Divididos Vengo del placard de otro Domingo, 27 de Agosto de 2023 2002. BMG (Publicado originalmente en 2002) Desde Hurlingam, los paisanos del rock argentino atacan de nuevo con su enésima placa, ya habían pasado el en "vivo" y el "Narigón...". Y si este último los había sacado del patrón hard rock blues (entiéndase Hendrix o Steve Ray Vaughan) para entrar en cosas más Beatles, esta producción 2002 los ve entrar de lleno en una escenario Zeppelin. Con tanta modernidad en el panorama del rock argentino nadie parece olvidarse que el power trío formado por Araujo, Arnedo y Mollo son la genuina "Aplanadora del Rock". Divididos ha persistido imbatible en una nueva década haciendo un álbum melódico pero lleno de power, tormenta que se desata desde el arranque de ese bajo potente de Diego Arnedo en 'Cajita Musical' para continuar con un mid tempo llamado 'Ay, Que Dios Boludo', con un riff muy a la David Bowie y bastante efecto en la guitarra solista. A estas alturas del partido Ricardo Mollo apuesta al axioma "menos es más", privilegiando la melodía, ya que el segundo track es el antecesor de una pasiva lenta llamada 'Brillo Triste de un Canchero' con un coro digno de la inolvidable 'Alas Delta'. Este es el primer indicativo de que "Vengo de Placard del Otro" quiere sonar como en el pasado lejano de "Otroletravaladna"-por favor léase al revés. Los Divididos la llevan, siendo trasandinos también son como nuestros. "Vengo del Placard de Otro" es un disco que suena bien donde sea que lo hagas sonar, sólo ponle volumen. Las letras siguen siendo localistas, sólo un porteño de barrio podría tener el vocabulario para descifrarlas como se escucha en el muy Zeppelin 'Villancico de Horror'. El terror y la pena o desesperanza son sensaciones que están bastante inspiradas por la precaria situación de crisis social y económica en que se encuentra hundido el país vecino. Y Divididos entrega un poco de su onda para levantar los espíritus, subir el ánimo y posar de héroes de la clase obrera en momentos que el argentino necesita sentirse Grande, en rigor, creo que esta placa es superior a la del "Narigón", la que sin duda era más alegre y también de temas más universales. "Vengo del Placard Del Otro" es más triste, cínico hablando de mentiras, corrupción y del papel que debe jugar el rock nacional en estas instancias. Muy acústica pero fuerte suena 'Pepe Lui', como una segunda parte de 'Ay, Que Dios Boludo'. Los viejos baluartes de Sumo (Mollo y Arnedo) ya eran "intocables" en "La Era de la Boludez", así que desde hace ocho años no se puede hablar de que estén madurando o menos decir que están mejorando, son ellos los que ponen su propia vara de exigencias; ya que no debe de ser nada fácil seguir siendo "Divididos" y sorprendiendo cada vez que lanzan una nueva producción. Los Divididos apuestan a volarte la cabeza de una, o eso o nada. El rock más desaforado se vuelve a reeditar con temas como 'Miente El After Hour', furioso pero controlado, estrofas rápidas y coros que cambian dos veces la marcha para posesionarse con estribillos memorables. Como también sería un enganchar en primera para salir disparados con un fuertón "remake" del flaco Spinetta, llamado 'Despiértate Nena'; si antes se unían el elemento Hendrix con el folcklore (Atahualpa Yupanqui), ahora se conjugan la elegancia blusera de Pescado Rabioso, revisitada tipo Jimi Hendrix o SRV, con el shuffle rítmico de este último y el solo del primero, con un registro saturado, empapado de Fuzz Box. Sólo siguen tocando fuerte y pulsando una fibra íntima en tu alma con temas del tipo "balada sombría", muy de la onda Gustavo Santaolalla, que viene a ser 'Vengo Del Placard de Otro'. El tema que le da nombre al álbum es el primero que muestra arreglos de cuerda y orquesta para exaltar la melodía de una creación sublime. No es nada nuevo que el trío experimente con folcklore puro, bombos legueros, cítaras, charangos y zampoñas... pero si lo es (con esa majestuosidad Zeppeliana) que inviten a secciones de cuerdas y vientos de orquesta. 'Casitas Inundadas, a Votar' es el mejor ejemplo de la conexión Híndu con el rock 70, como si en esta vuelta, Ricardo Mollo se hubiese alucinado con el control artístico y visión de Gigante propia de Jimy Page y de seguro que el hombre tiene a su propio John Paul Jones en Diego Arnedo. Si 'Casitas Inundadas' sonaba a rock clásico, el siguiente tema, 'Un Alegre en este Infierno', nos (y los) eleva al grado sumo con arreglos sinfónicos delirantes, dignos de Beatles en "Sgt. Pepper" y de perfección a la 'Kashmir' del "Physical Graffiti". Si la placa del 2000 era una buena metáfora para representar el amanecer, con toda la esperanza de un "Par Mil" de años y un vuelco hacia la luz (renovación) que se nos viene encima, esta producción 2002 -grabada en dos meses, entre mayo y julio de la temporada en curso- es invernal y dibuja al igual que el arte el atardecer que precede al más absoluto "negro", dibujando un símil con la perdida de la esperanza y la tristeza del que ya no cree en las mentiras y es más, del que ya esta aburrido y cansado porque todo va a ser igual, se viene la noche y no se atisban vientos de cambio. Los mejores ejemplos son la punk acelerada 'Libre El Jabalí' y el regreso a la Era de la Boludez en que habitan los argentinos en tiempos de crisis, reflejado a la perfección en el track 12, llamado 'Aburridos Peligrosos'. Y te rematan en el piso, en la muy densa 'Puertas', revisando las sensaciones de encierro y de mentiras que en vez de abrir la mente, la clausuran; te aniquilan al tiempo que también te anestesian con este pedazo de canción que al igual -como sonaba el cover de Spinetta- esta grabada al borde de la saturación sónica y de la más pura asfixia. Y parece que el disco estallara con el mundo completo y acabara con la placa, contigo y con ellos... ufff, pero por suerte lo vuelven a hacer respirar despidiéndose con un blues latinoamericano, o sea fragmentos de folcklore de la Pampa y la Cordillera que casi como bono extra llega de la mano del tema 'Guanuqueando', grabado en vivo hace muy poco en vivo en el Pucará de Tilcara (en Jujuy). Con este también melancólico "Coda" se acaba el disco y se quedan flotando en el aire las palabras de Ricardo Mollo a su audiencia, que también somos nosotros: "Muchas Gracias... ¡Gracias por estar acá loco!" Un aguante y "Gracias" a Divididos por no fallar nunca... y no mentir nunca porque sabemos que la angustia que aquí se refleja no es gratuita, como igualmente es un hecho que la reputación de maestros a estos tres no se las pueda quitar ni la muerte, la que en este último tiempo se ha querido llevar a Diego Arnedo en dos ocasiones. ¡¡¡Grande Divididos!!!! Alfredo Lewin Tags #Divididos #Vengo del placard de otro #Ricardo Mollo #Diego Arnedo #Jorge Araujo Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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