Fatal Prediction Fest 2025: Más visceral imposible Extensa jornada liderada por Massacre y Vltimas Domingo, 05 de Octubre de 2025 Sábado 4 de octubre de 2025 - Teatro Cariola Galería de imágenes AQUÍ. En un Teatro Cariola donde se respiraba camaradería y ansiedad de ritmos crudos, Fatal Prediction Fest 2025 desplegó una jornada que se convirtió fue una radiografía del metal en su estado más visceral. Desde el azote nacional de To Kill y Weight of Emptiness hasta la violencia extranjera comandada por Massacre, cruzando por la precisión de VLTIMAS, la atmósfera helada de Hate y el reliquiario narco-satánico de Brujería, se vivió una jornada intensa, de sonido arrollador -en momentos con pequeños problemas técnicos- y contrastes en donde el rugido colectivo fue tan protagonista como las bandas mismas. To Kill irrumpió con furia, ejecutando 'Finisher', 'Addicted', 'Antimatter' y 'Over Your Dead Body', congregando a los asistentes desde temprano. Por su parte, Weight of Emptiness arrancó la jornada con 'Mütrümtun (The Calling)', 'Defrosting' y 'Chucao', tres piezas que desplegaron eficacia de ejecución, pasajes oscuros y momentos de brutalidad. Una presentación sólida y el lugar, aún templado, respondió con atención y vítores. La presentación de Hate llegó con expectativas altas, demostrando en el escenario un set preciso y gélido. Su último lanzamiento, "Bellum Regiis", fue el eje principal de esta primera visita a Chile, sonando rígido y estruendoso. La batería se percibió con potencia gracias a la tremenda ejecución, los riffs entrecortados y la voz eran martillazos, con Adam Buzko y compañía dejando en claro que su propósito en el festival era imponer respeto. Llegó el turno de Brujería, y con ellos, el caos que todos esperaban. El recinto explotó desde el inicio con la clásica 'Brujerizmo'. El setlist fue una bala directa a la nostalgia y la rabia: 'El Desmadre', 'Hechando Chingasos', 'Anti-Castro' y 'La Migra' fueron coreadas como himnos. La actual encarnación de la banda suena de manera descomunal, aportando de sobremanera a ese siempre presente legado, provocando una emoción distinta que flotaba en el aire. Entre risas y guitarras fuera de control, la agrupación se reencontró con nuestro país como viejos camaradas de guerra, unidos por una historia compartida de resistencia y sudor. La conexión fue inmediata, siendo todo una reunión de hermandad y una ceremonia de memoria. El público local respondió con furia y cariño, sabiendo que detrás del anonimato y las máscaras había también un duelo silencioso. Esta vez, el eco del 'Esto es Brujería' tenía otro peso. Juan Brujo, el irreverente líder y fundador, había partido el año pasado junto a su compañero de mil batallas Pinche Peach, dejando tras de sí un legado de provocación y libertad que marcó generaciones. Su ausencia se sintió, pero también su espíritu. Su hijo, John Christpher Lepe, conocido como El Sativo, encabezó en la batería la descarga con una fuerza que parecía guiada desde el más allá. 'Cristo de la Roca' y 'La Ley del Plomo' mantuvieron la violencia en alto, con los “comandantes narcosatánicos” dirigiendo el ritual. El cierre con 'Matando Güeros' dejó al público en un trance colectivo, con la banda conviertiendo el desorden en arte, así como también en un homenaje, un exorcismo, un adiós y una celebración de todo lo que el metal latino lleva en la sangre: rabia, hermandad y verdad. Tras semejante descarga, Vltimas se tomó el escenario encabezados por un estandarte del death metal como es David Vincent, figura que impone respeto solo con su presencia. Lo que siguió fue una clase magistral de metal extremo, en donde técnica, teatralidad y oscuridad se entrelazaron con precisión quirúrgica. Desde los primeros acordes de 'Praevalidus' quedó claro que el trío venía decidido a conquistar sin necesidad de estridencias. Cada movimiento, cada pausa, cada mirada de Vincent tenía el peso de quien ya escribió capítulos fundamentales de la historia del género. 'Monolilith' continuó el ataque, mostrando la elegancia de una banda que sabe cómo controlar la tensión, mientras que con 'Total Destroy!', el público comenzó a reaccionar con un headbanging contenido, absorbido por la densidad del sonido. Era una energía distinta, menos física y más cerebral. Los acordes finales de 'Everlasting' se extendieron, mientras luces bañaban el escenario y las sombras de los músicos se proyectaban sobre los muros del Cariola, dándole al momento un aire de ritual. Vltimas busca imponerse, dominando cada escenario sin necesidad de derechamente arrasar con todo a su paso. Su presencia es gravitacional, siendo el vértice más oscuro de la jornada. Un bloque de sonido y presencia que condensó la elegancia del mal y el control absoluto sobre la tempestad. El cierre quedó en manos de Massacre, leyendas vivientes del death metal estadounidense y una de las piedras angulares de la escuela de Florida. Su sola presencia evocó una era donde la brutalidad no era una palabra, sino que cuando la distorsión era sucia, los riffs cuchillas oxidadas y las voces emergían como agonía desde una tumba abierta. Desde el primer golpe de 'Dawn of Eternity', la banda sumergió al Cariola en un viaje al génesis del género, con esa conjunción de horror y podredumbre que definió el sonido del death metal a fines de los ochenta. El repertorio fue un repaso de su legado. 'Cryptic Realms” y 'Biohazard' levantaron una muralla de sonido espeso, mientras que 'Defeat Remains' y 'Symbolic Immortality' reafirmaron por qué "From Beyond" (1991) sigue siendo una biblia para los cultores del género. El sonido fue una muestra de cómo el death clásico puede seguir sonando devastador sin depender de sobreproducción, ya que Massacre tiene la autoridad de quien entiende que la simpleza. Cuando se ejecuta con convicción, aplasta más que cualquier artificio técnico. La sorpresa del set llegó con 'Succubus' mezclada con parte de 'Raining Blood' de Slayer, un guiño brutal que conectó la raíz death con su sangre thrash más primitiva. 'Evil Dead', original de Death en sus inicios bajo el nombre Mantas (en la época en que también militó el vocalista Kam Lee), cerró la jornada como un epitafio grabado en piedra. Fue un cierre primitivo, honesto, y cargado de esa aura que solo las bandas que estuvieron en el origen pueden transmitir. El Teatro Cariola respondió con éxito, con el sonido variando entre lo pulcro y lo saturado, quizás un espectro ideal para un festival que está comenzado a forjar una historia. Solo en los momentos de mayor distorsión (especialmente con Brujería) se sintió que el control cedía a la energía del público, pero eso fue parte del pacto. Ricardo Clavería Ireland Fotos: Sergio Mella Tags #Fatal Prediction Fest #2025 #Brujeria #Vltimas #Massacre #Hate #Weight of Emptiness #To Kill Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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