Arctic Monkeys Whatever People Say I Am, That's What I'm Not Lunes, 30 de Enero de 2006 2006. Domino “Bendita internet”. Es lo primero que se puede decir de los Arctic Monkeys. Por 2 razones, principalmente: la primera, porque por ese medio dieron a conocer una serie de mp3 que fue su mejor método de difusión (tanto o más que sus presentaciones en vivo), pues bastó sólo con que sacaran su EP “5 minutes with the Arctic Monkeys” para llevar uno de sus singles directo al número 1 el año pasado y convertirse en una de las bandas más grandes del Reino Unido. La segunda razón para agradecerle a la tecnología es que si no fuera por la web, tal vez nunca habríamos sabido de ellos. Acaban de ser premiados por NME como “Banda del año” y “Single del año”, por ‘I bet you look good on the dancefloor’. Su disco, lanzado en enero de este año, es un fenómeno de ventas en la Isla Grande (el disco debut con mejores ventas, en su primera semana, de la historia). Con esos antecedentes, lo mínimo que podemos hacer es prestarles atención. Un grupo del que no sabías nada anteriormente merece una primera escuchada al disco sin ningún prejuicio. La impresión que te deja este “Whatever people say I am, that’s what I’m not” es una mezcla entre Strokes y Franz Ferdinand, guitarrero pero discotequero, más rítmico que melódico, con elementos del punk de los Ramones. Canciones con muchas ganas de ser pegajosas, pero para eso se necesita una segunda escuchada. Un tremendo comienzo, con ‘The View from the Afternoon’, que es lo que decíamos, guitarras juguetonas, aires discotequeros a la Franz Ferdinand, un tema entretenido en resumen. Tiene un quiebre muy interesante, sobre todo en la forma media desordenada que va retomando el vuelo. Le sigue la esperadísima ‘I bet you look good on the Dancefloor’. Es decir, no cualquier cancion le gana el premio “Single del Año” a ‘I predict a Riot’ de los Kaiser Chiefs o ‘The Importance of being Idle’ de Oasis. Es muy potente, aunque la producción está más orientada a darle ritmo a los temas que fuerza a las guitarras. Podríamos decir que es un tema juvenil, por la letra, porque parecen los Ramones con la voz de Jack White de los White Stripes. Es una canción inmediata, se te pega muy rápido. Sólo el tiempo (y los gustos personales) dirá cuánto te dure en la memoria. ‘Fake tales of San Francisco’ tiene más onda que las primeras 2, pero ya empieza a mostrar los primeros problemas del disco. Porque por más que uno sabe que está ante un buen tema, no sé si será la voz de Alex Turner o la producción, las canciones tienen pocas dimensiones, poco vuelo. No tienen ni tantos puntos altos ni tantos puntos bajos. Ese sonido al estilo “Is this it?” de The Strokes (no puede ser más obvia la influencia) les juega muy en contra, porque a diferencia del disco inspirador, los temas no tienen tanta melodía ni tanta fuerza como aquellos. ‘Fake tales…’ tiene una segunda parte tremendamente guitarrera, con ciertos aires épicos, pero es algo que uno tiene que buscar en el tema, no que el tema te entregue a ti. Ese es el gran problema de los Arctic Monkeys. De todas formas es un muy buen tema. ‘Dancing shoes’ es otro de esos temas gancheros, que podría calificarse como irresistible. La mayoría de los temas son de menos de 3 minutos, como éste, lo que hace el recorrido por el disco mucho más ágil. ‘You probably couldn’t see for the Lights, but you were looking straight at me’ es el interminable título de la canción más corta del disco, y probablemente una de las mejores. Un tema que bien podría ser de The Hives, tiene mucha más actitud que la mayoría de los otros tracks. ‘Still take your money’ es otro buen tema, pero que poco a poco se empieza a manifestar como “más de lo mismo”. Hay grupos que tienen “algo” que te engancha, que te mantiene atento. Los Arctic Monkeys (al menos en este disco) no lo tienen, cuesta mantenerse todo el disco atento a las canciones. Insisto en que tiene mucho que ver con la producción y el pobre sonido de las guitarras. Levamos sólo 6 canciones y ya parecemos saber qué es lo que viene. ‘Riot Vain’ es más tranquila, podría funcionar como un respiro, pero, otra vez, termina ahogándose sola. ‘Red light indicates doors are secured’ tiene una onda como ‘Fake tales of San Francisco’. Otro buen tema, este logra prenderte. ‘Mardy Bum’ tiene un comienzo buenísimo, con guitarras muy armónicas, pero luego pierde el vuelo. ‘Perhaps Vampiros is a bit strong’ no tiene nada novedoso, es bastante aburrida. ‘When the sun goes down’ es otra cosa. Cambia de ritmo, las guitarras suenan algo más “vivas”, el coro es realmente bueno. Otro punto altísimo, que no logra ser opacado por los problemas que ya hemos mencionado. ‘From the Ritz to the Rubble’ parecen los Kings of Leon. Y para ese estilo de canción, los Kinas of Leon lo hacen mucho mejor. Es un buen tema, tiene mucha más fuerza que la mayoría de los temas, y eso se agradece. Pero no es más que eso. ‘A certain Romance’, la canción que cierra el disco, es donde estos muchachos la rompen. Aquí si hay fuerza, hay actitud, hay identidad. Con elementos del britpop (Ocean Colour Scene, para ser precisos) y melodías realmente interesantes, logran armas lo que puede ser la joya de este debut discográfico de la que hoy se conoce como “la banda más grande del Reino Unido”. En resumen, hay temas realmente buenos: ‘I bet you look good on the Dancefloor’, ‘Dancing Shoes’, ‘You probably couldn’t see...’, ‘When the Sun goes down’ o ‘A certain Romance’. El resto son también buenas canciones en su mayoría, que deberían armar un muy buen disco. El problema es el sonido. No puede hacerse un disco entretenido si no tiene onda. Mucho se ha hablado de que están muy sobrevalorados. No sé si tanto, tal vez en vivo sean tan potentes como uno espera que lo sean. Porque aquí al menos suenan planos. Y hay que ser justos, las canciones no son malas, se les pudo haber sacado mucho mejor provecho. “Whatever people say I am, that’s what I’m not” no te va a cambiar la vida. Tanta expectativa se va al suelo muy luego. Sin embargo, si le das un par de oportunidades, se te quedarán casi todos los temas en tu cabeza. El problema es que muchas veces eso no es suficiente como para hacer un gran disco. Este es precisamente el caso. Juan Ignacio Cornejo K. Tags #Arctic Monkeys # ArcticMonkeys # Alex Turner # AlexTurner # Matt Helders Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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