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Quentin Tarantino: Memoria emotiva en 35 milímetros

Entrevista con el director de "Once Upon a Time in... Hollywood"

Quentin Tarantino: Memoria emotiva en 35 milmetros

En su nueva película, Tarantino vuelve a plantear un drama –con retazos cómicos– con un guión que ya es su marca registrada: reescribir la historia, mezclando la ficción con la realidad. Basado en en sus propios recuerdos, “Once Upon a Time in… Hollywood” es el relato epocal sobre la meca del cine de fines de los 60, en donde se encuentran un actor en decadencia, su doble, y la nueva musa del séptimo arte, a quien le espera un trágico final: ser víctima del culto paranoico del iconoclasta Charles Manson. «Esto es lo más parecido que he hecho a “Pulp Fiction”», ha declarado sobre esta cinta que, además, según nos cuenta en esta entrevista, es su película más conmovedora y emotiva.

Casi seis minutos duró el apabullante aplauso cerrado que en mayo pasado, los asistentes al Festival de Cannes le dieron a Quentin Tarantino una vez finalizada la premiere de “Once Upon a Time in… Hollywood” en el festival francés, entonces en competencia por la preciada Palma de Oro (finalmente, ganada por el coreano Bong Joon con “Parasite”). La novena película del afamado director oriundo de Knoxville llegó a la misma competencia a exactos 25 años después que lo hizo “Pulp Fiction”, una película en la que corren en paralelo varias historias de criminales, protagonizada por Uma Thurman, John Travolta, Samuel L. Jackson y Bruce Willis, que ganó la Palma de Oro y un Oscar por guión original. Con el tiempo, se convirtió en una película de culto y en el primer clásico de Tarantino, un director que había surgido desde el cine independiente y que había llamado la atención de la crítica en 1992 cuando irrumpió por primera vez como cineasta con “Reservoir Dogs”, cinta en la que un grupo de gángsters –que se identifican entre sí con nombres de colores– se ven involucrados en un robo de diamantes que sale atrozmente mal.

De ahí en más, Tarantino se fue convirtiendo en uno de los directores más cotizados de la industria. Los diálogos con chispa, las referencias a la cultura pop, las bandas sonoras personalmente arregladas en lugar de partituras, y una habilidad increíble para relanzar la carrera de actores atascados, han sido su inequívoco sello a lo largo de su carrera filmográfica, que a la fecha incluye a: “Jackie Brown” (1997), un thriller clásico sobre una azafata contrabandista, protagonizada por Pam Grier (una actriz conocida por sus películas de blaxploitation), en una adaptación de “Rum Punch”, novela de Elmore Leonard; “Kill Bill” (2003-2004), su épica mashup de artes marciales protagonizada por Uma Thurman, que encarna a una letal asesina a sueldo (Black Mamba) perteneciente a un grupo de élite y presentada en dos volumenes; “Inglourious Basterds” (2009), un drama con su adaptación libre de la Segunda Guerra Mundial, con las destacadas actuaciones de Brad Pitt, Christoph Waltz y Mélanie Laurent; “Django Unchained” (2013), un anti-western en donde un esclavo afroamericano rebelde (Jamie Foxx) logra su venganza gracias a su amigo cazarecompenzas (Christoph Waltz); “The Hateful Eight” (2015), una película de misterio al estilo de Agatha Christie, localizada en un Wyoming nevado y desierto de finales del siglo XIX; y finalmente, “Once Upon a Time in… Hollywood”, una historia que se situa en Los Angeles de fines de los 60 para homenajear al cine de aquel entonces a través de las aventuras de Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), una estrella de televisión en decadencia, su leal doble de acción Cliff Booth (Brad Pitt), y una nueva diosa del cine, Sharon Tate (Margot Robbie).

Filmada en 35mm. para mantener la textura de la imagen a la época retratada, la película cuenta dentro del elenco con Al Pacino, Dakota Fanning, Tim Roth, Michael Madsen, Kurt Russell, Damian Lewis (Steve McQueen), Mike Moh (Bruce Lee), Rafa? Zawierucha (Roman Polanski), Damon Herriman (Charles Manson) y la chilena Lorenza Izzo, quien hace el rol de esposa del protagonista Rick Dalton. «(Está) hecha de recuerdos, un poco como “Roma”, que fue un film de memorias para (Alfonso) Cuarón», dijo Tarantino en la alfombra roja de Cannes para retratar el espíritu de “Once Upon a Time in… Hollywood”, trabajo que además tiene otro detalle: el comienzo de un viaje con cuenta regresiva a sus días como director cinematográfico, como él mismo nos comenta en esta entrevista: «en lo que se refiere a largometrajes […], ésta es mi penúltima película».

- ¿Cómo empezó la creación de esta película?
- La primera chispa creativa que nos conduciría hasta aquí y al día de hoy fue hace nueve años. Estaba haciendo una película en la que había un viejo actor que tenía un doble con el que había trabajado por muchísimo tiempo. Pero no teníamos nada que darle al doble, así que nunca tuve que tratar con él. Pero había un trabajo que podía hacer, así que el gran actor me dijo: “Sabes, tengo a este tipo. Sé que no te he presionado para que lo uses, porque no es adecuado, pero hay una cosita que pienso que él podría hacer, y sería bueno si pudiera darle algo que hacer. Hemos trabajado juntos durante 20 años, será estupendo”. Así que el tipo lo hizo y fue una dinámica muy interesante.

- ¿De qué manera?
- Primero, en el pasado habían sido casi idénticos. O sea, tiempo atrás habrías podido filmar de cerca al doble y habría estado bien. Pero eso había terminado. Ya no se parecía tanto al gran actor. Era un poco más viejo, un poco más gordo, y estoy seguro de que fue probablemente una de las últimas cosas que hicieron juntos. Otra cosa interesante fue que trabajó en el set un solo día, pero era muy obvio que no estaba trabajando para mí sino para el gran actor. Él era su jefe. Yo no le importaba, ni la película, ni nada. Solo recuerdo que los veía sentados en sus sillas de director, platicando entre ellos, y yo pensaba: “Es una relación interesante. Olvídate de estos dos tipos, solo piensa en la idea de dos tipos que han estado juntos por mucho tiempo. Es una relación fascinante. A lo mejor, si alguna vez hago una película sobre Hollywood, esa podría ser una historia interesante”. Así que esa fue realmente la chispa.

- ¿Cuánto tiempo tomó desarrollar la idea?
- He trabajado esta idea desde hace unos cinco o seis años, y por años me estuve preguntando quiénes serían estos personajes. Luego me pregunté: “Ok, ¿cuál va a ser su historia? ¿Qué historia quiero que hagan?” Intenté con varias historias diferentes, pero decidí que no quería ponerlos en un guión melodramático típico del cine. Quería que fuera algo así como un día en la vida de ellos mientras transitan por Los Ángeles,. Y luego, ya sabes, la historia se complica un poco.

- ¿Cuándo sabes que una historia que tienes en la cabeza está lista para convertirse en una película?
- Oh, esa es una muy buena pregunta. Me ha pasado como dos veces, pero rara vez he dado con algo en los últimos 20 años que sea como: “¡Bum, qué gran nueva idea! ¡Me voy a sentar a escribirla!” Me ha pasado un par de veces, pero la mayoría son ideas que me llegan y las exploro un rato. A lo mejor escribo un poco, solo para ver si pega o lo que sea. Y luego regresan a la incubadora. Las ideas se quedan allí y mueren o se fortalecen. Luego paso por todo el mismo proceso con otra película, y cuando llega el momento de hacer la siguiente, checo la incubadora. A lo mejor pierdo el interés, o quizás las ideas se han fortalecido un poco. Siempre me sorprendo cuando una idea finalmente se presenta, cuando dice: “Estoy lista. Llegó el momento”. Incluso me sorprendí con esta película, porque es la que más he trabajado. Durante los últimos seis años la he estado trabajando entre los otros proyectos. He sido como Sísifo, ese tipo que empuja la roca cuesta arriba. Ese era mi trabajo cuando estaba entre otros proyectos: empujaba la roca cuesta arriba un poco más, luego más... Pensé que seguiría así por un rato, pero luego, de repente pensé: “Joder, lo haré. Voy a terminar esto”.

- ¿Cómo lograste avanzar?
- Bueno, fue interesante, porque tenía curiosidad de cómo tratar con estos personajes, y en particular tuve la idea de que hay tres personajes, y cada uno representa un diferente aspecto de Hollywood: está el personaje de Sharon, quien vive la buena vida del lugar; y está Rick Dalton, y su tiempo ya pasó. Bueno, todavía tiene una oportunidad, pero su tiempo ya pasó, es como la noticia de ayer. Además está su doble, Cliff, quien está muy apegado a este actor en decadencia. Así que Cliff representa a mucha gente que ha hecho en Hollywood toda su carrera, y no ha sacado absolutamente nada de allí. Ya sabes, en esta ciudad, esas personas pueden vivir una al lado de la otra. Es figurativo y literal. Así que fue la idea de explorar esa época, y esa era de Los Ángeles, esa era de Hollywood, con estos tres personajes. Eso fue lo que me atrajo.

- ¿No es extraño que haya un sistema de clases en Hollywood, cuando se supone que Estados Unidos está abierto a todo mundo?
- Bueno, sí, es verdad si quieres llevar las cosas lejos. Pero al mismo tiempo, Hollywood siempre ha tenido un sistema de clases. Lo extraño es que es un sistema de clases basado en el mismo Hollywood. Podrías ser un tipo cualquiera de Brooklyn, pero si te vuelves una gran estrella, bueno, pues subes a la cúspide y todo el mundo estará a tus órdenes. Pero lo interesante de la época de esta película es que el sistema de clases tuvo un terremoto. Y todavía sigue eso, no ha parado. Todavía hay estrellas de cine, pero se están marchitando. Siguen trabajando, pero ya no son tan famosos. Bueno, esa es una clase diferente, ¿de acuerdo? Además, están los actores de TV. Lo ves en los Globos de Oro anualmente. La gente se tarda 45 minutos en subirse al escenario, ¡porque están al fondo de la sala! Recuerdo cuando Burt Reynolds ganó su Globo de Oro por Evening Shade. Subió, señaló hacia el frente y dijo: “Sí, me acuerdo de cuándo me sentaba allí”.

- ¿Escogiste a Brad y Leo desde el principio? ¿Pensaste en ellos mientras escribías?
- Los contemplé, ¿de acuerdo? Pero no sabía si podría conseguir a dos de las más grandes estrellas del mundo. Así que no trabajé con esa perspectiva.

- ¿Y pensaste en Margot Robbie desde el principio para el papel de Sharon? Ahora sería imposible pensar en otra actriz para ese papel...
- Sí, absolutamente. Es chistoso: estaba dando los últimos toques al guión y solo tenía a una sola persona en mente para el papel de Sharon. Puse a tres amigos a leer el guion, y los tres me dijeron: “Vas a conseguir a Margot Robbie, ¿verdad?” Respondí: “Bueno, es la actriz más famosa del mundo en este momento, ya veremos. Probablemente estará haciendo tres películas enteras en este momento...” Literalmente, cuando pensé: “¿qué estrategia y esquema usaré para conseguirla?” de repente me llegó una carta de ella. De hecho, creí que era un engaño. Pensé: “¿De quien será?” Pero no, era solo una linda carta en la que contaba lo mucho que había apreciado mi trabajo durante mucho tiempo, y si estaba bien, quería colaborar conmigo. Fue música para mis oídos. De inmediato llamé a su agente y le dije: “Mira, ¿cuándo podemos reunirnos para tomar un café?” Unas semanas después nos reunimos. Creo que fue en cuanto regresó a la ciudad.

- Parece que hace el papel de Sharon Tate como una persona real y también como una metáfora de esa época. ¿Estarías de acuerdo con esta interpretación?
- Exactamente. O sea, investigué mucho al personaje, y fui fiel a la investigación que hice y que me afectó. Sin embargo, lo tomo y transformo en mi propio personaje. Como bien dices, también es como una metáfora. Primero, representa a este nuevo Hollywood hipi, la gran vida de Hollywood, la vida que Rick ya no está viviendo. Él no forma parte de eso porque no pertenece a ese Hollywood hipi. Pertenece a un grupo selecto que ya no existe. Pero todavía no lo sabe. Así que ella representa eso, pero hay otro nivel también. Todo lo que leí de Sharon la hace parecer como un ángel sobre la Tierra que mira a la película y a la ciudad desde arriba, y es el espíritu de la película. Todos concuerdan.

- Hay una escena en la que ella va al cine a ver su propia película. ¿Has hecho eso alguna vez, aparte de las premieres o de los festivales?
- Por supuesto. Trabajo muy duro en mis películas, así que es muy gratificante verlas con el público, sobre todo porque pienso que hay humor en ellas. Quiero ver cómo reacciona el público: ese es mi verdadero pago. Es casi como la recompensa por todo el trabajo. Mientras edito una película, es casi como si escuchara las risas, o las sorpresas, la gente diciendo: “Oh, ¿qué irá a pasar?” Ya sabes, ese tipo de cosas. Solo visualizo eso en mi imaginación. No puedo saber si las películas son realmente efectivas hasta que las veo con el público, cuando escucho su reacción. Las proyecciones en los festivales y las premieres pueden ser fantásticas, pero no hay nada como ver una película con un grupo de gente que podría estar haciendo cualquier otra cosa, pero que decidió gastarse su dinero, que se ganaron con el sudor de su frente, y compraron una entrada para ver mi película.

- ¿Cuál es la gran diferencia entre el Hollywood de hoy y el de 1969?
- Bueno, pues, sería difícil dar una respuesta. Es tan diferente como si fuera una ciudad diferente, un negocio diferente. Todo diferente. O sea, para mí, Hollywood está a 180 grados de lo que era en 1990. Olvídate de 1969. No me gustaría hacerte perder el tiempo contándote todas las diferencias.

- ¿Piensas que ahora se hacen más películas que en ese entonces?
- Bueno, podría ser una de esas situaciones en que quizás se hacen más películas, pero significan menos. Mira, te contaré algo usando a los años 1990 como ejemplo. En los noventa, salí del movimiento de cine independiente. Era un movimiento legítimo. Era una cosa fiable y que tenía poder comercial. No eran solo películas que veían los hipsters de Los Ángeles o de Berkeley. Las veían en Chicago, en Austin, Texas y en el cine de arte de Nebraska. De la misma manera, a la gente joven le atraía la música alternativa y el cine alternativo. O sea, durante 30 años la gente joven fundaba bandas en la cochera, y de repente empezaron a usar cámaras. Porque les parecía que sería más fácil expresarse con cine que con la comercialización musical de esa época. Así que ahora había más gente usando cámaras y contando sus historias. Pero no sé si todavía existe ese camino comercial, como el que existía en los 90. No era solo un nicho, sino una forma legítima de entretenimiento.

Quentin Tarantino: Memoria emotiva en 35 milímetros

- Tus productores dicen que esta es la película más personal que has hecho. ¿A qué crees que se deba?
- Bueno, creo que a lo que se refieren es que se trata de una obra de recuerdos. O sea, en todos los aspectos, en su forma, esta película usa mis recuerdos igual que Alfonso Cuarón usa los suyos en “Roma”. Porque vivía en Los Ángeles en 1969, en Alhambra en ese momento. Recuerdo lo que pasaban en la TV. Recuerdo lo que había en la red de TV y recuerdo lo que había en la TV local. Recuerdo a los presentadores de la época. Recuerdo que Seymour era el presentador de películas de terror; recuerdo la música de KHJ Radio sonando todo el tiempo. Recuerdo cómo la gente escuchaba radio en el coche. Y lo que hacíamos era que no movíamos la frecuencia y no andábamos buscando la mejor canción: tenías tu estación favorita, escuchabas la radio a todo volumen y no bajabas el volumen cuando llegaban los anuncios, ¡solo hablabas más fuerte! Así que una parte de la diversión fue devanarme los sesos, conseguir guías de TV viejas y leerlas durante varias semanas, y recordar cosas, y activar mi memoria y solo recordar cómo era aquello. ¿Qué decía en los letreros, sabes? Así aprendí a leer. Acompañaba a mi abuela a recoger a mi mamá en la escuela de enfermería y yo cantaba los comerciales. Veía los anuncios de Dad’s Old Fashioned Root Beer, Hires Root Beer, Coca-Cola. Leía en voz alta los anuncios desde que tenía unos cuatro años.

- En ese sentido, es también tu película más conmovedora y emotiva.
- Bueno, ese es definitivamente el caso al final de la película.

- ¿Crees que el público tiene que leer sobre la historia del periodo, especialmente la gente de fuera de Estados Unidos?
- No creo que sea necesario, o sea, si alguien quiere hacerlo, siempre obtendrá algo. Sería muy enriquecedor. Pero también te puede inspirar ver la película y querrás investigar más. Por un lado, los estadounidenses tendrán una ventaja cultural, en cuanto se refiere a recordar ciertos programas de TV: sabrán que había un programa llamado Mannix, FBI, o esto o aquello. Pero dicho esto, la película, igual que muchas de mis películas, en especial Jackie Brown, es mucho más de tipo europeo que la mayoría de las películas estadounidenses que puedes ver en cualquier cine. Así que desde ese punto de vista, los extranjeros entenderán mejor el flujo de la película y su sensación. La película necesita trabajar por sus propios méritos. Si fuera una película de ciencia ficción, y todo ocurriera en un universo alternativo, y todos los nombres fueran inventados, pienso que seguiría funcionando.

- ¿Esta es tu novena película? ¿Es la cuenta regresiva o harás más de diez?
- No, en lo que respecta a largometrajes, me detendré en diez.

- ¿De verdad?
- Sí. Podría hacer un programa de TV. Podría hacer una obra de teatro. Podría hacer una película de TV. Pero en lo que se refiere a largometrajes y hacer lo que estoy haciendo, esta es mi penúltima película.

- ¿Por qué?
- Llevo mucho tiempo haciendo películas. Pienso que hay un final. Tiene que haber un final. No se trata de que siga trabajando hasta que ya no pueda trabajar, o hasta que ya no sea bueno. Me gusta la idea de hacer diez películas fuertes, luego soltar el micrófono y decir: “Los reto a que lo hagan mejor”.

Texto: César Tudela

Entrevista publicada en la revista #Rockaxis195.




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