Mar de grises: ''Seguimos siendo exigentes, pero ya no de la misma manera'' El regreso, el nuevo disco y las conversaciones que importan Lunes, 19 de Octubre de 2026 Mar de Grises tiene el doble mérito de ser una de las bandas más importantes del doom metal chileno y también de ser una de las más reconocidas en el extranjero. Surgidos en Santiago, forjaron su carácter en medio de una escena muy distinta a la actual, pero consiguieron conformar rápidamente una identidad que llamaría la atención de sellos internacionales, logro que no cualquiera alcanzaba en los años 2000. Después de doce años de pausa, Mar de Grises vuelve a trabajar con material nuevo y con una perspectiva distinta sobre su propia música. Con un disco en camino, la banda profundiza los contrastes que marcaron su identidad, llevando lo pesado hacia un territorio todavía más audaz. El resultado, dicen, nueve canciones que pretenden abrir un nuevo paradigma para el grupo conformado por Rodrigo Morris, Sergio Álvarez, Rodrigo Gálvez, Pablo Martínez y Juan Escobar, este último radicado en República Checa. En conversación con Rockaxis, los guitarristas Rodrigo Morris y Sergio Álvarez hablan de un retorno sin nostalgia, de la experiencia acumulada, de las posibilidades que ofrece hoy la tecnología para grabar entre Chile y República Checa, su show de apertura para Opeth, el Cryptic Celebration y, también, de un tema que pocas veces es el centro de las entrevistas musicales: la necesidad de generar espacios de conversación, formación y circulación de conocimientos dentro de la escena. - Empecemos hablando del nuevo disco que está avanzando a pasos agigantados. ¿Qué pueden adelantar? - Rodrigo Morris: Podemos decir que son nueve tracks. La fecha de salida todavía se tiene que definir, pero el disco va. Estamos también programando un par de presentaciones para este año, no muchas, y trabajando en una fecha un poco más grande para comienzos de 2027 en Santiago. - ¿Y musicalmente qué vamos a encontrar? ¿Continúa la línea de lo que mostraron en el regreso? - Sergio Álvarez: Hay más sorpresas. Los extremos que antes trabajábamos están un poco más exagerados: lo metalero está más metalero y las secciones lentas son todavía más lentas. En ese sentido, el disco es un poco más pesado y mezcla más elementos. Hay un par de temas con blast beats también. - ¿Tenían referencias concretas de otras bandas? - RM: Para componer no trabajamos pensando en replicar una banda determinada. Uno siempre está escuchando música, fijándose en cómo alguien resuelve una melodía, una parte de composición o un ritmo, pero la búsqueda es más difusa. - SA: Te llenas de distintas músicas y después no necesariamente puedes identificar de dónde salió algo. - ¿Eso cambia cuando llega el momento de producir el disco? - RM: Sí. Para producir aparecen referencias más claras. Seleccionas discos que te gustan y tratas de buscar ese sonido. En este caso queríamos cosas que sonaran bien, grandes y limpias. - SA: Por ejemplo, Katatonia tiene un sonido que me gusta mucho: limpio, ordenado, cristalino. Mar de Grises siempre buscó algo así; antes simplemente no sabíamos cómo lograrlo. - Entonces la referencia no es copiar, sino incorporar pequeños elementos a un lenguaje que ya existe. - RM: Claro. Mar de Grises ya tiene un lenguaje y a ese lenguaje le agregas pequeñas cosas. A veces escuchas una banda y te quedas con una característica, con una forma de hacer algo, y después eso se procesa. También puede pasar que para un mismo tema imaginemos decisiones muy distintas: teclados más análogos, determinada textura o una idea asociada a otra escena. Son esas conversaciones las que van direccionando las decisiones. - ¿Cómo describen ahora el resultado? - RM: Suena a Mar de Grises, sí o sí. Hay un cambio de enfoque en las dos direcciones que ya habíamos mencionado: el doom está más doom y lo metalero está más metalero. - SA: También están esas cosas extrañas de los discos anteriores, estructuras que no son necesariamente las clásicas para una banda. Todo eso sigue siendo parte de nuestra identidad. - ¿Qué significó volver a entrar en la cabeza de Mar de Grises después de una pausa tan larga, Rodrigo? - RM: Hacer de nuevo este trabajo fue también destrabar algo. Son doce años de pausa y tienes que volver a entrar en esa mente, liberarla y retomar el diálogo con la música. Afortunadamente, las cosas fluyeron de buena manera. - ¿Cambió la presión con la que enfrentan la composición? - RM: Sí. Antes existía esa tensión de tener que componer “la revolución del doom metal” y eso podía transformarse en algo tóxico. Seguimos siendo exigentes, pero ya no de la misma manera. Con los años aprendes que cuando estás relajado las cosas fluyen más. Eso no significa dejar de exigirse; significa no estar permanentemente ansioso pensando que todo tiene que quedar increíble. - ¿Qué les dio la experiencia para manejar mejor esa ansiedad? - RM: Es distinto que te lo digan a vivirlo. Puedes leerlo en cualquier libro de autoayuda, pero haber pasado por periodos de mucho estrés y después tener que revertir eso te entrega otra perspectiva. El miedo a sacar una obra y no saber cómo será recibida sigue existiendo, pero ahora está más modulado. - SA: También ayuda sentir que la gente está apoyando el regreso, aunque eso mismo genera una responsabilidad: sabes que hay personas esperando algo de ti. - RM: En mi caso, me cuesta escuchar los discos de la banda. Siempre encuentro algo que podríamos haberlo hecho mejor. Cuando comparas el trabajo con bandas que admiras, aparecen cosas que están muy por encima de tus capacidades y eso también te hace ser crítico. - ¿Qué buscan en esas comparaciones? - RM: Me interesa la buena construcción, la factura, el trabajo de producción. Hay artistas y productores cuyo nivel es brutal. Hay tecnología en Chile. Hoy puedes hacer un disco en casa con muy poco y conseguir un sonido profesional; incluso con software gratuito puedes emular muchas cosas. Lo que cuesta más es el conocimiento, la técnica y la experimentación. Afuera hay gente que puede dedicar años a investigar cómo construir un sonido, cómo grabar una guitarra o cómo desarrollar una herramienta. Eso termina marcando una escena. - ¿Tiene que ver con las condiciones económicas para desarrollar ese conocimiento? - RM: Muchísimo. En Chile y en Latinoamérica no necesariamente ganas plata por quedarte en un estudio pensando en una nueva fórmula. Un productor difícilmente puede dedicarle ese tiempo si necesita que el trabajo sea rentable. También usamos software y equipos desarrollados afuera. Las personas que han tenido una visión muy fuerte en ese campo muchas veces se van para desarrollar ese trabajo. - Pero al mismo tiempo la tecnología actual “democratizó” la grabación, ¿no? - SA: Totalmente. Hace veinte años no teníamos las herramientas que existen ahora. Hoy una banda puede invertir poco y hacer un disco que suene increíble. Incluso puedes tomar un disco histórico que fue grabado hace décadas y, técnicamente, emular ese sonido desde una casa. Eso cambia muchísimo las posibilidades de realización. - Hablemos un poco del arte visual en este nuevo período. El arte de los singles llamó mucho la atención. ¿Esa será la estética definida del disco? - SA: La portada todavía no está completamente definida, pero el concepto y la estética general sí. El trabajo de Aldo Rojas viene desarrollándose desde hace varios meses. - RM: Hay distintas muestras y tenemos que tomar decisiones pronto. Lo que sí está claro es que la línea visual de los singles representa bastante bien la estética que queremos para esta etapa. - Esta estética dialoga muy bien con el metal actual. ¿Lo perciben de esa manera? - RM: No fue una decisión predeterminada, simplemente se dio. Aldo también se está actualizando y ha trabajado con otras bandas, por lo que existen ciertos colores que pueden compartir un mismo ecosistema, pero nunca fue la idea forzarlo. - Hablemos un poco de las fechas que se vienen. Encabezarán el Cryptic Celebration junto a Poema Arcanus, Mortajas y IIII. Además, abrirán para Opeth el 1 de noviembre. ¿Cómo se están preparando para ambas instancias? - SA: El Cryptic Celebration es una tocata clásica que hacíamos con Poema Arcanus. Hicimos 6 ediciones y siempre invitamos a otras bandas, entonces quisimos revivir el espíritu de ese formato. Aprovechando que Poema Arcanus es una banda super consolidada y que nosotros estamos haciendo cosas también, creemos que estamos en una buena posición para dar este salto. La gente del doom igual apoya. Ese día vamos a tener mucho merch, discos y otras sorpresas. Queremos que todos estén presentes en el Cryptic Celebration. Sobre lo de Opeth, es una gran oportunidad que se nos está dando para que más gente nos conozca. Habíamos estado con ellos hace años, pero ahora son mucho más importantes. Como es una banda afín, es bueno encontrar seguidores en ese nicho. Además, el Santander Arena es el escenario más grande en la carrera de Mar de Grises, nunca hemos tocado ahí para tanta gente. Va a ser lindo. Aunque sea difícil meterse en esas ligas mayores, para nosotros es un logro. - El vocalista Juan Escobar está radicado en República Checa. ¿Es muy complejo coordinarse con un integrante fuera de Chile? - RM: Las coordinación es un poco más compleja, pero funciona. - SA: Incluso el disco anterior, cuando todos estábamos en Chile, se trabajó en buena medida enviando archivos y comentándolos. Nosotros, los que estamos acá, nos juntamos a ensayar, resolvemos factores técnicos y de montaje, y cuando llega Juan se acopla. Trabajamos con click y no tenemos problemas para avanzar. - ¿La distancia limita la posibilidad de tocar seguido? - RM: Sí, pero Mar de Grises no es una banda hecha para tocar tan seguido. Si una banda toca una vez, puede ir mucha gente; si vuelve poco después, probablemente irá menos. Por eso nuestras presentaciones tienen que ser algo que realmente valga la pena. - SA: Uno de los objetivos es que sean ceremonias atractivas, que la gente se pegue el pique y que sean de nuestro agrado. Si vamos a tocar una vez al año en Chile, tenemos que hacerlo de esa manera. - Se ve que hay un apoyo del público. ¿Cómo vivieron el encuentro en Chargo Bar, después de tantos años? - SA: Fue súper entretenido y muy positivo. Hubo buenos momentos, cosas graciosas y mucha historia. La gente estuvo apoyando, sentada y escuchando lo que teníamos para decir. - RM: También fue una conversación que permitió pensar en cosas que normalmente no aparecen en una tocata. - ¿Qué valor tiene ese tipo de instancia? - RM: Permite hablar del proceso, de cómo se hacen las cosas. En una tocata eso no ocurre, salvo que converses individualmente con alguien. Acá había gente de otras bandas que también podía interesarse por nuestra metodología de trabajo. Incluso quedaron ganas de profundizar en composición y en otros aspectos, quizás en otro ambiente. - ¿Por qué creen que se habla tan poco de esa dimensión? - RM: Porque durante mucho tiempo la conversación se concentró casi exclusivamente en la música, pero una banda funciona, en muchos sentidos, como un pequeño emprendimiento. Hay que componer, grabar, producir arte, gestionar contactos y pensar cómo se distribuyen los recursos. Esa parte consume muchas horas y, sin embargo, casi nunca se conversa públicamente. - ¿Qué tipo de formación sería realmente útil para una banda chilena? - RM: Tiene que partir desde la realidad de Chile. No puedes aprender a gestionar una banda chilena aplicando mecánicamente el modelo de una banda de Suecia o Noruega. - SA: Acá quienes tocan metal tienen otras pegas, otras condiciones económicas y muchas veces todo lo que gana la banda vuelve a la propia banda. Hay que construir métodos desde esa realidad. - RM: Ese tipo de conversaciones construye un discurso más amplio. No solamente se trata de sacar discos, sino de discutir cómo se hacen, cómo se gestionan las bandas, cómo se produce y cómo se toman decisiones. Son temas relevantes para la escena y pueden servirle a alguien que está empezando. - Finalmente, muchachos, ¿qué significa este regreso para ustedes? Por lo visto, son exigentes con los resultados... - RM: Sí. Somos exigentes con los pasos que damos. Conversamos mucho internamente y, cuando alguien propone algo, tratamos de analizar si realmente está dentro del estándar y de las cosas que queremos hacer. Es un proceso bastante objetivo: preguntarnos qué resultado queremos y si lo que estamos haciendo nos lleva hacia ahí, tanto en la música como en todo lo demás. - SA: Ha sido una vuelta que se ha hecho a nuestro ritmo. Han sido decisiones pensadas, pero también algunos piscinazos que afortunadamente han salido bien. La reunión, el regreso y el disco fueron pasos importantes. Ahora queremos hacer las cosas bien con lo que está a nuestro alcance. Pablo Cerda S. Tags #Mar de Grises Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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