Feuerschwanz: Fiesta medieval y cerveza Desatando su ritual folk por primera vez en Chile Miércoles, 22 de Abril de 2026 Martes 21 de abril de 2026 - Sala RBX La primera visita de los alemanes de Feuerschwanz a Chile fue uno de esos debuts que se sienten esperados, sobre todo porque la banda nunca había pisado el país. El 21 de abril, la sala RBX se transformó en una taberna medieval, donde el folk metal se mezcló con cerveza, humor, coros y gran energía de los presentes, todo gestado de manera genuina. Formados en 2004 en Erlangen, Baviera, los germanos comenzaron como una parodia del rock medieval, pero con el paso de los años fueron endureciendo su sonido hasta consolidarse como uno de los nombres más sólidos del folk metal europeo. Con 13 discos a cuestas y una identidad cada vez más definida, la gira centrada en su más reciente trabajo "Knightclub" (2025) aterrizó en Santiago con la promesa de una noche distinta. Y lo fue, aunque no desde el exceso, sino desde la conexión natural entre banda y público. La apertura estuvo a cargo de los chilenos de Kattegat, quienes asumieron el desafío de preparar el terreno. Desde la intro, la cual nos inserta inmediatamente en su propuesta, hasta 'Fraterpilsen', el ambiente comenzó a soltarse rápidamente. La respuesta fue inmediata: manos, cervezas en alto y una sensación de camaradería que no suele aparecer tan temprano en la noche. 'He Visto el Lobo' mantuvo ese impulso, con el público ya más suelto y apyando fragmentos mientras la banda empujaba su mezcla de folk y metal con naturalidad. Uno de los momentos más celebrados del set de Kattegat llegó con su versión de 'Herr Mannelig', donde la respuesta del público se volvió más participativa, destacando el desplante de ambos gaiteros, los cuales transportan al mundo medieval con sus melodías y actitud. 'Misa' y 'La Danza del Oso' reforzaron ese carácter festivo, con ritmos pensados para moverse y un público que no dudó en hacerlo. Para el cierre, 'Rokatang' dejó la sensación de que la banda local había cumplido más que bien su rol: encender el ambiente sin forzarlo. El arranque de Feuerschwanz fue directo. 'Drunken Dragon' marcó el tono del show con un sonido sólido y un público que ya venía encendido. La banda se mostró cómoda desde el primer momento, y eso se trasladó rápidamente a la sala. 'SGFRD Dragonslayer' elevó la intensidad, mientras la instrumentación folk comenzaba a tomar protagonismo, especialmente con la presencia de violín, gaita y flauta integradas sin saturar la mezcla. 'Memento Mori' mantuvo la línea, combinando melodía y peso, y 'Untot im Drachenboot' reforzó el carácter festivo que define a la banda. A esa altura, el público ya estaba completamente dentro del universo de Feuerschwanz. 'Knightclub', una de las piezas más recientes, funcionó bien en vivo, mostrando que el material nuevo convive sin problemas con el repertorio clásico. 'Bastard von Asgard' y 'Name der Rose' fueron momentos donde la respuesta del comprometido público se volvió más coral, entendiendo el tono lúdico de la banda y lo devolviéndolo con entusiasmo. 'Ultima Nocte' aportó un aire más épico, mientras que 'Schubsetanz' devolvió la fiesta al centro del escenario con un ritmo que invitó nuevamente al movimiento colectivo. 'Kampfzwerg' y 'Testament' mantuvieron el flujo con naturalidad, y 'Berzerkermode' aportó uno de los momentos más intensos del set. 'Sam the Brave' funcionó como un puente entre lo épico y lo festivo, manteniendo el interés sin romper el ritmo general. Uno de los puntos más curiosos y celebrados llegó con 'Dragostea Din Tei', el conocido cover que la banda lleva a su terreno folk metal. Lejos de sentirse fuera de lugar, la interpretación generó un momento distendido, con el público coreando y disfrutando la reinterpretación. Fue uno de esos instantes donde la banda demuestra que su identidad también se construye desde el humor y la cercanía. La recta final fue directa. 'Valhalla' reforzó el componente épico, 'Rohirrim' mantuvo la intensidad y 'Das Elfte Gebot' cerró la noche con una sensación de misión cumplida. No hubo necesidad de grandes artificios: el peso estuvo en las canciones, la interacción natural y un público que respondió. El debut de Feuerschwanz en Chile dejó una impresión clara. No fue un show sobreactuado ni dependiente de la espectacularidad visual, sino una presentación sólida, entretenida y coherente con su identidad. La combinación de humor, folk metal y actitud festiva encontró una audiencia dispuesta a entrar en ese juego, y el resultado fue una noche que fluyó con naturalidad. Kattegat cumplió un rol importante en esa construcción, preparando el terreno con una propuesta que conectó rápidamente con el público. Feuerschwanz, por su parte, hizo lo que mejor sabe hacer: convertir el escenario en una celebración donde la música, la cerveza y el espíritu festivo conviven sin necesidad de exageraciones. Ricardo Clavería Ireland Fotos: Luis Yáñez Tags #Feuerschwanz #Kattegat #2026 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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