Lucybell: entre las heridas y el asombro

Sábado 8 de diciembre, 2018
Blondie

Diciembre de 1998 y Lucybell -cuarteto por aquel entonces- usó el Parque Inés de Suárez (ubicado en la comuna de Providencia) con el fin de presentar de manera oficial su producción cuya portada estaba adornada con el color rojo, con ‘Flotar es caer’ jugando de single promocional. Casi exactos veinte años después, Lucybell -hoy devenido en trío, con Claudio Valenzuela como único testigo de ambas ocasiones- celebra ese mismo disco, esta vez sobre el escenario de Blondie. Hoy, ‘Flotar es caer’ ya es un clásico de su repertorio y, tal como en aquella lejano show, sirve de apertura. Recurrir a aquella distancia temporal adquiere un sentido total cuando se habla del “Disco rojo”, porque tras lo visto la noche del sábado, esa máxima de que “el tiempo te da la razón” se cumple a rajatabla.

Si miramos el catálogo del conjunto, “Peces” fue un debut con pasaje directo a la inmortalidad, siendo un clásico incuestionable del rock chileno; “Viajar” y “Amanece” son títulos que otorgaron varios de los hits inolvidables, que cimentaron a Valenzuela y compañía al panteón de los grandes. Hablamos de trabajos sólidos. Pero artísticamente, Lucybell llegó más lejos. Pese a no ser un éxito en su momento, el álbum rojo no ofrece puntos bajos, fue un riesgo que valió la pena en muchos aspectos, aunque la tensión de su contenido quebró su historia para siempre. Se respira un peligro inminente, un desasosiego incómodo, amplificadas mientras se escuchan en el encerrado recinto enclavado en metro ULA. La amarga ‘Flotar es caer’ y su bamboleante ritmo  en ? es una panorámica suficiente para explicarlo, ‘Caballos de histeria’ no pierda el tranco machacante y al borde de los nervios de la batería y el bajo punzante, ‘Intento no marearme’ y su coqueteo con el drum and bass brinda una agresividad quemante, la guitarra de Valenzuela es siniestra en la angustiosa ‘Dame calma’; ‘Sólo soy un adicto’ y ‘No naceré’ explotan, colapsan, son salvajes; ‘Sembrando en el mar’ permanece con ese poder. Ni siquiera los tracks que podrían calificar como “amables” son así: la tierna música de ‘Mírate en mí’ disfraza el grito de ayuda, y ‘En mil años’ -con un acercamiento al bossa nova, con Cote Foncea tomando la guitarra acúsitca- deja un sabor agrio. La banda que la interpreta en Blondie no es la misma, es cierto, pero lo que escuchamos fue de una fidelidad absoluta. Las visuales apoyaban con colores fuertes, incrementando esa sensación de que un disco difícil debe ser percibido como tal.

Hace veinte años nadie pensaría que los firmantes de tamaña lista de temas se distanciarían. El contenido es el reflejo de los tiempos vividos en la interna, de darse a conocer con un tren de vida agotador. "Si yo pudiese volver el tiempo atrás, los hubiese mandado de vacaciones a todos y luego hubiese hecho el disco. Éramos unos caballos con esas ojeras, mirando sólo para adelante", dijo Francisco González -ex baterista del conjunto- a Rockaxis. Si bien Lucybell ha estado celebrando en los últimos años las canciones de sus inicios, su presente está bastante lejos de ser un viaje a la nostalgia. El resto del set en Blondie saludó a cortes de sus otras épocas, desde éxitos -’Mataz’, ‘Ver el fin’, ‘Fe’, ‘Si no sé abrir mis manos’, ‘De sudor y ternura’ y ‘Mil caminos’-, joyas -’Tú’, ‘Ten paz’- hasta muestras del más que recomendable “Magnético”. El mote de “Maldito” no aplica al disco rojo, porque su celebración tuvo una respuesta cabal de sus seguidores, con todas las entradas vendidas. Sin embargo, no hay que desconocer que dejó heridas y asombro en partes iguales.

Jean Parraguez
Fotos: Juan Pablo Maralla



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