Maquinaria Festival: Un lujo Una primera edición con puras estrellas Domingo, 10 de Octubre de 2010 Sábado 9 de octubre, 2010 Club Hípico Si hubo un concepto que giró en torno al Maquinaria Festival era la expectativa. Desde el inicio, cuando se anunció la realización del evento aún sin un cartel definido hasta la previa en el Club Hípico, todo hacía rodear de un halo de ansiedad esta fecha en la que se reunían algunos de los nombres más relevantes del rock de los últimos años. Los únicos paralelos que se podían establecer eran con Vive Latino y La Cumbre del Rock Chileno, en términos de convocatoria y producción. Pero un cartel como el que tuvimos la oportunidad de presenciar, no tenía parangón alguno. Quizás fue ese mismo peso de la expectativa el que atrajo a los asistentes desde primera hora. Pasado el mediodía, las puertas del recinto aún estaban cerradas, pero ya más de cinco mil personas se encontraban haciendo fila para pasar aun cuando el calor imperaba. Maquinaria estuvo dividido en tres escenarios: el azul, de electrónica, y el verde y rojo, donde se alternaron los números desde Pedropiedra en el verde hasta Incubus en el rojo. A eso de las 13:30 horas, el espectáculo comenzaba con el nacional Pedropiedra, que se encargó de preparar el ambiente con temas como ‘Soy el ring’, ‘Mi mamá’ y ‘Cuarto oscuro’, siendo muy cálidamente recibido por el público con su unión de rock, funk y pop. Pocos minutos después de las dos de la tarde, salió al escenario Hoppo. La banda del Café Tacuba Rubén Albarrán, dio un paseo por clásicas canciones latinoamericanas que, por supuesto, incluyeron nacionales como ‘Volver a los 17’ y ‘Gracias a la vida’ de Violeta Parra y ‘Te recuerdo Amanda’ de Víctor Jara. Todo versionado con el particular estilo del grupo, con sitar y violín según sea el caso. ‘Alfonsina y el mar’ (popularizada por Mercedes Sosa) e incluso ‘Ojalá que llueva café’ (Juan Luis Guerra) junto a la propia ‘Réplica del corazón’, en honor al terremoto de febrero, causaron una buena impresión en el público que a esa hora sumaba un importante número en el Club Hípico. Todo funcionó a la hora anunciada y con un sonido perfecto. Apenas Hoppo! tocó su último acorde, Alain Johannes se paró solo en frente del público con un traje negro y su guitarra acústica para interpretar algunas de las canciones de su álbum debut como solista, “Spark”. El chileno aprovechó de dirigirse a la gente tanto en español como en inglés (debe ser por costumbre) y manifestó su alegría por encontrarse en su país natal. Junto con canciones como ‘Endless Eyes’ o ‘Return to You’, hizo un guiño a Desert Sessions con ‘Making a Cross’, con una soberbia muestra de su virtuosismo. Y aunque quizás su presentación habría funcionado mejor en un entorno más íntimo, Johannes se hizo imponer frente a los beats que venían del escenario azul con una potencia abrumadora. Con Alain Johannes aún en el escenario verde, en el escenario rojo ya estaban listos los argentinos El Otro Yo. Apenas Johannes finalizó, los trasandinos daban inicio a casi una hora de show, que incluyó parte de su nuevo repertorio, como ‘Siempre fui yo’ y ‘Astronauta’ de su disco 2010 “Ailabiu EOY”, pero sin dejar fuera los imperdibles que causaron el fervor del público. ‘La música’ dio la partida con gran respuesta del público. Canciones como ‘10.000.000’, ‘Me harté’, ‘Inmaduro’, ‘Hoy aprendí’, ‘Lo de adentro’, ‘Locomotora’, la coreada ‘La tetona’ y ‘Corta el pasto’ fueron parte de un show sin pausas, donde las canciones desfilaban una tras otra sin descanso. Hacia el final vino lo más intenso: ‘El otro yo’, ‘Alegría’, ‘No me importa morir’ y ‘Zumbido’, que aportaron con la intensidad que a ratos perdió el show. Ya eran cerca de las 4 y media y el Club Hípico estaba cada vez más lleno. El Otro Yo aún no terminaba y las pruebas de sonido de Cavalera Conspiracy preveían la explosiva presentación de los hermanos Max e Igor. El metal se tomaba el Maquinaria con las banderas de Chile y Brasil sobre el escenario y una torre de amplificadores Marshall, que estallaron con ‘Inflikted’. Ovación para la hermandad. Le siguieron ‘Sanctuary’ y ‘Terrorize’ –con mosh pits incitados por el mismo Max- tras la cual llegó ‘Refuse/Resist’ de Sepultura, que arrasó en el público y que causó la felicidad espontánea de Max agradeciendo la oportunidad de estar en Santiago después de tantos años. Pasaron también las brutales ‘Hearts of Darkness’, ‘Troops of Doom’, ‘Ultra-Violent’, ‘Attitude’ y finalizaron con la gloriosa ‘Roots Bloody Roots’, elevando la energía de los asistentes y dejando la vara alta para lo que venía posteriormente. Impecable presentación. Como casi en todo el festival, Yo la Tengo salió a la hora prevista. Eran las 5 y media y el trío estadounidense salía a escena con una ruidosa intro y con el guitarrista Ira Kaplan en el teclado. El show estuvo cargado con los elementos clásicos del grupo: Mucho ruido, experimentación y el protagonismo acostumbrado de Kaplan, soberbio en las seis cuerdas. ‘Stockholm Syndrome’ con el bajista James McNew y la baterista Georgia Hubley en las voces fue uno de los puntos altos del show. La más calma y llena de onda ‘Periodically Double Or Triple’ muestra esa faceta del grupo. Algo que se vio complementado por ‘The Weakest Part’, con Kaplan en piano. Cortes como ‘Mr. Tough’, ‘Sugarcube’ y la ruidosa y experimental ‘Little Honda’ marcaron la presentación del trío. Un show impecable que demuestra la calidad de un conjunto que se presentaba por segunda vez en nuestro país nueve años después de su primera actuación en el Teatro Novedades. Cerrada la participación de Yo La Tengo, lo que venía era uno de los shows más esperados de este festival: Nada menos que el debut de Queens of the Stone Age en Chile. Y el comienzo no pudo ser mejor, con la infecciosa ‘Feel Good Hit of the Summer’. A esa hora, pasadas las 6 y media, el Club Hípico seguía llenándose y el show de Josh Homme cumplía a cabalidad. ‘The Lost Art of Keeping a Secret’ del disco “Rated R” mantenía los ánimos encendidos: las guitarras sonaban poderosas y saturadas, Homme se mostraba imparable en el escenario y la banda se jugaba la vida en escena. ‘3’s & 7’s’, ‘Sick, Sick, Sick’ y ‘Misfit Love’ demostraron la heterogénea performance de QOTSA. El fervor del grueso del público subía y bajaba (igual que el sonido que a ratos ajustaba niveles) de acuerdo a la canción de la banda. Pero adelante la cosa era distinta, pues los fans de la banda coreaban y saltaban cada uno de los cortes de la potente actuación del conjunto, sin duda una de las mejores de todo el festival. ‘Monsters in the Parasol’ sonó magnífica; ‘Burn the Witch’ fue una explosión directa al cerebro y ‘Long Slow Goodbye’ una pieza de toda la capacidad de la banda. Realmente momentos imperdibles. Canciones como ‘In My Head’, ‘Little Sister’, ‘I Think I Lost my Headache’ y ‘Do it Again’ mantuvieron el ánimo arriba y claro, con un Homme en su mejor nivel. El líder de QOTSA se mostró muy locuaz y abierto durante el show: Destacó la “bonita puesta de sol” que a esa hora ocurría en Santiago y agradeció la oportunidad de estar por primera vez en Chile. Y claro, prometió volver. Hacia el cierre, la más digerible ‘Go With the Flow’, una intensa versión para ‘No One Knows’ y ‘A Song for the Dead’ dieron el punto final a un show que con poco menos de una hora y media dejó con gusto a poco a todos. Sin duda Queens of the Stone Age es una banda para, al menos, dos horas de show. Así quedó demostrado en el festival. Por recepción del público y performance de la banda, QOTSA fue uno de los puntos altos (si no el mejor junto a Pixies) de una jornada sin fallas. Los estaremos esperando de regreso, no cabe duda. Queens of the Stone Age terminó antes de las 20:00 horas, por ello la espera para la salida de Pixies se hizo más larga aún. Realmente era enorme la expectativa y fanatismo que la banda de Boston creaba en los fans que repletaron el escenario rojo. ‘Bone Machine’ fue el punto de partida. El corte que abre el álbum “Surfer Rosa” dio claras muestras de que el show sería de impecable factura. El sonido estaba perfecto y los Pixies demostraron que son una banda que puede sonar realmente pesada cuando quiere y llena de melodías sin problemas. ‘Wave of Mutilation’ comenzaba el repaso por el álbum “Doolittle”, disco que los tiene de gira y de paso por Chile. ‘I Bleed’, una coreada ‘Here Comes Your Man’, ‘Monkey Gone to Heaven’, ‘Mr. Grieves’ y la frenética ‘Crackity Jones’ seguían repasando aquel clásico largaduración. A pesar de que la performance del grupo en el escenario siempre ha sido similar a lo que vimos en el Maquinaria: oscura, estática y más bien dedicándose a tocar bien que cualquier otra cosa, todo anduvo en gran nivel. La batería de David Lovering no descansaba; la guitarra de Joe Santiago, tan original como siempre, complementaba a la perfección los desgarrados gritos de Frank Black que ni los kilos de sobra le impiden cantar y gritar como en sus mejores tiempos. Kim Deal, sólida en el bajo, con sus característicos coros que a ratos se toman las canciones con melodías deliciosas y adictivas. ¿Una prueba de ello? El irresistible grito de ‘Where Is My Mind?’ y ‘Gigantic’. Ya cerrando el set preliminar, ‘Vamos’ comenzaba a sonar por los parlantes con el rasgueo característico y Black en su español: “Estaba pensando sobreviviendo con mi sister en New Jersey. Ella me dijo que es una vida buena allá. Bien rica bien chévere. Y voy! Puñeta!”. La despedida fue apoteósica. La intensidad alcanzada en el show se traspasó de tal forma al público que no había posibilidad de que los Pixies se fueran sin algo más. La banda nunca abandonó el escenario y volvieron al ataque con dos clásicos: ‘Where Is My Mind’, sin duda la más coreada de todas, con una impecable Kim Deal en los coros y ‘Gigantic’, una verdadera joya para cerrar el show. Así, luego de una especie de rutina stand-up y la banda conversando entre sí para retirarse e irse a la cama, los Pixies abandonaron el escenario en medio de una estruendosa ovación. Excelente. A juzgar por el “polerómetro”, los más esperados de la noche eran Linkin Park. Todo anduvo al nivel de un grupo como ellos: impecable puesta en escena, con pantalla con efectos de luces y un gran sonido; propuesta ambiciosa y un ego de banda de estadio. Poco les importó que esta fuera la primera vez en Chile, por lo que podrían haber armado un setlist acorde a la situación con un mix de sus cuatro álbumes, sino que se concentraron casi totalmente en su “extraño” “A Thousand Suns”. Como en ‘When They Come For Me’, ese tema lleno de percusiones y coros y aspiraciones gigantescas, era ver a un público pasmado frente a seis hombres a los que les importaba más su propia performance que la retroalimentación que pudieran causar, con una propuesta totalmente unilateral. El show comenzó de manera puntual a las 22:00 horas con ‘The Requiem’ y siguió con ‘Wretches & Kings’. El público estaba ansioso, pero no lograba expulsar la euforia con este lado más “experimental” de los californianos, lo que sí se consiguió más adelante con ‘Papercut’ y ‘Faint’. Fue entonces la llegada de ‘When They Come for Me’, que no fue más que una exhibición de las habilidades y las búsquedas personales de los músicos que bloqueó la vocación popular que alcanzaron hasta “Minutes to Midnight”. Luego, continuaron, entre otros, ‘No More Sorrow’, ‘Jornada del Muerto’ (con una pequeña pero obvia referencia a ‘Echoes’ de Pink Floyd), ‘Waiting for the End’ y ‘Wisdom, Justice & Love’. La muralla autoimpuesta entre el sexteto y la gente se rompió con ‘Numb’ y la posterior interpretación de hits como ‘Crawling’ y ‘One Step Closer’. Ahí se pudo experimentar el fanatismo de sus seguidores, que arrastraron a Chester Bennington en numerosas ocasiones a la masa, y se vio exacerbado hacia el final, con ‘In the End’ y ‘What I’ve Done’. Técnica perfecta y autosuficiencia por los poros. Incubus apareció justo a las 11 de la noche en el escenario rojo para finalizar la jornada. Sus fans más acérrimos habían vivido un show inolvidable en La Cúpula; pero no se repitió la tónica en el Maquinaria Festival. Esta vez se adaptaron al “público de festival”, paseándose por hits como ‘Anna Molly’, ‘Nice to Know You’ y hasta un Lado B, ‘Punch Drunk’. Incubus pareció cumplir con el hecho de llegar a hacer un show y pese a que realizaron una presentación sin altibajos, con una gran calidad interpretativa por parte de los músicos y el encanto de Brandon Boyd, lo mejor lo habían dado la noche anterior. Con ‘Wish You Were Here’ finalizó la banda y el Maquinaria Festival, que, en todas sus dimensiones (en logística, producción y timings), fue un evento muy bien organizado, cumpliendo con las expectativas impuestas. Ahora, a esperar Maquinaria 2011. Rodrigo Carvajal María de los Ángeles Cerda Tags #Maquinaria # MaquinariaFestival # Maquinaria Festival # El Otro Yo # Linkin Park # Incubus # Pixies # Queens of the Stone Age # QOTSA # Yo La Tengo Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Discos Marilyn Manson Viernes, 14 de Agosto de 2026 Rock Noticias Sinergia inaugura el Ministerio de la Paciencia con nuevo single: 'Me Va a Dar...' Viernes, 14 de Agosto de 2026 Rock Noticias Jungle lanza su nuevo álbum: ''Sunshine'' Viernes, 14 de Agosto de 2026 Rock Noticias Nicole recorrerá el centro sur de Chile con sus éxitos Viernes, 14 de Agosto de 2026 Rock Noticias Estoy Bien inicia su nueva etapa con 'Quebrada' Viernes, 14 de Agosto de 2026 Rock Noticias Fundación Cultural Los Jaivas y School of Rock lanzan séptima beca en conjunto Viernes, 14 de Agosto de 2026 Rock Entrevistas Los diferentes caminos de Diles que no me Maten Jueves, 13 de Agosto de 2026 Rock Noticias Concurso cerrado: Rama vuelve a La Batuta Jueves, 13 de Agosto de 2026