Publicado originalmente en revista Rockaxis #244, octubre de 2023.
El special project manager de Gibson Brands, Juan Naranjo, conversó con Rockaxis acerca de la historia de la compañía que nació en 1873 en Grecia, que luego llegó a Nueva York y que finalmente fue adquirida por Gibson. Además analiza su presente y enfrenta las voces que critican que la manufactura hoy sea de China.
Juan Pablo Andrews
En 1964, en su natal Inglaterra, Paul McCartney compró una guitarra Epiphone Casino buscando dar con lo que sería el sonido definitivo de The Beatles, que por esos años comenzaban a enamorar al público norteamericano. Aquella adquisición, que podría haber sido circunstancial, terminó marcando un estilo e inspirando a una multitud de generaciones de músicos en la posteridad.
McCartney daría largo uso a aquel instrumento de caja ancha, que asemejaba a las guitarras de jazz: su sonido quedó inmortalizado en varios discos, como en “Help!”, “Revolver”, “White Album”, entre otros. Y pareciera que tanto el sonido como la estética de dicho instrumento generó repercusión al interior de los Fab Four: tanto John Lennon como George Harrison adquirieron las suyas. De hecho, el tiempo dejaría en la retina a la Epiphone Casino más relacionada a Lennon que a McCartney.
Epiphone, marca de instrumentos de cuerda que hoy se encuentra bajo el alero de Gibson, está celebrando 150 años, y aquella elección de la marca realizada por The Beatles forma parte de uno de los hitos en su historia. Así lo sostiene Juan Naranjo, special project manager de Gibson Brands. «El primer hito de la compañía –y el más relevante– es cuando los Beatles empezaron a tocar la Epiphone Casino. Ese es el momento en que todo el mundo voltea a mirar qué estaba pasando con esos instrumentos».
Naranjo enumera otros momentos donde la marca fue elegida por importantes: cuando Alex Turner de los Arctic Monkeys empezó a tocar una Coronet Vintage y cuando Oasis hizo lo propio con algunos modelos. «Al principio, Noel Gallagher tenía una Sheraton y una Les Paul Epiphone». En esta lista también incluye al bajista Jack Casady de Jefferson Airplane: «es el bajo más importante y representativo que tiene Epiphone en este momento. Ese bajo se está produciendo ininterrumpidamente desde 1997. Hay momentos en que los guitarristas y los creadores de contenidos les dan un empujón, un gran espaldarazo a las marcas», enfatiza Naranjo.
Breve historia
Epiphone no nació como una submarca de Gibson. Fue fundada en 1873 por el griego Anastasios Stathopoulos, que se dedicaba principalmente a los violines y laúdes. Años más tarde, se mudó a Nueva York en 1903 para continuar con el negocio, que luego fue heredado por su hijo, Epaminondas. Este último dio nombre a la compañía tomando su apodo, “Epi”, y la palabra “phone”. Viendo la popularidad que tenía la música jazz en la década del veinte, la compañía se decantaría por este tipo de instrumentos: las primeras guitarras fueron producidas en 1928. Tras la muerte de Epi en 1943, la empresa fue adquirida por dos de sus hermanos. Varias crisis azotaron a la marca, que finalmente fue comprada por Gibson en 1957. Hoy, Epiphone funciona como la marca más accesible de guitarras Gibson, y también buscan posicionarse, de una u otra manera, en forma independiente. Ejemplo de ello es el lanzamiento de guitarras que no han salido para Gibson, como la Les Paul Tommy Thayer (guitarrista de Kiss) y la Riviera de Noel Gallagher, entre otras.
Pareciera que Epiphone, siendo parte de Gibson, busca posicionarse como una marca independiente, pero sacando sus propios instrumentos. ¿Es así?
Sí, por ser una marca y un fabricante de guitarras con una historia tan larga. Originalmente los instrumentos de Epiphone se fabricaron en Esparta, Grecia. Después, cuando llega el fundador original de Epiphone se establece como “La Casa de Stathopoulo” en Nueva York. Durante estos últimos cinco años cambió el management del equipo de Gibson. Este equipo está liderado por músicos. Empresarios que además son músicos, que dijeron «esta es una marca con tanta tradición que tenemos que traerla de alguna forma al lugar que se merece». Por eso hoy se están realizando instrumentos en colaboración con Custom Shop, como reediciones de la Les Paul del 59, y de la SG del 61, que son los modelos más icónicos de Gibson, pero dentro de Epiphone. También para abaratar un poco los costos de muy buena calidad, pero para ponerlos al alcance del público.

Una crítica dentro del mundo de guitarristas es que hoy la manufactura de Epiphone es de China. ¿Están conscientes de esas críticas y crees que sea posible que vuelvan a salir las Epiphone japonesas?
Lo que hicimos durante los últimos dos o tres años es renovar completamente la planta de producción en Qingdao, China. Hay una diferencia que tiene Epiphone en relación a otros fabricantes de instrumentos y es que las fábricas solamente hacen Epiphone. En el mercado de los instrumentos, hay unos fabricantes en Asia que por la mañana hacen Jackson y en la tarde están haciendo Charvel, por decir algo. Una de las primeras cosas que hizo el nuevo management, no solamente en la fábrica de Nashville de Gibson, sino que también en la fábrica de Montana, donde se hacen las acústicas, y en las plantas de China, fue renovar todo, mejorar el control de calidad. Sí existen planes, no te podía decir cuándo, de volver a fabricar en otros lugares de Asia, es posible que se vuelvan a fabricar algunas guitarras en Japón en el plazo de unos años, pero todavía es algo que no está confirmado. Pero lo que sí te puedo asegurar, y con conocimiento de causa, es que los instrumentos que se están fabricando en este momento en China son de mucha mejor calidad de lo que se estaban fabricando hace unos 10 años.
¿Cómo hace la compañía para elegir a un músico que represente a su marca?
Tiene que haber una afinidad inicial entre el artista y la guitarra. Y también hay una intención detrás del artista dependiendo del público al que quieras llegar. Hay artistas, como Tommy Thayer de Kiss y Lzzy Hale de Halestorm. Tiene que haber cariño del artista hacia la marca, eso es lo primero. Gibson no va a salir a buscar a John Frusciante a decirle «hagamos una Les Paul».
Pero Epiphone no solo mira guitarristas o bajistas. También está atento a lo que pasa en redes sociales. Naranjo pone el ejemplo de Marty Schwartz, un guitarrista que alcanzó gran popularidad en YouTube por realizar sendos tutoriales de diversas canciones. Epiphone, actualizando su catálogo y sintonizando con los nuevos tiempos, lanzó una guitarra Signature con su nombre. «Con cuatro millones de suscriptores en YouTube, más de dos mil millones de visualizaciones de videos y una carrera más larga que la de la mayoría de las bandas», se señala en la página de Epiphone donde se promociona la Marty Schwartz ES-335. «Él es uno de los creadores de contenidos más importante que hay en este momento. Y siempre quiso tener una 335. Él dijo “quiero una Epiphone”. ¿Por qué? Porque su público es gente que a veces está empezando a tocar, que no tiene con qué comprarse una 335 Gibson», enfatiza.
Es interesante porque tiene que ver el cómo Epiphone se está metiendo en otros mundos, como el de las redes sociales. ¿Cómo ven eso?
Hace 80 o 90 años los grandes artistas, grandes embajadores de esta marca, eran los guitarristas de jazz. Ahí llega Les Paul, porque él originalmente era un guitarrista de jazz que desarrolló un instrumento que permitió la aparición del rock. Durante muchos años se ha trabajado con músicos de rock. Pero todos sabemos que la industria musical y del entretenimiento ha cambiado mucho en los últimos años. Y hoy pueden tener mucho impacto los creadores de contenido como Marty Schwartz o Rick Beato. Hace 20 o 30 años los principales influencers que uno tenía eran los amigos que te prestaban una guitarra y que te enseñaba un acorde. Hoy en día esos amigos que te enseñan a tocar son estos creadores de contenidos.
Pareciera que hoy tocar instrumentos ya no es tan masivo como lo fue en épocas pasadas. Hoy la música es electrónica, está hecha con computadores. ¿Cómo hacer esa relación?
Hubo un artículo en 2017 (reportaje publicado por el Washington Post) en que se decía que la guitarra eléctrica estaba muerta. Justo al año siguiente Gibson entró en bancarrota. Entonces todo el mundo pensaba que el mundo de la guitarra y de los instrumentos en general iba a desaparecer. Tiendo a ser un poco más optimista, porque esta es una experiencia que no la puedes reemplazar con estar programando frente a un computador o con estar descargando loops o juntando samples de voz. Eso está muy bien, gracias a la tecnología la música se ha democratizado cada vez más. Es mucho más fácil hacer música. Pero eso no necesariamente quiere decir que se van a acabar los actos físicos. Es mucho más barato producir música electrónica o producir música urbana, pero siempre habrá público para ver un ensamble de música rock, de jazz, de tango o de música folclórica».

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