco es realmente notorio. En “The Real Thing” escuchamos una inédita inclinación al pop –en parte gracias al innato sentido de la melodía de Patton, pero la música estaba casi lista cuando él llegó–, el protagonismo de las guitarras y una cierta orientación al metal, ayudada por la inclusión de un cover de ‘War pigs’, de Black Sabbath, calcado al original. Esta veta metalera fue la que, en un principio, hizo que la prensa los ubicara en la órbita de Metallica o Guns N’ Roses, algo que tenía que ver con el momento compositivo del grupo, el mayor protagonismo de Jim Martin, y también por una movida publicitaria del sello, quienes buscaban con urgencia una escena donde la banda pudiera encajar. «A ver, una cosa: antes de que apareciera “The Real Thing” nosotros no teníamos una audiencia, porque no congeniábamos con nadie. Éramos muy diferentes del indie rock estadounidense, a The Replacements o R.E.M., no éramos una banda de metal, pero claro, Metallica empezó a hablar de nosotros y empezamos a tener más respuesta de la comunidad metal, y nosotros no desechamos eso porque estábamos felices de que le gustáramos a alguien. No nos importaba, estaba bien. ¡A nadie le importaba antes! (risas). Entonces no desechamos eso, pero tampoco tratamos de ser una banda de metal. Al mismo tiempo, todos nosotros escuchábamos cosas distintas, todas nuestras colecciones de discos eran realmente diferentes, hay reggae, soul… de todo. En ese tiempo Metallica eran una banda nueva, eran jóvenes, y para mí eran una de las bandas que estaban haciendo cosas interesantes. A mí nunca me gustó el heavy metal, pero ellos lo estaban llevando a otro nivel, estaban explorando nuevos territorios. Y claro, Jim y Mike (Bordin), ambos crecieron con Cliff (Burton), entonces hubo una conexión ahí».

El factor Matt Wallace, productor histórico del grupo, también fue importante. Como establece Gould, «hubo un gran cambio en el sonido gracias a Matt, porque él fue un miembro extra de la banda, y él en ese tiempo aún estaba aprendiendo a grabar discos y trabajar en estudios. Era bien nuevo en esto. Entonces, entre “Introduce Yourself” y “The Real Thing” hubo un avance en ese sentido». Sin embargo, es curioso este elemento, teniendo en cuenta que a Wallace no le gustó nada el sonido logrado en el álbum, algo de lo que Gould no se enteró hasta tiempo después. «El sonido del álbum es muy “brillante”. Entiendo el por qué, sé por qué lo hizo: él mezcló el disco usando un nuevo invento que era el FX Aural Exciter, era la gran cosa en ese tiempo, y él no sabía cómo usarlo bien. Lo interesante de todo esto es que, si bien no suena muy bien en un equipo estéreo, hace que en la radio y en la televisión sí suene bastante bien», nos explica Billy.

No obstante, Para Gould fue algo muy relevante el hecho de haber tenido tanto tiempo para preparar las canciones, ensayarlas y tocarlas juntos antes de grabar, lo que repercutiría en la calidad de las composiciones. «Piensa que estuvimos un año sin vocalista, entonces ensayamos un montón, y yo realmente creo que cuando una banda toca la música por un rato antes de entrar a grabar, hay algo que hace que mejore, el tiempo para conocer una canción». Sin embargo, para alguien como él, permanentemente preocupado de encontrar nuevos sonidos tanto en su propia música como en la de las bandas que contrata para su sello, estas canciones ya son cosa del pasado: «No he vuelto a escuchar este disco hace como 25 años (risas). Así que para mí ninguna de estas canciones pasó la prueba del tiempo. No suelo escuchar nuestra música, así que no sé, tomó harto tiempo hacerla, pero la dejo ir. Suelo dejarla ir. A veces en un bar suena alguna de nuestras canciones, y me pongo a escuchar los errores (risas). Pero eso sería, me pongo a escucharla con una oreja bien técnica, dónde la cagamos con la guitarra, o las partes donde el ritmo es el equivocado, en fin, eso es lo que escucho».

The edge of the world: el improbable aterrizaje en Chile

Faith No More tocó en la segunda versión de Rock In Río en Brasil el 20 de enero de 1991, y hasta esa fecha, el grupo no parecía tener planeado tocar en otro lado de la región (se presentarían siete meses después en Buenos Aires, con Divididos como teloneros). Pero su primera presentación en Viña del Mar fue el martes 5 de febrero de ese año, dos semanas después. Luego de que la banda pop Level 42 cancelara su presentación, la organización del festival comenzó a buscar un reemplazo del numero anglo, escucharon las buenas impresiones sobre el grupo relatadas por el periodista Iván Valenzuela en El Mercurio y Radio Concierto y, luego de que el Alcalde Juan Carlos Trejo consultara la opinión de su hijo Juan Luis, decidieron traer a Faith No More, uno de los números más baratos del festival. El impacto cultural de esa visita no fue trivial. Cuando la transición a la democracia era un equilibrio precario en donde cualquier paso en falso podía pagarse caro, Mike Patton hizo una puesta en escena inolvidable en el principal escenario de un país profundamente conservador.

Billy Gould generó un fuerte vínculo con Chile gracias a todo lo que ocurrió esa semana: «Fueron varias cosas en realidad. A ver, nos quedamos en Chile por una semana. Ninguno de nosotros había estado ahí antes, pero personalmente, cuando aterricé sentí inmediatamente una conexión. El cielo, los olores, era bien parecido a California, y eso me tomó por sorpresa. Cuando tocamos, mi impresión fue que nos habían odiado y que nunca más íbamos a volver a tocar, fue como “bueno, nunca más vamos a volver aquí, pero al menos lo pasamos bien”. Porque cuando estábamos terminando de tocar el lugar estaba vacío, todos se habían ido. No sabía que habíamos dejado una buena impresión hasta que supe que lo habían transmitido por TV. Pero nosotros nos fuimos de Chile pensando que había sido un completo desastre».

Al cierre de la conversación y de forma espontánea, Billy Gould solo tuvo palabras de gratitud con Chile: «Solo quiero decir lo fantástico que es la forma en que conectamos con Chile, especialmente para este disco. Esa fue una gran semana para mí. Lo pondré de este modo: después de terminar nuestro siguiente disco (“Angel Dust”, 1992), lo primero que hice fue irme a Chile, porque esa semana que fuimos a Viña me pegó bastante, y volvemos cada vez que podemos. Es fantástica esta conexión, cada vez que voy para allá me siento en casa. Así que solo quiero darles las gracias por eso».

Felipe Godoy

Encuentra este contenido en nuestra revista #Rockaxis193.






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