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El trabajo arduo y metódico de Alectrofobia

«La paternidad es un sustento emocional que me hace escribir mejores canciones?

El trabajo arduo y metdico de Alectrofobia

Alectrofobia da el gran salto, y este 3 de agosto se presentará con show en solitario en el Teatro Cariola. Con este hito como excusa, conversamos con Gerardo Elgueta, voz y bajo de un power trío que ha trabajado duro y bien en un contexto en donde, al parecer, el rock poco a poco se está poniendo a tono con las nuevas exigencias de la industria para prosperar.

La década finaliza, y al mirar por el retrovisor podemos ver alegremente que el rock producido en Chile, en su formato más clásico, entregó referentes diversos, gestores de buenas canciones y, ante todo, muy metódicos para salir adelante en un contexto conocido por ser difícil. Alectrofobia, sin duda, es uno de ellos. Conversamos con Gerardo Elgueta, voz y bajo del power trío oriundo de Temuco, sobre el gran recibimiento de su último álbum “Violenta Fortuna” (2018), producido por el argentino Mario Breuer, y que les ha pavimentado rápidamente el camino hacia un gran hito: el próximo 3 de agosto debutan con show en solitario en el Teatro Cariola, un sitial usualmente reservado para los consagrados.

- ¿Cómo evalúan la llegada de “Violenta Fortuna” durante el año que ha pasado desde su lanzamiento?
- Ha sido buena. Si queríamos que la banda creciera en los términos que esperábamos, sabíamos que teníamos que dar un salto desde “Imbécil” (2016), tanto en calidad como en discurso, aunque siempre ha sido claro, había que escribir mejor, afrontar mejor las letras. Entonces, nos hicimos asesorar por toda la gente que creímos idónea para sacar el disco, y por una locura, con Rudy dijimos: “hueón, sabís que este disco lo debería producir Mario Breuer”. Fue difícil contactarlo en primera instancia, pero cuando enganchó con el proyecto nunca más lo soltó. Eso nos dio la seguridad para trabajar con gente que admirábamos. Nos empezamos a tirar a la piscina no más.

- ¿Por qué llegaron a esa idea de que “esto debería producirlo Mario Breuer”? ¿Cuál era el material con el que contaban como para que pensaran en él y no en otro productor connotado?
- Lo que pasa es que Mario no solo representa algo musical, representa algo discursivo también. Nosotros, desde nuestro primer disco, venimos haciendo música con muchas temáticas, pero siempre más bien contestatarias, tratando de decir cosas que sentimos que no se dicen. Pero desde “Imbécil” en adelante tomamos un mensaje súper americanista. La ultraderecha ha capitalizado su poder en toda Latinoamérica de una manera en que uno se sorprende, como que da miedo. Y Breuer representa esa lucha, al menos en los proyectos en los que él ha trabajado. O sea, los Cadillacs pueden ser festivos, pero son una banda súper dura en sus temáticas. O Charly, que es un luchador de la dictadura argentina. La discografía de Breuer está involucrada directamente con la resistencia frente a estos grandes poderes que nos controlan y agreden.

- ¿Y en cuánto a sonido? Porque, me imagino que las letras igual las pensaron ustedes, ya tenían un discurso más o menos claro.
- Sí. Las letras las escribí antes de que Breuer las viera. El que me ayudó un poquito con eso es el Oso de los BBS Paranoicos. Siempre he creído que es un gran letrista, junto con Álvaro España, me gustan mucho las letras que escribe. Pero el Oso escribe muy bien, más allá de que me guste “sobre” lo que escribe. Toma un tema y sabe cómo poner las palabras precisas para expresarse. Él me ayudo con algunas frases puntuales. Respecto del sonido de Breuer, hay un montón de discos importantes de él (menciona a Los Tres, Lucybell y De Kiruza), pero hay un dato en particular: él no hizo el “Traga” (1995) de Fiskales Ad-Hok (Guido Nisenson fue el que lo hizo todo), pero a mi siempre me pareció que ‘Río abajo’, sonaba mucho mejor que el resto, y esa canción la masterizó Breuer. Ese disco me encanta, suena muy bacán entero, pero siempre me pareció que ‘Río abajo’ sonaba distinto. Y era la mano de Breuer.

- Hay dos nombres que no has mencionado y que encuentro que se emparentan harto con el sonido al que ustedes están llegando, que también son del catálogo Breuer. Uno es Los Redondos, y la otra es Catupecu Machu. ¿Hubo algo ahí?
- Creo que lo de Catupecu me llegó tarde. Después que ya había salido el “Violenta Fortuna” me dijeron “esto es super Catupé”. A mi esposa le gustaban harto, entonces creo que es una influencia indirecta, y efectivamente debo haber sacado algo de ahí. Me relaciono harto con la música argentina, o sea, decir que Alectrofobia no tiene una influencia directa de A.N.I.M.A.L. o de Carajo es mentir. Y hay cosas melódicas de bandas que escuchábamos cuando éramos más cabros, como La Renga o Rata Blanca, que quizá no escucho hoy, pero sí las escuché en el liceo. Me relaciono naturalmente con la música argentina. es como “barrera”, cachai. Desde este disco nos pasa harto que la gente reacciona como barra. Ahora, es heavy porque cantan el nombre de la banda así con bombo. Para mí es muy bacán, pero lo encuentro super argentino, dentro de su cultura.

- Aunque en “Imbécil” ya estaba la base de los sonidos que se pulieron posteriormente, en “Violenta fortuna” hay una notoria baja de decibeles. ¿Fue algo natural de ustedes, o hubo mano del productor ahí? “Violenta fortuna” tiene harto de “formato canción”.
- Sí, como de la canción más armada, en comparación con “Imbécil” que es más gritado, más pesado. Veníamos con una idea más clara de lo que queríamos hacer, a diferencia de “Imbécil”, que nos costó mucho grabarlo, hacerlo, componerlo, en una época en que estábamos casi llegando de Temuco, con una mala época humana también. Entonces es un disco que sacamos como pudimos, y a mucha gente le gusta por la crudeza que tiene, es un disco doloroso, enojado, y se escucha como tal también. La pulcritud de “Violenta” es porque nos pusimos metas para tocar mejor, teníamos que bajar un poco los decibeles. Además fui papá, y cuando uno es más cabro vive como enojado con casi todo. La paternidad me cambio muchísimo en todo orden de cosas, es un sustento emocional que me hace escribir mejores canciones. Es heavy igual. “Imbécil” es un disco de rabia. “Violenta fortuna” es un disco de analizar el panorama, que te violenta de principio a fin, pero es más una exposición de la violencia intrínseca que existe en todo.

- Ya que lo mencionas, ustedes vienen de Temuco con Rudy, y me acuerdo que acá en Santiago, por el 2007, se armó una escena bien entretenida de bandas que venían de allá. ¿Alcanzaron a vivir algo de eso?
- No, llegamos tarde.

- ¿Pero estaban al tanto de eso que estaba pasando acá?
- Sí, nosotros nos involucramos harto con ellos. Lo que pasa es que la escena de Temuco tuvo un gran auge. Los Rey Sombra son un emblema de allá, una influencia para nosotros. Pero siempre nos relacionamos mucho con los Tierra Oscura, que nosotros seguíamos harto por su sonido y también por su discurso. Ellos son una banda que habla de cómo se ha violentado al pueblo mapuche y lo cantan desde adentro, porque están directamente relacionados con comunidades. Bueno, y a ellos los invitamos a abrir el Cariola. Lo pensamos un montón, era primera vez que podíamos tomar decisiones frente a un show que se ha vendido bien y que es nuestro. Entonces nos sentamos y dijimos: “puta, nos perdonarán todos nuestros amigos de Santiago, de todos lados, pero Tierra Oscura fue la banda que hizo que esta banda existiera”.

El trabajo arduo y metódico de Alectrofobia

- Hablemos del show. Los recintos en los que te presentas son un gran indicador para ir tomándole el pulso a la popularidad de una banda. Hacer un Cariola, en ese sentido, es un tremendo símbolo. Cuéntame de eso, cómo tomaron esa decisión y cómo ha sido el proceso.
- La verdad es que no pensábamos hacer esto este año, pero cuando salió “Violenta Fortuna” teníamos un show agendado en MiBar y lo agotamos antes, por primera vez. Antes no cortábamos tantos tickets, 100 o 200, con mucho esfuerzo. Entonces, después hicimos un Bar de René, que por lo general nunca lo llenábamos completo, y se agotó antes también. Después hicimos una Batuta, y la llenamos, y ese ya era un indicador importante. Empezamos a contrastar eso con el interés que había también en redes sociales, nuestros números y nuestro streaming empezaron a crecer un montón. Con ‘Violencia estatal’, que no era single, entramos a las listas de Spotify, y en un momento estuvimos en los 50 más virales de Chile con una canción que se empezó a masificar sola. Siempre digo que estuvimos en los 50 más virales ganándole, onda por 48 horas, a Sebastián Yatra y a Shakira. Fue bacán, dijimos “mira esta hueá, qué chistoso”. Pasamos de tener 600 personas que nos escuchaban a la semana a tener 30.000 po’ hueón. Entonces dices, “chucha, aquí pasó algo que no nos dimos cuenta”. Salió el disco físico, se empezó a vender super bien, nos empezaron a comprar shows, cosa que no nos había pasado jamás en la vida, porque movíamos más gente. Los locales empezaron a ver que la gente cantaba y compraba el merch. A partir de estos indicadores nosotros queríamos hacer un teatro, pero a mí me parecía que el Cariola era muy grande, tenía susto. Tuvimos una reunión con el sello y con Oscar Sayavedra (Soda Stereo, Gondwana), que es un productor bacán que trabaja con nosotros, y nos dijo: “este es el momento en el que ustedes tienen que dar el salto”. Y lo hicimos, con una estrategia lo más ordenada que pudimos, con los medios que teníamos, y nos ha ido bien. Pero también nos dimos cuenta de que teníamos que preparar un show mucho más grande que una tocata. Entonces, lo mismo que te decía del disco, empezamos a buscar a la gente idónea que hiciera las cosas que tiene que hacer dentro del show. Así que habrá varias sorpresas.

- Se está acabando la década y somos buenos para hacer recuentos, mirar para atrás y ver qué pasó finalmente con el rock en Chile en esta década, encontrar referentes y preguntarse si se construyó una escena del rock en su forma más clásica. ¿Hay una escena? ¿Ustedes se consideran parte de algo mayor con otra gente?
- Creo que sí, hay una escena que no puedo decir que estuvo muerta, pero sí muy dañada, desconozco por qué. No quiero decir que ahora estemos como en los 90, pero que haya bandas como los Kuervos del Sur que tienen capacidad de hacer un Caupolicán, o que nosotros podamos hacer un Cariola, habla de que algo está pasando. En este momento trabajamos mucho con los BBS, tocamos harto con ellos; hicimos una colaboración con Jaime de los Kuervos que va a salir pronto. Pero, lo que pasa es que internet, en muchos sentidos, es engañador. Podís comprar miles de fans, likes y viewers, pero después los vas a ver en vivo y no existen, no suenan, o no mueven la gente que supuestamente mueven, y eso ha sido muy dañino para nuestra escena. Pero hay otras bandas que lo hacen orgánicamente y lo hacen de verdad. Nosotros tenemos harta relación con los Fiskales, y ellos llevan súper mal sus redes sociales, pero en vivo llenan todo lo que hacen, la gente se vuelve loca y los escuchan todo el día. Pude ver su Spotify Artist, ¡y puta los escuchan todo el día! Y no solo las bandas emblemáticas, también hay otras nuevas como Exxocet, Frank’s White Canvas, o incluso nosotros. Entonces somos una nueva camada que ojalá podamos hacerlo bien. La gente está yendo a ver rock, hoy tenemos bandas que pueden vivir de su música, y eso es porque su nicho lo han conservado, lo han cuidado y lo han hecho crecer. Me gusta pensar que las bandas puedan hacer eso, si quieren.

- ¿Ustedes van para allá?
- A mí me gusta tener otra pega. Me da sentido de realidad. Una de las cosas que mi música hace, o espero que haga, es reflejar “realidades reales”, cosas que nos pasan a las personas normales. Me gusta la realidad, la música es un oficio muy bonito y me gustaría vivir de esto, o de ambas cosas, pero me gusta tener otra pega, me da horarios, espacios para ser papá. Si solamente tocara, no te estoy diciendo que no lo vaya a hacer en algún momento, de hecho, hace un tiempo nos fuimos 3 semanas a Colombia, y tuve que parar todo. Sé que el otro año volvemos a ir a Colombia por un buen rato, vamos a México también, tenemos varias cosas que me van a hacer parar mi vida normal, pero me gusta esto de la vida común, y a Rudy también. Él también es papá, tiene su empresa. Siento que todo eso te da una visión de verdad de cómo es la vida.

Felipe Godoy

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