Snarky Puppy & Metropole Orkest Somni Lunes, 01 de Diciembre de 2025 2025. GroundUP Music A esta altura del partido, Snarky Puppy no necesita presentación. Dos décadas después de haberse consolidado como uno de los colectivos más creativos, impredecibles y técnicamente desafiantes del jazz contemporáneo, la banda liderada por Michael League vuelve a encontrarse con un viejo aliado: la Metropole Orkest, el ensamble holandés que no entiende de etiquetas y que lleva décadas moviéndose con soltura entre el jazz, la música popular y la tradición sinfónica. Ya habían hecho historia juntos con “Sylva”, un álbum que no solo ganó un Grammy, sino que expandió la forma de entender las colaboraciones entre un ensamble moderno y un aparato sinfónico de gran escala. Y ahora regresan con “Somni”, un proyecto que, más que una continuación, funciona como la culminación natural de un vínculo artístico que parece estar escrito en el ADN de ambos. La génesis de esta colaboración tiene algo de película. League, instalado en Barcelona y buscando aire en medio del ruido político estadounidense, se tomó un mes de retiro en Japón, solo, en un Airbnb en el medio de la nada. Allí empezó a escribir las piezas que darían forma al disco, atravesadas por esa sensación de ensueño, introspección y mundo interno que terminó dándole al álbum su nombre: "Somni", sueño en catalán. Luego, ese material fue expandido por Snarky Puppy —en su versión más XXL, incluyendo cuatro bateristas— y finalmente llevado a su máxima expresión junto a la Metropole Orkest bajo la dirección de Jules Buckley. El resultado se grabó en vivo en Ámsterdam, en tres noches donde la banda y la orquesta interactuaron como una sola criatura gigantesca, versátil y emocionalmente expansiva. “Somni” es un disco que funciona como una travesía onírica: cada pieza podría ser un sueño distinto, un recuerdo borroso, un mundo paralelo, un sobresalto nocturno o esa ráfaga de imágenes que persiste incluso cuando abrimos los ojos. Lo instrumental, lejos de ser un obstáculo, es el vehículo perfecto para un imaginario tan abstracto como íntimo. Y lo mejor es que, más allá de lo conceptual, el disco es una demostración monumental de musicalidad, precisión y emoción. Vamos por ese recorrido. El viaje arranca con ‘Waves Upon Waves’, una puerta de entrada expansiva donde las cuerdas y los metales de la orquesta construyen un paisaje que va creciendo ola tras ola, con un movimiento casi respirado. La banda entra en un vaivén rítmico que acaricia lo sinfónico y lo contemporáneo sin perder ese sello “Pupyano”: melodías memorables, texturas complejas que nunca suenan abrumadoras y un despliegue instrumental que se mueve entre la sutileza y el frenesí. El violín eléctrico de Zach Brock aparece como un relámpago y abre uno de los primeros clímax del álbum. Desde el minuto uno, queda claro que “Somni” no escatima ni un gramo de intensidad. ‘As You Are But Not As You Were’ juega con esa sensación clásica del sueño en la que se reconoce algo que parece familiar, pero está cambiado. La pieza se apoya en un patrón de marimbas hipnótico y un bajo profundo que sostiene todo desde abajo como si fuera un pulso subconsciente. La orquesta entra y sale como un espejismo mientras la melodía central muta de instrumento en instrumento, transformándose sin perder su esencia, como una identidad cambiante típica de la lógica onírica. El tema es luminoso, expansivo y profundamente narrativo: se siente como una historia sin palabras. ‘Chimera’, por su parte, es el sueño turbulento, ese que bordea la pesadilla. Arranca con un golpe orquestal que te deja completamente alerta, seguido por un contraste exquisito: una flauta frágil que parece intentar calmar el monstruo que está por asomarse. Y cuando aparece, aparece con todo. Es un tema caótico, poderoso, con un Bobby Sparks desencadenado en el clavicordio eléctrico y frases de guitarra que suenan como si Bob Lanzetti estuviera invocando sombras. La pieza termina en un ejercicio imposible: cuatro bateristas tocando patrones distintos, superpuestos, generando un vértigo que te saca del eje. El resultado es fenomenal. El respiro llega con ‘Between Worlds’, una de las piezas más delicadas y luminosas del álbum. El saz turco de League abre la puerta a un ambiente que se desliza como un sueño que empieza a formarse mientras induce a dormirse. Los arreglos orquestales son íntimos, casi cinematográficos, y el soprano de Bob Reynolds aporta un lirismo conmovedor. Es música que parece suspender el tiempo. La calma dura poco, porque ‘Recurrent’ llega para recordarte que los sueños también tienen ciclos que se repiten, sensaciones que vuelven, miedos que persisten. Es el track más largo del disco y probablemente uno de los más explosivos. Su patrón rítmico insistente, casi obsesivo, genera una tensión deliciosa mientras los metales y la percusión avanzan como una maquinaria gigantesca. Y luego, el gran momento: el segmento donde los cuatro bateristas se pasan la posta sin previo aviso, como si fueran una sola mente fragmentada en cuatro cuerpos. Es apabullante, vertiginoso y profundamente Snarky Puppy. ‘Drift’ es pura suavidad y elegancia. Un piano que se desliza como un pensamiento nocturno, un saxofón sedoso y un órgano B3 que entra con una calidez casi espiritual. La pieza te mece como si te dejara flotar a la deriva en un sueño sin urgencias, sin sobresaltos, solo dejándote llevar. ‘Only Here and Nowhere Else’ recupera el pulso más terrenal de Snarky Puppy. La introducción de cuerdas es maravillosa y da paso a un riff de guitarra con ese ADN tan reconocible del grupo: melódico, preciso y con groove. La orquesta acompaña sin imponerse, dejando espacio para que la banda respire y juegue. Es uno de los momentos más emotivos del disco, una especie de despertar parcial, en el no se define si es el mundo real o la estela de un sueño intenso. El cierre llega con ‘It Stays With You’, y no podría llamarse de mejor manera. Es un final poderoso, rítmico, cargado de energía y, al mismo tiempo, profundamente emocional. Hay una cualidad casi ritual en sus percusiones y una épica envolvente en el diálogo entre cuerdas, vientos y la banda. El solo final de guitarra corona el álbum con una intensidad que no solo cierra el viaje: lo deja resonando. Porque eso es lo que hacen los sueños que importan: se quedan con vos mucho después de despertar. “Somni” es, en esencia, Snarky Puppy en su versión más ambiciosa y más humana. Un álbum desbordante en tamaño, concepto y ejecución, pero también íntimo, emocional y perfectamente vivo. Una obra que reafirma por qué esta banda sigue siendo un fenómeno único: capaz de unir mundos, romper estructuras y emocionarte sin pronunciar una sola palabra. Una pieza que, igual que un buen sueño, se queda adentro. Y vuelve. Y vuelve. Y vuelve. Matías Arteaga S. Somni de Snarky Puppy, Metropole Orkest & Jules Buckley Tags #Snarky Puppy & Metropole Orkest #Snarky Puppy #Somni #Michael League #Metropole Orkest #Jules Buckley Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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