En anticipación a su próxima visita a nuestro país, conversamos con el power trío argentino sobre sus más de 15 años de trayectoria, sus experiencias en este recorrido y su impacto en la escena musical latinoamericana.
Por Ilse Farías
La banda oriunda de Córdoba, fundada en 2007 y compuesta por Lula Bertoldi en voz y guitarra, Brenda Martin en bajo y coros, y Gabriel Pedernera en batería y coros, ha alcanzado el estatus de ícono en la escena del rock argentino actual. Este reconocimiento no solo se ha manifestado en la ferviente admiración del público, sino también en una serie de logros destacados, incluyendo múltiples nominaciones a los Latin Grammy, cinco prestigiosos Premios Gardel, y un reciente nombramiento como Personalidad Destacada de la Cultura de la Legislatura, un honor que resalta la contribución del trío, al enriquecimiento de la cultura musical de Argentina.
Todo lo anterior es el resultado del auténtico esfuerzo musical de la banda, forjado con persistencia, una pasión desbordante, un inconfundible groove y una química única, elementos fundamentales que definen el carácter y la personalidad de Eruca Sativa. De todo esto conversamos con Lula, Brenda y Gabriel como antesala a su regreso a Chile.
– Haciendo una retrospectiva por la carrera de Eruca, ¿cómo han sido estos 15 años, tanto a nivel musical como humano?
– Brenda Martin: Nos fuimos conociendo en el camino. Nos unimos por la música primero y fuimos profundizando lazos humanos con el transcurrir del tiempo. Hemos pasado diferentes etapas, en todo sentido, porque llevamos caminando la vida juntos y vamos compartiendo cosas. Personalmente, rescato que de todas estos años hemos puesto siempre a la música en el foco, hemos aprendido a superar un montón de cosas difíciles, como lo que pasó en la pandemia. Es bueno saber que tenemos el privilegio de poder dedicarnos a hacer lo que nos gusta y tener un micrófono para manifestarnos y poder decir lo que pensamos, y cuidamos eso con toda la energía que tenemos.
– Gabriel Pedernera: Para mí tiene sensaciones muy variadas; hasta que no empezamos a decir esto de los 15 años, no me había dado ni cuenta que había pasado tanto tiempo, porque uno comienza a fluir y empiezan a pasar las cosas. Ha sido un trayecto muy natural desde que nos juntamos la primera vez hasta hoy, como que sencillamente fuimos haciendo cosas, dando pasos, tratando de derribar algunos muros. De golpe, empezás a ver un poco para atrás y te das cuenta que pasó un montón de tiempo. Y estamos haciendo lo mismo que la primera vez y disfrutándolo de la misma manera, aunque cambie el contexto y no tenga nada que ver con el primer concierto que hicimos en Córdoba. Pero, a la vez, tiene todo que ver con ese primer concierto.
– Lula Bertoldi: Además, ir encontrando gente en el camino que percibe lo mismo que nosotros, que están persiguiendo un mismo sueño, una misma pasión, eso es muy lindo. Después de 15 años, nuestro staff se va renovando, pero nos volvemos a encontrar con gente que trae energía nueva, y que si bien nosotros siempre tratamos de renovar nuestra energía como grupo y tratar de estar siempre entusiasmados con lo que hacemos, esta gente nos hace desafiarnos, hacer cosas distintas.
– En una frase o una palabra, ¿cómo describirían la historia de Eruca?
– BM: Para mí han sido 15 años de mucha pasión, con todo lo que conlleva.
– LB: Me gusta la palabra pasión, porque siento que nos define. Nunca fuimos muy tibios con lo que hicimos en realidad, siempre fue pasional, para bien o para mal, y eso está bueno. Nunca fue «me da igual», sino que «lo hacemos o no lo hacemos».
– BM: Estaba buscando el significado de esa palabra y dice «sentimiento vehemente capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón, como el amor, el odio, los celos o la ira». Y bueno, sí, es un sentimiento un poco irracional, y ahí está la búsqueda de encontrar el equilibrio.
– GP: Coincido, sobre todo en la parte de «perturbar la razón» (ríe).
– LB: Y hemos hecho cosas reilógicas, y después de hacerlas, con el diario del lunes nos dicen «que bueno que lo hicieron», pero antes de hacerlo, muchas veces nos dijeron: «cómo lo van a hacer, todavía no están para eso, les falta», pero nosotros la hacíamos igual.
– ¿Cómo qué?
– LB: Con nuestro primer disco, los productores nos decían «les falta un hit», y nosotros dijimos: «la verdad es que no nos importa, lo vamos a hacer igual». ¡Mirá si no lo hubiéramos hecho! Ahí actuamos desde la pasión, dijimos: «che, esto es lo que nos gusta, lo vamos a hacer igual cueste lo que cueste», y lo hicimos. Y bueno, eso tiene que ver con seguir al instinto, a la intuición. Esa es otra buena palabra para nuestra banda: intuición.
– BM: Es una palabra que ha estado presente a lo largo de estos años, siempre tomamos muchas decisiones por intuición.
– ¿Cuál creen ustedes que es el principal valor o característica que tienen como banda?
– LB: Desde esa subjetividad, valoro mucho que tengamos una comunión musical muy visible, muy concreta, que trasciende las palabras. Ya nos comunicamos a un nivel musical y no es que se logró con los 15 años, vino de entrada y eso es algo muy difícil de lograr, te puede llevar muchos años incluso. Eso es algo que la gente lo nota y nos lo resalta.
– GP: Hay un lenguaje propio y natural. Tengo dos formas de tratar de entenderlo si quisiera hacer el ejercicio: la primera es mirando otros grupos que me gustan y tratar de ver qué es lo que se siente desde afuera, cosa que con Eruca no podemos hacer, pues estamos adentro, no podemos ver el show de Eruca; por ahí lo que me gusta ver es esa comunión, esto que dice Lula, entonces, posiblemente debe ser eso lo que ve la gente en Eruca. Y por otro lado, otra manera de hacer este mismo ejercicio es analizando qué es lo que sucede cuando nosotros mismos tocamos con otras personas, que es otro tipo de conexión, otro tipo de sensación, y es muy difícil que pase lo mismo que nos pasa entre nosotros.
– Otra visión quizás puede ser lo que ve la gente más cercana, ¿no?
– GP: Hace poco estuvimos grabando una canción y fue como «bueno, nos metemos al estudio y ¿qué vamos a hacer?». Nadie sabía bien qué haríamos, y cuando llegamos al estudio, tocamos y se generó en la sala nuestra comunicación y, de golpe, estaba lista la versión de la canción. Es como que pasó un torbellino de ideas, nos entendimos y empezamos a tocar hasta que en un momento ya estaba. Y Facu, quien nos estaba grabando, al final de la sesión me dijo, «qué hermoso es presenciar esa química». Entonces, posiblemente lo que él ve es lo que dice Lula, una fluidez en la comunicación, no solo verbal, sino sobre todo musical. Eso es lo que tenemos que cuidar y atesorar.
– Acabas de ocupar la palabra química, que representa muy bien lo que se da entre ustedes y quizás esto no hubiese funcionado si no estuvieran ustedes tres como músicos. ¿Qué opinan de eso?
– GP: Está buena esa palabra, porque no tiene que ver con nada tangible. Una vez escuché a alguien que hablaba de la química y decía que nuestro trabajo es respetar la química, ¿viste? Si esto está pasando y está bueno, cuidemos que el resto no perjudique eso que está pasando. Te puedo dar mil explicaciones técnicas, pero no es eso, es otra cosa, y espero que siga para siempre.
– BM: De hecho, eso es lo que nos unió. No lo logras con cualquier persona, porque hemos tocado en otras bandas y nos dimos cuenta que cuando comenzamos tocando juntos, por casualidad, pasó algo especial. Nosotros mismos nos dimos cuenta y dijimos «che, dejemos todo y agarremos este trío». Es difícil de explicar si no es con algo que tiene que ver con la química, porque no tiene una explicación científica.
– Por ahí leí que tienen más de 600 shows en vivo en el cuerpo. ¿Es el en vivo el proceso favorito de Eruca?
– LB: Son 780 shows, mal contados. Puede ser que tengamos 800 ya.
– BM: Creo que vamos a coincidir todos que el momento favorito no es ensayar (ríe).
– LB: Nos gusta juntarnos a tomar mate y hablar, pero ensayar no. A mí el momento que más me gusta es el vivo, cuando están todas las condiciones técnicas, eso me encanta, es mi momento favorito, porque siento que estamos en nuestro mayor esplendor. Y el estudio me gusta cuando ya estamos grabando los temas ya terminados, porque componer me angustia mucho. Cuando me tengo que enfrentar a una hoja en blanco, me estresa.
– GP: No hay nada que se parezca al en vivo. Mi sensación favorita es cuando se apagan las luces del lugar, esos 15 segundos antes de que empiecen las primeras notas, eso no tiene comparación para mí.
– LB: Eso me recuerda cuando hicimos nuestro primer Luna Park en 2015. Veníamos de un par de meses sin tocar, porque habíamos parido recientemente con Brenda… cada una parió a su hijo (ríe) y entonces era nuestro primer estadio, pero no tenés noción de lo que suena un estadio hasta que hacés uno, y ahí recién caes de cómo suena la gente. Eran ocho mil personas gritando «Eruca, Eruca, Eruca», y se apagaron las luces y fue increíble, no me voy a olvidar nunca de esa sensación, de lo que me generó, fue resarpado.
– El año pasado lanzaron “Dopelganga”, un disco de versiones de canciones argentinas y latinoamericanas, que van de Pescado Rabioso a Silvio Rodríguez. ¿En qué momento se proponen hacer un disco de covers?
– LB: “Dopelganga” fue una suerte de disco terapéutico que decidimos hacer en modo de celebración por estos 15 años y como una forma de traer al presente un divertimento que teníamos al principio, que era versionar temas de otros. Los dos primeros temas que tocó Eruca fueron ‘Amor ausente’, una vidala que sigue estando presente en nuestro repertorio y ‘Eleanor Rigby’ de The Beatles, entonces para nosotros es parte del ADN de la banda hacer versiones; tomarlas como propias, ni siquiera hacer covers, siento que la palabra “cover” es tratar de sonar como el original, pero para nosotros es hacer una reinterpretación de una canción que compuso otra persona, pero que la la tomamos como nuestra.
– ¿Por qué dices que fue terapéutico?
– LB: En la salida de la pandemia y de tener que remontar un montón de cosas, teníamos la necesidad de reencontrarnos en el estudio como banda y como amigos, y este disco fue una cosa muy linda que nos pasó y que lo vivimos con esa plenitud de estar haciendo música juntos, sin importar de quién es la canción. Nos dijimos «che, vamos a disfrutar un rato de esta semana», y nos encerramos en el estudio. Fue como una terapia de grupo con el REC puesto; llegamos al viernes y teníamos un disco en la mano porque se grabó en cinco días, fue muy natural hacerlo. Más allá de ser un disco de versiones, es como un disco de reencuentros. Lo escucho y me trae esa sensación linda de que nos volvimos a encontrar y a pasar un momento, como hacía muchos años que no podíamos hacer por la pandemia y otros motivos.
– Este 2023 participaron del disco “Mercedes Florecida”, un homenaje a Mercedes Sosa. ¿Qué significa para ustedes haber participado de este trabajo?
– BM: Primero, que hayan pensado en Eruca para participar en el disco es algo muy importante, tenemos esa especie como de suerte, de respeto de nuestros colegas que muchas veces nos llaman para hacer colaboraciones, lo cual no es algo muy común que llamen a una banda entera a tocar en un disco, habiendo una cantidad y variedad de artistas con tanto talento y que además están más ligados al folclore en Argentina. Nosotros igual creo que tenemos el ADN del folclore, y en nuestros discos se nota. Estamos muy agradecidos que nos hayan invitado para hacer esto, es muy importante y fue muy emocionante poder estar ahí, poder compartir con Popi Spatocco, que fue el director musical, arreglador, creador y gestor de ese disco. Fue una experiencia de vida, nos lleva a nuestra infancia. La música de Mercedes atraviesa toda la región, ella fue una artista tan comprometida, eligió cuidadosamente cada canción que interpretó con un sentido de responsabilidad por cada palabra que pronunció y por cada cosa que cantó, con un compromiso a nivel político también muy importante, es realmente admirable todo su legado.
– GP: Me pareció muy lindo el día que fue la presentación del álbum y que escuchamos el disco por primera vez. Estaba Nadia Larcher, que también es parte del disco, y ella contaba que cuando era niña y escuchaban en su casa a Mercedes Sosa, hablaban de ella como la Tía Mercedes, era como una persona de su familia. A mí me retocó cuando ella contó eso, porque para nosotros también era como si fuera alguien que definitivamente forma parte de tu vida, de tu familia, de tu día a día, y eso mismo le pasa a muchísimas familias argentinas y de todo el mundo. Entonces, la posibilidad de ser parte de algo que tenga que ver con ese legado, no solo es muy halagador, sino que importantísimo para nosotros. Fue increíble y la verdad que el disco es hermoso.
– Las letras de sus canciones hablan de temas políticos, las causas a las que se han referido como banda, el feminismo, la ley de cupo, la conciencia social. ¿Se consideran una banda movilizadora?
– LB: Bueno, viene atado a lo que hablábamos recién de Mercedes, que son los artistas con los que crecimos, son artistas que jamás se quedaron en el molde, siempre desde la poesía y desde el activismo arriba del escenario, tratando de modificar una realidad que les parecía injusta, oscura, una realidad que no era la que querían para su gente. Entonces, nosotros crecimos escuchando esa música, es la que elegimos como bandera, la música de Charly, de Serú Girán, de los Redondos, de Spinetta, la que en mayor o menor cuantía de poesía o de metáfora, siempre dijo algo. Entonces naturalmente, habiendo mamado toda esa cultura y toda esa música, hay algo que se nos escapa por la lapicera que es escribir a veces de forma muy consciente, a veces de forma natural, como que es el ADN de la banda. Para nosotros es importante decir cosas significativas en nuestras letras. Es una responsabilidad el estar en un escenario diciendo cosas, que no necesariamente tienen que ver con la actualidad política y lo que sucede hoy, sino con algo que es mucho más grande, mucho más trascendental, que es la felicidad de las personas, lo que nos une como humanidad, o cómo las personas tienen el poder de cambiar la realidad, haciendo lo que aman, buscando eso que los hace felices o esa chispa que enciende su corazón, qué sé yo.
– En la generación actual del rock argentino, ustedes están llevando una bandera que va mucho más allá de la música, que tiene que ver con que son referentes para otras mujeres y las nuevas generaciones. ¿Cómo ven esa apreciación? ¿Sienten que tiene una responsabilidad en ese ámbito?
– LB: Me siento como una militante de un movimiento muy grande, como cualquier mujer de este país que decide militar por sus derechos laborales y los derechos de las personas que van a venir atrás. Además de hacer lo que una hace, tener la responsabilidad de ser una referente me parece muchísimo, eso depende de lo que quiera ver el resto. Yo siento que hago lo que me gusta, lucho por los derechos de lo que me gusta hacer para poder seguir haciéndolo, para que las que vienen puedan hacerlo como cualquier mujer de este país. En ese sentido, no es que me sienta especial, ni diferente ni nada, estoy haciendo lo que haría cualquier compañera que sienta que su realidad es injusta y necesita cambiarla.
– BM: Antes no lo pensaba hasta que lo empiezan a poner sobre la mesa como acabas de hacer vos. Y en ese sentido, como que sí siento una responsabilidad, no es que vaya por la calle pensando «soy una referente», no es eso. Si lo he tenido en cuenta al momento de tomar algunas decisiones que tienen que ver con mi manera de ser, con no transar con algunas cosas que muchas veces la industria te pide como mujer. Pero antes no pensaba «estoy haciendo música y soy mujer», iba haciendo música sin cuestionarme, pero después empezás a tomar conciencia cuando ves el entorno, cuando te empiezan a cuestionar así en las entrevistas y empezás a notar ahí la diferencia. Ahí aparece una conciencia muy fuerte de género y de todo lo que eso conlleva. Después, al ser una banda más visible, sí aparece esto que vos decís, de sentir una responsabilidad. Hay también cosas concretas, que seamos nosotras mismas, sin tener que cargar con estereotipos, con la pose que tenés que tener si sos una bajista y cómo te tienes que colgar el bajo y cómo tienes que tener el pelo, hay un montón de cosas así a nivel de industria que me parece que está bueno sacarlas. Tenemos un micrófono y una voz para decir cosas, trato de ir por ese lado.
Festejando sus 15 años de historia, Eruca Sativa confirmó su regreso a Chile con dos fechas confirmadas para este mes en el país: el jueves 26 de octubre en Trotamundos Terraza de Quilpué, y al día siguiente, viernes 27, en el Club Chocolate de Santiago. Las entradas están disponibles a través de Passline.
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