radio rock,metal y vanguardia

Syd Barrett o la extraña historia de un mártir psiconauta

El diamante loco nunca deja de brillar

Syd Barrett o la extraa historia de un mrtir psiconauta

Syd Barrett voló cual pequeña ave policromática. Una que, no obstante, jamás se recuperó de sus heridas. Pequeña en torno a la inmensidad del cosmos en que se quiso retratar y herida porque, aparte de ser un poeta bien sensible, el Arthur Rimbaud del rock dicen algunos, fue el más arriesgado viajero de la mente. Los alucinógenos de los que abusó expandieron una mente ya de por sí muy creativa y su percepción estalló en mil direcciones. La genialidad sensible y aparente de Syd asombró a todos, porque brillaba como el sol. Por eso es tan exacto lo de que fue un diamantino que brilló y brilló y, para cuando su entorno decidió darse cuenta de lo cegador de todo esto, ya era tarde: el delicado complejo mental de Syd se había averiado.

Ahí está el demente (el diamante) riéndose en la portada de “Madcap Laughs”, con Syd Barrettt mirando a la cámara, a través del lente del fotógrafo, nos mira a nosotros, mira al mundo desde la óptica del salvaje de adentro, mira a los cuerdos, mira a la gente normal; es una afirmación de sí mismo. El pelo desprolijo oculta esos ojos que representan un enigma. Esos ojos negros, o violetas como los describe una vieja novia del ex Pink Floyd, “como agujeros en el cielo”, como citaría años después la letra de 'Shine on you Crazy Diamond'.

Pero vayamos por partes. La letra comienza así: “¿Recuerda cuando eras joven? Brillabas como un sol, brillaba en ti diamante loco. Hay una mirada en tus ojos, como agujeros en el cielo…”. Pese a su corta permanencia en Pink Floyd, Barrett deslumbró como una estrella fulgurante en esa inicial etapa. El primer single que grabó Pink Floyd para EMI fue ‘Arnold Layne’, tema compuesto por Syd. Es una extraña historia pensando en el contexto histórico: el de la Inglaterra del año 1967 en que una persona se pasea por los jardines londinenses robando los calzones de las mujeres. Una lírica que resultaba totalmente inusual para la época, la de “Sgt. Pepper's” y la psicodelia, pero con Floyd y Barrett ya se iba un paso adelantado y el video clip para ‘See Emily play’ vino a definir lo que es el delirio. Llega “The Piper at the Gates of Dawn” que señala el punto más alto en la carrera de Syd Barrett, y el tipo empieza a perderse, especialmente por su gran afición al LSD. Desde 'Astronomy Domine' y su lisergia cósmica (“una lucha entre el azul que una vez conociste, flotando hacia abajo, el sonido resuena alrededor de las aguas heladas y subterráneas”) hasta canciones más simples como 'Bike', que es imposible no comparar con los primeros trabajos de Blur ya que a pesar de su aparente banalidad (“tengo una bicicleta, úsala si quieres, tiene una cesta, un timbre que suena y cosas que la embellecen”) deja mensajes muy profundos como “eres la clase de persona que encaja en mi mundo”. Barrett ya nos habla sobre un mundo al que pertenece, totalmente ajeno al mundo corriente.

El Diamante Loco nunca dejaría de brillar, pese al ostracismo al que se condenó a partir de 1974 y la letra de ‘Shine On You’ compuesta al año siguiente parece refrendarlo: “te agarró el fuego cruzado de la infancia y el estrellato, devastado por la brisa de acero, vamos tú, blanco de risas lejanas, vamos tú, extraño, leyenda, mártir, y brilla…”. ¿Queda alguna duda de que es Barrett todo el tiempo? Es que el rápido ascenso a la popularidad que tuvo Pink Floyd no pudo ser soportado por Syd, que empezó a mostrar síntomas que lo situaban al borde de la locura, simplemente no podía seguir al mismo ritmo que sus compañeros.

Syd Barrett o la extraña historia de un mártir psiconauta

En una gira por Estados Unidos, en 1968, durante un concierto dejó de tocar la guitarra y se quedó mirando al vacío. En ese momento se fue a negro, un borrón arrasó con su cordura y una banda profesional como Pink Floyd comenzó a preguntarse si Barrett podía seguir tocando, aunque el verdadero problema era que el era el principal compositor del grupo por tanto el futuro de todos estaba en jaque. Su último aporte directo a la banda sería la composición de ‘Jugband Blues’, incluida en el segundo disco de Pink Floyd, “A Saucerful of Secrets”. En esta pieza, Barrett deja algunos mensajes sobre las cosas que sentía en ese momento, y que lo seguirían acechando por muchos años: “te agradezco que pienses que estoy aquí, pero estoy obligado a dejarte en claro que no estoy aquí”. El demente había arribado y desde su mundo aislado se desdobla lo que es más gráfico en esta frase de la misma canción: “me pregunto quién estará componiendo esta canción”. Su búsqueda interior no lo llevaría a ningún lado: “he estado buscando por todas partes un lugar para mí, pero no está en ninguna parte”.

Llega “The Madcap Laughs”, su opus magna de 1970 que contara con la producción de David Gilmour quien justamente lo había reemplazado en Pink Floyd, y lo hace exhibiendo canciones que alcanzan un nivel de delirio estratosférico. Desde ‘Terrapin’ una balada tristona que dice “no te veo, pero me encantaría, vuelo por encima de ti”. O ‘Dark Globe’, en la que canta, desafinado y acústico, “solamente soy una persona con una cabeza de esquimal, tatué mi cerebro por todos lados, ¿no me extrañarías? ¿no me extrañarías para nada?”. “The Madcap Laughs” tiene algunos temas donde la quimera llega al borde de lo incomprensible como en la desentonada ‘If it’s in You’ (“¿has pensado en esto? Yo si, ñam ñam -no- ñam ñam ñam”) además de incluir un poema de James Joyce en ‘Golden hair’. Dentro de su simplicidad, es el disco en el que el genio de Syd Barrett se nos manifiesta al desnudo y es algo que por momentos se vuelve inquietante. El demente estaba a punto de recluirse.

Cuando vivía con su madre en Cambridge, solo un par de fotos dieron cuenta de su existencia y su renuncia, no hubo muchos más registros, aunque su figura nunca desapareció y siempre estuvo dando vueltas en el aire en toda la obra de Pink Floyd. Además de las canciones ‘Wish You Were Here’ y ‘Shine on you crazy diamond’, la figura del gran Syd también inspiró obras como “The Dark Side of the Moon” y sobretodo “The Wall”. Pink, el protagonista de “The Wall”, interpretado por Bob Geldof en la famosa película que dirigió Alan Parker, está claramente inspirado en Syd Barrett. Roger Waters cuenta que, cuando Barrett se había mudado a Londres por 1975, lo encontró en un estado deplorable y eso es lo quiere proyectar la escena de la película en la que hay un plano donde un cigarrillo se va consumiendo entre los dedos de Pink y la cámara hace un zoom hasta perderse en la oscuridad de esos ojos que son “como agujeros negros”. Un extraño símil, recurso poético ese de comparar por medio de un "como" una cosa con otra por semejanza, del diamante al agujero negro... tal como el sol.

Alfredo Lewin




Categorias de contenido

Tags



Categorias de contenido

Ultimos Contenidos

Rock

Noticias

Gana entradas para ver a The Offspring + Bad Religion

Gana entradas para ver a The Offspring + Bad Religion

Viernes, 18 de Octubre de 2019

Rock

Discos

Paralaje

Paralaje

Viernes, 18 de Octubre de 2019

Rock

Noticias

'Econ': Invictor lanza un nuevo single

'Econ': Invictor lanza un nuevo single

Viernes, 18 de Octubre de 2019

Rock

Noticias

Ya partió la venta de entradas para Accept

Ya partió la venta de entradas para Accept

Viernes, 18 de Octubre de 2019

Rock

Noticias

Uriah Heep canceló su gira por Sudamérica

Uriah Heep canceló su gira por Sudamérica

Viernes, 18 de Octubre de 2019

Rock

Noticias

Fluvial 2019: Conoce un avance de la programación

Fluvial 2019: Conoce un avance de la programación

Viernes, 18 de Octubre de 2019

Rock

Noticias

Escucha 'Time', la nueva power ballad de Benjamín Lechuga

Escucha 'Time', la nueva power ballad de Benjamín Lechuga

Viernes, 18 de Octubre de 2019

Rock

Noticias

Ganadores entradas para Tarja en Chile

Ganadores entradas para Tarja en Chile

Viernes, 18 de Octubre de 2019