Dark: juguemos en el bosque

Apuntes sobre su retorno

Ya está disponible la segunda temporada de la serie alemana producida por Netflix sobre misteriosas desapariciones y viajes en el tiempo. Aquel es el día del solsticio de verano del hemisferio norte, pero, además, es justo el día escogido por el padre de Jonas Kahnwald –nuestro protagonista– para ahorcarse en su casa, en la escena que da inicio a la primera temporada.

Dark, la primera serie alemana producida por Netflix, ha sido muy bien recibida por la audiencia, debido a su atrapante historia y un montón de elementos notables que hacen del show una muy prolija producción. Desde la oscurísima música compuesta por Ben Frost –australiano, pero radicado en Islandia, dato nada trivial–, hasta un casting de personajes de lujo que adquiere crucial importancia en la historia, todo conspira para bañar cada capítulo de una atmósfera asfixiante, intrigante, pero ante todo, muy entretenida. Y tal vez, si entramos en odiosas comparaciones, esa es la diferencia de la producción germana con Stranger Things (la serie también de Netflix con la que todo el mundo la compara): no basta solo con tener personajes adorables, una buena ambientación y música que apela infaliblemente a la nostalgia: siempre, lo fundamental, es contar una buena historia. Acá algunos apuntes sobre ella.

Winden: el pueblo (no tan) ficticio

No está del todo claro si Winden, el boscoso pueblo germano donde ocurre transcurre la historia de Dark, es real o ficticio. En Alemania existe un pueblo con ese nombre, aproximadamente a 30 kilómetros del “Bosque Negro”, un lugar erróneamente conocido por ser el lugar que inspiró a los hermanos Grimm para crear las historias de Hansel y Gretel, Rapunzel, y La Bella Durmiente. No obstante, al parecer el lugar donde transcurre la serie es un pueblo ficticio que representa las zonas donde transcurrió la niñez de los creadores de la serie –Baran Bo Odar y Jantje Friese–, durante la época del desastre de Chernobyl en 1986, que tuvo un fuerte impacto en la población alemana durante ese tiempo. Odar señaló al respecto al New York Times en 2017: «es muy alemán, o europeo, un sentimiento que los estadounidenses no entienden porque nunca vivieron algo así. Mi mamá me decía, “no puedes jugar más afuera, especialmente cuando está lloviendo, la lluvia te va a matar” o “no puedes comprar dulces en esa tienda porque es radiactiva”». Ciertamente, la serie logra transmitir esa angustia, que al parecer es una especie de marca registrada de los alemanes. «No sé si es esa angustia alemana, pero hay algo especialmente tenebroso en los alemanes, al menos mirándolo desde afuera. Nosotros definitivamente estamos cumpliendo con eso», agrega Friese.

El bosque: donde cualquier cosa puede ocurrir

Pero detengámonos un momento en el bosque. El bosque es el lugar predilecto por diversas culturas de oriente y occidente, desde tiempos que podrían remontarse al Antiguo Testamento, para alojar lo mágico e indeterminado. Antiguos cuentos clásicos como La Caperucita Roja o La Bella Durmiente de Charles Perrault, en el siglo XVII, o Hansel & Gretel y Rapunzel de los Hermanos Grimm, más de 100 años después, ocurren en el bosque. Escrituras sagradas de la India y escritos palestinos, entre muchos otros, le otorgan un lugar especial al bosque como aquel espacio para lo sagrado o sobrenatural. En Chile, el Trauco habita el boque chilote, y la cueva de Quicavi –lugar donde se reúnen los brujos– es un lugar “rodeado de árboles, matorrales y musgos”. Pero vamos a lo nuestro. Netflix está plagado de series policiales de países como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Bélgica u Holanda, donde el bosque tiene un rol central, siendo usado como un ambiente misterioso, indeterminado, donde cualquier cosa puede ocurrir. Ahí se tiran cadáveres, se dejan pistas enigmáticas, se atraen víctimas para hacerles daño, aparecen casas hechas de golosinas, refugios secretos o criaturas extrañas. O un túnel del tiempo.



La pregunta no es cómo, sino cuándo

En Dark, el bosque esconde una explicación alternativa a la comprensión del tiempo que actualmente tenemos en occidente, y Dark, capítulo a capítulo, nos va entregando piezas de esta explicación que se hace escalofriantemente coherente a medida que va adquiriendo forma. El pequeño Mikkel Nielsen, desaparecido al inicio de la serie y aficionado mago, solía decirle desafiante a su público de turno luego de un truco: «la pregunta no es cómo lo hice, sino cuándo». Esta consigna, el hilo conductor de la serie, nos permite a las personas comunes y corrientes, entender un poco más sobre esta fascinante concepción alternativa del tiempo, que abandona la linealidad y adquiere forma circular.

Los trailers de la segunda temporada entregaron pocas pistas. Algunos personajes nuevos, y un fuerte protagonismo de Jonas en distintas épocas es lo que se alcanza a vislumbrar. De cualquier forma, las expectativas quedaron por el cielo.

Felipe Godoy

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