Living Colour: Vibra, groove y clase

"Vivid" y la importancia de los discos atemporales

Martes 11 de junio, 2019
Club Chocolate


Artísticamente, la nostalgia puede ser vista desde distintas formas. Está esa suerte de manotazo de ahogado a través de excesivas revisiones de catálogo por mera sobrevivencia y también existe el otro lado de la vereda presentado anoche, sin apelación,  por estos cuatro extraterrestres anclados en Living Colour. Es difícil no simpatizar con ellos, fueron uno de los primeros nombres de peso en poner a Chile en su ruta en plena transición democrática y cultural, pero lo recibido en el Club Chocolate fue un aluvión de excelencia desde todos los sentidos posibles. Rigor instrumental, recorrido y presencia impecable para revigorizar un libreto ampliamente divulgado. Y no todos pueden salir tan bien parados.

Alejándose del terreno clásico previamente anunciado, la partida del show consistió en una compacta rendición para ‘Preachin´Blues’ de Robert Johnson, publicada en el correctísimo “Shade” (2017) era reforzada además por ‘Come On’ y la acertada ‘Who Shot Ya?’ de Notorious B.I.G. Como siempre, Vernon Reid y socio de toda una vida Doug Wimbish,  a sus anchas haciendo suyas distintas escuelas y dejando en claro quiénes son los jefe a la hora de hablar de una válida apropiación de géneros, arte que tuvo en Living Colour un expositor de peso junto a los atrevidos Fishbone y Bad Brains en la era dorada del underground ochentero.



Y es esa prestancia y bagaje los que hacen a Living Colour un acto único. Corey Glover enuncia con orgullo las sentencias de ‘Open Lord (To a Landlord)’ y, fuera de su invencible timbre vocal, enrostra la importancia de sus textos en pleno 2019. Porque las canciones de “Vivid” siguen sonando actuales, distintas miradas para condenar la brutalidad policial, el racismo cada vez más presente en la región y el cáncer de los monopolios inmiscuidos en una sociedad cada vez sometida al sistema. Son más de 3 décadas aferrados al mestizaje pero también a la importancia de los coros y el gancho.

Glover sigue siendo el puente más certero entre el hard rock y la música negra, en momentos en que bandas con tamaña denominación de origen lucen casi como dinosaurios. Las melodías centrales en ‘I Want To Know’ lucen sin fisuras en escena y la alegría, pese a algunos infortunios técnicos, se impregna fácilmente en un público agradecido con este reencuentro.

Obviando el siempre potente homenaje  clashero (‘Should I Stay or Should I Go’), ‘Love Rears It´s Ugly Head’ cierra el ritual y nos recuerda, otra vez, la solvencia de la propuesta de la banda fuera del mar de efectistas hitazos contenidos en “Vivid”. Living Colour selló su mejor presentación a la fecha en Santiago, apelando a su fascinante mirada estilística y un oficio difícil de hallar en la inconsistente camada del rock actual.

Francisco Reinoso
Fotos: Marco Farías

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