Digger: El riesgo más extraño de Tom Cruise Vimos la nueva cinta del actor estadounidense Lunes, 05 de Octubre de 2026 Tom Cruise ha convertido el riesgo en una parte fundamental de su carrera. Durante años lo hemos visto correr, pilotar aviones, escalar edificios y llevar su cuerpo hasta límites que muchas veces parecen absurdos en nombre del espectáculo, pero "Digger" propone un peligro diferente, dejar por un momento al héroe de acción para recordar al actor que alguna vez trabajó bajo las órdenes de Stanley Kubrick, Martin Scorsese, Paul Thomas Anderson o Steven Spielberg. El salto esta vez lo realiza junto a Alejandro González Iñárritu, un director que tampoco parece demasiado interesado en transitar por caminos seguros y cuya filmografía, desde "Amores Perros" hasta "Birdman" y "El Renacido", siempre ha estado marcada por una ambición que puede fascinar, incomodar o incluso agotar. La unión de ambos tiene entonces bastante sentido, dos figuras acostumbradas a pensar el cine en grande, aunque aquí el desafío no pase por salvar al mundo, sino por reírse amargamente de quienes creen tenerlo bajo control. Cruise interpreta a Digger Rockwell, un excéntrico magnate de los combustibles fósiles cuyas operaciones terminan relacionadas con una catástrofe ambiental de consecuencias globales. Sin entrar demasiado en una historia que conviene descubrir mientras avanza, Rockwell es egocéntrico, grotesco, manipulador y obscenamente poderoso, un hombre capaz de mostrar mayor preocupación por la salud de su gato que por las consecuencias humanas de sus propias decisiones. Cruise aparece prácticamente irreconocible bajo prótesis, maquillaje y cabello canoso, pero la transformación verdaderamente interesante ocurre en su interpretación. Hay algo del desquiciado Les Grossman de "Tropic Thunder", aunque llevado hacia un personaje bastante más complejo, y resulta refrescante reencontrarse con aquel actor dispuesto a ser desagradable que vimos en "Magnolia" o "Collateral". Después de tantos años asociado a Ethan Hunt, Cruise parece disfrutar enormemente la posibilidad de exagerar, incomodar y hasta burlarse de su propia condición de estrella, entendiendo además que Digger no necesita agradarnos para resultar fascinante. Desde ahí, Iñárritu construye una sátira sobre la crisis climática que rápidamente comienza a hablar de algo bastante más amplio. "Digger" apunta hacia las grandes industrias, los empresarios y una clase política muchas veces sometida al poder económico, pero sería demasiado sencillo dejar toda la responsabilidad ahí. Una de las ideas más interesantes del guion aparece precisamente cuando cuestiona nuestra facilidad para condenar aquello de lo que seguimos dependiendo: criticamos los combustibles fósiles mientras disfrutamos diariamente de productos, transportes y comodidades relacionados con ellos; exigimos cambios mientras esperamos que esos cambios no modifiquen demasiado nuestra propia vida. Rockwell representa una versión monstruosa de ese sistema, pero la película evita concedernos la tranquilidad de observarlo desde una supuesta superioridad moral. El problema es que Iñárritu tampoco confía siempre en que entendamos esa idea y vuelve sobre ella una y otra vez. Su sátira es grotesca, ruidosa y deliberadamente exagerada, con ecos evidentes de "Dr. Strangelove", aunque sin alcanzar la precisión de Kubrick. En algunos momentos el discurso funciona justamente por esa desmesura y en otros termina demasiado subrayado, como si la película quisiera asegurarse de que nadie abandone la sala sin comprender exactamente lo que intenta decir. Esa exageración también atraviesa al resto del elenco. Riz Ahmed funciona como una necesaria voz científica frente al delirio que lo rodea, mientras John Goodman abraza completamente la caricatura desde su posición como presidente de Estados Unidos. Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons completan un reparto extraordinario que quizás podría haber tenido mayor espacio, pero todos parecen entender el extraño universo en el que están participando. "Digger" funciona por momentos como una enorme representación teatral donde políticos, empresarios y figuras públicas interpretan constantemente el papel que necesitan mostrar ante los demás, mientras la realidad amenaza con derrumbar el escenario. Esa idea permite comprender también algunas actuaciones deliberadamente sobredimensionadas y ciertas decisiones narrativas que aparecen durante la segunda mitad. La película cambia sus propias reglas y toma caminos que seguramente dividirán opiniones, pero adelantarlos sería quitarle parte importante de la experiencia. Lo interesante es que incluso cuando esos giros no funcionan completamente, existe detrás de ellos una genuina intención de experimentar y no simplemente sorprender por sorprender. Visualmente, en cambio, la película encuentra una de sus mayores fortalezas. Emmanuel Lubezki vuelve a demostrar por qué sigue siendo uno de los grandes nombres de la fotografía contemporánea, utilizando espacios, profundidad y perspectivas deformadas para acompañar un mundo que progresivamente parece perder cualquier noción de normalidad. La cámara no está ahí simplemente para registrar lo que ocurre, sino que participa de la extravagancia, mientras el diseño de producción y la música de Cosmo Sheldrake terminan de construir una experiencia que puede pasar de lo absurdo a lo inquietante sin demasiadas advertencias. No posee la extraordinaria fluidez que Iñárritu consiguió en "Birdman" y su maximalismo amenaza algunas veces con sepultar aquello que quiere contar, pero resulta difícil negar que estamos frente a una película con identidad propia, algo particularmente valioso dentro de un Hollywood donde muchas producciones de gran presupuesto parecen diseñadas precisamente para evitar cualquier posibilidad de riesgo. "Digger" está lejos de ser perfecta. Puede ser grandilocuente, insistente y agotadora, además de estar demasiado consciente de la importancia de sus propias ideas, pero sus defectos nacen muchas veces de la misma ambición que la vuelve interesante. Iñárritu quiere hablar del cambio climático, del poder, del consumo, del ego y de nuestra facilidad para transformar incluso una catástrofe en espectáculo, y quizás intenta abarcar demasiado en el proceso. Aun así, hay algo estimulante en encontrarse con una película capaz de provocar discusión en lugar de buscar una aprobación inmediata. Y en medio de todo eso aparece Cruise, que después de décadas poniendo su cuerpo en peligro para recordarnos por qué todavía vale la pena mirar cine en una pantalla gigante, esta vez arriesga algo diferente: su imagen. No necesita colgarse de un avión ni lanzarse desde una montaña para llamar nuestra atención; le basta con entregar su condición de estrella a un personaje desagradable, ridículo y fascinante para recordarnos que detrás de Ethan Hunt siempre existió un enorme actor. Como siempre, más allá de cualquier crítica, el veredicto final pertenece a cada espectador. "Digger" ya está disponible y la invitación es a descubrirla, discutirla y sacar sus propias conclusiones en las mejores salas del país. Matias Arteaga S. Tags #Tom Cruise #Digger #Alejandro González Iñárritu #Riz Ahmed #John Goodman Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Articulos Digger: El riesgo más extraño de Tom Cruise Lunes, 05 de Octubre de 2026 Rock Articulos Música, videojuegos y esports: Cómo comparten escenario en 2026 Lunes, 05 de Octubre de 2026 Rock Noticias Peaches lleva un viejo éxito a ''Hellraiser'' Lunes, 05 de Octubre de 2026 Rock Galerias teodioteodio - Lanzamiento ''Echaremos el Cielo Abajo a Patadas'' Lunes, 05 de Octubre de 2026 Rock Shows teodioteodio: Los caballeros de la ultrapoesía Domingo, 04 de Octubre de 2026 Rock Noticias Concurso cerrado: Bandalos Chinos vuelve a Santiago Sábado, 03 de Octubre de 2026 Rock Noticias Luto en el rock argentino: fallece Ricardo Soulé, fundador de Vox Dei Sábado, 03 de Octubre de 2026 Rock Entrevistas Consquence of Energy: El arte como síntoma y consecuencia metafísica Viernes, 02 de Octubre de 2026