radio rock,metal y vanguardia

Música y religión, cuerpo a cuerpo

Cuando una fuerza imparable choca contra un objeto inamovible

Msica y religin, cuerpo a cuerpo

Sinéad O'Connor rompe una foto del papa
Los productores de "Saturday Night Live", el tótem de la comedia televisiva estadounidense, quedaron pasmados cuando Sinéad O'Connor, la invitada musical de la semana, rompió una foto del papa Juan Pablo II durante su presentación, transmitida en vivo y en directo por la NBC. En los ensayos, la irlandesa había sostenido la imagen de un niño refugiado frente a las cámaras, sin hacer amago de destrozarla. ¿Qué cantaba en ese momento? Una versión a cappella de 'War' de Bob Marley, pero con la letra cambiada para alertar sobre los abusos a menores de la iglesia católica. O'Connor, que tomó la foto del papa desde la pieza de su madre, inspiró su acción en Boomtown Rats, la banda del altruista Bob Geldof, que rompió fotos de John Travolta y Olivia Newton-John al celebrar en televisión que su single 'Rat Trap' había destronado del número uno a 'Summer Nights', de la banda sonora de "Grease". Como sea, el escándalo la transformó en una enemiga pública del catolicismo y cimentó su fama de impredecible.

Black metal anti islámico en pleno Medio Oriente
A través de canciones con títulos como 'Quema las páginas del Corán' o 'Sexo con el cadáver de Mahoma', una serie de grupos de black metal ejerce su libertad de expresión en uno de los lugares más hostiles del mundo para los derechos civiles, Medio Oriente. Reportes de prensa llaman "Liga Anti Islámica" al movimiento, conformado por bandas de países tan recónditos culturalmente como Irak (Seeds of Iblis, Janaza) o el Líbano (Damaar, Ayat). Todos, claro está, pintan sus caras a la usanza black metal para encubrir sus identidades. De ser identificados, su libertad y bienestar corren peligro. Seeds of Iblis y Janaza, bandas de Bagdad que comparten integrantes, tienen en sus formaciones a mujeres que serían presa fácil de su machista sistema judicial. Una de ellas, Anahita, resume el asunto: "nuestra meta es mostrarle al mundo que el islam es peligroso. Incluso la gente que vive en Medio Oriente es maltratada por esta religión. Buscamos libertad de expresión como todos".

"Somos más populares que Jesús"
Asuntos de idiosincrasia. El año 1966, en Inglaterra, no pasó absolutamente nada cuando John Lennon declaró durante una entrevista que los Beatles eran más populares que Jesús. Pero ardió Troya cuando la misma frase fue reproducida por un medio estadounidense, pocos meses después. Hubo muestras públicas de repudio hacia el grupo: quemas de discos, manifestaciones, censura en ciertas radios. También amenazas a la vida de sus cuatro integrantes, incluso una intervención del Ku Klux Klan. En contexto: la frase de Lennon se refería a la decadencia de la iglesia, y atacaba a los seguidores de Jesús, no a su figura. Posteriormente, en su carrera solista, John seguiría lanzando uno que otro dardo a la religión organizada, como en 'God', donde canta "no creo en Jesús" y "no creo en la Biblia" (tampoco en el I Ching, ni Buda, ni en la magia, cabe señalar). Su himno pacifista 'Imagine' contiene la frase "imagina que no hay países, no es difícil de hacer, nada por lo que matar o morir, tampoco religión".

Las poleras de la polémica
De visita en Italia, para dar un concierto en Roma, los integrantes de Cradle of Filth viajaron por el día al Vaticano. Ahí habrían sido arrestados por policías que, además de amedrentarlos verbalmente, los amenazaron con disparar sus armas de servicio, según cuentan. El motivo: la polera que usaba el cantante Dani Filth, con la leyenda "I love Satan". La versión de los hechos que cuentan nunca ha sido confirmada, pero el prontuario de reacciones causadas por los diseños alusivos al grupo la torna creíble. Resulta que las poleras de Cradle of Filth han causado arrestos y juicios, por cargos como "conducta obscena" o "representación profana", alrededor del mundo. Todo a causa de la famosa polera de la monja que se masturba y que atrás lleva escrito "Jesus Is a Cunt" ("Jesús es un imbécil"), tal vez el ítem de merchandising más polémico de la historia del rock. Lanzada hace 22 años y vendida al menos 50 mil veces, su valor como objeto cultural fue reconocido en una exposición de poleras emblemáticas en un museo neozelandés. Por supuesto, alguien se ofendió e intentó sabotearla rayándola con spray.

Prohiban las religiones
Entrevistado por Jake Shears de Scissors Sisters, para un especial gay del año 2006 en la revista Observer Music Monthly, Elton John aseguró que prohibiría todas y cada una de las religiones organizadas. "Creo que siempre han intentado hacer que el mundo odie a los homosexuales. Mi solución sería ilegalizarlas todas", dijo, recalcando que admitía que las religiones poseen ciertas bondades y que él mismo valoraba las enseñanzas que recibió desde pequeño, pero que, según su criterio, aquellas cualidades no eran suficientes para justificar su existencia, ni la negatividad que genera. "La realidad es que la religión organizada no funciona. Convierte a la gente en odiosos seguidores ciegos y no es realmente compasiva", zanjó. En la misma conversación, dijo que los derechos civiles de los homosexuales eran pasados a llevar en países como Letonia y Rusia, donde la iglesia apoya la homofobia. Para el cantante, los líderes religiosos del mundo deberían reunirse en un cónclave para llegar a acuerdos y dar un ejemplo de convivencia pacífica.

Ideología que mata
A comienzos de los 90, "Euronymous" tenía muchas cosas: una banda, Mayhem; una disquería en Oslo, Helvete; un sello discográfico, Deathlike Silence Productions. También colegas como "Dead", con el que vivía, y Varg Vikernes, cuyo proyecto personal, Burzum, editaba en su calidad de eje central de la escena black metal noruega. No sólo era un promotor musical, sino un ideólogo. Hablamos de un veinteañero que, entre los clientes de su tienda, promovía la eliminación de los cristianos del país. Su discurso era una mezcla de odinismo, nacionalismo, racismo y totalitarismo. Declaraba su odio a la religión organizada y proponía regresar al politeísmo de la mitología nórdica. Fuera de lo artístico, nada positivo salió de ahí: influenciado por su jefe, un dependiente de Helvete cometió un asesinato homofóbico en un parque; "Dead" se suicidó, volándose los sesos con una escopeta; y "Euronymous" acabó muerto tras una descarga de puñaladas de Vikernes, quien por su parte incentivó la quema de iglesias que hizo infame al movimiento y que convirtió a 52 estructuras en cenizas.

Viene un grupo satánico
Chile era otro en 1992. Recién salido de la dictadura, todavía magullado. Mucho más pueblerino de lo que es hoy. Cuando se anunció la realización del primer concierto de Iron Maiden, el 23 de julio en la Estación Mapocho, el país todavía no estaba acostumbrado a las visitas internacionales. Los periodistas de medios masivos ignoraban por completo cómo cubrir música de forma profesional. Reinaba la desinformación en notas de la prensa escrita que hablaban sobre un supuesto satanismo del grupo, así como en noticiarios televisivos que conectaban a Maiden con delitos de corte anti católico, según religiosos a los que se les daba pantalla para difundir la idea de que la banda era una pésima influencia en la juventud. El embrollo terminó con la intervención de productores de eventos, autoridades eclesiásticas, embajadas. Los fanáticos quedaron con los crespos hechos: el recital fue cancelado. Tuvieron que esperar hasta 2001 para ver a Iron Maiden como corresponde, con Bruce Dickinson a la cabeza.

Mano castigadora
Ni los mejores artistas rusos se han salvado de la iglesia ortodoxa del país. León Tolstói fue excomulgado por criticar a sus autoridades en "Resurrección" (1899), la última novela que publicó en vida, y antes Alexander Pushkin tuvo que negar la autoría del poema "Gavriliada" (1821), temeroso de las represalias por su controversial mensaje, considerado blasfemo. Cuando las integrantes del colectivo feminista Pussy Riot realizaron una performance en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, la iglesia apoyó que se les privara de libertad, haciéndole honor a su reputación de castigadora. El principal líder espiritual de la entidad, el patriarca Cirilo I, mantiene una maloliente cercanía con Vladimir Putin, cuyo mandato describió como "un milagro de Dios". Nunca antes involucradas en actividades anti religiosas, las artistas de Pussy Riot buscaban alertar sobre la estrechez del nexo entre estado e iglesia y los peligros que representa para las libertades individuales.

Otra versión de los hechos
Al estadounidense promedio le encanta creer que la música de Bruce Springsteen es un barómetro de los asuntos de la nación. Pero lo cierto es que, en algunos momentos, han sido otras las voces encargadas de cantar qué está pasando. Extravagancias aparte, Marilyn Manson da en el clavo habitualmente cuando se trata de analizar la cultura del coloso norteamericano. Pone puntos sobre las íes desde su aparición en los noventa, y como dice verdades difíciles de escuchar, su discurso tiende a ser ridiculizado. Para el reverendo, las religiones poderosas están confabuladas con los medios que pertenecen al mainstream, y juntos tratan de reconstruir la verdad y apoderarse de ella. La visión de Manson ataca al orgullo patrio. Según él, dios es sólo una excusa para justificar comportamientos reprochables, la única deidad es la televisión, los pecados capitales son un invento para culpabilizar a las masas por sentirse humanas, el patriotismo es una enfermedad contagiosa y el aborto es criticado por gente que quiere sangre joven para pelear guerras.

Víctimas del yihadismo
Los tuareg son nómadas que transitan por el Sahara, principalmente en Mali, Níger y Algeria. El año 2012, protagonizaron una rebelión independentista que terminó con el gobierno del presidente maliense, Amadou Toumani Touré. En un escenario de caos político, y también militar tras la retirada del ejército del norte del país, un grupo de yihadistas aprovechó el levantamiento ajeno para imponerse. Con la mano dura que caracteriza a los fundamentalistas islámicos, propensos a castigar con brutalidad y en público a cualquiera que contradiga su palabra, convirtieron en única verdad una estricta interpretación de la ley musulmana o sharia. Además de prohibir el tabaco y el alcohol, vetaron todas las expresiones musicales, salvo las de naturaleza religiosa. Cualquiera con un instrumento en la mano se convirtió automáticamente en un traidor. Desde el exilio, dos grupos pertenecientes a la zona de conflicto sacaron excelentes discos alusivos a la coyuntura: los clásicos Tinariwen pusieron en órbita "Emmaar", mientras los noveles Songhoy Blues debutaron con "Music in Exile". Para nosotros, un deleite; en su tierra natal, un crimen.

 

Andrés Panes



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