Natas: Recuperando un espíritu que nunca se fue Conversamos con el baterista Walter Broide Lunes, 20 de Julio de 2026 Publicado originalmente en revista Rockaxis #277, julio de 2026. Tras lo que se ha definido como un «largo camino espiritual y psicológico», el baterista Walter Broide y el bajista Gonzalo Villagra decidieron escribir un nuevo capítulo como Natas. Junto a Nico Bereciartúa, el trío invocará el majestuoso catálogo de una de las agrupaciones latinoamericanas más importantes del stoner rock con un concierto agendado para noviembre en su natal Buenos Aires. «Quiero que llegue el día, abrazar a mis compañeros y recibir a mis seres queridos. Vamos a darlo todo», cuenta en exclusiva el hombre detrás de las baquetas. Pablo Cerda Colaboración: Miguel Rauscher La noticia prendió como pasto seco el pasado 4 de mayo. Walter Broide y Gonzalo Villagra confirmaban su sociedad junto a Nico Bereciartúa para dar vida a Natas, reencarnación de la banda de stoner por excelencia en Latinoamérica (junto a nuestros Yajaira). «Después de muchísimo tiempo, sentí el fuerte deseo y la necesidad de dar un paso que durante años intenté dar de otras maneras, sin lograrlo. Hoy, después de 16 años, junto a Gonzalo Villagra decidimos volver a tocar nuestra música. Lo hacemos con profundo respeto por la historia compartida, por todo lo vivido y por lo que esta música significa para nosotros. Vuelve Natas. No como una nostalgia. No como una repetición. Sino como una continuidad viva». Sus palabras en la publicación de Instagram resonaron fuerte al otro lado de la cordillera, como un fuzz amplificado al calor de las válvulas. El anuncio vino acompañado de la confirmación de su fecha en vivo el viernes 13 de noviembre en Cart Media, en plena Avenida Corrientes. Al son de los comentarios celebrando la noticia surgía también la pregunta de rigor: ¿Qué pasó con Sergio Chotsourian? La voz y guitarra histórica de la banda no se sumó a este nuevo capítulo, es por eso que “Los Natas” queda reservado para la etapa con Sergio y “Natas” para este nuevo colectivo con Bereciartúa asumiendo el micrófono y las seis cuerdas. Un hito así de importante para el rock desértico latinoamericano no podía dejarse pasar, por lo que Rockaxis se embarcó en la idea de conversar directamente con Broide a fin de obtener cada detalle relevante para armar este puzzle. «Aguante Chile, aguante todo. Por supuesto que estamos disponibles», fue la respuesta del músico al saber que buscábamos conversar con él. Su buena onda se consolidó con una foto del Stoner Fest Chile, con Los Natas, Hielo Negro, Tabernarios, Savannah y Jada. Con ese antecedente, la confianza ya estaba dada. Pronto sabríamos cómo los corsarios negros del stoner decidieron volver a su ciudad de Brahman en gloria y majestad. Todos los integrantes que alguna vez estuvieron en Los Natas tienen una vida musical muy activa en otros proyectos. ¿Cuál es la motivación para revisitar el catálogo de la banda en este 2026? El camino espiritual y psicológico para concretar la idea de rearmar el proyecto fue largo. Básicamente, es un deseo genuino. Tenemos las ganas de tocar, de hacer música y de mantener este legado lo más vivo posible. Es algo que queríamos hacer hace muchos años, sobre todo con el bajista Gonzalo Villagra. Después de la separación de Los Natas, siempre mantuvimos las relaciones. La verdad es que intentamos rearmar a Los Natas de la forma convencional, pero no se dio por un compilado de motivos humanos y operativos. ¿Cuáles son las sensaciones que te genera esta vuelta? Salvando las distancias de lo que no se pudo hacer, que era mantener la formación original, estoy muy emocionado. Así como se pierden algunas cosas, siento que estamos ganando muchísimas otras. Me siento muy bien con todo lo que está pasando. Decidimos dar el paso de todas formas, como parte viva, fundacional y emocional, con una energía inconmensurable. Tenemos muchísimas ganas de recuperar un espíritu que nunca se fue, solo estuvo durmiendo bajo una piedra muy pesada. Hoy, con mucha fuerza espiritual y ganas, levantamos esa piedra y la convertimos en oro, emociones y nuevas vivencias. Debes estar al tanto de que la comunidad musical del stoner, en especial en Latinoamérica, está súper unida a través de Internet. Apenas salió la noticia, hubo un boom de emoción en esos entornos virtuales, lo que se percibió tanto en Chile como en otras latitudes. ¿Qué te pareció la reacción del público? Mirá, un poco lo esperaba. Creo y considero que somos gente respetada y querida, además, estamos volviendo a compartir algo lindo con los oyentes. Estuve bastante enojado con Los Natas, pasé muchos años sin escuchar la música. A través de mi novia, volví a sentir el amor por las canciones y me encontré, años atrás, escuchándolas en el auto, llorando de emoción. Recuperé todo lo que tenía un poco bloqueado y me puse en un lugar fresco, nuevo, con estas ganas de poder reinterpretar todo eso, ahora muchísimo más grande. La verdad es que no tenía dudas de que íbamos a recibir apoyo. No tenía idea de cómo iba a ser ni de cómo iba a resultar. Yo no ocupo mucho las redes sociales, me manejo con lo mínimo, no sé cómo es eso del minuto a minuto, pero recibimos una bomba de amor. Inevitablemente, muchos preguntaron por qué no volvieron con Sergio Chotsourian. ¿Cómo manejaron ese tema? Se explicó de la forma más amorosa y clara posible en el comunicado. No se pudo, no porque nosotros no hayamos querido, sino por ciertas diferencias y porque Sergio tampoco quería, básicamente. Se dio de otra forma y eso nos permite hacer un montón de cosas que con la vieja formación no podíamos hacer. Más allá de las susceptibilidades que algunos puedan tener, que fueron pocas y también entendibles, esto está organizado desde el amor y eso retroalimenta las ganas de ensayar y de hacer cosas. Estamos con un espíritu de veinteañeros (ríe). Tomamos una decisión muy importante como grupo humano y musical. ¿Cómo fue el proceso de integrar a Nicolás Bereciartúa, que estuvo trabajando con The Black Crowes, y cómo se teje este entramado desde lo musical y desde lo humano? Voy por lo humano porque es lo más importante; si no está resuelto lo humano, no se resuelve lo musical. Conozco a Nico hace muchos años y también hay una relación de él con Gonzalo, que le grabó todos sus discos, grabó discos de su padre, entonces hay una conexión familiar entre los Villagra y los Vitico. Por otro lado, ya lo habíamos invitado a tocar con Natas hace muchísimos años y para nosotros era como una especie de guitar hero, con toda la onda, muy luminoso. Él es un dulce de leche, es muy buena gente. Es de los que dice: «che, me gusta, quiero participar». Lo convidé también para tocar con Poseidótica y también vino con una actitud fabulosa. ¿Barajaste otras opciones o Nico siempre fue la primera opción? Hay infinidad de guitarristas que podrían tocar, pero Nico fue el primero en el que pensé. De hecho, se me ocurrió un día en la ducha (ríe). Dije: «lo voy a llamar. Probablemente no sé cómo estará su calendario, porque está a 200 mil, pero se lo voy a consultar porque tengo la confianza y la comodidad de poder charlar con él». Lo llamé y le planteé la situación. Me dijo: «boludo, qué cagada que no se junten los tres. Bueno, pero para mí sería un orgullo tocar con ustedes. ¡Qué golazo! ¿En serio pensaron en mí?». Nos juntamos a almorzar, planificamos un ensayo y estaba todo ahí. No hubo mucho que hablar, tocamos muchísimo. Hicimos ensayos larguísimos en un lugar chiquitito, sin ventilación, todo de manera muy fluida. Nos sentimos extremadamente cómodos; estaba muy seguro de eso, no tenía dudas. Por eso también lo elegí. ¿Hubo algún momento de estos ensayos en que sentiste que esta nueva etapa tiene una identidad propia? Sí, desde el minuto uno porque Nico tiene una personalidad muy fuerte. Él, por más que sea relajado y todo, está muy plantado y tiene una manera de hacer las cosas. Obviamente, la propuesta fue: «no hagamos los temas iguales, busquemos un estilo propio». Si bien, obviamente hay melodías de Sergio que son maravillosas y que se respetan porque están grabadas en la música, en el pecho y en el corazón, y no queremos correrlas, hay momentos de interpretación personal. Nico tiene un sonido abierto, entonces, se trata de poder pasar ese filtro de su propia experiencia, que él se sienta cómodo con su sonido, sin traicionar lo que es Natas. Ya somos gente grande, todos tenemos más de 30 años de experiencia como músicos. Hace un momento comentabas que ahora podían hacer un montón de cosas que con la vieja formación no podían. ¿Esto tiene que ver con el repertorio ligado a los tres primeros discos, “Delmar”, “Ciudad de Brahman” y “Corsario Negro”? Claro. Esos discos tienen un poco más que ver con mi historia personal. Había toda una parte que destrabó muchos casilleros en mi corazón, que permitieron construirme y encontrar momentos de comodidad musical que surgieron con los primeros discos y después no se podían tocar más. Ahora, realmente hay espacio para poder revisitar toda la discografía. Imagínate la emoción de tocar temas como ‘Paradise’, ‘El gauchito’ de Gonza, o ‘Corriendo en la montaña’, una canción que me pone la piel de gallina, como tantos otros. Por ahora estamos tocando entre 22 y 23 canciones y seguimos sumando. Cada vez que nos juntamos decimos «uy, ésta tiene que estar», pero estamos armando una selección muy copada. Obviamente, después de este primer concierto, pretendemos seguir tocando en situaciones que sean cómodas y agradables. Hablemos un poco de la relación con Chile. Cuando pactamos la entrevista, me enviaste una foto del afiche del Stonerfest en el que participaron junto a bandas stoner de la escena local. ¿Qué recuerdos tienes de nuestro país? Tengo muchos recuerdos en Chile, de bandas, experiencias y lugares. Estuvimos dos veces, la primera, a través de un amigo que aún mantengo, quiero y respeto mucho: Andrés Padilla. Él nos llevó para allá, fue el primero en manifestar que le gustaba la banda y nos organizó una fecha. Recuerdo la más linda junto a Yajaira en La Batuta. Hermosísimo bar, me encantaba el escenario bajito. La pasé rebien. También fue un viaje muy agradable en lo espiritual: ir a compartir, visitar Pichilemu, conocer a otros amigos y disfrutar un poco de la playa. La segunda vez que fuimos ya fue en el marco de un festival. Conocíamos a Hielo Negro, que también nos gustaban mucho. Qué bueno saber que tienes buenos recuerdos de Chile, porque Los Natas son una banda muy querida en el circuito. Los vinilos aún se ven por acá, la gente los pide. Es una banda apreciada. Creo que pudimos conectar de corazón a corazón por la entrega, por la puesta completamente despojada, sin esperar nada, sino simplemente convencer a las emociones. Es una banda netamente emocional. En ese momento en que empezamos con Sergio, nosotros la estábamos pasando mal y éramos jóvenes. Entendíamos pocas cosas y teníamos mucho dolor. Entonces, encontramos la forma de canalizar el dolor y la incomprensión a través de la música, y ese fue nuestro vocabulario. Después, en mi caso, estudié música, amplié mis horizontes, toqué otras cosas y pude enriquecer un poco más mi bagaje, pero sigo manteniendo vivo el amor que uno le tiene a las canciones, esa sensación que me provocan como músico cuando uno las escucha. Hablemos del concierto que se celebrará en noviembre. Por lo que me cuentas se están preparando arduamente y tienen un setlist que va creciendo. ¿Están nerviosos o ansiosos? No estoy nervioso. Hay una ansiedad que viene de la emoción, una sana ansiedad. Quiero que llegue el día, abrazar a mis compañeros y recibir a mis seres queridos. Vamos a darlo todo, relleno de todo, con salsa de darlo todo, cocinado y gratinado (ríe). Entiendo que quizás es muy pronto para conversar sobre más fechas, ¿pero hay alguna idea de extender esto a otros países de Latinoamérica? ¿Se lo han planteado? Sí, lógico. No te voy a mentir, está recaliente la comunicación. Tenemos propuestas de Estados Unidos, alguna de Europa, también una de México –que nunca pudimos ir–, varias de Chile, que sabemos que vamos a ir. Están pasando cosas, pero la verdad es que aventurarse a eso todavía no tiene mucho lugar porque primero tenemos que estar concentrados en lo que ya tenemos por delante. Después, en la medida de los tiempos de todos y de que se nos ocurra un plan realizable, iremos haciendo las cosas que nos parezcan más atractivas. Ya no estamos para hacer giras de 40 shows todos los días sin parar (ríe). Estamos más grandes, son experiencias que ya tuvimos. Estamos muy contentos de poder trabajar con el productor, que se llama Manu, de una productora que se llama Manunatas, nos entendemos muy bien. Casi todo el equipo de trabajo es el original. Volviendo a la pregunta, ojalá podamos cumplir todos los objetivos, decirle que sí a todas las propuestas, que todo sea agradable. Comentaste que estuviste enojado con la música de Los Natas. Cuando te volviste a encontrar con ella, ¿cuál fue el disco que te hizo vibrar nuevamente y que vuelves a escuchar con la perspectiva del tiempo? “Ciudad de Brahman” tiene una línea estrictamente directa conmigo porque estaba meditando en esa época, venía en una búsqueda interior muy profunda, medio transformadora, y desde ahí sale, como esa ciudad que tenemos todos en nuestros corazones. Había toda una línea filosófica que venía respetando, buscando y compartiendo con mis compañeros. Hay mucho amor por todo ese disco y mucho sufrimiento convertido en amor, en esas ganas de autosuperarse y crecer. Después, “Corsario Negro” tiene una fuerza y una vibra que sacó lo mejor y lo peor de mí, y está todo puesto en ese disco. Me encanta tocarlo. Los tres primeros tienen algo especial. Yo me quedo sobre todo con “Delmar”. ¡También! Fue un disco exploratorio, con Miguel Fernández en el bajo, un músico único. Supimos mantener nuestra amistad con los años y seguimos comunicados. Él grabó unos bajos alucinantes que tienen muchísimo que ver con la personalidad del disco. Walter, muchas gracias por esta conversación con Rockaxis. Espero que sigas disfrutando de todo lo que se viene con Natas. ¿Alguna reflexión final para el cierre? Te agradezco muchísimo. “Los Natas” está reservado para lo que hicimos con Sergio y Gonzalo, hay un respeto eterno por esa formación. Quizá, si pasa algo en el universo y dentro de diez años estamos vivos y en condiciones y se vuelve a dar esa formación, serán Los Natas. Pero esto es Natas y tiene otros condimentos. Gracias por compartir y amplificar todo esto que está pasando porque para nosotros es importante. Los queremos mucho y espero que nos podamos dar un abrazo, con una chela helada y disfrutando de todas las cosas bonitas que pasan por allá. Tags #Natas #2026 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias yumhji sigue adelantando su primer EP Martes, 21 de Julio de 2026 Rock Noticias Entrada en mano: Los conciertos que se vienen Martes, 21 de Julio de 2026 Rock Noticias teodioteodio agota entradas en Sala Metrónomo Martes, 21 de Julio de 2026 Rock Entrevistas Natas: Recuperando un espíritu que nunca se fue Lunes, 20 de Julio de 2026 Rock Noticias 40 años después: Publican viejo ensayo inédito de Guns N' Roses Lunes, 20 de Julio de 2026 Rock Noticias Tomahawk da su primer concierto en 13 años Lunes, 20 de Julio de 2026 Rock Noticias Dinastía Moon anuncia gira por Sudamérica Lunes, 20 de Julio de 2026 Rock Noticias Geoff Tate programa su regreso a Chile Lunes, 20 de Julio de 2026