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Santiago Gets Louder: El infierno puede esperar un poco más

Estuvimos en la impresionante versión 2019

Santiago Gets Louder: El infierno puede esperar un poco ms

Domingo 6 de octubre, 2019
Estadio Bicentenario La Florida


Otro año y otra gran versión del Santiago Gets Louder, un festival que se ha acostumbrado a presentar una parrilla de bandas siempre espectacular. No se pudo revalidar el “Clash Of The Titans Tour” de 1990/91 con el Big 3 ante la conocida ausencia de Megadeth, pero Kreator fue un tremendo reemplazante, además de actuaciones aplastantes de Pentagram y Anthrax, y unos Slayer que visto lo visto, es casi imposible de creer que se retiren con el nivelazo y categoría que todavía tienen sobre el escenario. Todos sabemos que las giras de despedida en el mundo del rock suelen ser con efecto retroactivo gracias al cariño de la gente y así hemos visto despedirse y volver casi enseguida a Ozzy, Scorpions, Aerosmith, Judas Priest y KISS (que actualmente están realizando una gira que sería como “la despedida de la despedida anterior”), entre otros nombres icónicos. Asi que este domingo había mucha buena música que disfrutar y un cúmulo de conjeturas que sacar. Vamos a lo ocurrido.

Considerando su historia, reputación, y lugar dentro del metal chileno, Pentagram era una opción más que idónea para ser la carta local de la jornada. Con un estadio que lentamente se llenaba en la calurosa tarde, los liderados por Anton Reisenegger ofrecieron un show sólido, potente y con el sonido a su favor, demostrando por qué siguen siendo tal emblema del género no solo dentro de su país de origen, sino que también en otros horizontes.

Durante la hora exacta de presentación, Pentagram desató infaltables clásicos como ‘Fatal Prediction’, ‘Spell of the Pentagram’ y ‘Temple of Perdition’, junto a material de su, por ahora, único larga duración oficial “The Malefice” (2013). De esta placa sonaron ‘La fiura’ y ‘Horror Vacui’, habiendo también espacio para una nueva canción titulada ‘Evil Incarnate’, que probablemente vea la luz en estudio como parte de un futuro disco, el cual se esperará con ansias. Todo esto con una banda siempre precisa en su interpretación, mostrándose motivada ante la oportunidad de ser parte de un evento así de histórico, dedicando incluso unas palabras al fallecido Jeff Hannemann, asegurando que nada hubiese sido posible sin él.

Santiago Gets Louder: El infierno puede esperar un poco más

Ante los aplausos de un público que crecía cada vez más, los locales dejaron el escenario tras la eterna ‘Demoniac Possession’, completando una presentación que quedará marcada con fuego en su historia. Reisenegger más de una vez ha recalcado la influencia que Slayer ha tenido en su carrera, por lo que acompañarlos en su último show en Santiago era un honor del más alto nivel, cumpliendo además de una manera más que a la altura con una presentación así de intensa y poderosa. Una de esas ocasiones en que el número de apertura resulta una elección acertada en todo sentido.

Habiéndose presentado en solitario la noche anterior, Kreator seguiría aportando con más violencia musical durante la tarde. Si bien la solidez y la actitud siempre son ingredientes clave dentro de sus shows, esta vez tuvimos un sonido a ratos deficiente, cosa que aunque no mermó en su energía sobre el escenario, comprobada a cabalidad desde el inicio de la relación con la banda. Tampoco así con la recepción de los presentes, sacando aplausos y actuando acorde a cada canción desde el inicio con la siempre disfrutada ‘Violent Revolution’.

Santiago Gets Louder: El infierno puede esperar un poco más

Como era de esperarse, Mille Petrozza y los suyos no variaron mucho respecto a lo que habían presentado la noche anterior, sonando otra vez clásicos como ‘Extreme Aggression’, ‘Terrible Certainty’ y ‘Phobia’, entre otros. Tampoco faltaron cortes recientes como lo fueron ‘Satan Is Real’ y ‘Hail to the Hordes’, muestras de la vigencia de la banda y de que todavía tienen algo que decir en cuanto a nuevos lanzamientos. Sin embargo, es criticable la omisión de temas más emblemáticos que fueron parte del setlist pasado, faltando para los fans ‘People of the Lie’ y, especialmente, ‘Flag of Hate’, quedando bastante al debe con ellas, sobre todo la última al ser parte fundamental de cada show de los alemanes. Un cambio por algo más nuevo no hubiese estado de más, quizás, tratándose de una de las pocas veces en que se enfrentarán a un público chileno así de masivo y siempre se preferirá el material de la vieja escuela.

Tratándose de un escenario de mayor envergadura, los alemanes tuvieron ciertos agregados a su show, incluyendo unas sutiles llamaradas y las ya vistas lluvias de papel picado. Unos plus que no necesariamente afectarían el show en el caso de prescindir de ellos, pero que siempre se agradecen. Mención aparte merece la banda en su totalidad, mostrándose con las ganas de siempre, con un Petrozza que incitaba a la formación de varios mosh pit a lo largo y ancho de la cancha del coliseo de La Florida. Sobra decir la respuesta de los presentes hacia estas peticiones, habiendo incluso un total de 15 al mismo tiempo. Obviamente no se fue defraudado. Además, el nuevo bajista Frederic Leclercq se vio otra vez más que cómodo en su puesto, disipando cualquier duda sobre lo que podría hacer en su nueva casa. Buena manera de introducirlo, al ser ante un público fiel y en un número mayor.

Al igual que con Pentagram, bastó con una hora para que Kreator tuviera en su bolsillo a un público que ya superaba la mitad de su capacidad total. Coronando su set con la asesina dupla de ‘Betrayer’ y ‘Pleasure to Kill’, la banda se retiró victoriosa a pesar de un sonido lejano a lo que le corresponde a una leyenda así, además de no convencer 100% con su setlist. Un cambio no hubiese estado de más, con alguna sorpresa por ahí, pero la banda y su nivel demuestran que, a la larga, son solo detalles, porque de una u otra forma disfrutaremos lo que se nos desate con tanta agresividad y técnica. Chile es la segunda casa de la agrupación, como tantas veces mencionó Petrozza, y mientras existan, siempre serán bienvenidos, sobre todo al haber sido parte de una jornada tan histórica.

Anthrax: En estado de euforia

Desde su aplastante debut en Chile en 1998 cuando llegaron de emergencia a completar un cartel del festival Monsters Of Rock debido a la bajada de Iron Maiden por recomendación de la embajada británica en Chile (en otro estúpido episodio de la historia del rock en nuestro país), los de Nueva York se convirtieron en una banda “de la casa” que siempre juega de local y con el público en el bolsillo, algo que se han ganado merecidamente porque show tras show en Chile, siempre son un torbellino de puro thrash ganchero y hoy no fue la excepción. Abriendo con el loop de ‘Cowboys From Hell’ de Pantera enganchándolo con ‘Caught In a Mosh’, la demolición comenzó a gestarse desde el fondo donde el atleta del bajo Frankie Bello junto a su tío Charlie Benante construyen una demoledora sección rítmica, al que se le suma el eterno e icónico Scott Ian, dejando la labor de los leads en el cumplidor Jonathan Donais y al director de orquesta Joey Belladonna, cuya voz y energía escénica, no acusan el paso de los años. Cayeron muchos clásicos de los diferentes discos de la banda con Belladona, asi temazos como ‘Madhouse’, ‘Be All, End All’, ‘I’m the Law’, ‘Efilnekufesin (N.F.L)’, ‘Air’ y esos covers convertidos en himnos por Anthrax como ‘Got the Time’ y ‘Antisocial’ pusieron a todo el estadio de cabeza que a esas alturas de la tarde ya presentaba un completo sold out. Siempre entretenidos, enérgicos y dinámicos, el grupo alarga y crea nuevas partes en las canciones para hacer participar a la audiencia y también rescataron una joya escondida como esa enorme ‘Now It’s Dark’ del disco “State of Euphoria” de 1988, donde cada canción es una verdadera colección de riffs. El final no podía ser con otro tema que no fuera ‘Indians’ con su intro de guitarras gemelas en plan Maiden para luego desatar toda esa furia mosh que tiene su clímax en el ‘war dance’ momento en que varios circle pits se gestaron en la cancha, poniéndole un broche de oro a casi 80 minutos de abrasiva presentación, en otra notable y aplaudida jornada de Anthrax en Chile. Ojalá, y no cabe duda que así será, vendrán muchas más.

Santiago Gets Louder: El infierno puede esperar un poco más

Slayer: Al sur del cielo está ‘su’ casa

Siempre se dice que las despedidas son difíciles y emotivas y si nos quedamos con la imagen de un visiblemente emocionado Tomás Enrique Araya Díaz, que prácticamente no podía enhebrar palabras para dirigirse a la audiencia, claramente fue así. Pero por otro lado tenemos al mismo tío Tom en una gran forma física, más ceñido que en anteriores visitas y una banda total y absolutamente demoledora, que trituró cada hueso y quebró cada cuello de los más de 26 mil bangers que repletaron el lugar, con un Kerry King y Gary Holt conformando una dupla realmente infernal en las guitarras y un Paul Bostaph que tiene uno de los trabajos más difíciles del mundo cubriendo el puesto de Dave Lombardo y que lo saca adelante con una brutal pegada y una precisión quirúrgica. ‘Repentless’ desató el vendaval donde en 90 minutos de show el grupo repasó temas de 10 de sus discos teniendo como base el monumental “Season In the Abyss” de 1990, del cual tocaron cinco canciones. Incluso el grupo incluyó algunos temas poco frecuentes como ‘Gemini’, ‘Payback’ (“esta canción habla sobre una puta” dijo un sonriente Tom), ‘Temptation’ y ‘Born of Fire’, lo cual siempre agradecen los fans más acérrimos, pues tienen la oportunidad de escuchar y experimentar otras canciones aparte de los clásicos habituales, de los que por supuesto hubo muchos esta noche, sobre todo de la primera década de la banda como ‘Evil Has No Boundaries’, ‘Postmorten’, ‘War Ensemble’, ‘Mandatory Suicide’ y ‘Chemical Warfare’.

Con un diseño de luces realmente espectacular (aunque se echó de menos la muralla de fuego que la banda ha usado en su gira norteamericana y europea), y con un sonido realmente bueno considerando que en los shows de estadio siempre puede haber algún tipo de ‘delay’ o desfase del sonido dependiendo en la ubicación en la que uno se encuentre (aunque para mi el mejor sonido de toda la jornada lo tuvo Pentagram, fuerte y con gran definición), el cuarteto no dio tregua ni respiro y fue dejando caer toda su brutal consistencia sin guardarse nada, por ello, el último tramo del show y sin bis mediante, fue un golpe de nocaut tras otro, a punta de himnos inmortales de thrash metal de todos los tiempos: ‘Seasons In The Abyss’ fue la mismísima postal del infierno gracias al inquietante efecto cromático de las luces y el telón de fondo; ‘Hell Awaits’ y South Of Heaven’ con la presencia del maléfico tri tono inundado todo el estadio y varias cuadras a la redonda; ‘Raining Blood’ y su introducción extendida que sonó como un verdadero latigazo, para llegar al cierre con un acto de magia negra con ‘Black Magic’; con la máscara de piel muerta de un asesino serial en ‘Dead Skin Mask’, y la ejecución masiva final con ese ángel de la muerte del horror nazi en ‘Angel Of Death’, poniendo fin a un show absolutamente lapidario y lacerante, donde uno simplemente dice “este no puede ser el fin”, más aún cuando vemos a una banda en un pletórico estado de forma. Tras la despedida grupal, King, Holt y Bostaph abandonaron el escenario dejando sólo a Araya, quien se quedó largos minutos mirando a la multitud, recibiendo de vuelta ovaciones, aplausos y hasta lágrimas; el mismo Tom tenía sus ojos vidriosos y tras recorrer cada esquina para cubrir cada rincón del estadio con su mirada, finalmente grito un furibundo “viva Chile mierdaaaa” que como cierre tuvo un sonido más de “hasta pronto” que de “hasta siempre”. Sin duda, cada asistente al show puede sacar sus propias conjeturas, pero los ídolos del metal no se pueden retirar, sobre todo cuando hacen feliz a tanta gente, y por más dolores de rótulas, articulaciones, cuello y columna que puedan tener los músicos, no me imagino a Kerry King y al mismo Tom sin sentir ese golpe de adrenalina cuando miles de personas enloquecen con una de sus canciones, esa fuerza misteriosa y magnética que hace del heavy metal en vivo una experiencia mancomunada perpetuada en el tiempo. Sólo espero que Slayer se tomen unas buenas vacaciones y que el 2023 cuando se cumplan los 10 de la muerte de Jeff Hanneman, regresen con una gira en su honor y con Lombardo nuevamente en el redil, para revalidar su incuestionable título de “la banda más brutal de todos los tiempos”. Ya veremos lo que el averno tiene designado.

Cristián Pavez
Luciano González
Fotos: Peter Haupt


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