Blur 13 Martes, 23 de Julio de 2024 1999. Food / EMI La trascendencia de una banda está determinada por la confianza que tenga en sí misma. Sin necesidad de dar ejemplos, hay bandas que tienden a jugar sobre seguro durante toda su carrera, modificando ligeramente la fórmula que funciona, y pueden entregar trabajos exitosos, pero que a la larga hará que su base de fans disminuya o se aleje. Blur en cambio, no solo fue un grupo que confió en su potencial, sino también en que sus seguidores los acompañarían incluso en los cambios más intrincados. Esta confianza les permitió desarrollar una discografía musical muy completa, pues es innegable que siempre han evitado quedar atrapada en un solo motivo musical, y en cada álbum se nota como van trocando su identidad sonora de una forma tan madura como comprometida. Si bien "The Great Escape" (1995) puede sonar similar a "Parklife" en términos de sonido, difieren en tono y lírica, pues su tercer álbum de estudio sustituyó el aura ecléctico y mundano de sus predecesores por un sonido más introspectivo. Sin embargo, el cambio más significativo llegó con sus siguientes trabajos: para empezar, debemos convenir que "Blur" (1997) fue absolutamente vanguardista, presentando un estilo más cercano al indie y el lo-fi, teniendo canciones que eran una interesante mezcla de guitarras a todo tarro e inclinaciones psicodélicas, muy inspiradas por el art rock de los 70. Ese hecho de rehuir de las convenciones comerciales, sin importar que el britpop estuviese definitivamente a la baja a fines de los 90s o lo hecho polvo que estuvieran a nivel interno hace que "13" sea un opus admirable. Además, la creación de este cuarto trabajo estuvo marcado por las dificultades personales de sus miembros; Damon Albarn estaba lidiando con la ruptura de su relación con la vocalista de Elastica Justine Frischmann, mientras que Graham Coxon luchaba contra el alcoholismo. Estas tensiones se canalizaron en un álbum donde queda muy poco de la calidez que tenían. Ciertamente, durante una hora encontraremos un panorama muy surrealista habitado por improvisaciones largas y densas, voces distorsionadas hasta el punto de que no podemos distinguirlas, y paredes de potentes riffs que atacan con persistencia, acentuado por muchos ruidos extraños. Decir que es su álbum más experimental es quedarse corto. La producción transita por una serie de canciones que parecen extensiones de un mismo estado emocional y sonoro, pero que al mismo tiempo, nos ataca de forma aleatoria, retorciéndose sin grandes advertencias. Cabe destacar que, en gran medida se debe a que en este álbum Blur se pone bajo las órdenes de William Orbit, dejando de trabajar con su productor de toda la vida, Stephen Street. Si bien Orbit era conocido en las lides de la electrónica, ellos quedaron fascinados con el remix que hizo de 'Movin' On', siendo así fundamental para ayudarlos a desarrollar espacios musicales tan complejos como desesperantes. 'Tender' es una excelente manera de comenzar, especialmente si consideramos que Blur a menudo abría sus álbumes con temas más optimistas, o al menos, rockeros. Para que se hagan una idea, este es un góspel de 7 minutos que llega a ser uno de sus mejores temas. Albarn canturrea melosamente las alegrías del amor y el miedo a la separación. El coro y el lento arrastre de sus riffs alcanzan un crescendo que estalla en un estribillo cantado por Graham. Este comienzo tan sui generis marca a la perfección el tono del viaje salvaje e impredecible que sigue. Construida sobre riffs tan saturados donde pareciera que Coxon toca un taladro en lugar de guitarra, 'Bugman', es un collage de gritos y ruidos inconexos, con un implosivo solo y una salida inspirada en el Krautrock. Esta pista aparentemente está inspirada en los problemas de drogas de Albarn, y de esa manera, resulta ser tan insoportable como extrañamente adictiva. 'Coffee & TV' destaca por su accesibilidad y calidez, con la voz casi amateur de Graham añadiendo una sensación de familiaridad. Aunque es bastante discordante en el álbum, refuerza que, a pesar de la simplicidad de sus canciones, Coxon sabe cómo escribir gemas del indie-rock. Suena genial bajo cualquier parámetro y ofrece un respiro cómodo en medio de tanta densidad. 'Swamp Song' nos lleva inmediatamente a un ambiente tan turbio como extraño, con una atmósfera sonora que refleja el título de la canción. Esta comienza con respiraciones incesantes que dan paso a riffs muy catárticos. En general, el trabajo de Graham está genial en este disco, pues sus riffs son tan tórridos que pareciera que lo hace con una hojilla de afeitar en lugar de una púa. En '1992' nos encontramos con una canción reflexiva y una reelaboración de material antiguo que encaja perfectamente en el contexto del álbum. Este track gira en torno a guitarras distantes que nos conducen por oscuridad y llanuras intergalácticas. Luego, llega 'BLUREMI', un brillante tema punk que con su velocidad, potencia y rabia acumulada recuerda a 'Song 2'. 'Battle' es quizás la canción más desafiante del álbum, un mantra electrónico, envolvente y con mucha distorsión. Con casi 8 minutos de sonidos minimalistas, esta nos mantiene enganchados con sus cambios de ritmo o samples abstractos. La trilogía que va desde 'Mellow Song' hasta 'Caramel' profundiza de manera cohesiva en la atmósfera melancólica del álbum, llevándolos a territorios que pocos contemporáneos se atrevían a explorar. En 'Mellow Song' se hace evidente la habilidad de Coxon para crear atmósferas fascinantes con su guitarra, complementadas por la percusión innovadora de David Roundtree, mientras que 'Trailer Park' se deja llevar por el trip hop. El despegue que realiza con respecto a otras pistas es interesante, pues deja ver los patrones que tendrán los proyectos futuros de Albarn, como Gorillaz. 'Caramel' es inquietante, con guitarras gimientes y una entrega vocal sombría. Damon se muestra honesto y vulnerable, enumerando todo lo que arruina su vida, las inmensas luchas de lidiar con sus problemas y sus dificultades para dejarlos ir. Aunque "13" está lleno de fragmentos de líneas instrumentales descartadas, sobregrabaciones vocales lejanas y atmosferas extrañas, es necesario reconocer los casos en que la banda logra cazarlo con ambientes melódicos. 'Trimm Trabb' reduce el tono con un riff simple y voces atenuadas de Albarn. La canción sigue siendo tan accesible como compleja y se ha mantenido hasta hoy en los conciertos de Blur. Su ardiente desenlace está repleto de gritos incorpóreos, voces susurrantes y pianos que giran maniáticamente. Finalmente, tocamos fondo en 'No Distance Left To Run'. Es una canción devastadora, pero también versa sobre la aceptación. Aquí no hay murallas sónicas, estructuras que se desvíen violentamente ni letras abstractas; en su lugar, hay una música sólida pero simplista, careciente de melodrama, con un elástico punteo de guitarra que mantiene todo en su lugar. "No me mataré tratando de permanecer en tu vida", murmura Damon sobre el pesado riff de bajo de la canción. Quiere seguir adelante y sabe que tiene que hacerlo, incluso si eso lo destroza en el proceso. Es una letra increíblemente madura y una de las mejores que Albarn ha escrito. Como coda, el álbum termina con la expansiva 'Optigan 1', un simple pero inquietante solo de órgano, que no hace más que acrecentar la "poker face" que nos dejó el track anterior. Considerando las múltiples direcciones que tomó el álbum, parece que la banda realmente agotó toda su energía, haciendo que "13" represente la cúspide de su creatividad y, sin proponérselo, un cierre de ciclo bastante interesante. De hecho, da la sensación de que no podrían haber hecho nada después de este material, lo cual en retrospectiva es cierto, ya que este fue el último álbum que abordaron como una unidad de trabajo. Puede que sea un material difícil de digerir, pero el tiempo lo ha decantado como una obra maestra. Es justo reconocer también que ningún otro álbum del grupo, pasado o futuro, se siente tan inmersivo o satisfactorio como este. Coxon alcanza su punto máximo con su ingenio aparentemente infinito, Alex James y Roundtree siguen siendo una de las mejores secciones rítmicas del rock británico, haciendo la música aún más interesante y las letras profundamente personales de Albarn añaden un peso emocional que ningún otro álbum de Blur tiene. Si bien no es para todos, "13" es un tesoro que vale la pena (re)descubrir. Giordano Antonelli Villavicencio Tags #Blur #13 #Damon Albarn #Graham Coxon #Dave Rowntree #Alex James #David Rowntree #William Orbit Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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