Paradise Lost: "Las imperfecciones son las que le dan vida a la música" Greg Mackintosh adelanta los secretos detrás del nuevo álbum Martes, 09 de Septiembre de 2025 Paradise Lost, la emblemática banda británica de metal gótico formada en Halifax en 1988, ha sido pionera durante más de tres décadas, fusionando pesadez, melodía sombría y atmósferas envolventes que definieron un género. Su trayectoria artística, desde las raíces doom-death hasta su evolución sonora, ha dejado una huella imborrable en varias generaciones de músicos y fans. Ahora regresan con “Ascension”, su decimoséptimo álbum de estudio —el primero con material completamente nuevo desde Obsidian (2020)—, terminando con el intervalo más largo entre lanzamientos en su carrera. Este trabajo será publicado el próximo 19 de septiembre a través de Nuclear Blast. Previo al estreno oficial, tuvimos la oportunidad de reunirnos en línea con Greg Mackintosh, guitarrista, compositor y productor del álbum, para conversar sobre su proceso creativo, los desafíos técnicos y la profunda inspiración que dio forma a “Ascension”. Fue un espacio íntimo y revelador donde exploramos los entresijos del disco, sus significados, y el momento personal que atraviesan como banda después de 35 años de carrera artística. “Ascension” es especial porque lo produjiste tú mismo. ¿Qué querías lograr como productor que quizás alguien más no hubiera entendido sobre la banda? Bueno, realmente, como productor, incluso en los últimos años, lo que hacía era casi solo decirle a alguien qué hacer. Así que era como sacar a otra persona de la mezcla. Y cuando tienes una idea clara de lo que quieres que sea algo, no quieres estar repitiéndoselo a otra persona todo el tiempo, diciéndole “intenta lograr esto” o “intenta lograr aquello”. Es mejor… como yo sé lo que estoy haciendo, es mejor hacerlo yo mismo. ¿Por qué no? Claro, es un poco más de presión porque, cuando entregas el disco, si a la gente no le gusta, eres tú a quién van a señalar con el dedo. Pero tenía una visión muy clara de lo que quería que fuera, incluso cosas como los tonos de guitarra, tonos de guitarra rítmica, tonos de guitarra principal, sonido del bajo, sonido de la batería, cómo quería grabar la batería, la sensación del álbum. Sabía exactamente cómo quería que sonara, así que no tenía sentido involucrar a otra persona, ¿sabes? Mencionaste que querías mantener “imperfecciones con vida” en el álbum. ¿Puedes compartir un ejemplo concreto de algo que otros habrían borrado, pero que tú decidiste dejar? Bueno, hay imperfecciones. No estoy seguro de que haya muchas imperfecciones en la ejecución. Tal vez sí, porque algunas tomas fueron a la primera, otras fueron veinte tomas, depende de la parte. Pero definitivamente hay imperfecciones de producción, y muchas de ellas son a propósito. Por ejemplo, el sonido de la guitarra rítmica tiene frecuencias que la mayoría de los productores de metal de los últimos diez años eliminan de la guitarra. No quieren que suene “cajosa”, no quieren que tenga ese pico en los 500 hertz. Yo sí lo quería. Lo quería porque ese es el sonido de guitarra que me gusta. Los sonidos de guitarra rítmica que disfruto suelen ser de los 80. Así que es ese tipo de tono de guitarra rítmica ochentera. Otro buen ejemplo es la canción ‘Lay A Wreath Upon The World’, cuya primera mitad es completamente acústica. Se me ocurrió la idea mientras cocinaba una noche y tenía mi guitarra acústica en la cocina. Pensé: “Tengo que grabar esta idea rápido”. Así que puse un micrófono USB en la encimera y grabé esa guitarra acústica, bastante mala, directo en el USB. Y eso es lo que quedó en el disco, porque después intenté hacerlo mejor con micrófonos caros y una guitarra acústica mejor, pero nunca tuvo la misma crudeza, la misma sensación. Así que lo que escuchas en el disco es la versión de la cocina. Al final, uno mantiene lo que funciona. Recuerdo que aprendí eso de un tipo que solía ser mi cuñado, Steve Harris, quien trabajó con U2 hace muchos años. Fue ingeniero de Steve Lillywhite. Yo le dije que las canciones de U2 sonaban tan simples, y él me respondió: “Sí, pero esta canción (creo que fue The Sweetest Thing) tiene como 128 pistas de guitarra”. Le pregunté: “¿Cómo puedes tener tantas pistas de guitarra?”. Y él me explicó: “Algunas son cosas grabadas en un dictáfono en el backstage, otras son de los mejores estudios del mundo, otras en vivo. Y al final tomamos lo mejor de cada una”. Eso siempre se me quedó grabado: no importa qué uses, mientras sea la parte que funciona. Eso es totalmente cierto. La portada está inspirada en The Court of Death de George Frederic Watts. ¿Qué te atrajo de esa pintura y cómo conecta con la música del álbum? En realidad, ya me gustaba la pintura. No soy un coleccionista de arte, pero amo el arte. Tengo algunas reproducciones en mi casa y cosas así. Esta en particular me había gustado desde hace un tiempo. Cuando llegó el momento de hacer el disco, no sabía nada sobre ella, solo que me gustaba. Luego descubrí que se llamaba The Court of Death y busqué más sobre George Frederic Watts. Entonces contacté a nuestro management para preguntar si podíamos obtener los derechos para usarla. Resultó que una persona de nuestro equipo ya había ido a la galería y visto la pintura original, así que sabía a quién llamar y consiguió los derechos. La pintura original es enorme. Vi una foto de ella junto a la obra y estaba colgada en ángulo. Es gigantesca. Lo que me gustó es que encajaba perfecto con el concepto de “Ascension”. Para mí, parece una figura serena rodeada de dolor. Da la sensación de que el ser en el centro alcanzó algún tipo de iluminación. Y además, los colores: los rojos, verdes y dorados, tonos apagados que transmiten esa sensación de otoño, invierno, Navidad. Eso era lo que buscaba también con la música, así que encajó perfectamente para mí. Paradise Lost ha existido durante 35 años. ¿Qué los hace sentir todavía como una “banda nueva” cada vez que empiezan a trabajar en un disco? Bueno, el aspecto creativo es la razón por la que lo hago y sigo haciéndolo, en realidad. Un par de los chicos de la banda prefieren más lo en vivo, tocar en directo. Yo, personalmente, disfruto ver cómo algo que solo es una idea en tu cabeza se convierte en un disco, en algo que puedes entregarle a alguien para que lo escuche. Ese proceso creativo, de escribir y grabar, y luego poder entregarlo, es lo que me motiva, y mientras todavía sientas inspiración, no hay razón para dejar de hacerlo. Claro que la inspiración no siempre llega rápido. Este disco, por ejemplo, salió cinco años después del anterior. Intenté escribirlo varias veces y tuve que dejarlo porque no podía hacerlo. Pero hacia el otoño e invierno pasado, después de regrabar "Icon", me sentí inspirado y todo fluyó muy rápido. Así que no puedes forzarlo, solo esperar a que la inspiración te encuentre. Como digo, lo creativo es lo que me mueve. Mientras me sienta inspirado y con algo que aportar al género, lo seguiré haciendo. Si alguna vez siento que ya no puedo contribuir o que solo estoy repitiendo viejas ideas, entonces probablemente no lo haría más. ¿Dónde se expresa mejor Paradise Lost en este momento? ¿En el estudio o en vivo? En lo personal, amo el estudio. Solo puedo hablar por mí. Creo que Steve (Edmonson) y Aaron (Aedy) disfrutan más del aspecto en vivo. Ahora mismo estamos en ensayos, preparando el nuevo material para la primera parte de la gira europea de “Ascension”, que comienza en unas tres semanas. Así que estamos ensayando eso ahora. Una vez que lo tengamos listo, me sentiré más confiado. Ya estoy ganando más confianza, pero es que cuando tocas en el estudio y luego lo quieres traducir al escenario, hay partes que pueden tener tres, cuatro, cinco o seis guitarras con armonías. Entonces tienes que elegir qué partes funcionan mejor en vivo y repartir los roles. En eso estamos en este momento, y me siento cada vez más seguro con ello. Alguna vez dijiste que cada álbum es como una fotografía del momento en el que fue creado. ¿Qué fotografía personal o emocional captura “Ascension” para ti? Son un par de cosas. Primero, el título “Ascension” tiene un significado muy personal porque es algo que yo mismo viví un año antes. Fue en Navidad, la anterior a la última, cuando pasé por un momento bastante oscuro en mi vida. Hubo un evento que me llevó a tener un periodo de uno o dos meses de lo que la gente llamaría ascensión o iluminación. Así que es algo muy significativo para mí. Lo otro es la atmósfera del disco. Fue escrito y grabado en otoño e invierno, y será lanzado en otoño e invierno. Para mí, es totalmente un álbum de Navidad, otoño, invierno. Y eso también es muy importante para entenderlo. El disco fue grabado en tu estudio en Yorkshire y mezclado en Suecia. ¿Cómo influyó esa dualidad de lugares en el resultado final? Me gustó mucho porque amo Escandinavia. Me gustan muchos lugares de allá y disfruto ir a sitios nuevos en esa región. También es genial tener mi propio estudio dedicado, separado de la casa, donde puedo ir con disciplina y crear cosas, fue una buena combinación. Además, grabamos la batería en Suecia, en una iglesia luterana antigua del norte, de unos 200 o 300 años, donde la sala en la que se graba es la nave de la iglesia. La batería estaba ubicada en el espacio donde habrían estado los bancos y el altar. Es el mismo lugar donde graban bandas como Mayhem y Watain. Y fue en pleno invierno, con nieve espesa; un entorno hermoso y con una acústica increíble. La reverberación que se escucha en la batería en el disco es de esa iglesia, no es artificial. Todo lo que escuchas es el volumen de los micrófonos de sala, subiendo y bajando. Después de grabar la batería en el norte de Suecia, regresé a casa y trabajé en todo desde mi estudio. Eso me dio mucho tiempo, aunque no demasiado, porque luego volvimos a Suecia para grabar voces y hacer la mezcla. Así que fue una buena mezcla: viajar, conocer lugares distintos, experimentar diferentes entornos, y también tener el tiempo a solas para compilar todo. En marzo mencionaste que el álbum estaba apenas a la mitad. ¿Hubo algún cambio significativo en la dirección creativa desde ese punto hasta el sonido final? Sí, en marzo estaba a la mitad. Estábamos por grabar las voces, creo. En ese momento estaba ajustando detalles, cosas pequeñas como el tono de guitarra: un poco más de “crunch” aquí o allá. A veces añadía una pista extra de guitarra pasando por un pedal de fuzz o una octava, solo en ciertos puntos, para darle el carácter que buscaba. Trabajaba junto a Lawrence, quien grabó las voces y también hizo la mezcla. Yo trataba de transmitirle que quería lograr un sentimiento frío en el álbum. Así que ajustábamos pequeños detalles de producción antes de grabar las voces. Cuando grabamos las voces, fue a finales de marzo, en Uppsala, Suecia. Probamos muchas ideas. Algunas ya estaban planeadas desde las maquetas, pero otras fueron improvisadas: agregamos coros, distintas capas vocales, y hasta invitamos a algunos cantantes invitados para ciertas partes que no estaban previstas. Fue una buena combinación entre planificación y momentos espontáneos. Canciones como ‘Tyrant’s Serenade’ o ‘Lay A Wreath Upon The World’ equilibran lo épico y lo íntimo. ¿Cómo decides qué tema debe sonar grandioso y cuál debe quedarse minimalista? Eso surge en la etapa de composición. Cuando terminamos de escribir una canción que resulta grande, bombástica y exagerada, probablemente luego nos inclinemos a escribir algo más íntimo y personal. También ayuda al flujo del álbum. Si tienes algo enorme y luego lo bajas a algo cercano y sencillo, le das más dinámica y logras que el disco fluya mejor. Mantienes al oyente intrigado. Creo que eso es importante en cualquier disco. A menos que seas Slayer y hagas un álbum de 26 minutos en el que todo sea rápido y pesado. Pero si haces un disco de 40 o 45 minutos o más, necesitas luces y sombras: cosas íntimas, momentos grandes y bombásticos, pasajes pesados y otros más suaves. Si todo es pesado, nada lo es; todo suena igual. Por eso necesitas estos contrastes, y todo eso lo planeamos desde la etapa de composición. Después de tantos años, ¿cómo resistes la tentación de repetir fórmulas y al mismo tiempo mantener las cosas frescas? Creo que es porque todavía estoy abierto a aprender. Pienso que cuando crees que ya lo sabes todo, es cuando empiezas a decaer. Tengo una sed de conocimiento sobre muchas cosas, pero especialmente sobre la composición, la ejecución, mi oficio, el sonido, las dinámicas, la sensación. Cada vez que creo haber aprendido algo, escucho algo nuevo y pienso: “Ojalá se me hubiera ocurrido eso” o “me pregunto cómo lograron hacerlo”. Esa sed constante de aprender es lo que te impulsa hacia adelante, te mantiene abierto a nuevas ideas y evita que todo se estanque. Porque es fácil pensar: “Ya tengo una fórmula, me quedo con ella”, pero esa es una manera cínica de componer, y no me gusta. Prefiero acercarme a las cosas desde una perspectiva casi inocente. Creo que es bueno abordar cada proyecto como si fuera nuevo. La miseria siempre ha sido un motor creativo para la banda. En el mundo actual, ya lleno de caos, ¿esa fuente de inspiración ha cambiado de alguna manera? Creo que mientras más envejecemos, más reflexivas se vuelven las cosas. Siempre hemos escrito sobre las sutilezas de la vida y la muerte, pero con los años se ha vuelto más personal y más introspectivo. Este disco, por ejemplo, no es conceptual, pero tiene un hilo común alrededor de la idea de la ascensión. Cuestiona por qué, desde que naces, luchas por mejorar en ciertas cosas, por qué quieres ser más de lo que eras cuando naciste o de lo que se te dio al nacer. Y muchas veces esa lucha resulta inútil. Entonces, sí, creo que cuanto más envejecemos, más personal y matizado se vuelve todo. Menos en blanco y negro de lo que era cuando éramos jóvenes. En ese entonces, todo estaba muy compartimentado, incluso líricamente. Ahora, con más edad, ves muchas más perspectivas del mundo y de la historia, y terminas escribiendo sobre eso. Mirando hacia atrás, ¿hay algún disco de Paradise Lost que te gustaría regrabar hoy con tu experiencia actual como productor? No. Porque pienso que los discos son producto de su tiempo y deben quedarse ahí. Ni siquiera quería regrabar “Icon”. Fue algo a lo que me convencieron, aunque entendí la necesidad: no tenemos los derechos de ese álbum, nos habían negado el acceso a los másters y al arte original. Así que prácticamente teníamos que hacerlo. Pero fue más un homenaje, una forma de que la gente viera: “Ok, este es "Icon 30"”. Solo para llamar la atención y llevarlos de vuelta al original. Eso era lo importante: mostrar cómo fue concebido. Cada disco está ahí por una razón, todos nos llevaron hasta aquí. Claro, hay muchas imperfecciones en varios álbumes, pero eso es lo que los hace únicos, productos de su tiempo. Es como decía antes: son una fotografía, y no deberías intentar recrear una fotografía, a menos que sea solo para llamar la atención hacia la original. Una pregunta obvia: ¿Van a traer la gira a Chile? Sería maravilloso. Sería genial. La última gira que hicimos a comienzos de este año fue, de lejos, la mejor gira por Sudamérica que hemos tenido desde los tiempos con Ozzy, creo. El promotor fue excelente, dormimos bien, viajamos bien, los conciertos estuvieron muy bien y la gente fue increíble. Me encantaría volver a trabajar con ese promotor y hacer algo pronto. Tenemos que hablar con él, porque realmente fue genial. Incluso voló a todos los conciertos que hicimos, no solo al festival en Chile, que él también promovió, sino también a los shows más pequeños. Eso no pasa seguido. Así que sí, espero que podamos ir el próximo año. Sería realmente fantástico. Han venido a Chile desde hace 30 años. Ayer fue el aniversario número 30 de la primera vez que tocaron en Chile, en el Monsters of Rock. Sí, es cierto. Fue hace 30 años. Un show interesante, sin duda. ¿Qué esperas que sientan los fans la primera vez que escuchen Ascension completo? Lo que espero es que reciban la sensación que intentamos transmitir en el disco: esa vibra otoñal, invernal, navideña, sombría. Dos palabras realmente resumen el álbum para mí: bombástico y melancólico. Esos son los dos contrastes que definen el disco, creo. Realmente espero que la gente lo perciba. También espero que miren la portada y el arte mientras lo escuchan, y que intenten sumergirse en la experiencia completa. Eso es lo que yo hacía cuando era joven: me hacía apreciar más el paquete completo, no solo la música. Hoy no sé qué tan relevante sea, porque sé que mucha gente solo pone “shuffle” en sus playlists y ni siquiera mira el arte. Pero para mí sigue siendo importante. Matias Arteaga S. Tags #Paradise Lost #2025 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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