Masters of Rock 2025 - Día 1: Calidad para todos los gustos Jornada inaugural marcada por el Heavy y Death Metal Jueves, 24 de Abril de 2025 Miércoles 23 de abril de 2025 - Movistar Arena Galería de fotos AQUÍ. Dos años tuvieron que pasar para la segunda edición de Masters of Rock, estando esta nueva entrega dividida en dos jornadas en el Movistar Arena, a diferencia de la única jornada original. A un clásico nacional se sumaron dos nombres más que frecuentes en nuestro país y uno que finalmente debutaba en este lado del mundo, dando forma a un cartel tan variado como efectivo para todos los presentes. Y aunque no se pudo hablar de un sold out total, la verdad es que instancias como la de este miércoles son de aquellas que tienen razones de sobra para quedar en la memoria de quienes disfrutan de estos sonidos, uniéndose como uno aquellos más cercanos al Heavy Metal con quienes prefieren los toques más progresivos o la intensidad del Death. Pentagram - La demente posesión Ya sea dentro del underground local, abriendo para bandas extremas como Carcass, masivas como Ghost, o como parte de festivales como el que nos convoca, Pentagram siempre funcionará sobre cualquier escenario dado su poder en vivo, y su conciso set de 25 minutos no fue la excepción. ‘Fatal Predictions’, ‘Demented’, ‘Evil Incarnate’, ‘Possessor’, y la permanente encargada de cerrar ‘Demoniac Possession’ fueron la sacudida inicial al Movistar Arena en esta extensa jornada, sonando con claridad y potencia al igual que el resto del cartel, además de desatar los primeros mosh del día entre los más efusivos en ambos sectores de la cancha. Tal como indicó durante la presentación, Reisenegger y los suyos se encuentran celebrando cuatro décadas de carrera, y el haber sido parte de una instancia como esta se suma a sus múltiples logros, tanto por su impecable presentación como también por sumar nuevos adeptos que posiblemente no hayan tenido interiorizada su música, pero que al estar ahí, es seguro que su primera impresión fue más que positiva. Opeth – El legado de un testamento Siempre es altamente satisfactorio cuando una banda tiene un gran nuevo disco que presentar y el reciente “The Last Will and Testament” (2024), fue recibido con los brazos abiertos debido al regreso de las voces guturales, y en ese contexto, lo de Opeth rayó la perfección por la absoluta fidelidad con que abrieron su concierto con ‘S1’, el primer tema de dicho álbum. El sonido estaba óptimamente bien ecualizado por lo cual se podía apreciar cada matiz y timbre de los instrumentos y las voces, y a pesar de que la banda solo tocó nueve canciones, su set se prolongó por alrededor de 80 minutos, donde destacó sobremanera en los poliritmos su nuevo y joven baterista Valtteri Väyrynen (ex Paradise Lost), quien encajó en la banda como un guante de seda. “Lo se, somos geniales” dijo el líder y mente febril de la banda sueca, Mikael Akerfeldt, agradeciendo los vítores de admiración, y además compartió algunas historias con su embelesado público, como cuando recordó que “en 1987 esperé en la puerta de su camarín a Judas Priest con mi tabla de skate, y ahora años más tarde, estoy compartiendo escenario con ellos, eso fue increíble para mi porque que son una banda grandiosa”. También bromeó con los nombres castellanizados que el público le ha puesto a la banda, partiendo por él como “Miguelito”; “El Capitán”, por el bajista uruguayo Martín Méndez, “DiCaprio” por el tecladista Joakim Svalberg, “Peluca”, por el guitarrista Fredrik Akesson y sobre el baterista dijo “debemos tener una conversación en un foro con ustedes para para ver que nombre le pondremos a nuestro baterista, por el momento solo es Valtteri”, mientras la banda se metía en grandiosas interpretaciones de temas como ‘S7’, ‘In My Time of Need’, ‘Ghost of Perdition’, ‘Sorceress’ y la final ‘Deliverance’ a la que Akerfeldt presentó como “14 minutos de Death”, cerrando de esta forma un show para escuchar y disfrutar detenidamente porque fue absolutamente impecable. Savatage – Una deuda pagada en oro A veces los sueños se hacen realidad y aunque hubo que esperar una eternidad de décadas para finalmente poder ver a Savatage sobre un escenario nacional, esa espera valió cada segundo pagado en oro puro. Lo de Savatage fue la perfección hecha show, con un nivel de precisión, virtuosismo y emotividad que dejaron a varias personas con lágrimas en sus ojos. Sencillamente fue tremendo porque desde el arranque ‘The Ocean’ el sonido fue óptimo y la ejecución de la banda, estelar, liderados por el vocalista Zachary Stevens que estuvo muy bien como su voz y como frontman, con una dupla de guitarras tremendas con los enormes Chris Caffery y Al Pitrelli (Alice Cooper, Megadeth), con el inmenso bajista Johnny Lee Middleton y el tremendo baterista Jeff Plate (Metal Church), es decir, la misma formación que la banda ha tenido los últimos 30 años desde 1995, y que además tocan juntos en la Trans-Siberian Orchestra, el proyecto paralelo que idearon el vocalista y compositor Jon Oliva, junto con el productor Paul O’Neill (que lamentablemente falleció en 2017), para desarrollar la vertiente orquestal y sinfónico que es uno de los ingredientes principales de Savatage. Himnos como ‘Jesus Saves’, ‘Dead Winter Dead’, ‘Handful of Rain’ y la multicoral ‘Chance’ donde Caffery y los dos tecladistas de apoyo, hicieron unas armonías vocales de otro planeta junto a Stevens, logrando un efecto realmente apabullante en una interpretación sideral, demostrando toda la riqueza de la música cuando es absolutamente en vivo y sin ningún apoyo de pistas de apoyo. El tramo final fue lo más emotivo del show, cuando el grupo tocó piezas clásicas del catálogo como ‘Gutter Ballet’, ‘Edge of Thorns’ y la balada con piano ‘Believe’, donde apareció en la pantalla de fondo el líder de la banda Jon Oliva (quien no pudo estar presente en esta gira porque en un accidente automovilístico, se partió su columna en 3 secciones), enviando un saludo y tocando su piano, y posteriormente se le rindió también un homenaje a Criss Oliva, el guitarrista original de la banda, que falleció en 1993, cuando un conductor ebrio lo chocó. El gran final llegó con ‘Sirens’ un temazo de su primera época más metalera, y luego con ‘Hall of the Mountain King’ de 1987, cuando el grupo encontró su veta progresiva. Un show aplastante, perfecto, emocionante, en donde el público participó activamente siendo hechizado por el nivel estelar de una banda única en su especie. Judas Priest - Invencibles Con más de medio siglo a cuestas, Judas Priest no baja la guardia en su lucha por el Metal, quedando aquello más que claro con su constante actividad en vivo y sus nuevos lanzamientos, siendo “Invincible Shield” de 2024 su décimo novena entrega en estudio. ‘Panic Attack’, corte inicial de dicho trabajo, marcó también el comienzo de una hora y 50 minutos de presentación, apareciendo la banda tras un telón que cubría parte del escenario, siguiendo inmediatamente con la clásica ‘You’ve Got Another Thing Comin’’, la primera de varias de esas canciones permanentes en los setlist de los británicos. Tras un primer y breve saludo de Rob Halford, preguntando si estábamos listos para algo de Heavy Metal al estilo de la banda, caería la intensa ‘Rapid Fire’, seguida sin pausa por la siempre celebrada ‘Breaking the Law’, que por más repetida que a muchos les parezca, sería difícil imaginar un show de los Metal Gods sin ella. Todo se ejecutó de manera fluida y enérgica, con un alto valor de producción -incluyendo una estructura de luces móvil con la forma del característico logo- y una acústica más que idónea, llevándose todos los aplausos el frontman, quien interactuó tanto con su público como con sus compañeros de banda, incluso con Ian Hill, de perfil siempre discreto, pero firme en su puesto. Exceptuando los otros dos cortes del reciente LP -‘Invincible Shield’ y ‘Crown of Horns’- y ‘Saints in Hell’ de “Stained Class” (1978) -interpretado en vivo por primera vez recién en 2018-, cada canción del setlist había sonado al menos una vez en alguna de las seis presentaciones anteriores. ‘Riding on the Wind’, ‘Love Bites’ o ‘Devil’s Child’, por nombrar algunas, volvieron a mostrar su efectividad por más que parte de la audiencia ya fue testigo de ellas previamente, sin perder un ápice de su poder incluso cuando quienes las ejecutan actualmente no son los mismos que las plasmaron en primer lugar. En ese sentido, la dupla de Richie Faulkner y Andy Sneap una vez más se lució al recrear lo registrado por Glenn Tipton y K.K. Downing, teniendo Faulkner un mayor protagonismo al llevarse solos más extensos como los de ‘Sinner’ y ‘Victim of Changes’. En cuanto a la voz de Halford, si bien algunos de sus conocidos gritos ya no son tan extensos como antaño, la fuerza y la actitud siguen ahí. A los 73 años sigue dándolo todo y más sobre el escenario, lugar que siempre ha dicho que no dejará hasta el final de sus días, y más se le admira por ello, porque esa entrega es total. Incluso esos gestos de cansancio -llegando a sentarse unos minutos al presentar el tema homónimo del reciente LP- se entienden completamente, y es algo que de ninguna manera llega a restar solidez a la presentación e incluso remarca más la dedicación del vocalista. No cualquiera desata los alaridos de ‘Painkiller’ a esa edad, y claramente seguirá haciéndolo mientras sea posible. La intro envasada ‘The Hellion’ seguida de ‘Electric Eye’ dieron paso a la recta final de show tras una breve pausa, con ‘Hell Bent for Leather’ -Harley Davison incluída, como de costumbre- y una acorde ‘Living After Midnight’ rematando la séptima visita del sacerdote a Chile. “The Priest Will Be Back”, rezaba la pantalla mientras los presentes abandonaban el recinto, cosa que también Rob y el baterista Scott Travis prometieron que así sería. Claramente esos huesos duros de roer quieren seguir en esto mientras el cuerpo aguante, y si es así, ahí estarán sus leales seguidores una vez más, porque el nivel musical y de entrega escénica no disminuye a pesar de lo desgastante que puede resultar el paso de los años. Y si efectivamente se cumpla aquello que originalmente anunciaron con su gira Epitaph en 2011, al menos nos quedaríamos con un recuerdo de que el Metal de Judas Priest se mantuvo sólido hasta el final, pero no nos engañemos, todavía hay mucho que dar. Un cierre más que memorable de la primera jornada de Masters of Rock 2025, en donde el Heavy volvió a conquistar el arena del Parque O’Higgins. Luciano González Cristian Pavez Fotos: Sergio Mella Tags #Masters of Rock #2025 #Judas Priest #Savatage #Opeth #Pentagram Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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