Huinca

América Letrina

2019. Independiente

Pasaron alrededor de siete años, para que los nacionales de Huinca volvieran con un nuevo disco compuesto por nueve tracks que engloban lo que claramente podría ser la realidad no solo de Chile, sino que de varias partes del mundo. "América Letrina" –bautizado como el disco más representativo de la banda hasta ahora- fue el fruto, tras un poco más de cuatro meses de trabajo, donde Mauricio Contreras –único miembro original de la banda- en un inicio escribió las letras y tras intentar ponerles música, finalmente decidió dejar todo ese trabajo de lado para dar paso a la improvisación, logrando así un contenido con mucho más carácter. La carátula muestra a un ‘Calavetrón de Fundo’, que sería quién narra esta historia desde el punto de vista del alto mando.

El disco comienza con la canción que da nombre a esta tercera producción, donde el sonido de la guitarra se potencia con el groove de la batería de Sebastián “Chupete” Rojas (Dogma, Los Mox). La temática es clara. Latinoamérica debe dejar de ser el patio trasero donde las grandes potencias depositan su basura y el llamado es a que nos levantemos y dejemos de creer todo lo que se nos promete. Aquí se engloba una representación máxima de protesta que se mantiene durante todo el material discográfico, el que a pesar de contar con canciones totalmente distintas, finalmente hace que éstas formen parte de una misma historia donde la corrupción, el poder y la sumisión del pueblo, son los principales protagonistas.

El álbum está enfocado en quien no es apoyado ni protegido por ningún estamento, aquel ser humano promedio que vive su vida intentando "bancársela" y sobrevivir solo. De ahí se desprenden canciones como ‘A latigazos’ que critica la falta de meritocracia y ‘Tienen miedo’, dedicada a los dardos que suelen lanzarse entre políticos, para demostrar supuestas enemistades cuando en el fondo todos son “perlas de un mismo collar”.

‘Usurero’ es la única canción que la banda quiso conservar con una temática ya más familiar: lo mapuche, pero desde una vereda distinta a lo que se suele esperar. Más que enfocarse en la lucha del pueblo y todo lo que lo que eso conlleva, se habla de cómo en alguna época de la historia a campesinos mapuches les quitaron sus tierras sin ningún tipo de conflicto entremedio, sino que haciéndolos firmar papeles legales que ellos no entendían porque no sabían leer ni escribir.

‘Guillotina’ es un llamado a destronar a los altos mandos, ya que son quienes viven abusando del pueblo, aprovechando las riquezas y burlándose de aquellos que no tienen más opción que seguir las órdenes de estos individuos; a los que si les quitas sus riquezas, se les acaba todo, por lo que es momento de hacer justicia. ‘Zombie de Dios’ refleja algo similar que la canción que la antecede, ya que cuenta la clásica historia del pastor que se aprovecha de la fe de creyentes que entregan todo a cambio de supuesta salvación y devoción a Dios, lo que los transforma en una especie de zombies.

La voz de Corinna Brückner destaca en ‘Valle’, donde hace un melódico crossover con la voz de Mauricio, acompañados por el sonido de Cristián Mardones en el bajo y “Chupete” en la batería. Un calmado solo le entrega el sello final a esta canción. Con ‘Semillas’ encontramos un rock genuino con ciertos tintes metaleros en la guitarra eléctrica. Un fuerte contenido expone la realidad de la educación, donde finalmente te preparan para seguir inmerso en un sistema que finalmente te consume, hasta que se te pasa la vida.

‘Adiós papá’ es el punto de inflexión entre la tranquilidad de su melodía y potencia de su contenido, ya que trata de cómo alguien se cuestiona el hecho de haber llegado a ser sentenciado con la pena de muerte y por lo tanto, tiene dudas y temor de lo que le espera. El sonido de los solos de guitarra de manos del gran compositor y guitarrista nacional Javier Sepúlveda, entrega aquel sollozo de angustia que nos sitúa en aquella fuerte escena de tristeza y dolor donde el protagonista se despide de su padre pidiendo que lo cobije en sus últimos minutos de vida, dejando todo lo malo atrás. Sin duda una hermosa colaboración que entrega un emotivo final a este trabajo producido en varios países de Europa y que contó en el cuerpo técnico con Tom Van Heesch, ingeniero en sonido y productor de grandes bandas como Rammstein.

A diferencia de los trabajos anteriores, este no deja aquella sensación negativa de rabia, sino que a pesar de que el contenido fuese crudo y duro, deja –en palabras de Mauricio- una sensación más fiestera y prendida. Y a pesar de que se dejaron varias canciones fuera, el resultado que se logró fue concreto y sin rodeos, con material de alto nivel que refleja el crecimiento de Huinca y que es ideal para cuando necesitas desconectarte del mundo y sentir que quieres ganarle a la vida.

Bárbara Sherman
 




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