Mac DeMarco: Volviendo a lo simple

El canadiense sigue componiendo buenas canadienses

Extrovertido, distintivo y animoso. Así se podría definir la personalidad de Mac DeMarco arriba del escenario, la que lo ha llevado a posicionarse en referente inequívoco para las nuevas generaciones. ¿Cuál es la distinción de Vernor Winfield McBriare Smtih IV –su nombre real–, para que se haya convertido en uno de los iconos más reconocidos e interesantes del indie de la última década?

Como muchos en la historia de la música, Mac DeMarco se colgó la guitarra para conseguir chicas, pero luego se enamoró del instrumento y no lo pudo dejar. A tal punto llegó este amor, que decidió dejar su ciudad natal en Canadá para probar suerte con la música. Armó sus maletas, tomó esa guitarra que compró por treinta dólares –que sigue ocupando hasta hoy «porque me entrega un sonido que no he podido hallar en otra», confesó– y partió a Montreal, pensado que ahí encontraría espacios y tendría ese golpe de suerte que esperan todos los músicos emergentes. En el camino, el oriundo de Edmonton se volvió adicto a los cigarrillos Viceroy, trabajó pavimentando calles, e incluso entregó su cuerpo a dudosos experimentos médicos para poder tener algo de dinero. «Al principio, fue como “lee estas palabras y te grabaremos”. Luego hubo unos como “te pondremos en esta silla de dentista y dispararemos un imán de alta potencia en tu cerebro”. Había otros donde me hicieron empujar mi brazo con agua muy fría y correr en una cinta trotadora durante dos horas seguidas», le confesó a un medio británico. Sobrevivió a todo eso y siguió probando con la música, siempre haciéndolo de manera casera, grabando con lo que tuviera a su disposición en la pieza o en estudios económicos. Lo que diera su escaso presupuesto.

En 2012, se jugó sus últimas fichas, ya desanimado y pensando que esta aventura –que había iniciado tres años antes– no se concretaría. Con pocas expectativas, publicó “Rock And Roll Night Club”, su álbum debut, y en los descuentos, al blondo compositor le llegó su gol: el sello Captured Tracks decidió sumarlo a sus filas para sacar su próximo disco, “2”, a finales del mismo 2012. Rápidamente recibió elogios de medios especializados como NME y Pitchfork, y se convirtió en un referente a nivel mundial de la música independiente, siendo influencia directa para artistas nuevos como el noruego Boy Pablo o el inglés Yellow Days.

Alterando el barrio

No hay duda que, con los años, Mac DeMarco se ha ido transformando en una especie de mito. Un artista del under que rompió algunas reglas compositivas de la música pop y con eso ha llamado la atención de un montón de jóvenes músicos. Su propuesta fue lograr un sonido único en base a guitarras filtradas por un artesanal chorus effect y melodías que salen de lo convencional. Sus canciones dejaban de lado el clásico canon Beatles para seguir su propio camino. Un estilo propio al que bautizó como “jizz jazz”, en donde aprovecha la versatilidad que entrega la guitarra bajo un aura lo-fi. Minimalista, pero no por ello menos complejo.

Para Simón Campusano, vocalista de Niños del Cerro, el fenómeno de arrastre del canadiense se debe a su habilidad para crear canciones. «Si bien rescata la estética indie jangle de Beach Fossils y Wild Nothing, Mac lo supo hacer con buenas canciones, en particular en su segundo álbum. Además, tuvo un buen alcance debido a que su personaje es muy llamativo: un joven que no quiere ser cool, pero que por lo mismo lo es». Sumado a esta paradoja, comenta que DeMarco ha influenciado a muchos artistas nacionales con el concepto “bedroom pop”, que consiste en hacer las cosas con lo que se tiene a mano (como una evolución a la ética punk del “do it yourself”). Por su parte, José Frías, periodista de Mor.bo, señala que lo que diferencia a Mac de otros artistas es la relación horizontal que tiene con sus fans. Por ejemplo, una actividad cotidiana que realizaba a diario era responder los comentarios en Instagram, e incluso saludaba a algunos el día de su cumpleaños. O sus locuras en los shows, donde comparte mucho con el público, al punto que, en ciertas ocasiones, los invita a tocar arriba del escenario, como en su presentación en el festival holandés Lowlands 2017.

Sin embargo, ese entusiasmo no es tan genuino, sino que ha sido provocado por sus miedos y adicciones. «Soy un alcohólico salvaje. Mi alcoholismo proviene de tener miedo de tocar en vivo. Realmente no bebo cuando estoy en casa. Es una cosa de trabajo, lo cual es jodido. Era la única manera de poder hacer giras, pues estás agotado y es un energizante. Me gusta estar con la gente, me gusta la fiesta; pero ya no estoy tan interesado en eso ahora que me estoy acercando a los 30. Estoy seguro que a la gente aún le gusta la idea de que Mac sea un tipo apestoso y fiestero».

Vaquero de la clase obrera

La simpleza de sus formas musicales es también un reflejo de su simple estilo de vida. A pesar de considerarse como un ansioso-maníaco depresivo, su actitud sencilla y despreocupada permea en todo lo que hace, cotidiana y artísticamente. «La gente me pregunta porqué me visto como un vagabundo, pues creo que me veo cool así. Uso jeans anchos, viejos y mugrientos porque refleja la clase trabajadora de donde vengo», esbozó en una entrevista. Por otro lado, las letras de sus canciones proyectan la sensibilidad de temas como la ansiedad, las adicciones y la depresión, que han identificado a la generación joven de este decenio. «Me gusta pensar que lo que estoy haciendo es estimulante, pero hubo periodos en los que me tomaba una botella de Jameson en el escenario todas las noches. Estar vivo es una locura. La Internet causa ansiedad, pero ahora que no estoy en las redes sociales, miro las noticias y es igualmente deprimente. Trato de hacer cosas que me hacen feliz, y cosas que hacen felices a los demás. Eso es todo lo que puedes hacer», declaró a Huck Magazine hace pocos días atrás.

Mac DeMarco, que acaba de lanzar su último disco “Here Comes the Cowboy” –esta vez bajo su propio sello–, logró ganarse un espacio en la industria musical y convertirse en una de las figuras relevantes del indie de la década que está por terminar. Después de todo, desde un inicio llegó para romper esquemas y demostrar que aún se puede ser auténtico haciendo música, porque en la era digital también sigue importando lo mismo que en otras épocas: componer buenas canciones. Y eso es algo que el canadiense ha demostrado saber hacer.

Bastián Fernández

Encuentra este contenido en nuestra revista.





Tags



Ultimos Contenidos

Rock

{{ x.type }}

{{ x.title }}

{{ x.created }}