Meshuggah: Inmutables, perpetuos y disonantes Los suecos regresaron a un Caupolicán en llamas Miércoles, 23 de Octubre de 2024 22 de octubre de 2024 - Teatro Caupolicán Galería de fotos AQUÍ. Tras enfrentarse a un variopinto público en el Knotfest Brasil 2024, Meshuggah aterrizó en Chile para tocar en el mismo recinto que los vio debutar en 2013: el teatro Caupolicán. Desde ese efervescente debut, los vimos completar el cartel del Rock Out 2016 y también protagonizar una dupleta en el teatro Coliseo en abril del 2019, pero el recinto de calle San Diego es algo especial. Tal y como le decía el baterista Tomas Haake al periodista Francisco Reinoso en una entrevista con radio Sonar, los suecos no nos vistan tan frecuentemente, pero hay un cariño mutuo entre la banda y su público, y ellos lo saben. Con una pandemia entre medio, pasaron 5 años para que el combo volviera por estos lados y la ocasión no podía ser más perfecta, ya que estaríamos frente a la presentación del reciente “Immutable” (2022), otra pieza que los hace destacar como uno de los nombres más únicos del metal contemporáneo. Es probable que más de alguno se haya sorprendido por la inclusión de Chances en el cartel, pero la verdad es que Meshuggah ha girado con bandas como Converge o Torche, por lo que la asociación con sonidos ligados al post hardcore o al metal alternativo no es nueva en su historia. Con esa relación en la cabeza, es más fácil entender el paso de trallazos como ‘Primero en Caer’, ‘Condena’ y ‘Panóptico’, todas provenientes del aclamado homónimo que los locales lanzaron en 2023 y que comparten un tono envolvente y aguerrido con los gritos de Tamara Rivas siendo el foco principal. Detrás de ella, Benjamín Plaza le da toda la pesadez a ‘10 PM’ y a ‘Arder atemporal’ desde la batería, también vemos como el bajista Zayad Issa y los guitarristas Daniel Callejas y Matías Figueroa encaran el final con ‘Caminantes’ y ‘Senderos’ forzando los decibeles para prendar a varios con sus riffs machacantes. Ahí el ensamble con los suecos cobraba todo el sentido del mundo porque no es exactamente el mismo tipo de metal progresivo intrincado que profesa Meshuggah, y bien sabemos que imitadores de la fórmula hay por montones. La gracia de los chilenos es beber de su influencia sin copiarlo a rajatabla y eso mismo hace que concuerde tan bien en este contexto. Al final, la gran presentación de Chances no solo justificó el momento de visibilidad que están teniendo con una formación que les ha dado excelentes frutos, si no que evidencia que pueden moverse a sus anchas en el escenario que se les cruce por delante. Con la barra ya desplegada en todos los sectores del histórico recinto capitalino y con una previa que incluyó clásicos ochenteros de la talla de ‘(I've Had) The Time of My Life’, famosa por el filme Dirty Dancing, ‘I Want To Know What Love Is’ de Foreigner, ‘Lady In Red’ de Chris de Burgh o ‘Careless Whisper’ de George Michael que se cantaron a mano alzada, las luces se apagaron a las 21 hrs en punto y Meshuggah saltó a escena unos minutos después. El inicio es lento y denso mientras el escenario viste colores rojos durante la amenazante ‘Broken Cog’, el primer corte en aparecer del “Immutable” (2022) y que sería seguido solo por ‘Kaleidoscope’ y ‘God He Sees in Mirrors’ más adelante, todas con una calurosa recepción por parte del respetable. Eso sí, no se explica la ausencia de ‘The Abysmal Eye’, single más fuerte del disco que podría haber tomado gran protagonismo en una instancia como esta. En términos de experiencia, soportar la cancha de Meshuggah es bastante rudo. Si bien el concierto no decae nunca, bestialidades como ‘Rational Gaze’ y ‘Perpetual Black Second’, la sección dedicada al “Nothing” (2002) que vino justo después de la primera canción, y sobre todo, el neoclásico ‘Born in Dissonance’ se llevan la corona en términos de mosh y headbanging, con el calor del Caupo asolando los agitados cuerpos de los participantes en ese rito. Otros puntos destacados fueron el bloque de 13 minutos que componen la grabación de ‘Mind’s Mirrors’ y el tandem ‘In Death - Is Life’ e ‘In Death - Is Death’, que empieza muy amenazante y se vuelve un verdadero torbellino en un desarrollo fabricado a mano para saltar en masa, y la dinámica ‘Humiliative’, joya del EP “None” (1994) que no puede estar ausente. Pero si hablamos de clásicos, ‘Future Breed Machine’ y ‘Bleed’, separadas por el encore, se robaron la película en esa conjunción maravillosa que se forma con la escenografía de fondo, el juego de luces, la gente saltando y los integrantes de la banda totalmente concentrados en las algebraicas notas que salen de sus instrumentos. El final con ‘Demiurge’ solo es otra muestra de un Tomas Haake manejando los tiempos desde la batería con una precisión deslumbrante, mientras el trío de cuerdas compuesto por Fredrik Thordendal y Mårten Hagström en guitarras más Dick Lövgren en el bajo confeccionan un impenetrable muro sónico cuyo grosor no deja espacio para grietas. Al frente, un barbón Jens Kidman gesticula y confronta con un vozarrón que desarma a cualquiera, un maestro de ceremonias de tomo y lomo que acusa recibo de la conexión con un público muy participativo. Tras una aplastante performance en la que quebraron cuanto cráneo se les apareció en el camino, el quinteto europeo deja para la posteridad uno de los mejores shows de su historia en Chile, superando con creces lo vivido en el Teatro Coliseo y probando que armar una base leal de seguidores en estos tiempos no siempre tiene que ver con las métricas impuestas por el mundo moderno. Al contrario, esta es una banda de combustión lenta que ha hecho todo de manera orgánica y gradual desde su primer EP en 1989 hasta su último largo en 2022 y que ha logrado establecer un sello que muchas otras bandas contemporáneas llevan marcado en la frente, lo que convierte a cada concierto en una oportunidad para dejarse consumir en cuerpo y alma por las llamas de un espectáculo demandante que ha moldeado y sigue moldeando a tantos. Con ese espíritu inmutable, sonido perpetuo y atractiva disonancia, Meshuggah confirma que su casa en Chile se llama teatro Caupolicán y que, aunque no nos visiten tan a menudo, son capaces de provocar un estado de iluminación musical en medio de una atmósfera caótica de la que somos totalmente protagonistas. Pablo Cerda Fotos: Aarón Castro Tags #Meshuggah #Chances #2024 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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