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Cómo Asesinar a Felipes: desafiando los límites

Cmo Asesinar a Felipes: desafiando los lmites

Favoritos de la prensa especializada, fanáticos de Miles Davis y Cypress Hill, y una carrera de ya doce años, Como Asesinar a Felipes es una magnética rareza tanto en la música urbana como dentro del circuito jazzero nacional. Su música tiene un rol, dicen, para hacer reflexionar a la audiencia, vociferando una verdad fundamental. Con ese objetivo, el quinteto lanza “Naturaleza muerta”, su nuevo disco que cuenta con las colaboraciones estelares de Chino Moreno y Camila Moreno –entre otros–, cuyas voces se mezclan con los versos de Koala y descansan sobre una música impecablemente ejecutada, conmovedora hasta los huesos, y que expande un sonido orgánico como nunca antes habíamos oído en una banda chilena: moderno, envolvente, psicodélico, cadensioso.

Por César Tudela

Seguramente, si Como Asesinar a Felipes tuvieran base en Bristol, Inglaterra, la prensa especializada de todo el mundo estaría rendida a sus pies. Los rostros del quinteto no solo ocuparían las portadas de diarios o revistas como esta, sino que de los afamados magazines anglos, compartiendo cartel en festivales del primer mundo con Flying Lotus, Morcheeba, Anderson .Paak, Radiohead... Quizás, a su estilo experimental, callejero, libre pero cuidadosamente matemático y de paisajes cinematográficos, recibiría apelativos como post-trip hop o nu-urban jazz. Pero CAF nació en Santiago, en las salas de la Escuela Moderna hace más de una década. Desde entonces, no han parado de sorprender. Disco tras disco la banda demuestra sus inquietudes y el hambre voraz por la evolución de su sonido. «Ese apetito creativo es por necesidad, por el alimento», dice Koala Contreras, el hacedor de rimas de la banda, un emcí particular, de versos esdrújulos y enmarañados que nacen del beat orgánico que les dan instrumentos y recursos que, quizás, la norma canónica ha antagonizado, como el bajo eléctrico, el clarinete y una tornamesa. Pero la versátil manera que tienen de experimentar y hacer dialogar ritmos y melodías no tiene parangón. Ejercicio que se explica solo por la necesidad que tiene de expresarse, que nada ni nadie ha podido frenar. «Seguimos siendo porfiados, no nos limita ni nos detiene el hecho que a veces no nos resulten las cosas como lo esperábamos, porque es difícil mantenerse en actividad, sobre todo con la propuesta que hacemos», reflexiona Koala mientras revuelve su café.

Lo que se escucha en "Naturaleza muerta" es nuevamente a la banda en busca del siguiente nivel, como si fuesen una quimera insaciable de riesgos musicales, que ipso facto hacen plantearse la duda de cómo mantienen avidez por la búsqueda del sonido único. Para Felipe, está claro: «como somos un colectivo, hay momentos donde algunos no tienen tanta hambre y otros sí, a veces estamos todos con apetito, y así se va equilibrando. Es normal que cada uno pase por sus momentos, pero lo que sí tengo claro es que nos hace bien nuestra música, juntarnos a componer, a ensayar. Como dice Koala, es una terapia y es algo que buscamos, más allá de cualquier problema. Te va a sumar más que a restar, aunque estén todas las condiciones adversas. Es algo que a cada uno de nosotros le hace bien, a modo personal, como una cura, un golpe de energía». Para Sebastián Muñoz, “SebaBala”, el hombre tras las cuatro cuerdas, el diagnóstico es el mismo. «El hambre, como dices, ayudó a avanzar, sobre todo en el primer periodo de la banda, pero es natural que con el tiempo se calme un poco, llevamos 12 años y han aparecido otras situaciones personales, familiares, y/o de banda, pero sobre todo me atrevería a decir que durante la mitad de nuestra carrera la dinámica fue seguir y hacerla, hacerla, y hacerla. En términos positivos, bien de cabeza dura para avanzar. El Felipe siempre nos dice, “por lo menos avanzar un escalón en tal evento, disco o tocata”. Entonces, siempre hemos tenido eso en la cabeza y creo que sucede hasta hoy».

- Cuando dicen que siempre hay que avanzar un peldaño, ¿es porque siempre están persiguiendo alguna meta?
- Koala: Es porque hay disciplina en ese sentido, y no viene de mí (risas). Mis discusiones van en que soy feliz tocando con los cabros en un rinconcito, pero en ese rincón no vamos hacer mucho. Entonces si no hay alguien que tenga disciplina, en el sentido de ir persiguiendo metas y cumplirlas, no hubiésemos llegado a ningún lado. Me acuerdo que después del primer disco, decía que esperáramos como dos años, y los chiquillos me dijeron “¡estai loco!, no podemos hacer eso”. ¿Por qué? Porque acá el limitante básico y sistematizado es la plata. Si aquí hubiese plata, si fuésemos una industria grande, si fuésemos una productora grande, habría temas que no hablaríamos, que no nos afectarían. Pero, ¿seríamos las mismas personas? ¿tendríamos esa hambre desinteresada que es simplemente por hacer?
- Felipe: Marcos Meza, nuestro primer tecladista, nos inculcó desde el comienzo eso. Él, como pianista clásico, era el más estructurado, entonces plantó esa semilla. Me acuerdo que en las primeras reuniones traía preguntas a la mesa como a dónde queríamos llegar, qué queríamos hacer… era súper metódico en ese sentido. Siempre las respuestas a casi todos los problemas son más simples de lo que uno cree, y en el caso de la banda, la respuesta a todo siempre es la música. Es nuestro punto de unión.
- Seba: De alguna manera, para resumir, como que de alguna manera ya aprendimos hacer independientes, o siempre lo supimos de forma innata. Pienso que lo hemos hecho desde el principio, y claro, con el tiempo vas viendo las dificultades que te entrega el mercado, el mundo musical chileno. Hemos ido aprendiendo a avanzar, y siento que ya hay pocas barreras que tengamos que seguir cruzando, en el sentido de los movimientos de la banda. O sea, ya aprendimos que después de un disco hay que pensar qué hacer después, que hay que tener una proyección internacional porque nos va bien en eso, que hay que estar ensayando siempre. Entonces, esas cosas nos han ido generando una velocidad un poco más grande que la velocidad crucero, como que avanzan solas en el negocio musical, y nosotros entendimos que, desde la independencia, desde el estilo musical que generamos, necesitamos que nosotros le demos el punch a la banda.

Siempre será lo mismo

«Hay distintas formas de ser felices con esta música. Y esa felicidad nos mantiene vivos», dice en un minuto de la conversación Koala. La felicidad también ha sido clave en la carrera de CAF, como la primera satisfacción a la hora de reconocer que han logrado sus objetivos. Desde afuera, uno podría decir que con “Comenzará de nuevo” (2012), lograron llegar a un nivel superlativo, una vez que el cerebro de Faith No More, Billy Gould, los recluta para grabar bajo el alero de su sello Koolarrow Records y tener la oportunidad de mostrarse fuera del país con ese respaldo. Pero para llegar a ese punto que hoy aplaudimos, y además disfrutamos de los nuevos frutos que han surgido desde entonces, el proceso interno fue clave. Koala hace una profunda reflexión al respecto: «la búsqueda musical, o los elementos que hemos presentado desde el principio han ido en una misma dirección, pero en constante desarrollo. Cada disco, después del primero (2008), fue absolutamente trabajado y pensado con la inquietud de poder abrir caminos. Cuando hicimos “Comenzará de nuevo”, reafirmarnos que somos luminosos de una forma particular, porque también somos oscuros. Ya en ese periodo llevábamos un proceso largo como grupo, que más las vivencias personales de cada uno, nos llevó hacer un disco de esa magnitud, conceptual y musical. Ahí fue cuando empezó aparecer la mano del Billy y comenzamos a agarrar una sonoridad distinta, con el estímulo de estar grabando con alguien de nivel internacional».

Para Felipe, el proceso, en lo musical, es aún más natural. «A veces, uno no se da cuenta de lo que está haciendo. Creo que nosotros no nos damos cuenta de lo desprejuiciados que somos al mezclar cosas», asume antes de entrar en detalle: «Para la época previa del “Comenzará de nuevo”, anduvimos en una gira al sur y escuchamos mucho rock progresivo, y luego usamos varios de esos elementos y nos dio lo mismo. Lo mismo pasó antes para el “Disparo al centro” (2009) que con el Marcos fuimos a ver mucha música clásica y dijimos por qué no hacer un disco con una orquesta».

– Sin embargo, siempre nos ha rondado la preguntita, entre nosotros, si nuestra música es demasiado (risas), y deberíamos relajarnos y buscar otras alternativas, si es que queremos otros objetivos – replica Koala.
– Es que es muy variable. Mucha gente cuando nos conocía y escribían de nosotros, decían cosas como “ellos mezclan algo tan difícil como el rap y el jazz”, y esa cuestión para mi es prácticamente lo mismo, son dos cuestiones hermanas. O sea, lo hicieron muchas personas antes también – dice Felipe.

A pesar que es el foco musical de lo que hablan los Felipe más vehementemente, en lo que respecta a los procesos evolutivos como banda, Koala hace hincapié en las labores de gestión de la banda, una arista con la que todo artista y trabajador independiente debe también lidiar. «Si hoy estamos aquí presentes es fruto no solo de nuestra propuesta sonora, hay también un trajín importante que ha hecho que más gente nos conozca, y es el equilibrio musical y administrativo, ahí hay una pega bien ruda, que al ser independientes tienes que saber llevarlas. Tanto así que algunos se han vuelto expertos en esa área, de buscar por donde rescatar, por donde meterse. Si no es por la puerta es por la ventana. Y aunque eso va fatigando, el amor por lo que hacemos nos entrega la libertad».

Cómo Asesinar a Felipes: desafiando los límites

Adaptarse, cambiar o desaparecer

“Naturaleza muerta”, el disco más reciente de Como Asesinar a Felipes, es producto de un trabajo constante y minucioso, de una banda que ha sabido deconstruir las influencias que los nutren. Pero, más llamativo aún, es cómo han ido mutando internamente, más allá del cambio de integrantes y de instrumentos –de los teclados al clarinete y flauta traversa de Cristián Gallardo– dentro de su formación.

Por su parte, desde “V” (2014) Koala ha elegido de mejor forma cuando meter sus versos dentro de las partes instrumentales: «en un momento empecé a ver los textos y empecé a eliminar partes, porque había mucha explicación para llegar a un mismo objetivo, que es comunicar algo determinado o transmitir una emoción. Es como podar un árbol, cortas lo suficiente para que después pueda seguir creciendo. También tiene que ver con que mi voz igual es perturbadora, y lo que digo tampoco es tan fácil de llevarle el ritmo y la línea, entonces cansa. Yo me canso de escucharme, imagínate los otros. Entonces en la estructura musical, entendí que es más fácil meterme cuando hay armonía que melodía, cuando hay melodía me oculto o a veces podemos ir juntos, pero no con ese rapeo tan metralleta, sino que más pausado», comenta. Para Felipe, el rapado emcí entendió la música, y por eso tiene la capacidad de entrar y salir de las instrumentales no como una ametralladora de infinitas rimas. «Desde el “Comenzara de Nuevo” el Koala empezó a darle más espacio a la música, y está bien, porque encuentro que ahí empezamos a desarrollar bien nuestro sonido y nuestro estilo de componer, como que hoy en día podría hablar que tenemos un estilo ya claro para hacer una canción, más definido, más marcado, y no como en los primeros tres discos que estábamos en una búsqueda, experimentando constantemente».

Por otro lado, los efectos e interludios de DJ Sp@cio (Carlos Meza) han crecido de manera exponencial, transformándose den un elemento primordial dentro del sonido CAF (y que en vivo es aún más evidente). Incluso, para Koala el protagonismo del hombre tras las tornamesas viene de antes: «pienso que eso se nota desde el “Colores y cadáveres” (2010). Me acuerdo de haber escuchado ese disco sin Carlitos y se notaba su falta, que le pusiera sus tornas sus diálogos. Hace ciertos arreglos de canciones, le pone ciertos acordes, samplers, vientos, cuerdas que el cambio es muy notorio cuando él entra a la mezcla. Ha tenido un desarrollo importante y se ha vuelto un personaje más notorio para el oído. Cuando se salió del piano y entra Gallardo en el equilibro para poder ordenar la música, tuvimos la oportunidad de grabar un disco con canciones antiguas (“Perros Viejos, Nuevos Collares”, 2017), y empezó a tirar cosas que salían del piano, ahí se transformó en un músico más. Hoy, para “Naturaleza Muerta”, su función es muy importante en las canciones, da las atmósferas y la continuidad que tiene el disco desde una canción a otra entonces, él va haciendo el enlace, va haciendo que sea continuo, generando una historia a través de sus intervenciones». El ejercicio al que se remite es muy interesante y llamativo, que hace recordar al hilo narrativo que Tiro de Gracia trabajó en “Ser Humano”, desde los samplers. AL respecto, Felipe añade que «ahora como que Carlitos no concibe la idea de un álbum si no tiene una continuidad, entonces es el encargado de unir las partes al final. Para el último disco, las piezas musicales las compusimos con respecto a la canción que pasaba, o sea está ‘Disparan’, y lo que sigue es su versión con samplers rescatando la melodía, con eso le pudimos dar una continuidad entre canción y canción, y de pasada se le fue dando una historia. Cuando estábamos trabajando con Carlitos estaba feliz, le gusta mucho y disfruta esas partes instrumentales, porque aparte le gustan mucho las bandas sonoras».

Otro elemento para entender la frescura que tiene “Naturaleza Muerta” son las colaboraciones y rarezas. Desde las más llamativas como la voz de Chino Moreno de Deftones, hasta el uso de un antepasado barroco del piano del siglo XVIII. «Hay una canción donde hay un grupo de percusión afro y usamos un clavecín, que es un instrumento medieval europeo. Dos cosas que tal vez nunca se han juntado en la historia de la música de la humanidad, pero ahí están y funciona bien», nos relata entusiasmado Felipe Metraca, mientras que pos su parte, Koala rescata el apañe de músicos locales en este nuevo trabajo, como la colaboración en guitarra de Raimundo Santander en ‘Disparan’. «Gente absolutamente desinteresada, que simplemente encaja en la misma felicidad y se sienten libres, no sé, son muy pocos músicos que tú le hablas o les abres las puertas de tu casa para invitarlos y dicen que no. Por lo general, llegan con sus cosas guardadas más locas que han tenido en su momento. Entonces, eso es un gran logro».

- También aparece Camila Moreno en ‘Días Oscuros’. ¿Cómo se dio esa unión que, escuchando el resultado, parece perfecta?
- F: Fue idea del Koala. En lo personal siempre me ha gustado su música, y viendo el resultado, fue una muy buena idea.
- K: Pasa que no habíamos ocupado en ningún otro disco una voz femenina, interviniendo. Ahí nosotros no nos quedamos con que solo sea una mujer, sino que también no nos gustan las cosas fáciles, así que no nos imaginábamos una voz soul por ejemplo u otra rapera. Me encajaba más en la sonoridad de los Felipes la actitud de la Camila, por su música, por su inquietud. En uno de los últimos shows de ella nos tocó compartir escenario y la pude ver con su propuesta oscura, jugando con pedaleras, con maquillaje, su actitud, sus ganas de proponer cosas diferentes. Antes, por cosas de la vida, habíamos intercambiado algunas palabras, pero no nos conocíamos, pero igual le pregunte bien tímidamente por Whatsapp invitándola a colaborar y porqué había pensado en ella, y que para nosotros sería un agrado. Ahí mando la respuesta y comenzó un dialogo más constante, trabajar en la canción, juntarnos en la sala y grabar. Tuvo una disposición absoluta y fue muy motivacional.
- S: En realidad estamos bien agradecidos de la Camila por haberse incorporado en un tema de nosotros. También por la respuesta musical que tuvo ella, o sea, solo una persona con talento podía responder ante la velocidad, la ansiedad y el entusiasmo de nosotros, y ella respondió demasiado bien a eso, y el resultado fue excelente.
- K: Además que su voz encajó súper bien. No hay muchas mujeres con esa voz rasposa y a la vez suave.
- F: Nos dieron ganas de hacer altiro un disco entero con ella. Es muy talentosa y tiene influencias musicales bien parecidas a nosotros, entonces cuando pasa eso, no hay ni que hablar casi, uno se pone a tocar y sale solo. De hecho, ni tuvimos que guiarla tanto, más que nada se juntaron con Koala para ver la letra, pero musicalmente no tuvimos que decirle prácticamente nada para que entrara en el mundo musical que estamos proponiendo. Ella llegó y la hizo de una.

- En el primer single, ‘Disparan’, aparece Chino Moreno. ¿Cómo se dio esa oportunidad de tenerlo como invitado?
- F: Estábamos en el REC conversando, y Billy (Gould) plantó la semilla de hacer alguna colaboración, pero él hablaba de hacer algo con músicos de acá. Le contamos que ya lo habíamos hecho, pero nos decía que podía ser con alguno de Los Jaivas. Se preguntaba cómo quedaría un disco de CAF con algo así. Así empezó esta idea, pero luego empezó a evolucionar, y ahí en Conce le pregunté a quién le tincaría si la colaboración pudiese ser con alguien internacional, pensando yo, como él es de San Francisco, que me iba a decir alguien de por ahí de Los Angeles, no sé, Cypress Hill o Zack de la Rocha. Pero me menciona a Chino, que tenían buena onda, que creía que podía funcionar perfecto con nuestra música y así empezó. Cuando Deftones vino con la gira a Chile y tocaron en el Coliseo, ahí nos juntamos para conocernos y hablar de la canción, todo súper rápido porque al otro día viajábamos a España.

Esta música nos mata

“Naturaleza Muerta” es un disco paradojal. Musicalmente invita a escucharlo una y otra vez, tiene un espíritu pop casi inédito en su discografía, con una sonoridad menos densa que, sin duda, viene desde la producción de Gould, que ya en todo el tiempo que lleva trabajando con el quinteto sabe por donde pueden ir. Para la banda, se trata de un proceso cíclico, y teorizan al respecto.

– Es lo mismo que nos pasó con “Colores y Cadáveres”. Antes habíamos hecho el “Disparo al Centro” que es cabezón, y cada vez que lo tocábamos en vivo era mucha información y la gente quedaba como abrumada. “Colores y Cadáveres” salió en respuesta de eso, y creo que éste sale en respuesta del “Elipse” (2017), que es como una canción que dura 40 minutos sin parar. Cuando tocamos ese disco, después nosotros en el camarín estábamos muertos, porque había que estar súper concentrados y no daba respiros. Por eso, creo, salieron estas canciones después de esa experiencia. La historia de la banda es un poco así, haciendo cosas en respuesta de la anterior, súper cíclico. En “Naturaleza Muerta” trabajamos más las canciones separadas, no tanto concepto, por lo mismo son menos extensas. Lo de las colaboraciones salió después, pero también le aporta cierto descanso, al escuchar a otras personas cantando como la Camila o Chino Moreno, o las percusiones que le añadimos, también está Mapurbe (David Eniñir) un poeta mapuche que conocimos en un show – indica Felipe.

– Si te fijas, el ciclo de la banda siempre ha sido así, menos el primero. Todos los discos impares son la evolución del par. En resumen, hacemos uno cabezón y después uno más apacible, por decirlo de alguna forma, y ese ciclo se ha notado harto en nosotros. Entonces, “Naturaleza Muerta” es la respuesta al “Elipse”, que los encuentro medios primos, pero claro, es más terrenal, más canción con ideas concretas, con interludios que son la respuesta al tema – aporta SebaBala.

- ¿Y este disco se trabajó igual que los anteriores, primero desde la improvisación, o fue diferente?
- S: Hubo ideas bien preconcebidas cuando llegamos a los ensayos, y ahí hay un trabajo de cada uno desarrollar sus instrumentos.
- F: De hecho, fue totalmente diferente en el sentido que nos demoramos mucho tiempo en grabarlo. Siempre los grabamos en poco tiempo, muy acostumbrados a hacerlo de una, y en este nos demoramos casi un año en tener todas las sesiones de grabación. Primero grabamos la batería, el bajo y el saxo, luego las bases y las voces.
- K: Eso también coincidió con otras actividades, de shows dentro y afuera de Chile, entonces el tiempo de trabajo en estudio se acortó. Entonces cuando se logró tener el tiempo, y las instrumentales bases estaban, se empezó a invitar a la gente a ensayar la música. Después en octubre o noviembre grabamos las voces. De hecho, las instrumentales estaban, pero las letras no, entonces trabajamos por parte y así se empezó a armar el concepto del disco. Primero, trabajamos el tema con Chino, mandándole el tema a Billy para que se lo mandara, y luego él mandó de vuelta una maqueta de sus voces sobre la estructura completa. Después cuando conversamos donde podría ir mi voz, todos coincidían donde podía rapear y sin que nadie hubiese hablado previamente. Después le mandamos el escrito con las letras en inglés y español para que entendiese de qué se trataba la canción, con un ensayo grabado muy caseramente al aire para que escuchara donde había intervenido yo. Ahí él mandó una respuesta diciendo que estaba interesante el texto y escribió sus partes. La canción se armó de esa manera, ya al escuchar la estructura musical, Billy sabía por donde íbamos a sacar la canción, entonces la primera muestra que queríamos sacar era esa canción, y para eso nos enfocamos.
- F: Casi en todos los discos teníamos muy ensayadas las canciones antes de grabar, y esta es la primera vez que hacemos las instrumentales sin nada de la letra. Hicimos la música y Koala después escribió. Y claro, ahora aprovechamos ese tiempo en el estudio de grabación, entonces acortábamos o alargábamos algunas partes. Fue así porque cuando vino el Billy a Chile a tocar con nosotros en Lollapalooza y en el REC de Concepción, entremedio había una semana libre y él quería estar acá, entonces nos dijo de que porqué no nos metíamos al estudio a grabar, y ahí empezamos a grabar las maquetas.

Cómo Asesinar a Felipes: desafiando los límites

Disparan a quemarropa

La otra cara de la moneda de este disco es su concepto, y cómo se trabajo desde el canto rapeado y su mensaje. Acá aparece el CAF críptico, que carga con un pesimismo propio de un artista que está leyendo el espíritu de su tiempo, y que está intentando resumir una época de tensiones, de fracasos, de conflictos. Acá es donde Koala Contreras asume su rol de comunicador y mensajero, respirando todo el influjo que la música le entrega, y mirando por la ventana la realidad de la sociedad en la que vivimos. «Hay que generarle las ganas al Koala que, musicalmente, le den ganas de decir lo que dice. Entonces, tiene que haber una base musical acorde al mensaje, que sale de él, pero que nos representa a todos», sostiene SebaBala ante un Koala que asume posición para darnos respuestas. «Eso es importante, porque lo que me muestran musicalmente es lo que a mí me hace sentir diferentes emociones. Ahí viene de manera automática la letra, la motivación, la atmósfera espiritual y emocional», contesta. Además, nos comenta sobre su posición del rap: «tengo una particular opinión con el rap. Me gusta el rap, vengo del rap, pero me aburre hacer rap. Eso fue justamente lo que me llevó a juntarme con este grupo, porque ya estaba aburrido de la monotonía del rap, y Felipe llegó un día con una propuesta que incluía algo con músicos. Fue todo un desafío, pero creo que lo he hecho bien, lo digo humildemente como rapero. No todos se pueden meter en estructuras musicales como la que plantean los Felipe. En mi caso fue natural porque es lo que me gusta, es donde me siento cómodo. Estructura que me pongan voy a surfear como lo hace un joven con su tabla arriba de la ola. Si es algo fácil me voy aburrir. Me gusta la entretención en los lugares difíciles, respetando también cuando es un aporte y cuando no». Los disparos de Koala son a quemarropa, pero sin duda nos entrega una visión profunda de quien decidió subirse a un buque que, sin duda, no era para cualquier rapper.

Koala trabaja un tipo de métrica en las letras que no es la típica que se escucha en el rap local. Es subversiva, sí, pero no de rima fácil. Cada palabra parece estar pensada dos o tres veces, usando un vocabulario por sobre la media –casi como el mismo ejercicio de Eduardo Pavez de Tenemos Explosivos–, y si le sumamos que las composiciones de la banda destacan por la ausencia de estribillos, debe usar otros recursos como escritor. Una forma de comunicar que también se ha hecho única. Y sin pelos en la lengua. «Eso lo aprendí desde chiquitito, con mi antiguo grupo de rap FDA, y junto al Gen (Freddy Olguín), en un tiempo de mucha lectura y poesía. Entonces, el buscar las palabras para poder explicar o decir lo que quiero comunicar, para mí es darle una vuelta más. Por ejemplo, me preocupo mucho en no repetir las mismas palabras en una frase, a no ser que sea a propósito. Cuando en CAF hacemos cosas más trance o con ambiente más psicodélico, ahí el repetir está permitido porque es parte del juego. Siempre en los raperos me fijo mucho en eso».

Podríamos definir el estilo de Koala como un sincretismo de varias formas en que en la música popular se ha usado la palabra hablada o el cantar hablando. Por su rítmica y por el acento, es como si fuese una fusión entre Gil Scott-Heron y Quelentaro, dos referencias que, por lo demás, están en sintonía con el mensaje que entrega el portavoz de CAF. «Pienso que el rap, las letras y los textos es poesía urbana, entonces hay que trabajarla y respetarla como tal. Si tu escritura es mierda no tiene mucho sentido, más que lo desechable. La música es para siempre, y en ese sentido hay que tener cuidado con lo que se dice. O sea, imagínate los referentes más grandes que tenemos, Violeta Parra y Víctor Jara, no cantaban mierda, estaban preocupados de entregar un mensaje, de comunicar algo».

- Al igual que las referencias que da Koala, sus letras claramente contienen miradas acerca de la sociedad en la que vivimos. En “Naturaleza Muerta” se habla del mundo y del Chile del hoy. ¿Qué reflexiones hacen como grupo una vez que conocen esos textos?
- S: Personalmente me pasa que me siento identificado, como qué bacán escuchar una letra entera de una canción y que te represente. Es una sensación súper gratificante.
- K: Respecto a la canción valiente, que es la enseñanza más grande que destaco de Violeta y de Víctor, obedece simplemente a algo sistematizado que ha estado hace muchos años en el mundo. Las problemáticas son siempre iguales: abuso de poder, explotación, maltrato, manipulación social a través del miedo, del terror o la religión, ambición, política, maltrato al medio ambiente, nulo respeto con los trabajadores. Entonces, eso ha sido siempre una problemática en el mundo. Siempre ha habido potencias que quieren conquistar y dominar a otras, y en ese trajín pasan a llevar a los seres vivos en toda su gama, desde la vegetación, la fauna, hasta los seres humanos. Entonces, esta música va a ser siempre valiosa, valiente y vigente, porque te entrega un estímulo para enfrentar esto, o una libertad, o un escape, o simplemente, alguien está diciendo lo que tú quieres decir».

- ¿En esa línea se encuentran las letras de “Naturaleza Muerta”? ¿Porqué ese nombre?
- K: Básicamente, desde “Elipse” y en otro trabajo que tuve con un colectivo dedicado al jazz con Felipe Peña, empecé a ver la realidad desde un punto de vista natural y rústico. La primera canción, ‘Disparan’, hace referencia a un alerce milenario y tú preguntándole como era antes que llegaran los invasores expropiando y talando. Antes que llegara la industria y el “progreso”. Entonces, empieza toda una narrativa en base al deterioro natural y a la vida que tiene la creación. No solamente a la ambición y a la industria que hace pedazos todo, sino que también a la vida que se encarga sola de seguir adelante cuando hay algo que la está destruyendo sin escatimar crueldad alguna. También hay pasajes en que me base en la belleza de la creación, y de ahí tiene un juego con el concepto de naturaleza muerta en el arte que se involucra en esta propia forma de ver la naturaleza muerta, como lo que nosotros hemos asesinado con nuestras fabricaciones, artefactos o del mismo plástico, que está presente en la naturaleza real. Entonces, es naturaleza muerta porque de alguna manera el deterioro va más rápido que lo que uno espera o quisiera, donde están involucrados los elementos como el fuego, la tierra, el viento, y el agua. Justamente, el tema con la Camila pasa por ahí, como que en algún momento la tierra va a retomar lo que era en un principio: agua. Entonces, es como el enojo y el deterioro de algo. Está visto como ese análisis social llevado a la naturaleza, que un día va a venir el cataclismo y el agua va a recuperar su territorio y el que se adapta va a sobrevivir.

Doscientas veces pasará

Los rincones de “Naturaleza Muerta” que quedan por recorrer ya son estrictamente sonoros. Del volver apretar play y sumergirse en ese universo en blanco y en negro que CAF propone, de aire ecléctico y reflexión profunda, con los matices necesarios para que la banda vuelva a cumplir sus anhelados propósitos, como concluye Felipe: «lo que nosotros siempre queremos es mostrar nuestra música a la mayor cantidad de gente posible. Y para lograr ese fin, hay un montón de otros procesos que hay que vivir y un montón de cosas que hay que hacer, como viajar fuera de Chile, que para cualquier banda de Chile es súper sacrificado en lo económico. Pero el fin último es mostrar nuestro arte a la mayor cantidad de gente, o sea, que te puedan escuchar todos, y ellos verán si les gusta o no, si les llega o no, si les provoca o no, pero que tengan la posibilidad de conocerlo. Y mostrarlo dentro del mundo en el que estamos viviendo, con todo lo anterior que hablamos del sistema, siempre hay que estar dando la pelea al mundo de la tontera, de lo fácil, del no pensar, y como dice Koala en una letra, lo de nosotros es luchar contra el estancamiento. Moverse, aunque te quieran quitar la educación, porque esa es la manera en que se implanta este sistema, generando personas que no piensen y que no se motive a cambiar, solo que estemos lo más programados posibles. Nuestra música es una propuesta artística que lucha contra eso, con letras que incitan a reflexionar». Por supuesto, Koala termina de rematar:

– Ninguno te hace cuestionar. Todos hablando de festejo, de goce. Cosas distractoras hacia la realidad. Estamos escuchando y viendo mierda, y resulta que tenemos la cagá, y nuestra idiosincrasia nunca ha sido de unirnos todos y decir “esto no puede ser más”.
– Está bien pasarlo bien y que haya música para eso. Nuestra música tiene un rol más pensativo, no es para estar bailándola en una fiesta, está claro, pero el problema es que cada vez hay menos espacios para propuestas como nuestra música que tienen ese rol, y la otra propuesta festiva tiene todas las plataformas.
– Justamente, lo que va acorde al sistema. ¿No es raro eso? ¿Que todo el apoyo esté ahí, que tenga ese enfoque? El ejemplo más grande para nosotros es haber tenido “Sábados Gigante” todo el día mientras pasaban cosas horribles que a la gente parece se les olvida, o los que insisten en decir que fue mentira. A todos ellos la verdad les estalla en la cara, porque hay cosas que no se pueden ocultar. Ahora está pasando lo mismo, y de ser necesario, las piedras van hablar. Como canta Bob Marley en ‘una canción (‘Get up, stand up’), “Puedes engañar a veces a la gente, pero no puedes engañar a toda la gente todo el tiempo”.

Publicado originalmente en revista #Rockaxis194





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