Savatage Gutter Ballet Martes, 02 de Junio de 2020 (Publicado originalmente en 2009) 1989. Atlantic Todos sabemos que en el mundo del metal no solamente los millones de discos vendidos y la popularidad masiva, son los únicos parámetros para medir el legado o la influencia de una banda. Ejemplos hay muchos y Savatage quizás sea uno de los más claros casos de aquellos, donde nos encontramos con una banda francamente rutilante en lo musical, soberbia, innovadora e influyente, pero que sólo ha conseguido un estatus de banda de culto, respetada, venerada, con calidad de sobra, pero que nunca ha podido insertarse en la grandes ligas de los monstruos sagrados. Editando su primer disco en 1983 (“Sirens”), los oriundos del bello puerto de Tampa, Florida, eran una banda de “Power Metal” (denominado asi en esa época porque estaban a medio camino entre el heavy metal y el thrash), al igual que otras rutilantes agrupaciones del momento como los Metal Church de Seattle y los Armored Saint de Los Angeles, curiosamente todas grandes bandas que no lograron superar el rótulo “de culto” a pesar de sus extraordinarios discos editados. Quizás por lo mismo, con el paso del tiempo, Savatage quizo desmarcarse del Power Metal y buscar caminos más innovadores y experimentales (luego de un fallido intento con el “comercial” “Fight for the Rock” de 1985), asi en 1987, los hermanos Oliva (Jon, vocalista y Criss, guitarrista), dieron un giro de tuerca a su sonido con el fenomenal “Hall of the Mountain King”, primer disco donde los elementos sinfónicos y progresivos hicieron su aparición. El siguiente paso entonces fue una evolución natural de este nuevo estilo y para 1989 con “Gutter Ballet” el grupo logró plasmar una brillante mezcla de metal puro y duro, con las sutilezas operáticas de Queen y la melancolía de Pink Floyd. Al igual que el disco anterior, la placa fue producida por Paul O’neill, un productor y compositor que pasaría a ser relevante en la historia de la banda, encargándose de cada trabajo del grupo en el futuro. Con Jon Oliva en la voz, pianos y teclados, Criss Oliva en la guitarra líder, Christopher Caffery en la guitarra rítmica, Johnny Lee Middleton en bajo y Steve “Doc” Wacholz en batería, Savatage dio vida a una de sus obras más rutilantes (dentro de varias que tienen a su haber), inspirado en el musical del “Fantasma de la Opera”, obra que Jon Oliva había visto en Canadá y que lo impresionó muchísimo y al cual se debe ese halo de tragedia que impregna cada surco del disco, una placa oscura, melancólica y triste si se quiere, pero absolutamente sublime en lo musical, llena de grandeza en los arreglos, opulenta y grandilocuente, no por nada, no es gratuita la presencia del fantasma de Ludvig Van Beethoven en la gran portada del disco. El inicio con ‘Of rage and war’ es tan eminentemente metálico y pesado que nada hace presagiar lo que se vendría después. Un track lleno de poder con un vendaval de riffs llenos de electricidad, tan propios y reconocibles del inigualable Criss Oliva, lamentablemente fallecido en 1993 cuando fue chocado por un conductor ebrio. Y de golpe y porrazo caía el tema título, un pequeño opus magnum dentro de un disco superlativo, una pequeña ópera rock, dentro de un disco conceptual, con ese piano que tímidamente va desgranado sus notas hasta que entra toda la banda y todo se escucha tan grande y poderoso, que el grupo suena como una orquesta de 100 músicos de cámara: metal y ópera juntos con un resultado avasallador. Aún recuerdo que en casa de mi gran amigo Sergio Arriarán (QEPD), vimos Video Top un programa de videos del Canal 11 y tiraron el clip de ‘Gutter Ballet’ y como no conocíamos previamente a la banda, con mi amigo se nos cayó la mandíbula y a dúo dijimos “de dónde salieron estos hueones!”, realmente impresionados por la calidad de la banda y esta verdadera ópera de metal. ‘Temptation revelation’ es un sublime pieza instrumental, que de la desolación pasa a la opulencia, con un grupo que no reconoce límites a la hora de componer y esto suena al Wagner más inspirado. El lado más oscuro y triste a lo Pink Floyd emerge con ‘When the crowds are gone’, una balada que golpea de entrada con su tremenda carga de emotividad y esa inspirada guitarra de Criss Oliva que tanto se extraña, redondeando uno de los himnos del disco. ‘Silk and steel’ es un ejercicio de guitarra acústica que viene a demostrar una vez más la tremenda formación musical de Criss Oliva, en mi opinión comparable a la del gran y también trágicamente desaparecido Randy Rhoads. ‘She’s in love’ es otro tema de puro y duro heavy metal sin aditivos, quizás por ello está estratégicamente ubicado en la mitad del disco, (al final de la “cara A” en el LP de acetato), la que da paso a ‘Hounds’ otro tema inmenso que arranca de forma triste y melancólica, para luego desembocar toda esa furia de estos Savatage orquestados, que suenan tan grandes y magnánimos que cada músico pareciera que estuviera triplicado en sus funciones. Tremendo track que duda cabe. ‘The unholy’ quizás es el tema más esperanzador y optimista del disco en cuanto a su sonido, clásico metal melódico en plan cabalgata a lo Maiden y que bien suena este material en manos de Savatage, combinación de nombres entre Savage y Avatar (que fue el primer nombre que usó la banda). ‘Mentally yours’ es otra balada, esta vez bellísima y romántica a lo Queen, pero es sólo el inicio, porque de la emoción se pasa a una tormenta de puro Heavy Metal con unos riffs realmente durísimos y unos solos de guitarra para quedar sin aliento. El Grand Finale llegaba con ‘Summer’s rain’ un tema realmente desgarrador, donde Jon Oliva se deja la piel en la interpretación vocal, doblándose las voces una y otra vez, logrando un resultado aplastante que se te mete directo en el corazón, para cerrar el disco de una manera absolutamente brillante. Pero, afortunadamente, la versión en CD contenía un bonus track para justificar la diferencia en precio extra que se debía pagar por el disco compacto que en 1989 era bastante más caro que un LP y mucho más que un cassette, pero lo mejor de todo es que ‘Thorazine shuffle’ no es un tema cualquiera o sólo un relleno para extender el disco; todo lo contrario es un temazo con los clásicos riffs entrecortados de Savatage, lleno de poder, lleno de furia y una interpretación de lujo, que lo convierten en uno de los temas imprescindibles de un disco que realmente es un clásico de culto, pero al fin y al cabo, un clásico con todos los honores. Cristián Pavez Tags #Savatage #Gutter Ballet #Jon Oliva #Criss Oliva #Johnny Lee Middleton #Steve Wacholz Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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