Pantera: la brutal vigencia de la nostalgia Feroz sesión con Sepultura de invitados Martes, 13 de Diciembre de 2022 Lunes 12 de diciembre, 2022 Movistar Arena Revisa la galería de imágenes AQUÍ. La nostalgia es ese catalizador que nos conecta con momentos y situaciones del pasado que se han quedado grabados a fuego en nuestras mentes y en nuestros corazones. Esos recuerdos añorados llenos de felicidad, por lo que en lo personal, esos recuerdos con Pantera en su peak siempre han estado en el listado de los más memorables; como olvidar esa apertura para los Kiss originales en el Velódromo cuando literalmente les robaron el show; o esa explosiva caldera en la que convirtieron el Teatro Monumental en 1998, o esos shows impresionantes como cabezas de cartel del Ozzfest 2000 junto a Ozzy, y donde precisamente, Zakk Wylde se subía a tocar dos temas con ellos y que tuve el placer inmenso de presenciar. Tampoco debemos olvidar que tanto Pantera como Sepultura, sus invitados especiales de esta noche, fueron las bandas que mantuvieron a salvo el Metal en los 90, en medio del tsunami del Grunge que casi se lleva todo por delante. Hablando de invitados, Sepultura son de aquellos que siempre alegran la fiesta; el cuarteto es muy querido en Chile y la solidez es el sinónimo de cada una de sus presentaciones. A diferencia del Knotfest, esta noche el buen sonido estuvo presente desde el inicio, lo que permitió disfrutar de un show sencillamente demoledor. La gente fue a pasarlo bien y los ‘circle pits’ rápidamente se tomaron la cancha en un momento en que aun había algo de espacio disponible. Repitiendo el set del día anterior, esta vez si sonó ‘Territory’ como la segunda canción de la noche y de ahí para adelante el show se fue como por un tobogán de intensidad. Los tambores de Eloy Casagrande empujaban todo desde el fondo con precisión quirúrgica, mientras Paulo Jr., Andreas Kisser y Derrick Green daban todo lo que tenían de si en pos de brindarnos una noche memorable, donde temas como ‘Kairos’, ‘Propaganda’, ‘Cut-Throat’, ‘Dead Embryonics Cells’, ‘Refuse/Resist’ y ‘Arise’ (con Phil Anselmo como invitado), fueron absolutamente celebrados por una audiencia totalmente involucrada y partícipe del show. Sin duda la labor de Kisser es encomiable cubriendo y llenando todos los espacios, pero aún así se echa de menos la fiera guitarra rítmica de Max. En estudio puedes meter muchas guitarras, pero en vivo, se siente ese vacío. No hubo tiempo para más reflexiones porque ‘Ratamahatta’ y ‘Roots Bloody Roots’ cayeron como una granítica lápida para cerrar el show por todo lo alto y con suma contundencia, en una apertura absolutamente sensacional. Con las imágenes de los hermanos Abbott en las pantallas, Dimebag y Vinnie Paul, extraídas de esos insuperables home video caseros que son los “Vulgar Videos”, el corazón se apretaba y la ansiedad crecía. Los que estuvimos en el Knotfest ya sabíamos que esperar, pero esta noche, todo sería absolutamente superior porque desde el primer segundo el sonido fue espectacular y además pudimos disfrutar de un juego de luces sensacional y un escenario imponente e incendiario, sintiendo como el calor de las llamas te rostizaban la cara. Ver a Pantera a las 7 de la tarde a plena luz del día y con un calor sofocante, no tiene el mismo efecto que verlos de noche y en condiciones óptimas. ‘A new Level’ fue la trituradora de huesos con la que arrancó el show y si bien el set fue el mismo del Knotfest, esta noche el concierto fue ampliado y mejorado con la presencia de cortes adicionales como ‘Use My Third Arm’ temazo del “Far Beyond Driven” y la espectacular ‘Yesterday Don’t Mean Shit’, tremendo corte del “Reinventing The Steel” que puso a todo el mundo de cabeza en uno de los momentos más intensos y de mayor locura de la noche, aunque todo el concierto fue un piedrazo en la cabeza, donde nunca disminuyó ni la insanidad ni la intensidad, siendo los únicos momentos más calmos el homenaje a los hermanos con ‘Cemetery Gates’ de fondo la que luego es fusionada con ‘Planet Caravan’ de Black Sabbath, todo en un marco de máximo respeto y admiración hacia Dimebag y Vinnie Paul, que se siente honesto y resulta conmovedor. Sin duda Dime y Vinnie eran el alma y el corazón de Pantera, no solo por sus capacidades individuales como músicos sino porque eran de esos tipos bonachones que todo el mundo quiere. En lo musical hay matices y características que se extrañan, por ejemplo el sonido de la caja de Vinnie que siempre tenía mucha reverb resaltando su pegada matadora, o lo milimétricamente empastados que siempre estaban sus bombos con los riffs de Dimebag, generando ese ‘chuga-chuga-chuga’ devastador que te agarraba del cogote y que generó la denominación “Groove Metal” como un nuevo subgénero. Zakk Wylde y Charlie Benante son músicos categoría A, no los vamos a venir a descubrir ahora, pero hay un componente de ADN que no se puede replicar solo con destreza musical, y eso es lo que generaban los hermanos Van Halen y también los hermanos Cavalera en Sepultura; la magia de la genética, el talento consanguíneo. Pero lo anterior no quita que lo de anoche fuera espectacular y Phil Anselmo como maestro de ceremonias, sigue siendo de esos frontman de la vieja escuela que ya no salen, en un momento se mosqueó con alguien que lo escupió y dijo que si alguien más lo hacía lo iba a agarrar y lo sacaría a patadas del recinto. Su garganta todavía resiste de buena forma la exigencia y le hace justicia a esos petardos enormes que son canciones como ‘Mouth For War’, ‘Becoming’, ‘I’m Broken’, ‘Fucking Hostile’ (¡que brutalidad por los dioses del metal!), ‘Walk’ y ese cierre aplastante con ‘Cowboys From Hell’, lo cierto es que esos casi 90 minutos de show se hicieron demasiado cortos, solo 14 canciones donde además hay que destacar la prolijidad de Zakk en el extenso solo de ‘This Love’ y la contundencia de Charlie en los tambores en ‘Hollow’, pero por supuesto que todo el repleto Movistar quería más. Sin duda este regreso de Pantera a Chile fue histórico, porque luego de 20 años sin tocar en vivo, tuvimos la suerte y el privilegio de ver el cuarto y quinto show respectivamente de esta “reunión” y la banda suena perfectamente engrasada y ajustada, más aún considerando que el bajista Rex Brown tuvo que volver a Estados Unidos luego de contagiarse de Covid en Colombia. Por ello, si la vida se va construyendo con una sumatoria de momentos felices que luego dan pie a recordarlos con nostalgia, pues bueno, esta noche fue uno de esos momentos, una noche emocionante y aplastante; otra vulgar demostración de poder del legado indestructible de Pantera. Cristián Pavez Fotos: Sergio Mella Tags #Pantera #Sepultura #Knotfest #Knotfest Chile #Zakk Wylde #Charlie Benante #Philip Anselmo #Phil Anselmo #Andreas Kisser Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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